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Archive for 18 18+01:00 diciembre 18+01:00 2008

Inachis Io (y III)

Continuamos con el personaje de Ío que estamos viendo a propósito de su presencia en el nombre de una mariposa, la Inachis Io.

Las fuentes sobre este mito son varias.

En primer lugar tenemos al mitógrafo Apolodoro que nos narra el episodio de Ío en su Biblioteca II, 1, 3. De esta versión ofrecemos algunos fragmentos:

Ἄργου δὲ καὶ ᾿Ισμήνης τῆς ᾿Ασωποῦ παῖς Ἴασος, οὗ φασιν ᾿Ιὼ γενέσθαι. Κστωρ δὲ ὁ συγγρψας τ χρονικ καὶ πολλοὶ τῶν τραγικῶν ᾿Ινχου τὴν ᾿Ιὼ λέγουσιν· Ησίοδος δὲ καὶ ᾿Ακουσίλαος Πειρῆνος αὐτήν φασιν εἶναι. ταύτην ἱερωσύνην τῆς Ηρας ἔχουσαν Ζεὺς ἔφθειρε. φωραθεὶς δὲ ὑφ’ Ηρας τῆς μὲν κόρης ἁψμενος εἰς βοῦν μετεμόρφωσε λευκήν, ἀπωμόσατο δὲ ταύτῃ μὴ συνελθεῖν· διό φησιν Ησίοδος οὐκ ἐπισπᾶσθαι τὴν ἀπὸ τῶν θεῶν ὀργὴν τοὺς γινομένους ὅρκους ὑπὲρ ἔρωτος.  

De Argos e Ismene, hija de Asopo, nació Yaso, quien, según se cree, fue el padre de Ío, aunque el cronista Cástor y muchos de los poetas trágicos afirman que Ío era hija de Ínaco; para Hesíodo y Acusilao era hija de Pirén. A esta Ío, sacerdotisa de Hera, la sedujo Zeus, pero descubierto por la diosa, tocando a la muchacha la transformó en una vaca blanca y juró que no se había unido con ella; por eso dice Hesíodo que los perjurios por amor no atraen la cólera de los dioses.

 

zeusio

 

 

Sobre el cuadro de arriba, obra de Correggio, puede leerse aquí.

Más adelante Apolodoro sigue:

῞Ηρα δὲ τῇ βοΐ οἶστρον ἐμβάλλει ἡ δὲ πρῶτον ἧκεν εἰς τὸν ἀπ’ ἐκείνης ᾿Ιόνιον κόλπον κληθέντα, ἔπειτα διὰ τῆς ᾿Ιλλυρίδος πορευθεῖσα καὶ τὸν Αἷμον ὑπερβαλοῦσα διέβη τὸν τότε μὲν καλούμενον πόρον Θράκιον, νῦν δὲ ἀπ’ ἐκείνης Βόσπορον. ἀπελθοῦσα δὲ εἰς Σκυθίαν καὶ τὴν Κιμμερίδα γῆν, πολλὴν χέρσον πλανηθεῖσα καὶ πολλὴν διανηξαμένη θάλασσαν Εὐρώπης τε καὶ ᾿Ασίας, τελευταῖον ἧκεν εἰς Αἴγυπτον, ὅπου τὴν ἀρχαίαν μορφὴν ἀπολαβοῦσα γεννᾷ παρὰ τῷ Νείλῳ ποταμῷ Ἔπαφον παῖδα. τοῦτον δὲ ῞Ηρα δεῖται Κουρήτων ἀφανῆ ποιῆσαι· οἱ δὲ ἠφάνισαν αὐτόν. καὶ Ζεὺς μὲν αἰσθόμενος κτείνει Κούρητας, ᾿Ιὼ δὲ ἐπὶ ζήτησιν τοῦ παιδὸς ἐτράπετο. πλανωμένη δὲ κατὰ τὴν Συρίαν ἅπασαν (ἐκεῖ γἀρ ἐμηνύετο <ὅτι ἡ> τοῦ Βυβλίων βασιλέως <γυνὴ> ἐτιθήνει τὸν υἱόν)  καὶ τὸν Ἔπαφον εὑροῦσα, εἰς Αἴγυπτον ἐλθοῦσα ἐγαμήθη Τηλεγόνῳ τῷ βασιλεύοντι τότε Αἰγυπτίων. ἱδρύσατο δὲ ἄγαλμα Δήμητρος, ἣν ἐκάλεσαν Ἴσιν Αἰγύπτιοι, καὶ τὴν ᾿Ιὼ Ἴσιν ὁμοίως προσηγόρευσαν.

