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Archive for 8/02/10

Una visita a la exposición temporal Tesoros y hallazgos monetarios del Museo de Bellas Artes de Castellón, que se exhibía desde el 15 de diciembre y hasta ayer 7 de febrero, ha sido la causante de esta serie de artículos, que no tiene más pretensión que ofrecer unos pocos ejemplos de monedas y billetes de curso legal, actuales o antiguos, que han tenido o tienen a mitos, o a personajes, objetos o monumentos históricos del mundo grecolatino, en sus caras.

En el folleto explicativo de la citada exposición podemos leer:

A lo largo de la historia, y ya desde el Neolítico, se ha repetido el hecho de acumular y esconder en lugar seguro aquellos objetos que en cada momento y para cada persona han tenido un gran valor. El acopio de diferentes objetos se ha realizado por diferentes motivos, aunque un gran porcentaje ha sido indudablemente para el atesoramiento de riquezas.

Un atesoramiento que unas veces por simple precaución, otras por alejarse el propietario, aun otras por revueltas, conflictos o guerras, o incluso por ser dotes de novia, fue escondido en lugares que eran difíciles de encontrar. De ahí que si el propietario no volvía del viaje o moría en la revuelta o la guerra, o simplemente fallecía sin haber dicho donde se encontraba su escondrijo, éste ha permanecido oculto durante cientos o miles de años.

Se pueden diferenciar varios tipos de tesoros: los depósitos que tienen monedas y/u otros materiales preciosos; bolsas de monedas; depósitos mercantiles y depósitos de ahorro regular.

Este hecho del atesoramiento que se ha ido repitiendo a lo largo de la historia como algo consustancial del comportamiento humano es lo que se pretende presentar en la exposición Tesoros del Museo de Bellas Artes de Castellón a partir de sus fondos.

La exposición se divide en cinco apartados a tenor de los diferentes conjuntos que se encuentran depositados en la institución museística castellonense.

Así podemos ver los depósitos que se ocultaron durante el Neolítico y la Edad del Bronce. Los depósitos funerarios y rituales de la Cultura Ibérica, o los tesoros numismáticos de época romana, de la Edad Media, incluso el localizado recientemente, el conjunto ochocentista de monedas de oro y plata de la calle de Asarau de Castellón.

En la exposición podemos ver también el sorprendente tesoro áureo del Museo de Villena.

Quiero, no obstante, comenzar el artículo ofreciendo los textos clásicos que el visitante puede leer en dicha exposición. El primero es de la Biblia, en concreto del libro del Génesis:

νβη δ Αβραμ ξ Αγπτου ατς κα γυν ατο κα πντα τ ατο κα Λωτ μετ ατο ες τν ρημον. Αβραμ δ ν πλοσιος σφδρα κτνεσιν κα ργυρίῳ κα χρυσίῳ.

Ascendit ergo Abram de Ægypto, ipse et uxor ejus, et omnia quæ habebat, et Lot cum eo, ad australem plagam. Erat autem dives valde in possessione auri et argenti.

Desde Egipto, Abram subió, llevando consigo a su esposa y todos sus bienes. También Lot iba con él. Abram tenía muchas riquezas en ganado, plata y oro.

De la Odisea hay dos textos:


“θρσει, μ τοι τατα μετ φρεσ σσι μελντων·

λλ χρματα μν μυχ ντρου θεσπεσοιο

θεομεν ατκα νν, να περ τάδε τοι σα μμνῃ·

ατο δ φραζμεθ᾿, πως χ᾿ ριστα γνηται.”

ς εποσα θεὰ δνε σπος εροειδς,

μαιομνη κευθμνας νὰ σπος· ατὰρ ᾿Οδυσσες

σσον πντ᾿ φρει, χρυσν κα τειρα χαλκν

εματ τ᾿ εποητα, τὰ ο Φαηκες δωκαν.

κα τὰ μν ε κατθηκε, λθον δ᾿ πθηκε θρσι

Παλλὰς ᾿Αθηναη, κορη Δις αγιχοιο.

– Cobra ánimo y eso no te dé cuidado. Pero metamos ahora mismo las riquezas en lo más hondo del divino antro a fin de que las tengas seguras, y deliberemos para que todo se haga de la mejor manera.

Cuando así hubo hablado, penetró la diosa en la sombría cueva y fue en busca de los escondrijos; y Odiseo se fue llevando todas las cosas -el oro, el duro bronce y las vestiduras bien hechas- que le habían regalado los feacios.

