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Archive for 4/01/09

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Segundo capítulo de la miniserie sobre los magos de Oriente. Si el primero estuvo dedicado a la presencia de los magos en Mateo, y era el post en honor a Melkon, vamos ahora con el que rendimos tributo a Baltasar.

Los evangelios apócrifos son mucho más extensos en este relato, en el que aparecen los nombres de los magos, su procedencia, su cargo de reyes y otros elementos muy interesantes, como en su momento veremos.

Esto es lo que narra el evangelio apócrifo del Pseudo Mateo XVI:

 

Transacto vero secundo anno, venerunt magi ab oriente in Hierosolymam, magna deferentes munera. Qui instanter interrogaverunt Iudaeos dicentes: “Ubi est rex qui natus est vobis? Vidimus enim stellam eius in oriente, et venimos adorare eum”. Haec opinio pervenit ad Herodem regem, et ita eum terruit ut mitteret ad scribas et Pharisaeos et doctores populi, ut inquieret a beis ubi Christum nasciturum prophetae praedixissent. At Illia dixerunt: “In Bethleem Iudae. Sic enim scriptum est: Et tu, Bethleem, terra Iuda, nequáquam minima es in principibus Iuda; ex te enim exiet dux qui regat populum deum Israël”. Tunc Herodes rex vocavit magos ad se et diligenter inquisivit a beis quando eis apparuit stella. Et misit eos in Bethlehem dicens: “Ite et interrogate diligenter de puero; et cum inveneritis eum, renuntiate mihi, ut et ego veniens adorem eum”.

Euntibus autem magis in via, apparuit eis stella, et quasi quae ducatum praestaret illis, ita antecedebat eos, quousque pervenirent ubi puer erat. Videntes autem stellam magi gavisi sunt gaudio magno et ingressi domum invenerunt infantem Iesum sedentem in sinu matris. Tunc aperuerunt thesauros suos, et ingentibus muneribus muneraverunt Mariam et Ioseph. Ipsi autem infanti obtulerunt singuli singulos aureos. Post haec unus obtulit aurum, alius thus, alius vero myrram. Qui cum ad Herodem regem reverti vellent, admoniti sunt in somnis ab angelo ne redirent ad Herodem. Illi autem adoraverunt infantem cum omni gaudio et per viam aliam reversi sunt in regionem suam.

 

Los manuscritos varían en cuanto al tiempo en que tuvo lugar la adoración: C “transactis autem duobus diebus”; B: “transactis duobus annis”; D: “tertia decima vero die”

Tischendorf (De evangeliorum apocryphorum origine et usu, Hagae Comitum 1851) prefiere la lección de los dos años, que viene además confirmada por la tradición iconográfica más antigua. En efecto: los monumentos suelen representar a Jesús como niño crecidito ya y sentado sobre las rodillas de su madre, no como un recién nacido envuelto entre pañales. Los más antiguos son los frescos de las catacumbas. En ellos varía el número de reyes, si bien suele prevalecer el de tres. Los dones representados son muy diversos, pareciendo con ello aludir a la frase de nuestro apócrifo: magna deferentes munera. Esto mismo parece confirmar la presencia de los camellos. En los frescos del cementerio de Thrason y Saturnino y en el de Calixto, la Virgen tiende su derecha a los Magos, de acuerdo con la expresión muneraverunt Mariam. Un fresco del cementerio de Domitila y otro del de Pedro y Marcelino muestran a Jesús sentado sobre las rodillas de su madre. El mosaico del arco triunfal de Santa María la Mayor representa al Niño Jesús sentado en un trono y recibiendo personalmente los dones de manos de los tres reyes.

 

Y, transcurridos dos años, vinieron de Oriente a Jerusalén unos magos, que traían consigo grandes ofrendas, y que interrogaron a los judíos, diciéndoles: ¿Dónde está el rey que os ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente, y venimos a adorarlo. Y la nueva llegó al rey Herodes, y lo asustó tanto, que consultó a los escribas, a los fariseos y a los doctores del pueblo para saber por ellos dónde habían anunciado los profetas que debía nacer el Cristo. Y ellos respondieron: En Belén de Judá. Porque está escrito: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti debe salir el jefe que regirá a Israel, mi pueblo. Entonces el rey Herodes llamó a los magos, e inquirió de ellos el tiempo en que la estrella había aparecido. Y los envió a Belén, diciéndoles: Id, e informaos exactamente del niño, y, cuando lo hayáis encontrado, anunciádmelo, a fin de que yo también lo adore.