 Entonces Hera envió un tábano en persecución de la vaca, la cual primero se dirigió al golfo por ella denominado Jónico, luego a Iliria y, habiendo recorrido el monte Hemo, cruzó el llamado entonces estrecho Tracio y ahora, desde su paso, Bósforo. Siguió hacia Escitia y la tierra Cimeria y, después de andar errante por varias regiones, atravesó a nada muchos mares de Europa y Asia hasta que, finalmente, llegó a Egipto, donde, recuperada su forma primigenia, dio a luz a un hijo, Épafo, junto al río Nilo. Hera pidió a los Curetes que lo ocultaran y ellos así lo hicieron. Zeus al saberlo aniquiló a los Curetes e Ío salió en busca de su hijo vagando por toda Siria (pues le había sido revelado que allí lo criaba la esposa del rey de Biblos); una vez encontrado Épafo, volvió a Egipto y se casó con Telégono, a la sazón rey de los egipcios. Erigió una estatua a Deméter, a quien los egipcios llamaron Isis – nombre con el que también designaron a Ío.

 

bosforo

 

 

Pausanias en Descripción de Grecia II, 16, 1 nos ofrece la lista de los primeros reyes de Argos y aquí nos encontramos con Ío:

Argo, nieto por parte de madre de Foroneo, que reinó después de éste, dio su nombre al país. De Argo nacieron Píraso y Forbante, de Forbante, Tríopas, y de Tríopas, Yaso y Agénor. Ío, hija de Yaso, bien en la forma que narra Heródoto, bien en la forma que dicen los griegos, fue a Egipto; Crotopo, el hijo de Agénor, obtuvo el poder después de Yaso, y de Crotopo nació Esténelas, y Dánao vino de Egipto contra Gelánor, hijo de Esténelas, y quitó el reino a los descendientes de Agénor. Los sucesos posteriores todos igualmente los conocen: el crimen de las hijas de Dánao contra sus primos y cómo a la muerte de Dánao obtuvo el poder Linceo.

 En el libro III, 18, 13, al describir las escenas mitológicas que adornaban el gigantesco trono de Apolo Amicleo, obra de Baticles de Magnesia, dice:

῞Ηρα δὲ ἀφορᾷ πρὸς ᾿Ιὼ τὴν ᾿ Ινάχου βοῦν οὖσαν ἤδη, καὶ ᾿Αθηνᾶ διώκοντα ἀποφεύγουσὰ ἐστιν ῞Ηφαιστον.

Hera está mirando a Ío, la hija de Ínaco, que ya había sido convertida en vaca, y Atenea está escapando de Hefesto que la persigue.

Es interesante la racionalización del mito que ofrece el historiador Heródoto. En el primer capítulo del libro I de sus Historias, justo detrás del proemio, en el que nos explica las primeras diferencias entre griegos y bárbaros de Asia en época mítica podemos leer:

I. La gente más culta de Persia y mejor instruida en la historia, pretende que los fenicios fueron los autores primitivos de todas las discordias que se suscitaron entre los griegos y las demás naciones. Habiendo aquellos venido del mar Eritreo al nuestro, se establecieron en la misma región que hoy ocupan, y se dieron desde luego al comercio en sus largas navegaciones. Cargadas sus naves de géneros propios del Egipto y de la Asiria, uno de los muchos y diferentes lugares donde aportaron traficando fue la ciudad de Argos, la principal y más sobresaliente de todas las que tenía entonces aquella región que ahora llamamos Helada. Los negociantes fenicios, desembarcando sus mercaderías, las expusieron con orden a pública venta. Entre las mujeres que en gran número concurrieron a la playa, fue una la joven Ío, hija de Inacho, rey de Argos, a la cual dan los persas el mismo nombre que los griegos. Al quinto o sexto día de la llegada de los extranjeros, despachada la mayor parte de sus géneros y hallándose las mujeres cercanas a la popa, después de haber comprado cada una lo que más excitaba sus deseos, concibieron y ejecutaron los fenicios el pensamiento de robarlas. En efecto, exhortándose unos a otros, arremetieron contra todas ellas, y si bien la mayor parte se les pudo escapar, no cupo esta suerte a la princesa, que arrebatada con otras, fue metida en la nave y llevada después al Egipto, para donde se hicieron luego a la vela.

Luego sigue Heródoto:

II. Así dicen los persas que Ío fue conducida al Egipto, no como nos lo cuentan los griegos, y que este fue el principio de los atentados públicos entre asiáticos y europeos.

Y concluye:

V. Así pasaron las cosas, según refieren los persas, los cuales están persuadidos de que el origen del odio y enemistad para con los griegos les vino de la toma de Troya. Mas, por lo que hace al robo de Ío, no van con ellos acordes los fenicios, porque éstos niegan haberla conducido al Egipto por vía de rapto, y antes bien, pretenden que la joven griega, de resultas de un trato nimiamente familiar con el patrón de la nave; como se viese con el tiempo próxima a ser madre, por el rubor que tuvo de revelará sus padres su debilidad, prefirió voluntariamente partirse con los fenicios, a da de evitar de este modo su pública deshonra. Sea de esto lo que se quiera, así nos lo cuentan al menos los persas y fenicios, y no me meteré yo a decidir entre ellos, inquiriendo si la cosa pasó de este o del otro modo.

