Seguimos con la miniserie dedicada a las secuelas del motivo de la mujer de Putifar en la mitología y la literatura griegas. José María Lucas dice respecto al siguiente triángulo:
La situación en el quinto triángulo (Atamante / Creteo / Demódica / Frixo) es más confusa y ello tanto en lo concerniente al propio relato mítico, como en su incidencia en la tragedia.
La figura de Atamante está esencialmente relacionada con la compleja peripecia derivada de sus tres matrimonios, en los que las sucesivas esposas, adoptando el tradicional papel de «madrastra» para con los hijos habidos en los matrimonios anteriores, intentan apartarlos en beneficio de los suyos propios.
Y en esta complicada madeja tienen una relevancia especial Frixo y Hele, los dos hijos de Atamante nacidos del primer matrimonio de Néfele. Ambos van a verse expuestos a una inmolación inmerecida, aunque al final serán liberados por la intervención de su madre, que les proporciona un carnero de toisón de oro en el que serán transportados por los aires hasta la Cólquida.
Las causas de esa pretendida culpabilidad de Frixo, que está a punto de acarrearle la muerte en una pira, son diversas según las tradiciones mitográfícas, aunque la interpretación general más extendida es la de que Ino, segunda esposa de Atamante, pretende acabar con la vida de Frixo y de su hermana en un intento de que sus propios hijos pasen así a ocupar un lugar preferente ante Atamante. Pues bien, en un momento dado se crea una variante muy distinta: Demódica, mujer de Creteo, que es a su vez hermano de Atamante, se enamora de su sobrino Frixo y trata de seducirlo en vano, tras lo cual lo calumnia ante Creteo y Atamante exigiendo el correspondiente castigo, punto éste de la variante en donde se retoma a la línea central en la que veíamos a Frixo a punto de ser inmolado en un altar.

Otra historia que se puede relacionar con el tema de Putifar es la de Ocne, y Eunosto, que nos es transmitida por Plutarco (Aetia Romana et Graeca 300D-301B); también la poetisa Mírtide de Antedón (Edmonds, Lyra Graeca III, p. 3) trató el tema, como el propio Plutarco recuerda.
Ocna, hija de Colono, se enamora de Eunosto, nieto de Cefiso y Escíade. La joven le expresa sus sentimientos pero es rechazada, por lo que le acusa falsamente ante sus hermanos de que se había unido a ella por la fuerza (ὡς πρὸς βίαν αὐτῇ συγγεγενημένον). Éstos tendieron una emboscada y mataron a Eunosto. Helieo los encarceló, pero Ocna, arrepentida, le contó la verdad y éste a Colono, el padre de la joven. Colono decidió desterrar a sus propios hijos y Ocna se arrojó por un precipicio. A Eunosto se le rindió culto en un santuario en el que se prohibía la entrada de las mujeres.
Τίς Εὔνοστος ἥρως ἐν Τανάγρᾳ καὶ διὰ τίνα αἰτίαν τὸ ἄλσος αὐτοῦ γυναιξὶν ἀνέμβατόν ἐστιν;’ ᾿Ελιέως τοῦ Κηφισοῦ καὶ Σκιάδος Εὔνοστος ἦν υἱός, ᾧ φασιν ὑπὸ νύμφης Εὐνόστας ἐκτραφέντι τοῦτο γενέσθαι τοὔνομα. καλὸς δ’ ὢν καὶ δίκαιος οὐχ ἧττον ἦν σώφρων καὶ αὐστηρός· ἐρασθῆναι δ’ αὐτοῦ λέγουσιν ῎Οχναν, μίαν τῶν Κολωνοῦ θυγατέρων, ἀνεψιὰν οὖσαν. ἐπεὶ δὲ πειρῶσαν ὁ Εὔνοστος ἀπετρέψατο καὶ λοιδορήσας ἀπῆλθεν εἰς τοὺς ἀδελφοὺς κατηγορήσων, ἔφθασεν ἡ παρθένος τοῦτο πράξασα κατ’ ἐκείνου καὶ παρώξυνε τοὺς ἀδελφοὺς ῎Εχεμον καὶ Λέοντα καὶ Βουκόλον ἀποκτεῖναι τὸν Εὔνοστον, ὡς πρὸς βίαν αὐτῇ συγγεγενημένον. ἐκεῖνοι μὲν οὖν ἐνεδρεύσαντες ἀπέκτειναν τὸν νεανίσκον. ὁ δ’ ᾿Ελιεὺς