Y, yendo los magos de camino, la estrella les apareció en el camino, como para servirles de guía, hasta que llegaron adonde estaba el niño. Y los magos, al divisar la estrella, se llenaron de alegría, y, entrando en su casa, vieron al niño Jesús, que reposaba en el seno de su madre. Entonces descubrieron sus tesoros, e hicieron a María y a José muy ricos presentes. Al niño mismo cada uno le ofreció una pieza de oro. Después, uno ofreció oro, otro incienso y otro mirra. Y, como quisieran volver a Herodes, un ángel les advirtió en sueños que no hiciesen tal. Adoraron, pues, al niño con alegría extrema, y volvieron a su país por otro camino.

 

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En el capítulo XVI del apócrifo de la Historia de la Natividad de María y de la infancia del Salvador leemos:

Transactis autem duobus diebus uenerunt magi ab Oriente Hierosolymam, magna munera offerentes; qui instanter interrogauerunt Iudaeos dicentes, “Ubi est rex, qui natus est nobis? Vidimus enim stellam eius in Oriente, et uenimus adorare eum.” Haec opinio perterruit omnes: et misit Herodes ad scribas et Pharisaeos et doctores populi ut inquireret ab eis, ubi Christum propheta nasciturum praedixerat. At illi dixerunt, “In Bethleem.”  Sic enim scriptum est, “Et tu Bethleem, terra Iuda, nequaquam minima es in principibus Iuda: ex te enim exiet dux, qui reget populum meum Israel. Tunc Herodes rex uocauit magos et diligenter inquisiuit, quando eis apparuit stella : et misit eos ad Bethleem dicens, “Ite et mihi rogate diligenter de puero, et quum inueneritis eum, renuntiate mihi, ut et ego ueniens adorem eum.” Euntibus autem magis in uia apparuit stella, et quasi quae ducatum praestaret illis, ita antecedebat eos, quousque peruenirent ubi puer erat. Videntes autem stellam magi gauisi sunt gaudio magno. Et ingressi domum inuenerunt infantem Iesum sedentem in sinu Mariae. Tunc aperuerunt thesauros suos et ingentibus muneribus munerauerunt Mariam et Ioseph. Ipsi autem infanti obtulerunt singuli munera : unus obtulit aurum, alius thus, alius uero myrrham. Qui quum ad Herodem regem reuerti uellent, admoniti sunt in somniis, ne redirent ad Herodem. Illi autem adorauerunt infantem cum omni gaudio, et per uiam aliam reuersi sunt in regionem suam.

 

Pasados dos días vinieron unos magos de Oriente a Jerusalén trayendo grandes ofrendas; éstos al momento interrogaron a los judíos, diciendo “¿Dónde está el rey que nos ha nacido? porque hemos visto su estrella en el Oriente, y venimos a adorarlo.» Esta noticia asustó a toda la gente, y Herodes envió a consultar a los escribas, fariseos y los doctores del pueblo para averiguar de ellos donde el profeta había anunciado que Cristo tenía que nacer. Y le dijeron: “En Belén, como está escrito: Y tú, Belén, tierra de Judá, de ninguna manera eres la más pequeña entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que regirá a Israel, mi pueblo. Entonces el rey Herodes llamó a los magos, y diligentemente inquirió cuando se les había aparecido la estrella. Y los envió a Belén, diciéndoles: Id, e informaos exactamente del niño, y, cuando lo hayáis encontrado, anunciádmelo, a fin de que yo también lo adore.

