Hablábamos de Escorpio y Orión en nuestro capítulo anterior.
El mito del Escorpión y Orión es quizás la leyenda más famosa relacionada con la mitología celeste y, como vemos, su origen se remonta al menos hasta la primera descripción de las constelaciones clásicas. La forma de esta constelación recuerda realmente a la de un escorpión, por lo que es muy llamativa, especialmente debido al considerable brillo de sus estrellas principales, destacando la roja Antares. Tan llamativa fue para los griegos que la extendieron hasta la vecina, y débil, constelación de Libra, por lo que ésta sería conocida alternativamente en la antigüedad como Las Pinzas. De este hecho se hacía eco Eratóstenes al hablar sobre Escorpio:
Esta constelación, debido a su descomunal tamaño, ocupa dos zonas del Zodiaco: sus pinzas abarcan una zona, y su cuerpo y el aguijón la segunda. Se dice que la diosa Ártemis lo hizo surgir de una colina de la isla de Quíos para que picara a Orión hasta hacerlo morir, porque éste había osado violarla durante una cacería. Sin embargo, Zeus lo elevó al cielo entre las más brillantes constelaciones a fin de que las generaciones venidera conocieran su fuerza y poder. En cada pinza tiene dos estrellas, muy brillantes las delanteras y más apagadas las de atrás; sobre la frente hay tres brillantes -la más intensa de las tres, la del medio, un poco hacia atrás-, dos sobre el vientre, cinco en la cola y dos en el aguijón. De entre todas sobresale por su brillo intenso una que hay sobre la pinza orientada al norte. Suman en total diecinueve.
Respecto a que ocupe dos zonas del Zodíaco, hemos de referirnos a Ofiuco (“el que tiene una serpiente en su mano”), que debería ser el decimotercer signo del Zodíaco, aunque la tradición lo ha descartado como tal constelación en beneficio de su vecino Escorpio.
Sobre Ofiuco escribe Eratóstenes:
Se encuentra de pie encima del Escorpión, y en sus manos sujeta una serpiente. Se dice que lo elevó a al cielo el dios Asclepio, a quien el propio Zeus hizo subir también al firmamento en agradecimiento a Apolo. Asclepio practicaba la medicina con tal habilidad que resucitaba incluso a los muertos (el último caso conocido fue el de Hipólito, el hijo de Teseo). Mas los dioses soportaban esto con notable disgusto, ante el temor de que sus propios designios pudiesen quedar sin efecto por causa de la habilidad de Asclepio. También se cuenta que Zeus, encolerizado, fulminó con su rayo la casa de Asclepio, aunque luego por deferencia a Apolo, lo elevó al firmamento. Se distingue perfectamente al estar situado encima de la estrella mayor -me refiero a las de la constelación Escorpio- , que aparece como señal de buenos augurios. Lleva una estrella muy luminosa en la cabeza, una brillante sobre cada hombro, tres en la mano derecha, cuatro sobre la izquierda, una en cada una de las caderas, una también sobre cada rodilla, una sobre la pierna derecha, una en cada pie (de ellas brilla más la del pie derecho). Suman un total de diecisiete. También lleva dos sobre la parte superior de la cabeza de la serpiente…
Arato, por su parte, en Fenómenos (74-86) dice sobre Ofiuco:
Νώτωι μὲν Στέφανος πελάει, κεφαλῆι γε μὲν ἄκρηι σκέπτεο πὰρ κεφαλὴν Ὀφιούχεον, ἐκ δ᾿ ἄρ ἐκείνης αὐτὸν ἐπιφράσσαιο φαεινόμενον Ὀφιοῦχον· τοῖοί οἱ κεφαλῆι ὑποκείμενοι ἀγλαοὶ ὦμοι εἴδονται. Κεῖνοί γε καὶ ἂν διχόμηνι σελήνηι εἰσωποὶ τελέθοιεν· ἀτὰρ χέρες οὐ μάλα ἶσαι· λεπτοτέρη γὰρ τῆι καὶ τῆι ἐπιδέδρομὲν αἴγλη, ἀλλ᾿ ἔμπης κἀκεῖναι ἐπόψιαι· οὐ γὰρ ἐλαφραί. Ἀμφότεραι δ᾿ Ὄφιος πεπονείαται ὅς ῥά τε μέσσον δινεύει Ὀφιοῦχον· ὁ δ᾿ ἐμμενὲς εὖ ἐπαρηρὼς ποσσὶν ἐπιθλίβει μέγα θηρίον ἀμφοτέροισιν, Σκορπίον, ὀφθαλμῶι τε καὶ ἐν θώρηκι βεβηκὼς ὀρθός, ἀτάρ οἱ Ὄφις γε δύο στρέφεται μετὰ χερσίν, δεξιτερῆι ὀλίγος, σκαιῆι γε μὲν ὑψόθι πολλός,
La cabeza está cerca de su espalda, pero cerca de su cabeza puedes observar la testa de Ofiuco, y a partir de ella te es posible reconocer al resplandeciente Ofiuco; sus hombros, que están debajo de su cabeza, aparecen rutilantes. Éstos se pueden mostrar a la vista en la Luna llena; pero las manos no brillan del todo igual: un tenue resplandor recorre a una y a otra. No obstante, también éstas son visibles: pues no son pequeñas. Ambas luchan con una serpiente que envuelve por la mitad a Ofiuco; éste, bien plantado y bien ajustado, aplasta con los dos pies una bestia enorme, el escorpión, a quien pisa en postura recta los ojos y el tórax. Pero la serpiente se le enrosca en ambas manos, un poco en la derecha, más en la izquierda que está en alto.
Vamos con un nuevo signo:
Sagitario:
Eratóstenes, Catasterismos XXVIII, nos dice:
Se trata de Sagitario, al que muchos llaman Centauro, aunque otros autores no lo admiten porque no ven que tenga cuatro patas, sino que se encuentra de pie disparando su arco, y ningún centauro ha usado dicha arma. Se trata de una figura de hombre con patas de caballo y cola como los sátiros. De ahí que creyeran poco convincente que se tratara de un centauro, sino más bien de Croto, el hijo de Eufeme, nodriza de las Musas. De acuerdo con lo que cuenta Sosíteo, habitaba el monte Helicón, y fueron las musas quienes le regalaron la habilidad de lanzar flechas, con las que cazaba a las fieras que le servían de sustento. Departía con las Musas, y un día, al oírlas cantar, las aplaudió en señal de felicitación; en realidad se trató de un inicio de aplauso, ya que sólo fue él el que lo comenzó; pero al poco, al verlo aplaudir, los demás lo imitaron. Entonces las Musas, al ver que gracias a la iniciativa de Croto su labor era apreciada por todos, decidieron que Zeus debía recompensarlo por su piedad; y de este modo fue ascendido al cielo, batiendo sus manos y blandiendo además su arco. Su gesto permaneció así entre los hombres. Desde entonces también su nave permanece como testimonio para todos los hombres, tanto para los de tierra adentro como para los marineros. De modo que quienes afirman que es un centauro se equivocan. Lleva dos estrellas en la cabeza, dos en el arco, dos en la flecha, una sobre el codo derecho, una en el extremo de la mano, una brillante en el vientre, dos sobre el lomo, una sobre la cola, una en la rodilla delantera, una en el casco y una más en la rodilla trasera. Suman un total de quince. Lleva también siete estrellas similares bajo el casco de la nave, aunque las traseras no brillan del mismo modo.







