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Archive for 11 11+01:00 abril 11+01:00 2009

telemann1

 

Pedimos, en primer lugar, perdón por la muy deficiente traducción alemana que estamos realizando. Seguimos, pues.

Que el maestro de escuela de Telemann no caiga en la desesperación por su renovado fracaso, sino que quiera acabar la hora de canto de forma sensible con algo que satisfaga el corazón («daran das Herze sich ergötzt«), lo hacen simpático a los oyentes. De nuevo se atreve en el aria final a entrar en el peligroso terreno del canto virtuosístico. Las dinámicas o briosas coloraturas sobre la palabra Asinus son asumidas de forma consciente, el canto adornado de la ópera italiana es llevado al absurdo y termina en un marcado rebuzno. Sin querer se pone las orejas de burro que eran colocadas a los alumnos perezosos o necios para burla de los otros. Estas palabras enseñan a los alumnos a comprender bien, pues al final entran sin invitación de forma pícara en el canto del asno y señalan claramente al asno principal, su maestro de canto, que ahora sin ayuda sabe tartamudear la palabra «Asinusnusnusnus«.

 

Rezitativ

DER SCHULMEISTER

Das war eins aus dem C,

und zwar vom Aristoteles.

Es hätte noch viel lieblicher geklungen,

wofern ihr böse Jungen,

so wie es sich gebührt,

nur hättet recht pausiert!

Es wär kein Wunder nicht,

daß ich längst Podagra und Gicht

aus Ärgernis bekommen hätte!

Bald schreit ihr um die Wette,

bald trefft ihr keinen Ton,

ihr bringt mich noch ums Leben!

Fürwahr, ich zittre schon,

ich kann vor Zorn den Takt kaum geben!

Jedoch, was Lustigs auf die Bahn,

daran das Herze sich ergötzt!

Ich will euch noch zu guter Letzt

erweisen, was ich kann!

Arie

DER SCHULMEISTER

Wer die Musik nicht liebt und ehret,

wer diese Kunst nicht gerne höret,

der ist und bleibt ein Asinus,

I-a, I-a, ein Asinus,… I-a…, i-a……

Wer die Musik nicht usw.

Ein schönes Lied von rechten Meistern,

kann Herze, Leib und Seel’ begeistern,

Drum sag ich euch noch zum Beschluß,

Wer die Musik nicht liebt und ehret, usw.

DER SCHULMEISTER , KNABENCHOR

I-a…, i-a…, ein Asinus.

 

 Recitativo

EL MAESTRO

Esto está en DO mayor,

y parece de Aristóteles.

¡No estuvo mal pero pudo estar mucho mejor,

si vosotros, revoltosos muchachos,

me hubieseis seguido y hubierais hecho

las pausas necesarias!

Ahora comprenderéis por qué sufro de gota:

¡por vuestra causa!

Unas veces gritáis como verduleras,

y otras perdéis el tono…

¿Queréis matarme?

¡Estoy harto de que desafinéis!

Y sin embargo,  ¡qué alegría cantar una melodía

que satisfaga al corazón!

Pero bueno, para acabar en paz,

os ofreceré lo mejor de mí mismo.

Aria

EL MAESTRO

Quien no ama la música, quien con gusto no la escucha,

es y será un burro,

sí, sí, un burro… ¡Ihaaa!… ¡Ihaaa!…

Quien no ama la música… etc.

Una bella melodía de un buen maestro,

el corazón, el cuerpo y hasta el alma reavivan.

Yo lo digo y me reafirmo:

quien no ama la música, etc.

EL MAESTRO, NIÑOS

¡Ihaaa!… ¡Ihaaa!… ¡Un burro!

 

Un alegre pasaje instrumental cierra la obra.

 

Y nosotros cerramos esta serie dedicada a esta obra de Telemann, en la que los cláscos sirven para solfear, con un video en el que Sigmund Nimsgern y los chicos del Hannover Knabenchor nos ofrecen el aria final, así como la del canon que ha dado lugar a esta breve serie de artículos. Los últimos segundos del video nos ofrecen a Nimsgern en una versión teatral de los Carmina Burana, en concreto del Tempus est iocundum.

 

 

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