Y, yendo los magos, la estrella les apareció en el camino, como para servirles de guía, así les precedía, hasta que llegaron adonde estaba el niño. Y los magos, al divisar la estrella, se llenaron de una gran alegría, y, entrando en su casa, vieron al niño Jesús, que reposaba en el seno de su madre. Entonces descubrieron sus tesoros, e hicieron a María y a José muy ricos presentes. Al niño mismo cada uno le ofreció una pieza de oro. Después, uno ofreció oro, otro incienso y otro mirra. Y, como quisieran volver a Herodes, fueron advrrtidos en sueños que no volvieran a Herodes. Adoraron, pues, al niño con alegría extrema, y volvieron a su país por otro camino.

 

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Otro apócrifo es el Protoevangelio de Santiago, en cuyo capítulo XXI podemos leer:

 

 

Κα θόρυβος ἐγένετο μέγας ἐν Βηθλεέμ τῆς Ἰουδαίας· ἦλθον γὰρ μάγοι λέγοντες· Ποῦ ἐστιν τεχθεὶς βασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων; Εἴδομεν γὰρ αὐτοῦ τὸν ἀστέρα ἐν τῇ ἀνατολῇ, καῖ ἤλθομεν προσκυνῆσαι αὐτόν. Καὶ ἀκούσας ῾Ηρῴδης ἐταράχθη, καὶ ἔπεμψεν ὑπηρέτας πρὸς τοὺς μάγους· καὶ μετεπέμψατο τοὺς ἀρχιερεῖς καὶ ἀνέκρινεν αὐτοὺς λέγων· Πῶς γέγραπται περὶ τοῡ Χριστοῦ, ποῦ γεννᾶται; Λέγουσιν αὐτῷ· ᾿Εν Βηθλεέμ τῆς Ἰουδαίας· οὑτως γὰρ γέγραπται. Καὶ ἀπέλυσεν αὐτούς. Καὶ ἀνέκρινεν τοὺς μάγους λέγων αὐτοῖς· Τί εἴδετε σημεῖον επὶ τὸν γεννηθέντα βασιλέα; Καὶ εἶπον οἱ μάγοι· Εἴδομεν ἀστέρα, παμμεγέθη λάμψαντα ἐν τοῖς ἄστροις τούτοις καὶ ἀμβλύοντα αὐτοὺς ὥστε τοὺς ἀστέρας μὴ φαίνεσθαι· καὶ ἡμεῖς οὕτως ἔγνωμεν ὅτι βασιλεὺς ἐγεννήθη τῷ Ἰσραήλ, καῖ ἤλθομεν προσκυνῆσαι αὐτόν. Καὶ εἶπεν ῾Ηρῴδης· ῾Υπάγετε καὶ ζητήσατε· καὶ ἐὰν εὕρητε, ἀπαγγείλατε μοι ὅπως κἀγὼ ἐλθὼν προσκυνήσω αὐτόν.

Καὶ ἐξῆλθον οἱ μάγοι. Καὶ ἰδοῦ εἶδον ἀστέρα ἐν τῇ ἀνατολῇ προῆγεν αὐτοὺς ἕως εἰσῆλθον εἰς τὸ σπήλαιον, καὶ τὴν κεφαλὴν τοῦ σπηλαίου. Καὶ εἶδον οἱ μάγοι τὸ παιδίον μετὰ τῆς μητρὸς αὐτοῦ Μαριάμ, καὶ ἐξέβαλον ἀπὸ τῆς πήρας αὐτῶν δῶρα, χρυσὸν καὶ λίβανον καὶ σμύρναν. Καὶ χρηματισθέντες ὑπὸ ἀγγέλου μὴ εἰσελθεῖν τὴν Ἰουδαίαν, δι᾿ ἄλλης ὁδοῦ ἐπορεύθησαν εἰς τὴν χώραν αὐτῶν.

