Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 19 19+01:00 abril 19+01:00 2009

Seguimos con la serie que dedicamos al cíclope Polifemo y su presencia en la literatura y la música.

 

Nuestro ya habitual Higino en la extensa Fábula 125 incluye muy brevemente el mismo episodio:

 

inde ad Cyclopem Polyphemum Neptuni filium. Huic responsum erat ab augure Telemo Eurymi filio ut cau<e>ret ne ab Vlixe excaecaretur. Hic media fronte unum oculum habebat et carnem humanam epulabatur. Qui postquam pecus in speluncam redegerat, molem saxeam ingentem ad ianuam opponebat. Qui Vlixem cum sociis inclusit sociosque eius consumere coepit. Vlixes cum uideret eius immanitati atque feritati resistere se non posse, uino quod a Mar<one> acceperat eum inebriauit, seque Vtin uocari dixit. Itaque cum oculum eius trunco ardenti exureret, ille clamore suo ceteros Cyclopas conuocauit, eisque spelunca praeclusa dixit, Vtis me excaecat. Illi credentes eum deridendi gratia dicere neglexerunt. At Vlixes socios suos ad pecora alligauit et ipse se ad arietem, et ita exierunt.

 

De allí (llegaron) al cíclope Polifemo, hijo de Neptuno. A éste le había sido respondido en un oráculo de Télemo, el hijo de Éurimo, que tuviera cuidado con no ser cegado por Ulises. Éste (Polifemo) tenía un solo ojo en la frente y se alimentaba de carne humana. Después de haber devuelto su rebaño a su cueva, colocó una enorme piedra en la puerta. Encerró a Ulises con sus compañeros y empezó a devorarlos. Cuando Ulises vio su ferocidad y su fiereza no se pudo aguantar; lo emborrachó con vino que había recibido de Marón, y dijo que se llamaba Nadie. Así pues cuando quemó su único ojo con una estaca encendida, aquél convocó a gritos a los restantes cíclopes y les dijo, estando cerrada la cueva,: “Nadie me deja ciego”. Ellos creyendo que él lo decía de broma, se desentendieron. Y Ulises ató a sus compañeros a las ovejas y a él mismo a un carnero, y así salieron.

 

vipolifem

 

 

El segundo de los Diálogos Marinos de Luciano de Samosata nos ofrece un breve, pero muy exacto resumen del episodio odisaico.

 

ΚΥΚΛΩΠΟΣ ΚΑΙ ΠΟΣΕΙΔΩΝΟΣ

ΚΥΚΛΩΨ ῏Ω πάτερ, οἷα πέπονθα ὑπὸ τοῦ καταράτου ξένου, ὃς μεθύσας ἐξετύφλωσέ με κοιμωμένῳ ἐπιχειρήσας.

ΠΟΣΕΙΔΩΝ Τίς δὲ ἦν ταῦτα τολμήσας, Πολύφημε;

ΚΥΚΛΩΨ Τὸ μὲν πρῶτον Οὖτιν ἑαυτὸν ἀπεκάλει, ἐπεὶ δὲ διέφυγε καὶ ἔξω ἦν βέλους, ᾿Οδυσσεὺς ὀνομάζεσθαι ἔφη.

ΠΟΣΕΙΔΩΝ Οἶδα ὃν λέγεις, τὸν ᾿Ιθακήσιον· ἐξ ᾿Ιλίου δἀνέπλει. ἀλλὰ πῶς ταῦτα ἔπραξεν οὐδὲ πάνυ εὐθαρσὴς ὤν;

ΚΥΚΛΩΨ Κατέλαβον αὐτοὺς ἐν τῷ ἄντρῳ ἀπὸ τῆς νομῆς ἀναστρέψας πολλούς τινας, ἐπιβουλεύοντας δῆλον ὅτι τοῖς ποιμνίοις· ἐπεὶ γὰρ ἐπέθηκα τῇ θύρᾳ τὸ πῶμα -πέτρα δέ ἐστί μοι παμμεγέθης- καὶ τὸ πῦρ ἀνέκαυσα ἐναυςάμενος ὃ ἔφερον δένδρον ἀπὸ τοῦ ὄρους, ἐφάνησαν ἀποκρύπτειν αὑτοὺς πειρώμενοι· ἐγὼ δὲ συλλαβών τινας αὐτῶν, ὥσπερ εἰκὸς ἦν, κατέφαγον λῃστὰς γε ὄντας. ἐνταῦθα ὁ πανουργότατος ἐκεῖνος, εἴτε Οὖτις εἴτε ᾿Οδυσσεὺς ἦν, δίδωσί μοι πιεῖν φάρμακόν τι ἐγχέας, ἡδὺ μὲν καὶ εὔοσμον, ἐπιβουλότατον δὲ καὶ ταραχωδέστατον·  ἅπαντα γὰρ εὐθὺς ἐδόκει μοι περιφέρεσθαι πιόντι καὶ τὸ σπήλαιον αὐτὸ ἀνεστρέφετο καὶ οὐκέτι ὅλως ἐν ἐμαυτοῦ ἤμην, τέλος δὲ εἰς ὕπνον κατεσπάσθην. ὁ δὲ ἀποξύνας τὸν μοχλὸν καὶ πυρώσας προσέτι ἐτύφλωσέ με καθεύδοντα, καὶ ἀπ’ ἐκείνου τυφλός εἰμί σοι, ὦ Πόσειδον.