Así que estuvieron colocadas del modo más conveniente, Atenea, hija de Zeus que lleva la égida, cerró la entrada con una piedra. (Homero, Odisea, XIII, 362-371)


“Τηλμαχ᾿, τοι νστον, πως φρεσ σσι μενοινς,

ς τοι Ζες τελσειεν, ργδουπος πσις Ηρης.

δρων δ᾿, σς᾿ ν μ οἴκ κειμλια κεται,

δσω κλλιστον κα τιμηστατν στι.

δσω τοι κρητρα τετυγμνον· ργρεος δ

στιν ἅπας, χρυσ δ᾿ π χελεα κεκράανται,

ργον δ᾿ ῾Ηφαστοιο· πρεν δ Φαδιμος ρως,

Σιδονίων βασιλεύς, ὅθ᾿ ἑὸς δόμος ἀμφεκἀλυψε

κεῖσέ με νοστήσαντα· τεῒν δ᾿ ἐθέλω τόδ᾿ ὀπάσσαι.”

– ¡Telémaco! Ojalá Zeus, el tonante esposo de Hera, te deje hacer el viaje como tu corazón desea. De cuantas cosas se guardan en mi palacio, voy a darte la más bella y preciosa. Te haré el presente de una cratera labrada, toda de plata con los bordes de oro, que es obra de Hefesto y diómela el héroe Fédimo, rey de los sidonios, cuando me acogió en su casa al volver yo a la mía. Tal es lo que deseo regalarte. (Homero, Odisea, XV, 111-116)

Las traducciones son de Luis Segalá.

Y pasamos ya a una breve introducción a las monedas y billetes.

Quizás sea conveniente decir algo sobre las palabras “moneda” y “dinero”.

La palabra «moneda» deriva de una de las advocaciones de la diosa romana Juno: Moneta (“la que avisa”, del verbo moneo: advertir, avisar, aconsejar). Al parecer, esta diosa había prevenido a los romanos de la inminencia de ciertos desastres. Se le atribuía, por ejemplo, la salvación de la ciudad, cuando fue invadida por los galos en el 390 a. C.: los gansos que había dentro del recinto del santuario de Juno, situado en el monte Capitolio, alertaron con su cacareo a Manlio Capitolino, que pudo así repeler el ataque enemigo (Tito Livio, Ab Urbe condita, VII 28, 7). Desde el siglo III a. C., la ceca de Roma se estableció en el templo de Juno Moneta

Dictator tamen, quia et ultro bellum intulerant et sine detractatione se certamini offerebant, deorum quoque opes adhibendas ratus inter ipsam dimicationem aedem Iunoni Monetae uouit; cuius damnatus uoti cum uictor Romam reuertisset, dictatura se abdicauit. Senatus duumuiros ad eam aedem pro amplitudine populi Romani faciendam creari iussit; locus in arce destinatus, quae area aedium M. Manli Capitolini fuerat. Consules dictatoris exercitu ad bellum Volscum usi Soram ex hostibus, incautos adorti, ceperunt. Anno postquam uota erat aedes Monetae dedicatur C. Marcio Rutulo tertium T. Manlio Torquato iterum consulibus.

Mas viendo el Ditador, que de su grado se habian ofrecido á la batalla, hizo voto si venciese de edificar templo á la Diosa Juno. E como tornase vencedor á Roma, renunció la Ditaduría. E fue entendido en el edificio del templo, et puso el Senado ciertas personas para que diesen orden en la obra. E fue este templo edificado en las casas que eran de Marco Manlio Capitolino. E tomando los Consules el exercito del Ditador, fueron con él contra los Bloscos, y tomaronles la ciudad de Sora. Y pasado el año despues que fue hecho el voto de edificar el templo de Juno fue acabado y dedicado, siendo Consules Marco Rutilio, et Tito Manlio Torcuato.

La traducción procede de las Décadas de Tito Livio, príncipe de la Historia Romana, traducidas al castellano por Pedro de Vega, del orden de San Gerónimo, corregidas y aumentadas posteriormente por Arnaldo Brikman

Por su parte el término “dinero” es sinónimo de “moneda”; deriva del nombre de una moneda romana de plata: el denarius. Aunque para nosotros “dinero” tiene el significado de “moneda corriente”, fue el nombre de diversas monedas acuñadas durante la Edad Media; así se llamó una moneda de plata y cobre usada en Castilla en el siglo XIV. Además, en varios países árabes se utiliza como unidad monetaria el dinar, cuyo nombre deriva, a través del griego δηνάριον, del latín denarius.

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