Por entonces sobrevino un gran tumulto en Belén, pues vinieron unos magos diciendo: “¿Dónde se encuentra el nacido Rey de los Judíos?, porque hemos visto su estrella en el Oriente y hemos venido para adorarle” Herodes, al oír esto, se turbó, envió sus emisarios a los magos y convocó a los príncipes de los sacerdotes, haciéndoles esta pregunta: “¿Qué es lo que hay escrito en relación con el Mesías? ¿Dónde debe nacer?” Ellos respondieron: “En Belén de Judea, según rezan las Escrituras”. Con esto les despachó e interrogó a los magos con estas palabras: “¿Cuál es la señal que habéis visto en relación con ese rey nacido?” Respondiéronle los magos: “Hemos visto que su estrella, extremadamente grande, brillaba con gran fulgor entre las demás estrellas, y que las eclipsaba hasta el punto de hacerlas invisibles con su luz. Y hemos reconocido por tal señal que un rey había nacido para Israel, y hemos venido a adorarlo”. Y Herodes dijo: Id a buscarlo, y, si lo encontráis, dadme aviso de ello, a fin de que vaya yo también, y lo adore.

Y los magos salieron. Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente los precedió hasta que llegaron a la gruta, y se detuvo por encima de la entrada de ésta. Y los magos vieron al niño con su madre María, y sacaron de sus bagajes presentes de oro, de incienso y de mirra.

Y, advertidos por el ángel de que no volviesen a Judea, regresaron a su país por otra ruta.

Finalizamos este artículo con una bella canción de Ariel Ramírez, Los reyes magos, que interpreta Mercedes Sosa.

 

 

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El próximo 6 de enero se celebra la Epifanía, la Manifestación de Dios, popularmente conocida como la fiesta de los “Reyes Magos”. Son éstos unos personajes entrañables que han dado lugar a una costumbre muy arraigada: la de hacer regalos, especialmente a los niños, en recuerdo de los que ellos mismos hicieron al Niño Jesús en Belén. En España son destacables las cabalgatas, representaciones, teatrillos en los que estos magos de Oriente son recibidos por las autoridades de cada pueblo y ciudad, y luego se pasean por las principales calles en desfiles y cabalgatas llenas de magia y colorido. Por la noche les espera una tarea muy ardua: ir a todas las casas, escalando, si es preciso, y dejar los regalos que los niños han pedido en su carta que un cartero real o directamente un paje regio se ha encargado de hacerles llegar.

Hay muchos elementos relacionados con esta fiesta: la estrella y sus connotaciones astrológicas y astronómicas, su viaje, de consecuencias teológicas, los magos y sus nombres, sus camellos, dromedarios o caballos, su color de piel, su origen o procedencia, la figura perversa de Herodes, la vuelta a su país por otro camino; y también es interesante la extensa iconografía de su adoración. No faltan tampoco las obras musicales con referencias a los reyes magos, como la canción popular andaluza “Ya viene la vieja” que dice:

Ya vienen los Reyes por los arenales,

ya le traen al niño muy ricos pañales,

ya le traen al niño muy ricos pañales.

Ya vienen los Reyes por aquel camino,

 ya le traen al niño sopitas con vino,

ya le traen al niño sopitas con vino.

Oro trae Melchor, incienso Gaspar

y olorosa mirra le trae Baltasar.

y olorosa mirra le trae Baltasar.

 

Precisamente hoy he asistido a un concierto coral en el que se ha interpretado una canción popular danesa, en valenciano. Su letra es la siguiente:

De terres llunyanes tres gran majestats segueixen l’estrella cercant el nounat. L’infant ja no es troba ran del camí; pastors i pastores van veure’l partir.

De tierras lejanas tres grandes majestades siguen la estrella buscando al recién nacido. El niño ya no está junto al camino; pastores y pastoras lo vieron partir.

La gran comitiva de sobte es deté, l’estrella il·lumina la llar del fuster. Els reis no vacil·len i amb gest segur, empenyen la porta i veuen Jesús.

La gran comitiva de repente se detiene, la estrella ilumina la casa del carpintero. Los reyes no vacilan y con gesto seguro, empujan la puerta y ven a Jesús.

 Es postren a terra humils i creients, d’encens, or i mirra li fan rics presents i ja, de tornada, com encisats, s’obliden d’Herodes pensant en l’infant.

Se postran en tierra humildes y creyentes, de incienso, oro y mirra le hacen ricos presentes y ya, de vuelta, como hechizados, se olvidan de Herodes pensando en el niño.

 

Todo el relato evangélico en una canción de inocente encanto.

La de los Reyes Magos es una tradición que ha ido conformándose con el paso de los años hasta llegar a la actualidad.

