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Archive for 17/04/09

Lucrecia en el arte (I)

dureroautorretrato

 

 

El otro día mis manos cogieron uno de los volúmenes de la colección Los grandes genios del arte que, tiempo atrás, se ofrecían junto con el periódico El Mundo.

El volumen concreto era el dedicado a Alberto Durero. Me vino a la memoria mi visita a su casa natal de Nuremberg en un viaje a Alemania y luego fui pasando las hojas observando las obras escogidas de este pintor.

Hay autorretratos y retratos como los de Felicitas, Elspeth y Hans Tucher, Burkard von Speyer, Oswost Krel, el de su padre, el de una joven veneciana y otras bellas obras, completas o en detalle, como Llanto sobre Cristo muerto, La Adoración de los reyes, La Fiesta del Rosario, Jesús entre los doctores, Eva, Adán, etc.

Me lancé a la búsqueda de cuadros de inspiración mitológica, pero sólo encontré uno: Hércules mata a las aves del lago Estinfalo. Constantino Porcu, autor de las partes del volumen tituladas  La vida y el arte y Las obras maestras dice:

El año 1500 es asimismo el de la ejecución del único cuadro de tema mitológico pintado por Durero. Se trata de Hércules mata a las aves del lago Estinfalo, encargado por Federico el sabio para adornar una sala de su castillo y en el cual se pueden reconocer diversos elementos derivados de Pollaiolo, autor admirado por el artista y que conocía a través de estampas.

Más adelante añade Porcu:

En la producción de Durero no aparecen con frecuencia asuntos mitológicos; ésta es la única pintura de este género que ha llegado hasta nosotros. En Alemania, los encargos de obras pictóricas se ceñían casi exclusivamente a los temas religiosos y a los retratos, y era por ello muy raro que los mitos antiguos fueran tomados en consideración por los artistas.

herculesavesestinfalo

Se piensa que este lienzo fue pintado para Federico el Sabio, en cuyo castillo de Wittenberg había una sala adornada con cuatro escenas del mito de Hércules, entre los cuales figura una que muestra a Hércules matando a las monstruosas aves de Estinfalo, en Arcadia. Se trataría, por lo tanto, de este mismo cuadro, uno de los pocos que el artista realizó en lienzo

Para la figura de Hércules, Durero se remite a modelos presentes en las estampas y en los cuadros de Pollaiolo, que había representado un Hércules lanzando saetas en el Rapto de Deianira, conservado en el Museo Jarves de New Haven, en Estados Unidos.

hercules-and-deianirapollaiolo

También el paisaje del fondo, que se pierde en remotas lejanías, revela la sugestión de ejemplos italianos, interpretados en una versión más oscura, como por lo demás requería la narración del episodio mítico, situado a la orilla de un pantano que hacen pestilente exhalaciones mortales.

Es curioso el aspecto semihumano que Durero, basándose en las descripciones que hace Dante en la Divina Comedia, da a estos seres: más que pájaros, híbridos extravagantes, quimeras.

 

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Tras observar el cuadro, de 87 x 110 cm y conservado en el Germanisches Nationalmuseum de Nuremberg, y leer las explicaciones, seguí con mi repaso a la obra de Durero y me encontré con un cuadro, no de temática mítica, sino histórica o pseudohistórica: El suicidio de Lucrecia, que es el cuadro que da motivo a esta serie sobre la muchacha romana, su violación y su suicidio.

Primero ofrecemos lo que dice Portu sobre el cuadro:

Otro de los raros cuadros de Durero inspirados en la historia y los mitos antiguos. Se concluyó en 1518 y probablemente fue concebido muchos años antes, ya que un dibujo sobre este mismo asunto, fechado en 1508, se conserva en la Albertina de Viena.

Esto ha suscitado muchas discusiones en torno a la época exacta en que se pintó la tabla. Para unos habría que fecharla en 1518; para otros, por el contrario, se remontaría a 1508 y sólo el color habría sido aplicado más tarde. La idea de pintar un desnudo femenino se le habría ocurrido al artista impulsado por las grandes tablas de Adán y Eva del Prado.

El episodio de Lucrecia corresponde a la época semilegendaria del rey de Roma y habla de la bellísima hija de Spurio Lucrecio y esposa de Colatino, que, perseguida y violentada por Sexto, prefirió quitarse la vida con el puñal antes que sobrevivir a su deshonor. Durero la representa en el gesto de transpasarse, en la postura en la que siglos después, en 1922, la repetirá Giorgio de Chirico, apasionado frecuentador de la Althe Pinakothek de Munich, donde se hallaba y continúa el cuadro de Durero.

La figura monumental de Lucrecia, aislada ante el fondo del angosto cubículo, ocupado todo él por el lecho en el que acaba de sufrir la violencia, tiene sin duda estrecho parentesco con la Eva de 1507, pero el sentimiento de sensualidad pagana que animaba a aquella figura ha desaparecido.

Según parece, el paño que ciñe las caderas de Lucrecia fue ampliado hacia 1600 y el cuadro se ocultó detrás de una Lucrecia de Lucas Cranach el Viejo.

 

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Este cuadro de Durero me ha sugerido una serie de artículos sobre Lucrecia. En ellos ofreceré su presencia en la literatura, en la música y en la pintura.

 

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