Respecto a la figura de un ángel o similar, tenemos lo siguiente.
Mateo afirma que es un ángel, que ha corrido la losa, y que tiene aspecto de relámpago y su vestido era blanco como la nieve (ἦν δὲ ἡ εἰδέα αὐτοῦ ὡς ἀστραπὴ καὶ τὸ ἔνδυμα αὐτοῦ λευκὸν ὡς χιών).
Marcos nos dice que las mujeres, entrando en el monumento, ven un joven sentado a la derecha, vestido de un ropaje blanco (εἰσελθοῦσαι εἰς τὸ μνημεῖον εἶδον νεανίσκον καθήμενον ἐν τοῖς δεξιοῖς περιβεβλημένον στολὴν λευκήν).
En Lucas son dos los varones con vestiduras refulgentes los que se presentan a las mujeres dentro del monumento (ἰδοὺ ἄνδρες δύο ἐπέστησαν αὐταῖς ἐν ἐσθῆτι ἀστραπτούσῃ), con un adjetivo en dativo que aparece sólo aquí, además de en Eusebio y Orígenes que lo citan como de Lucas.
En Juan, tras haber ido María a avisar a Pedro y Juan y llegar éstos al sepulcro, comprobar que no está el cuerpo de Jesús y volverse junto con los demás discípulos, ésta, que ha vuelto con ellos, pero se ha quedado, cuando ellos se vuelven, mira dentro del sepulcro y ve dos ángeles con vestiduras blancas, sentados uno a la cabeza y otro a los pies del sitio donde había sido puesto el cuerpo de Jesús (θεωρεῖ δύο ἀγγέλους ἐν λευκοῖς καθεζομένους, ἕνα πρὸς τῇ κεφαλῇ καὶ ἕνα πρὸς τοῖς ποσίν, ὅπου ἔκειτο τὸ σῶμα τοῦ Ἰησοῦ).
Pasando a lo que dicen este joven o ángel o estos ángeles o varones, la cuestión queda así:
En Mateo el ángel dice:
Μὴ φοβεῖσθε ὑμεῖς, οἶδα γὰρ ὅτι Ἰησοῦν τὸν ἐσταυρωμένον ζητεῖτε· 6 οὐκ ἔστιν ὧδε, ἠγέρθη γὰρ καθὼς εἶπεν· δεῦτε ἴδετε τὸν τόπον ὅπου ἔκειτο. 7 καὶ ταχὺ πορευθεῖσαι εἴπατε τοῖς μαθηταῖς αὐτοῦ ὅτι Ἠγέρθη ἀπὸ τῶν νεκρῶν, καὶ ἰδοὺ προάγει ὑμᾶς εἰς τὴν Γαλιλαίαν, ἐκεῖ αὐτὸν ὄψεσθε· ἰδοὺ εἶπον ὑμῖν. = Vosotras no temáis. Sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado como había dicho. Acercaos a ver el lugar donde yacía. Después id corriendo a anunciar a los discípulos (que): Ha resucitado de entre los muertos y que va por delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis. Éste es mi mensaje.
En Marcos el joven de ropaje blanco dice a las mujeres:
Μὴ ἐκθαμβεῖσθε· Ἰησοῦν ζητεῖτε τὸν Ναζαρηνὸν τὸν ἐσταυρωμένον· ἠγέρθη, οὐκ ἔστιν ὧδε· ἴδε ὁ τόπος ὅπου ἔθηκαν αὐτόν. 7 ἀλλὰ ὑπάγετε εἴπατε τοῖς μαθηταῖς αὐτοῦ καὶ τῷ Πέτρῳ ὅτι Προάγει ὑμᾶς εἰς τὴν Γαλιλαίαν· ἐκεῖ αὐτὸν ὄψεσθε, καθὼς εἶπεν ὑμῖν. = No os espantéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Mirad el lugar donde lo habían puesto. Id ahora a decir a sus discípulos y a Pedro (que): Va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis, como os había dicho.