ΠΟΣΕΙΔΩΝ ῾Ως βαθὺν ἐκοιμήθης, ὦ τέκνον, ὃς οὐκ ἐξέθορες μεταξὺ τυφλούμενος. ὁ δ’ οὖν ᾿Οδυσσεὺς πῶς διέφυγεν; οὐ γὰρ ἂν εὖ οἶδ’ ὅτι ἠδυνήθη ἀποκινῆσαι τὴν πέτραν ἀπὸ τῆς θύρας.

ΚΥΚΛΩΨ ᾿Αλλ’ ἐγὼ ἀφεῖλον, ὡς μᾶλλον αὐτὸν λάβοιμι ἐξιόντα, καὶ καθίσας παρὰ τὴν θύραν ἐθήρων τὰς χεῖρας ἐκπετάσας, μόνα παρεὶς τὰ πρόβατα εἰς τὴν νομήν, ἐντειλάμενος τῷ κριῷ ὅσα ἐχρῆν πράττειν αὐτὸν ὑπὲρ ἐμοῦ.

ΠΟΣΕΙΔΩΝ Μανθάνω· ὑπ’ ἐκείνοις ἔλαθον ὑπεξελθόντες· σὲ δὲ τοὺς ἄλλους Κύκλωπας ἔδει ἐπιβοήσασθαι ἐπ’ αὐτόν.

ΚΥΚΛΩΨ Συνεκάλεσα, ὦ πάτερ, καὶ ἧκον ἐπεὶ δὲ ἤροντο τοῦ ἐπιβουλεύοντος τοὔνομα κἀγὼ ἔφην ὅτι Οὖτίς ἐστι, μελαγχολᾶν οἰηθέντες με ἀπιόντες ᾤχοντο. οὕτω κατεσοφίσατό με ὁ κατάρατος τῷ ὀνόματι. καὶ ὃ μἀλιστα ἠνίασέ με, ὅτι καὶ ὀνειδίζων ἐμοὶ τὴν συμφοράν, Οὐδὲ ὁ πατήρ, φησίν, ὁ Ποσειδῶν ἰάσεταί σε.

ΠΟΣΕΙΔΩΝ Θάρρει, ὦ τέκνον· ἀμυνοῦμαι γὰρ αὐτόν, ὡς μάθῃ ὅτι, εἰ καὶ πήρωσίν μοι τῶν ὀφθαλμῶν ἰᾶσθαι ἀδύνατον, τὰ γοῦν τῶν πλεόντων [τὸ σῴζειν αὐτοὺς καὶ ἀπολλύναι] ἐπ’ ἐμοί ἐστι· πλεῖ δὲ ἔτι. 

 

 

 

polifemojakob_jordaens1

 

 

 

 

Cíclope. – ¡Padre, qué sufrimientos he padecido por culpa de ese maldito extranjero! Me emborrachó y luego me cegó, atacándome mientras dormía

Posidón. – ¿Y quién fue el que tuvo tal atrevimiento, Polifemo?

Cíclope. – Al principio se llamaba Nadie, pero una vez qye huyó y estuvo fuera de tiro, dijo llamarse Odiseo.

Posidón. – Ya sé a quién te refieres, al itacense; volvía por mar de Ilión. Pero ¿cómo pudo llevar a cabo tal acción, a pesar de no ser muy valiente?

Cíclope. – Yo sorprendí en mi cueva, al volver del pastoreo, a muchos hombres, que sin duda querían atentar contra mis rebaños. En efecto, una vez que puse en la puerta la tapadera (que es una piedra de gran tamaño) y encendí el fuego, prendiendo un árbol que traía del monte, se vio claramente que intentaban esconderse; yo me apoderé de algunos de ellos y me los comí, como era lógico, puesto que eran ladrones. Entonces, aquel colmo de maldad, ya fuera Nadie o Ulises, me escanció y me dio de beber una droga dulcísima y fragantísima, sí, pero muy traidora y perturbadora, pues, nada más beberla, me pareció que todo daba vueltas a mi alrededor, y que la propia cueva giraba, que ya no estaba del todo en mí, hasta que al fin fui vencido por el sueño; él, entonces, afiló la estaca de olivo, la puso al rojo vivo en el fuego y me cegó mientras dormía; desde entonces, aquí me tienes ciego, Posidón.

Posidón. – ¡Qué profundamente dormías, hijo mío, que no saltaste mientras te cegaba! Pero, bueno, y Ulises ¿cómo pudo huir? Porque estoy seguro de que no habría podido remover la roca de la puerta.

Cíclope. – No, sino que fui yo quien la quité, para poder cogerlo mejor cuando saliera; me senté junto a la puerta y trataba de cogerlo, con las manos extendidas, dejando psara únicamente las reses al pasto, después de encargarle al carnero lo que tenía que hacer en mi lugar.

Posidón. – Comprendo; se escaparon bajo las reses sin que te dieras cuenta; pero tú debías haber llamado en tu ayuda a los otros cíclopes

Cíclope. – Los llamé, padre, y vinieron, pero cuando me preguntaron el nombre del atacante y yo les dije que era Nadie, se marcharon, creyendo que había enloquecido. Así me engañó con su nombre aquel maldito. Y lo que más me indignó fue que me insultaba por mi desgracia, diciéndome: Ni tu padre, Posidón, podrá curarte.

Posidón. – Ánimo, hijo mío, que yo lo castigaré, para que sepa que, si para mí es imposible curar la privación de la vista, al menos en mis manos está la suerte de los navegantes, el salvarlos o perderlos, y él navega todavía…

 

 

polifemovaso

 

La traducción es de Juan Zaragoza Botella en Alianza Editorial (1269).

Read Full Post »