
Segundo capítulo de la miniserie sobre los magos de Oriente. Si el primero estuvo dedicado a la presencia de los magos en Mateo, y era el post en honor a Melkon, vamos ahora con el que rendimos tributo a Baltasar.
Los evangelios apócrifos son mucho más extensos en este relato, en el que aparecen los nombres de los magos, su procedencia, su cargo de reyes y otros elementos muy interesantes, como en su momento veremos.
Esto es lo que narra el evangelio apócrifo del Pseudo Mateo XVI:
Transacto vero secundo anno, venerunt magi ab oriente in Hierosolymam, magna deferentes munera. Qui instanter interrogaverunt Iudaeos dicentes: “Ubi est rex qui natus est vobis? Vidimus enim stellam eius in oriente, et venimos adorare eum”. Haec opinio pervenit ad Herodem regem, et ita eum terruit ut mitteret ad scribas et Pharisaeos et doctores populi, ut inquieret a beis ubi Christum nasciturum prophetae praedixissent. At Illia dixerunt: “In Bethleem Iudae. Sic enim scriptum est: Et tu, Bethleem, terra Iuda, nequáquam minima es in principibus Iuda; ex te enim exiet dux qui regat populum deum Israël”. Tunc Herodes rex vocavit magos ad se et diligenter inquisivit a beis quando eis apparuit stella. Et misit eos in Bethlehem dicens: “Ite et interrogate diligenter de puero; et cum inveneritis eum, renuntiate mihi, ut et ego veniens adorem eum”.
Euntibus autem magis in via, apparuit eis stella, et quasi quae ducatum praestaret illis, ita antecedebat eos, quousque pervenirent ubi puer erat. Videntes autem stellam magi gavisi sunt gaudio magno et ingressi domum invenerunt infantem Iesum sedentem in sinu matris. Tunc aperuerunt thesauros suos, et ingentibus muneribus muneraverunt Mariam et Ioseph. Ipsi autem infanti obtulerunt singuli singulos aureos. Post haec unus obtulit aurum, alius thus, alius vero myrram. Qui cum ad Herodem regem reverti vellent, admoniti sunt in somnis ab angelo ne redirent ad Herodem. Illi autem adoraverunt infantem cum omni gaudio et per viam aliam reversi sunt in regionem suam.
Los manuscritos varían en cuanto al tiempo en que tuvo lugar la adoración: C “transactis autem duobus diebus”; B: “transactis duobus annis”; D: “tertia decima vero die”
Tischendorf (De evangeliorum apocryphorum origine et usu, Hagae Comitum 1851) prefiere la lección de los dos años, que viene además confirmada por la tradición iconográfica más antigua. En efecto: los monumentos suelen representar a Jesús como niño crecidito ya y sentado sobre las rodillas de su madre, no como un recién nacido envuelto entre pañales. Los más antiguos son los frescos de las catacumbas. En ellos varía el número de reyes, si bien suele prevalecer el de tres. Los dones representados son muy diversos, pareciendo con ello aludir a la frase de nuestro apócrifo: magna deferentes munera. Esto mismo parece confirmar la presencia de los camellos. En los frescos del cementerio de Thrason y Saturnino y en el de Calixto, la Virgen tiende su derecha a los Magos, de acuerdo con la expresión muneraverunt Mariam. Un fresco del cementerio de Domitila y otro del de Pedro y Marcelino muestran a Jesús sentado sobre las rodillas de su madre. El mosaico del arco triunfal de Santa María la Mayor representa al Niño Jesús sentado en un trono y recibiendo personalmente los dones de manos de los tres reyes.
Y, transcurridos dos años, vinieron de Oriente a Jerusalén unos magos, que traían consigo grandes ofrendas, y que interrogaron a los judíos, diciéndoles: ¿Dónde está el rey que os ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente, y venimos a adorarlo. Y la nueva llegó al rey Herodes, y lo asustó tanto, que consultó a los escribas, a los fariseos y a los doctores del pueblo para saber por ellos dónde habían anunciado los profetas que debía nacer el Cristo. Y ellos respondieron: En Belén de Judá. Porque está escrito: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti debe salir el jefe que regirá a Israel, mi pueblo. Entonces el rey Herodes llamó a los magos, e inquirió de ellos el tiempo en que la estrella había aparecido. Y los envió a Belén, diciéndoles: Id, e informaos exactamente del niño, y, cuando lo hayáis encontrado, anunciádmelo, a fin de que yo también lo adore.