El mitógrafo Higino, en su fábula 145 escribió:

ex Inacho et Argia Io. hanc Iuppiter dilectam compressit et in uaccae figuram conuertit, ne Iuno eam cognosceret. id Iuno cum resciuit, Argum, cui undique oculi refulgebant, custodem ei misit; hunc Mercurius Iouis iussu interfecit.  at Iuno formidinem ei misit, cuius timore exagitata<m> coegit eam ut se in mare praecipitaret, quod mare Ionium est appellatum. inde in Scythiam tranauit, unde Bos<p>orum fines sunt dictae. inde in Aegyptum, ubi parit Epaphum.  Iouis cum sciret suapte [propter] opera tot eam aerumnas tulisse, formam suam ei propriam restituit deamque Aegyptiorum eam fecit, quae Isis nuncupatur. 

 

Hija de Ínaco es también la argiva Ío.  A ésta Júpiter la mantuvo oculta como su amada y la convirtió en vaca, a fin de que Juno no la reconociera. Cuando Juno se enteró de ello, le envió como guardián a Argos, a quien los ojos brillaban por todas partes. A éste lo mató Mercurio por orden de Júpiter. Pero Juno le envió un espantajo, por miedo al cual se vio obligada a precipitarse al mar, que se llama Jónico. De allí llegó a nado a Escitia, por lo que sus límites se llaman Bósforo. Después llegó a Egipto, donde dio a luz a Épafo. Júpter cunado supo que por su culpa ella había soportado tantas desgracias, la restituyó a su forma humana y la conviertió en diosa de los egipcios, que es llamada Isis.

figino

 

Otro autor en el que encontramos referencias a Ío y su metamorfosis en vaca es Luciano de Samosata. En el tercero de sus Diálogos de los dioses, se nos ofrece una conversación entre Zeus y Hermes sobre el destino egipcio de la joven argiva:

ΔΙΟΣ ΚΑΙ ΕΡΜΟΥ

ΖΕΥΣ Τὴν τοῦ ᾿Ινάχου παῖδα τὴν καλὴν οἶσθα, ὦ ῾Ερμῆ;

ΕΡΜΗΣ Ναί· τὴν ᾿Ιὼ λέγεις;

ΖΕΥΣ Οὐκέτι παῖς ἐκείνη ἐστίν, ἀλλὰ δάμαλις.

ΕΡΜΗΣ Τεράστιον τοῦτο· τῷ τρόπῳ δ’ ἐνηλλάγη;

ΖΕΥΣ Ζηλοτυπήσασα ἡ ῞Ηρα μετέβαλεν αὐτήν. ἀλλὰ καὶ καινὸν ἄλλο τι δεινὸν ἐπιμεμηχάνηται τῇ κακοδαίμονι· βουκόλον τινὰ πολυόμματον Ἄργον τοὔνομα ἐπέστησεν, ὃς νέμει τὴν δάμαλιν ἄϋπνος ὤν.

ΕΡΜΗΣ Τί οὖν ἡμᾶς χρὴ ποιεῖν;

ΖΕΥΣ Καταπτάμενος ἐς τὴν Νεμέαν, ἐκεῖ δέ που ὁ Ἄργος βουκολεῖ, ἐκεῖνον ἀπόκτεινον, τὴν δὲ ᾿Ιὼ διὰ τοῦ πελάγους ἐς τὴν Αἴγυπτον ἀγαγὼν Ἴσιν ποίησον· καὶ τὸ λοιπὸν ἔστω θεὸς τῶν ἐκεῖ καὶ τὸν Νεῖλον ἀναγέτω καὶ τοὺς ἀνέμους ἐπιπεμπέτω καὶ σῳζέτω τοὺς πλέοντας. 

Zeus.- ¿Conoces a la hermosa hija de Ínaco, Hermes?

Hermes.- Sí, si te refieres a Ío.

Zeus.- Pues ya no es una muchacha, sino una ternera.

Hermes.- Eso es extraordinario. ¿De qué manera se produjo el cambio?

Zeus.- Hera la ha metamorfoseado en un ataque de celos; pero además ha tramado contra la pobre muchacha otra terrible novedad: ha puesto junto a ella un pastor que se llama Argos, que tien cien ojos y la vigila y nunca duerme.

Hermes.- Está bien, ¿qué tenemos que hacer nosotros?

Zeus.- Vete volando a Nemea – pues allí es donde Argos pastorea- y mátalo. A Ío condúcela a Egipto a través del mar y conviértela en Isis. Y que en lo sucesivo sea divinidad del pueblo de Egipto, que haga subir el Nilo, que les envíe los vientos y salve a los navegantes.

 En el campo latino, Ovidio trata el mito (Metamorfosis I, 568-778, con interpolaciones sobre Argos, Pan y Siringe, y Faetón) y nos cuenta cómo Zeus se conviertió en nube para unirse a Ío. Lo podemos leer aquí en español. En latín en este otro lugar.

 

Y hasta aquí nuestra breve serie sobre la mariposa Inachis Io y el personaje mítico de quien, pensamos, lleva su nombre.  Aquí, por cierto, hay una buena explicación de la taxonomía y de la forma de llamar a las especies animales. Habría que preguntarle a Linneo porqué llamó así a esta especie, aunque el colorido de sus alas y su belleza es comparable a la de la sacerdotisa argiva amada por Zeus, como se explica en este video.

 

 

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