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Archive for 7/03/08

Tras haber hecho una mínima aproximación a la presencia de Frine en el arte pictórico y escultórico, vamos a ver en este y posteriores capítulos unos ejemplos de la presencia de Frine en la literatura. 

Frine en la literatura.

La famosa meretriz de Tespias está también, como decíamos,  presente en la literatura. Hemos escogido algunas obras que la citan. Comenzamos por Francisco de Quevedo y Villegas, que en los sonetos 95 y 96 de su Parnaso Español, hace referencia a la hetera ateniense.

El soneto 95, que lleva por título, Toma venganza de la lascivia la penitencia de la riqueza desperdiciada, y ahora la mesma lascivia en ídolo su arrepentimiento, dice así:

Si Venus hizo de oro a Fryne bella,

en pago a Venus hizo de oro Fryne
porque el lascivo corazón se incline
al precio de sus culpas como a ella.

Adore sus tesoros, si los huella
el desperdicio, y tarde ya, los gime:
que tal castigo y penitencia oprime
a quien abrasa femenil centella.

En pálida hermosura, enriquecidas
sus facciones, dio vida a su figura
Fidias, a quien prestó sus manos Midas.

Arde en metal precioso su blancura;
veneren, pues les cuesta seso y vidas,
los griegos su pecado y su locura.

El soneto 96, intitulado Restituye Frine en seguridad a su patria lo que había usurpado en inquietudes, se refiere a la anécdota, narrada por Ateneo, quien cita a Calístrato, de que prometió que reconstruiría las murallas de Tebas, si los tebanos inscribían en ellas: “Alejandró destruyó estas murallas y la hetera Frine las levantó de nuevo”, como se ha dicho en un anterior artículo.

Fryne, si el esplendor de tu riqueza

a Tebas dio muralla bien segura,

tantos padrones cuente a tu hermosura

cuantas piedras se ven en su grandeza.

Del grande Macedón la fortaleza

Desfiguró su excelsa arquitectura;

mas lo que abate fuerza armada y dura

restituye desnuda tu flaqueza.

Tú, que fuiste prisión de los tebanos,

eres defensa a Tebas, que yacía

cadáver lastimoso de estos llanos.

La ciudad, que por ti lasciva ardía,

se venga del poder de otros tiranos

con lo que le costó tu tiranía. 

Otro poeta que tiene una alusión a Friné es Ruben Darío en su Poema del otoño, lleno, por otra parte de alusiones a muy variados personajes. Es curioso como el nicaragüense atribuye a Fidias, y no Praxíteles la escultura de Friné, atribución que otros han hecho.

Tú, que estás la barba en la mano
meditabundo,
¿has dejado pasar, hermano,
la flor del mundo?
Te lamentas de los ayeres
con quejas vanas:
¡aún hay promesas de placeres
en los mañanas!
Aún puedes casar la olorosa
rosa y el lis,
y hay mirtos para tu orgullosa
cabeza gris.
El alma ahíta cruel inmola
lo que la alegra,
como Zingua, reina de Angola,
lúbrica negra.
Tú has gozado de la hora amable,
y oyes después
la imprecación del formidable
Eclesiastés.
El domingo de amor te hechiza;
mas mira cómo
llega el miércoles de ceniza;
Memento, homo…
Por eso hacia el florido monte
las almas van,
y se explican Anacreonte
y Omar Kayam.
Huyendo del mal, de improviso
se entra en el mal,
por la puerta del paraíso
artificial.
Y no obstante la vida es bella,
por poseer
la perla, la rosa, la estrella
y la mujer.
Lucifer brilla. Canta el ronco
mar. Y se pierde
Silvano, oculto tras el tronco
del haya verde.
Y sentimos la vida pura,
clara, real,
cuando la envuelve la dulzura
primaveral.
¿Para qué las envidias viles
y las injurias,
cuando retuercen sus reptiles
pálidas furias?
¿Para qué los odios funestos
de los ingratos?
¿Para qué los lívidos gestos
de los Pilatos?
¡Si lo terreno acaba, en suma,
cielo e infierno,
y nuestras vidas son la espuma
de un mar eterno!
Lavemos bien de nuestra veste
la amarga prosa;
soñemos en una celeste
mística rosa.
Cojamos la flor del instante;
¡la melodía
de la mágica alondra cante
la miel del día!
Amor a su fiesta convida
y nos corona.
Todos tenemos en la vida
nuestra Verona.

 

Aun en la hora crepuscular
canta una voz:
«Ruth, risueña, viene a espigar
para Booz
Mas coged la flor del instante,
cuando en Oriente
nace el alba para el fragante
adolescente.
¡Oh! Niño que con Eros juegas,
niños lozanos,
danzad como las ninfas griegas
y los silvanos.
El viejo tiempo todo roe
y va de prisa;
sabed vencerle, Cintia, Cloe
y Cidalisa.
Trocad por rosas azahares,
que suena el son
de aquel Cantar de los Cantares
de Salomón.
Príapo vela en los jardines
que Cipris huella;
Hécate hace aullar a los mastines;
mas Diana es bella;
y apenas envuelta en los velos
de la ilusión,
baja a los bosques de los cielos
por Endimión.
¡Adolescencia! Amor te dora
con su virtud;
goza del beso de la aurora,
¡oh juventud!
¡Desventurado el que ha cogido
tarde la flor!
Y ¡ay de aquel que nunca ha sabido
lo que es amor!
Yo he visto en tierra tropical
la sangre arder,
como en un cáliz de cristal,
en la mujer
Y en todas partes la que ama
y se consume
como una flor hecha de llama
y de perfume.
Abrasaos en esa llama
y respirad
ese perfume que embalsama
la Humanidad.
Gozad de la carne, ese bien
que hoy nos hechiza,
y después se tornará en
polvo y ceniza.
Gozad del sol, de la pagana
luz de sus fuegos;
gozad del sol, porque mañana
estaréis ciegos.
Gozad de la dulce armonía
que a Apolo invoca;
gozad del canto, porque un día
no tendréis boca.
Gozad de la tierra que un
bien cierto encierra;
gozad, porque no estáis aún
bajo la tierra.
Apartad el temor que os hiela
y que os restringe;
la paloma de Venus vuela
sobre
la Esfinge.

 

Aún vencen muerte, tiempo y hado
las amorosas;
en las tumbas se han encontrado
mirtos y rosas.
Aún Anadiódema en sus lidias
nos da su ayuda;
aún resurge en la obra de Fidias
Friné desnuda.

Vive el bíblico Adán robusto,
de sangre humana,
y aún siente nuestra lengua el gusto
de la manzana.
Y hace de este globo viviente
fuerza y acción
la universal y omnipotente
fecundación.
El corazón del cielo late
por la victoria
de este vivir, que es un combate
y es una gloria.
Pues aunque hay pena y nos agravia
el sino adverso,
en nosotros corre la savia
del universo.
Nuestro cráneo guarda el vibrar
de tierra y sol,
como el ruido de la mar
el caracol.
La sal del mar en nuestras venas
va a borbotones;
tenemos sangre de sirenas
y de tritones.
A nosotros encinas, lauros,
frondas espesas;
tenemos carne de centauros
y satiresas.
En nosotros la vida vierte
fuerza y calor.
¡Vamos al reino de la Muerte
por el camino del Amor!

 

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