Y, yendo los magos de camino, la estrella les apareció en el camino, como para servirles de guía, hasta que llegaron adonde estaba el niño. Y los magos, al divisar la estrella, se llenaron de alegría, y, entrando en su casa, vieron al niño Jesús, que reposaba en el seno de su madre. Entonces descubrieron sus tesoros, e hicieron a María y a José muy ricos presentes. Al niño mismo cada uno le ofreció una pieza de oro. Después, uno ofreció oro, otro incienso y otro mirra. Y, como quisieran volver a Herodes, un ángel les advirtió en sueños que no hiciesen tal. Adoraron, pues, al niño con alegría extrema, y volvieron a su país por otro camino.

En el capítulo XVI del apócrifo de la Historia de la Natividad de María y de la infancia del Salvador leemos:
Transactis autem duobus diebus uenerunt magi ab Oriente Hierosolymam, magna munera offerentes; qui instanter interrogauerunt Iudaeos dicentes, “Ubi est rex, qui natus est nobis? Vidimus enim stellam eius in Oriente, et uenimus adorare eum.” Haec opinio perterruit omnes: et misit Herodes ad scribas et Pharisaeos et doctores populi ut inquireret ab eis, ubi Christum propheta nasciturum praedixerat. At illi dixerunt, “In Bethleem.” Sic enim scriptum est, “Et tu Bethleem, terra Iuda, nequaquam minima es in principibus Iuda: ex te enim exiet dux, qui reget populum meum Israel. Tunc Herodes rex uocauit magos et diligenter inquisiuit, quando eis apparuit stella : et misit eos ad Bethleem dicens, “Ite et mihi rogate diligenter de puero, et quum inueneritis eum, renuntiate mihi, ut et ego ueniens adorem eum.” Euntibus autem magis in uia apparuit stella, et quasi quae ducatum praestaret illis, ita antecedebat eos, quousque peruenirent ubi puer erat. Videntes autem stellam magi gauisi sunt gaudio magno. Et ingressi domum inuenerunt infantem Iesum sedentem in sinu Mariae. Tunc aperuerunt thesauros suos et ingentibus muneribus munerauerunt Mariam et Ioseph. Ipsi autem infanti obtulerunt singuli munera : unus obtulit aurum, alius thus, alius uero myrrham. Qui quum ad Herodem regem reuerti uellent, admoniti sunt in somniis, ne redirent ad Herodem. Illi autem adorauerunt infantem cum omni gaudio, et per uiam aliam reuersi sunt in regionem suam.
Pasados dos días vinieron unos magos de Oriente a Jerusalén trayendo grandes ofrendas; éstos al momento interrogaron a los judíos, diciendo “¿Dónde está el rey que nos ha nacido? porque hemos visto su estrella en el Oriente, y venimos a adorarlo.» Esta noticia asustó a toda la gente, y Herodes envió a consultar a los escribas, fariseos y los doctores del pueblo para averiguar de ellos donde el profeta había anunciado que Cristo tenía que nacer. Y le dijeron: “En Belén, como está escrito: Y tú, Belén, tierra de Judá, de ninguna manera eres la más pequeña entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que regirá a Israel, mi pueblo. Entonces el rey Herodes llamó a los magos, y diligentemente inquirió cuando se les había aparecido la estrella. Y los envió a Belén, diciéndoles: Id, e informaos exactamente del niño, y, cuando lo hayáis encontrado, anunciádmelo, a fin de que yo también lo adore.
Y, yendo los magos, la estrella les apareció en el camino, como para servirles de guía, así les precedía, hasta que llegaron adonde estaba el niño. Y los magos, al divisar la estrella, se llenaron de una gran alegría, y, entrando en su casa, vieron al niño Jesús, que reposaba en el seno de su madre. Entonces descubrieron sus tesoros, e hicieron a María y a José muy ricos presentes. Al niño mismo cada uno le ofreció una pieza de oro. Después, uno ofreció oro, otro incienso y otro mirra. Y, como quisieran volver a Herodes, fueron advrrtidos en sueños que no volvieran a Herodes. Adoraron, pues, al niño con alegría extrema, y volvieron a su país por otro camino.