Nosotros en estos artículos aportaremos las principales fuentes para el conocimiento de estos personajes y todo lo relacionado con su viaje y adoración. Se trata de los evangelios, canónicos y apócrifos. El único mérito que tienen estos artículos es el de ofrecer una selección de los textos evangélicos en los que aparecen las figuras de los magos. Nuestra principal fuente, a su vez, ha sido la edición crítica y bilingüe de Los evangelios apócrifos, a cargo de Aurelio de Santos Otero en la BAC.

Comenzamos por los evangelios canónicos. Sólo Mateo nos relata este episodio y de forma breve. Lo ofrecemos en griego, latín y español.

Mateo 2, 1-12

Το δ ᾿Ιησο γεννηθντος ν Βηθλεμ τς ᾿Ιουδαας ν μραις Ηρδου το βασιλως, δο μγοι π νατολν παρεγνοντο ες Ιεροσλυμα  λγοντες, Πο στιν τεχθες βασιλες τν ᾿Ιουδαων; εδομεν γὰρ ατο τν στρα ν τ νατολ κα λθομεν προσκυνσαι ατ. κοσας δ βασιλες Ηρδης ταρχθη κα πσα Ιεροσλυμα μετ’ ατο,  κα συναγαγν πντας τος ρχιερες κα γραμματες το λαο πυνθνετο παρ’ ατν πο Xριστς γεννται.  ο δ επαν ατ, ᾿Εν Βηθλεμ τς ᾿Ιουδαας· οτως γρ γγραπται δι το προφτου· Κα σ, Βηθλεμ γ ᾿Ιοδα, οδαμς λαχστη ε ν τος γεμσιν ᾿Ιοδα· κ σο γρ ξελεσεται γομενος, στις ποιμανε τν λαν μου τν ᾿Ισραλ. Ττε Ηρδης λθρ καλσας τος μγους κρβωσεν παρ’ ατν τν χρνον το φαινομνου στρος,  κα πμψας ατος ες Βηθλεμ επεν, Πορευθντες ξετσατε κριβς περ το παιδου· πν δ ερητε παγγελατ μοι, πως κγ λθν προσκυνσω ατ. ο δ κοσαντες το βασιλως πορεθησαν, κα δο στρ ν εδον ν τ νατολ προγεν ατος ως λθν στθη πνω ο ν τ παιδον.  δντες δ τν στρα χρησαν χαρν μεγλην σφδρα. κα λθντες ες τν οκαν εδον τ παιδον μετ Μαρας τς μητρς ατο, κα πεσντες προσεκνησαν ατ, κα νοξαντες τος θησαυρος ατν προσνεγκαν ατ δρα, χρυσν κα λβανον κα σμρναν.  κα χρηματισθντες κατ’ ναρ μ νακμψαι πρς Ηρδην, δι’ λλης δο νεχρησαν ες τν χραν ατν.

 

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Cum autem natus esset Iesus in Bethlehem Iudaeae in diebus Herodis regis, ecce Magi ab oriente venerunt Hierosolymam dicentes: “Ubi est, qui natus est, rex Iudaeorum? Vidimus enim stellam eius in oriente et venimus adorare eum”. Audiens autem Herodes rex turbatus est et omnis Hierosolyma cum illo; et congregans omnes principes sacerdotum et scribas populi, sciscitabatur ab eis ubi Christus nasceretur. At illi dixerunt ei: “In Bethlehem Iudaeae. Sic enim scriptum est per prophetam: “Et tu, Bethlehem terra Iudae, nequaquam minima es in principibus Iudae; ex te enim exiet dux, qui reget populum meum Israel””. Tunc Herodes, clam vocatis Magis, diligenter didicit ab eis tempus stellae, quae apparuit eis; et mittens illos in Bethlehem dixit: “Ite et interrogate diligenter de puero; et cum inveneritis, renuntiate mihi, ut et ego veniens adorem eum”. Qui cum audissent regem, abierunt. Et ecce stella, quam viderant in oriente, antecedebat eos, usque dum veniens staret supra, ubi erat puer. Videntes autem stellam gavisi sunt gaudio magno valde. Et intrantes domum viderunt puerum cum Maria matre eius, et procidentes adoraverunt eum; et apertis thesauris suis, obtulerunt ei munera, aurum et tus et myrrham. Et responso accepto in somnis, ne redirent ad Herodem, per aliam viam reversi sunt in regionem suam.