Lucas, por su parte, pone en boca de los dos varones con vestiduras blancas:
Τί ζητεῖτε τὸν ζῶντα μετὰ τῶν νεκρῶν; 6 οὐκ ἔστιν ὧδε, ἀλλὰ ἠγέρθη. μνήσθητε ὡς ἐλάλησεν ὑμῖν ἔτι ὢν ἐν τῇ Γαλιλαίᾳ, 7 λέγων τὸν υἱὸν τοῦ ἀνθρώπου ὅτι δεῖ παραδοθῆναι εἰς χεῖρας ἀνθρώπων ἁμαρτωλῶν καὶ σταυρωθῆναι καὶ τῇ τρίτῃ ἡμέρᾳ ἀναστῆναι = Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad lo que os dijo estando todavía en Galilea: Este Hombre tiene que ser entregado a los pecadores y será crucificado; y al tercer día resucitará.
Juan es quien más se aparta de las anteriores narraciones, pues, tras contarnos que María corre a avisar a Pedro y Juan y vuelve con ellos al sepulcro, se encuentra con dos ángeles que mantienen con ella un diálogo diferente al que encontramos en los otros tres evangelistas:
Γύναι, τί κλαίεις; λέγει αὐτοῖς ὅτι Ἦραν τὸν κύριόν μου, καὶ οὐκ οἶδα ποῦ ἔθηκαν αὐτόν. = Mujer, ¿por qué lloras? Responde: – Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto.
Comparemos brevemente estas intervenciones, dejando de lado la de Juan que, como indicamos es especial.
La apelación a no tener miedo aparece en Mateo y Marcos con dos verbos distintos, ambos en 2º del plural del imperativo de presente de sendos verbos contractos (φοβεῖσθε y ἐκθαμβεῖσθε); la segunda forma, la de Marcos, es más rara y sólo aparece aquí y en Eusebio, que cita a Marcos (Quaestiones evangelicae ad Marinum). El propio Marcos, en 9, 15, emplea el pasivo ἐξεθαμβήθησαν. En la Sirácida o Eclesiástico de los LXX aparece ἐκθαμβήσει. El verbo ἐκθαμβέομαι significa “quedarse maravillado o estupefacto”.
Marcos y Mateo coinciden también en la referencia a que las mujeres buscan a Jesús crucificado. En Mateo el ángel dice que sabe que lo buscan (οἶδα γὰρ ὅτι Ἰησοῦν τὸν ἐσταυρωμένον ζητεῖτε), mientras en Marcos el joven lo afirma (Ἰησοῦν ζητεῖτε τὸν Ναζαρηνὸν τὸν ἐσταυρωμένον). Por su parte, en Lucas los dos varones preguntan a las mujeres por qué buscan entre los muertos al que vive (Τί ζητεῖτε τὸν ζῶντα μετὰ τῶν νεκρῶν;).
Los tres son muy similares en lo que sigue: utilizan el verbo “resucitó” en la misma forma (3ª del singular del indicativo de aoristo pasivo, con significado activo = ἠγέρθη) y la locución “no está aquí” (οὐκ ἔστιν ὧδε). Mateo añade “como dijo” (καθὼς εἶπεν·), mientras que en Lucas los dos varones recuerdan a las mujeres lo que dijo Jesús: μνήσθητε ὡς ἐλάλησεν ὑμῖν ἔτι ὢν ἐν τῇ Γαλιλαίᾳ, 7 λέγων τὸν υἱὸν τοῦ ἀνθρώπου ὅτι δεῖ παραδοθῆναι εἰς χεῖρας ἀνθρώπων ἁμαρτωλῶν καὶ σταυρωθῆναι καὶ τῇ τρίτῃ ἡμέρᾳ ἀναστῆναι (Recordad lo que os dijo estando todavía en Galilea: Este Hombre tiene que ser entregado a los pecadores y será crucificado; y al tercer día resucitará).
Mateo y Marcos vuelven a coincidir en el hecho de que el ángel o el joven invitan a las mujeres a ver el lugar donde había estado Jesús.
Mateo escribe: δεῦτε ἴδετε τὸν τόπον ὅπου ἔκειτο. Mirad el lugar donde yacía
Marcos: ἴδε ὁ τόπος ὅπου ἔθηκαν αὐτόν. He aquí el lugar donde lo pusieron.
Vuelven a coincidir ambos en la indicación del ángel o el joven de que comuniquen a los discípulos el hecho de la resurrección (no en Marcos) y que les precede en su camino a Galilea.