Otro apócrifo es el Protoevangelio de Santiago, en cuyo capítulo XXI podemos leer:
Καὶ θόρυβος ἐγένετο μέγας ἐν Βηθλεέμ τῆς Ἰουδαίας· ἦλθον γὰρ μάγοι λέγοντες· Ποῦ ἐστιν ὁ τεχθεὶς βασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων; Εἴδομεν γὰρ αὐτοῦ τὸν ἀστέρα ἐν τῇ ἀνατολῇ, καῖ ἤλθομεν προσκυνῆσαι αὐτόν. Καὶ ἀκούσας ῾Ηρῴδης ἐταράχθη, καὶ ἔπεμψεν ὑπηρέτας πρὸς τοὺς μάγους· καὶ μετεπέμψατο τοὺς ἀρχιερεῖς καὶ ἀνέκρινεν αὐτοὺς λέγων· Πῶς γέγραπται περὶ τοῡ Χριστοῦ, ποῦ γεννᾶται; Λέγουσιν αὐτῷ· ᾿Εν Βηθλεέμ τῆς Ἰουδαίας· οὑτως γὰρ γέγραπται. Καὶ ἀπέλυσεν αὐτούς. Καὶ ἀνέκρινεν τοὺς μάγους λέγων αὐτοῖς· Τί εἴδετε σημεῖον επὶ τὸν γεννηθέντα βασιλέα; Καὶ εἶπον οἱ μάγοι· Εἴδομεν ἀστέρα, παμμεγέθη λάμψαντα ἐν τοῖς ἄστροις τούτοις καὶ ἀμβλύοντα αὐτοὺς ὥστε τοὺς ἀστέρας μὴ φαίνεσθαι· καὶ ἡμεῖς οὕτως ἔγνωμεν ὅτι βασιλεὺς ἐγεννήθη τῷ Ἰσραήλ, καῖ ἤλθομεν προσκυνῆσαι αὐτόν. Καὶ εἶπεν ῾Ηρῴδης· ῾Υπάγετε καὶ ζητήσατε· καὶ ἐὰν εὕρητε, ἀπαγγείλατε μοι ὅπως κἀγὼ ἐλθὼν προσκυνήσω αὐτόν.
Καὶ ἐξῆλθον οἱ μάγοι. Καὶ ἰδοῦ εἶδον ἀστέρα ἐν τῇ ἀνατολῇ προῆγεν αὐτοὺς ἕως εἰσῆλθον εἰς τὸ σπήλαιον, καὶ τὴν κεφαλὴν τοῦ σπηλαίου. Καὶ εἶδον οἱ μάγοι τὸ παιδίον μετὰ τῆς μητρὸς αὐτοῦ Μαριάμ, καὶ ἐξέβαλον ἀπὸ τῆς πήρας αὐτῶν δῶρα, χρυσὸν καὶ λίβανον καὶ σμύρναν. Καὶ χρηματισθέντες ὑπὸ ἀγγέλου μὴ εἰσελθεῖν τὴν Ἰουδαίαν, δι᾿ ἄλλης ὁδοῦ ἐπορεύθησαν εἰς τὴν χώραν αὐτῶν.
Por entonces sobrevino un gran tumulto en Belén, pues vinieron unos magos diciendo: “¿Dónde se encuentra el nacido Rey de los Judíos?, porque hemos visto su estrella en el Oriente y hemos venido para adorarle” Herodes, al oír esto, se turbó, envió sus emisarios a los magos y convocó a los príncipes de los sacerdotes, haciéndoles esta pregunta: “¿Qué es lo que hay escrito en relación con el Mesías? ¿Dónde debe nacer?” Ellos respondieron: “En Belén de Judea, según rezan las Escrituras”. Con esto les despachó e interrogó a los magos con estas palabras: “¿Cuál es la señal que habéis visto en relación con ese rey nacido?” Respondiéronle los magos: “Hemos visto que su estrella, extremadamente grande, brillaba con gran fulgor entre las demás estrellas, y que las eclipsaba hasta el punto de hacerlas invisibles con su luz. Y hemos reconocido por tal señal que un rey había nacido para Israel, y hemos venido a adorarlo”. Y Herodes dijo: Id a buscarlo, y, si lo encontráis, dadme aviso de ello, a fin de que vaya yo también, y lo adore.
Y los magos salieron. Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente los precedió hasta que llegaron a la gruta, y se detuvo por encima de la entrada de ésta. Y los magos vieron al niño con su madre María, y sacaron de sus bagajes presentes de oro, de incienso y de mirra.
Y, advertidos por el ángel de que no volviesen a Judea, regresaron a su país por otra ruta.
Finalizamos este artículo con una bella canción de Ariel Ramírez, Los reyes magos, que interpreta Mercedes Sosa.


Fenomenal su blog. Ha sido una buena compañia en estas mini -vacaciones festivas. Hemos podido comentar entre los
miembros de la familia los distintos enfoque de los evangelios.