 

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo». Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, –le respondieron–, porque así está escrito por el Profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”». Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje». Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.

Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Es una narración breve, pero muy completa, en lo necesario para Mateo.

En la época de Mateo los judíos preguntaban a los cristianos si Jesús era realmente el Mesías esperado. El evangelista les responde componiendo un relato que conocemos como evangelio de la infancia (1-2). Para redactarlo utilizó los escasos recuerdos del Jesús-niño que le ofrecía la tradición cristiana conservada en las comunidades, y lo hace con el modo de escribir propio de su época.

El relato de la adoración de los magos se desarrolla en dos escenarios diferentes. Uno es Belén y el otro Jerusalén. Mateo insiste en que Jesús nace en Belén por dos razones: por una parte, según la mentalidad de aquella cultura, el lugar de origen imprimía honorabilidad a los nacidos en su territorio. Como Belén era la patria del rey David, todos los nacidos allí heredaban el honor de tan ilustre antepasado. Pero había otra razón muy importante: según las Escrituras, el Mesías debía nacer en esta ciudad de Judá (Miqueas 5, 1-3; 2 Samuel 5, 2). Algo más ocurre en Belén que termina de configurar esta presentación que Mateo hace de Jesús: el surgimiento de una estrella y la adoración de los sabios. Según una creencia popular, cuando nacía un personaje importante, una nueva estrella aparecía en el cielo, y las Escrituras señalaban al Mesías como la estrella de Jacob (Números 24, 17). Esas mismas escrituras anunciaban que los pueblos paganos se arrodillarían ante el Mesías (Isaías 49, 23; 60, 6)

Belén se configura en el relato de Mateo como el lugar de destino para unos paganos, presentados como sabios de Oriente, que han visto un signo en el cielo, una estrella, que les anuncia el nacimiento del rey de los judíos, y que quieren adorarlo. Como paganos, no conocen las profecías de las Escrituras, por eso acuden a los judíos para que se las expliquen y se fían de los signos que los llevan hasta Belén. Allí se postran ante el niño, como gesto de adoración al reconocer en él a Dios, y le ofrecen regalos: oro, incienso y mirra, presentes que recordaban las profecías de Isaías sobre los extranjeros, que vendrían a Jerusalén trayendo obsequios para Dios (Isaías 49, 23; 60, 5).

Pero Belén no es el único escenario del relato. Si en esta ciudad de Judá todo era acogida para Jesús, en Jerusalén toda la ciudad se sobresalta y Herodes planea su muerte. Los sabios de Oriente, al ver la estrella, se ponen en camino con presteza, buscan, están atentos a las señales. Los representantes oficiales el pueblo judío, que conocen las Escrituras, no son capaces de descubrir en ellas a Jesús, ni se ponen en camino.

En la comunidad a la que Mateo escribe, había paganos y judíos. Todos habían creído en Jesús, y eso les acarreaba rechazo, persecución. En ellos se repetía la situación que acompañó a Jesús desde su nacimiento hasta la cruz. Mateo anticipa en Herodes y sus consejeros la experiencia de rechazo que tuvo Jesús y que estaban viviendo sus coetáneos. A pesar de conocer las Escrituras, estaban persiguiendo a los cristianos porque éstos reconocían en Jesús al Mesías.

Los cristianos de la comunidad que provenían del paganismo se veían especialmente reflejados en la actitud de los sabios de Oriente, pues habían creído desde los pequeños signos, se habían dejado guiar por la luz que Jesús irradiaba en sus seguidores y habían profundizado en las Escrituras. La actitud de los magos ejemplarizaba el camino que habían recorrido, y su presencia en Belén les recordaba su propia experiencia de fe. (extraído de El tesoro del escriba, guía para una lectura comunitaria del evangelio de Mateo, Verbo Divino, 2001).

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