Hay diferencias, no obstante, entre ambas expresiones;
Mateo: καὶ ταχὺ πορευθεῖσαι εἴπατε τοῖς μαθηταῖς αὐτοῦ ὅτι Ἠγέρθη ἀπὸ τῶν νεκρῶν, καὶ ἰδοὺ προάγει ὑμᾶς εἰς τὴν Γαλιλαίαν.
Marcos: ἀλλὰ ὑπάγετε εἴπατε τοῖς μαθηταῖς αὐτοῦ καὶ τῷ Πέτρῳ ὅτι Προάγει ὑμᾶς εἰς τὴν Γαλιλαίαν.
Coinciden en “decid a sus discípulos” (εἴπατε τοῖς μαθηταῖς αὐτοῦ), pero Mateo dice literalmente “yendo rápidamente” (ταχὺ πορευθεῖσαι), mientras Marcos usa un imperativo “id” (ὑπάγετε). Marcos además especifica la figura de Pedro (καὶ τῷ Πέτρῳ), mientras Mateo añade que “resucitó de entre los muertos” (Ἠγέρθη ἀπὸ τῶν νεκρῶν).
Coinciden absolutamente en “allí lo veréis” (ἐκεῖ αὐτὸν ὄψεσθε), en segunda persona del plural porque los hablantes usan el estilo directo, como si fueran las mujeres hablando a los discípulos.
Mateo cierra las palabras de forma resumptiva: “esto os he dicho” (ἰδοὺ εἶπον ὑμῖν), mientras Marcos cierra las palabras del joven haciendo ver a las mujeres que Jesús lo había anunciado (καθὼς εἶπεν ὑμῖν = “como os dijo”).
En Mateo las mujeres salen del sepulcro con temor y gran gozo a anunciar la noticia (ἀπελθοῦσαι ταχὺ ἀπὸ τοῦ μνημείου μετὰ φόβου καὶ χαρᾶς μεγάλης ἔδραμον ἀπαγγεῖλαι τοῖς μαθηταῖς αὐτοῦ), mientras en Marcos se van con miedo y desconcierto y no dicen nada por el miedo que tenían (καὶ ἐξελθοῦσαι ἔφυγον ἀπὸ τοῦ μνημείου, εἶχεν γὰρ αὐτὰς τρόμος καὶ ἔκστασις· καὶ οὐδενὶ οὐδὲν εἶπαν, ἐφοβοῦντο γάρ).
Por cierto que Marcos usa la palabra ἔκστασις = “estupor” (de ella procede la palabra “éxtasis”, esto es, “trance”, que aparece también en Lucas 5, 26; o en Hechos de los Apóstoles 10, 10; 22, 17.
Deberemos esperar al apéndice del evangelio, para que se nos narre la aparición a María Magdalena, que comunica el hecho, pero a quien no creen; luego a dos discípulos, suponemos que los de Emaús, que lo comunican, pero a quienes tampoco creen. Al final el propio Jesús se aparece a los Once, a quienes echa en cara su incredulidad y les encarga la misión de anunciar la Buena Nueva.
Lucas narra que las mujeres vuelven del monumento y anuncian el hecho a los apóstoles que las toman por locas y no las creen. Pedro, no obstante, va al sepulcro, ve la tumba vacía y vuelve extrañad de lo ocurrido:
καὶ ὑποστρέψασαι ἀπὸ τοῦ μνημείου ἀπήγγειλαν ταῦτα πάντα τοῖς ἕνδεκα καὶ πᾶσιν τοῖς λοιποῖς. 10 ἦσαν δὲ ἡ Μαγδαληνὴ Μαρία καὶ Ἰωάννα καὶ Μαρία ἡ Ἰακώβου· καὶ αἱ λοιπαὶ σὺν αὐταῖς ἔλεγον πρὸς τοὺς ἀποστόλους ταῦτα. 11 καὶ ἐφάνησαν ἐνώπιον αὐτῶν ὡσεὶ λῆρος τὰ ῥήματα ταῦτα, καὶ ἠπίστουν αὐταῖς. 12 Ὁ δὲ Πέτρος ἀναστὰς ἔδραμεν ἐπὶ τὸ μνημεῖον, καὶ παρακύψας βλέπει τὰ ὀθόνια μόνα· καὶ ἀπῆλθεν πρὸς ἑαυτὸν θαυμάζων τὸ γεγονός.