ἐκείνους ἔδησεν· ἡ δ’ ῎Οχνη μεταμελομένη καὶ γέμουσα ταραχῆς, ἅμα μὲν αὑτὴν ἀπαλλάξαι θέλουσα τῆς διὰ τὸν ἔρωτα λύπης, ἅμα δ’ οἰκτείρουσα τοὺς ἀδελφοὺς ἐξήγγειλε πρὸς τὸν ᾿Ελιέα πᾶσαν τὴν ἀλήθειαν, ἐκεῖνος δὲ Κολωνῷ. Κολωνοῦ δὲ δικάσαντος οἱ μὲν ἀδελφοὶ τῆς ῎Οχνης ἔφυγον, αὐτὴ δὲ κατεκρήμνισεν ἑαυτήν, ὡς Μυρτὶς ἡ ᾿Ανθηδονία ποιήτρια μελῶν ἱστόρηκε. τοῦ δ’ Εὐνόστου τὸ ἡρῷον καὶ τὸ ἄλσος οὕτως ἀνέμβατον ἐτηρεῖτο καὶ ἀπροσπέλαστον γυναιξίν, ὥστε πολλάκις σεισμῶν ἢ αὐχμῶν ἢ διοσημιῶν ἄλλων γενομένων ἀναζητεῖν καὶ πολυπραγμονεῖν ἐπιμελῶς τοὺς Ταναγραίους, μὴ λέληθε γυνὴ τῷ τόπῳ πλησιάσασα.
¿Quién es el héroe Eunosto de Tanagra y por qué razón su recinto sagrado es inaccesible a las mujeres?
Eunosto era hijo de Elieo, hijo del Cefiso, y de Escíade, el cual dicen lleva este nombre por haber sido criado por la ninfa Eunosta. Siendo hermoso y justo, no era menos sensato y austero. Dicen que se enamoró de él Ocna, una de las hijas de Colono, que era su prima. Pero después que Eunosto la rechazó a ella que lo pretendía e injuriándola fue ante sus hermanos para acusarla, la doncella se le adelantó a hacer esto e incitó a sus hermanos Óquemo, León y Búcolo a que lo mataran, porque se había unido a ella por la fuerza. Y éstos tras tenderle una emboscada mataron al muchacho. Y Elieo los encarceló. Pero Ocna arrepentida y llena de turbación, queriendo a la vez librarse ella misma de la pena de amor y al tiempo sintiendo lástima por sus hermanos contó a Elieo toda la verdad, y aquél a Colono. Y habiéndolo decidido Colono los hermanos fueron desterrados y ella se tiró por un precipicio, como la poetisa Mírtide de Antedón cuenta en un poema. El santuario y recinto sagrado de Eunosto era mantenido inaccesible e inabordable para las mujeres hasta tal punto que, cuando se producían terremotos, sequías o tormentas los tanagrenses buscaban e investigaban no fuera que alguna mujer se hubiera acercado al lugar.
Mercedes López Salvá, en su artículo El tema de Putifar en la literatura arcaica y clásica griega en su relación con la del Próximo Oriente escribe:
Farnell, en Greek Hero Cults and Ideas of Immortality, Oxford, 1921, página 88, afirma que esta leyenda podía en origen responder a un ritual agrícola. Eunosto, piensa, es el poder que da «un buen retorno» a las cosechas. De hecho, a su muerte, cuenta la leyenda, una plaga de hambre y sequía asoló su ciudad. Además el nombre de sus progenitores lo pone en relación con la oscuridad y las aguas pantanosas, lo que podría estar en relación con el mundo de ultratumba. Los nombres de los hermanos de Ocna —Búcolo, León y Oquemo— pueden interpretarse como nombres parlantes y Búcolo, el que físicamente dio muerte a Eunosto podría representar el poder de la ganadería frente al de la agricultura representado por Eunosto. El poema sumerio de Dumuzi y Enkimdu refleja esa oposición, lo mismo, probablemente, que la historia bíblica de Caín y Abel, y la de Osiris y Seth. Por otra parte, el nombre de ῎Οχνη, etimológicamente “peral”, nos evoca el episodio del cuento egipcio de los dos hermanos, en que Bata se había convertido en un melocotonero, rasgos que apuntan al «realismo mágico» de los rituales de fertilidad de las culturas mediterráneas. Este relato tiene además el aspecto de un cuento etiológico que explica la causa por la que no se permitía a las mujeres la entrada en el templo del héroe.


