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Archive for 17 marzo 2010

Último capítulo de esta larga serie dedicada a glosar brevemente dos de las Elegías Romanas de Goethe. Estábamos con la XII y su referencia los misterios eleusinos.

Para referirnos a Eleusis y su culto aportamos un texto sacado, en su mayor parte, del apartado Cultos mistéricos: Eleusis, el orfismo, dentro del capítulo VIII, La vida religiosa. El teatro, del libro de Robert Flacelière, La vida cotidiana en Grecia en el siglo de Pericles.

Cultos mistéricos: Eleusis

¿Los cultos de la ciudad y los cultos de los santuarios panhelénicos bastaban para colmar las aspiraciones religiosas del pueblo griego? Desde luego, un ateniense podía sentir un verdadero fervor por su diosa Atenea, igual que Hipólito, en la tragedia de Eurípides que lleva su nombre, siente por Artemisa una piedad casi mística, pero Hipólito es casi un órfico. Los cultos públicos en las ceremonias a menudo grandiosas eran siempre algo fríos e impersonales: se dirigían a los dioses en aras de la prosperidad colectiva de las ciudades e incluso de toda Grecia, pero no se interesaban lo suficiente por la felicidad individual del ser humano en esta vida y en la otra; incluso el culto de los muertos se preocupaba por el alimento de las “sombras“, aunque no garantizaban en absoluto la felicidad, o la desgracia, en el más allá. Estas formas colectivas de religiosidad no podían satisfacer por entero el anhelo religioso individual.

No ofrecían medio alguno de salvar la distancia entre dioses y mortales. De ahí que, ya desde los comienzos, surgieran manifestaciones de otro tipo de religiosidad más emocional: muchos opinan que las religiones del éxtasis proceden de la época pregriega, que durante algún tiempo quedaron sofocadas por la religión de los indoeuropeos inmigrantes, pero que bien pronto rebrotaron con irresistible fuerza en formas muy variadas. Las formas religiosas que llamamos mistéricas, de origen y naturaleza aún no bien conocidos por nosotros, se desarrollan de modo paralelo a las formas corrientes sin entrar en conflicto con éstas. En gran medida tienden a invadir, dada su enorme fuerza, todo el ámbito religioso y son parcialmente absorbidas por la religión oficial, sobre todo en la época clásica. Las religiones mistéricas prometían a sus adeptos una inmortalidad dichosa, si se iniciaban y observaban sus ritos, al margen de todo concepto de conducta meritoria o pecaminosa; su finalidad era pues la salvación individual de los hombres. La palabra griega μυστήριον implica, igual que las palabras románicas que derivan de ella, la idea de secreto reservado a cierto número de privilegiados, y las ideas cercanas de místico y misticismo se estaban desarrollando en varias de estas sectas.

Algunas resultaron sospechosas a los ojos del Estado, mientras que los misterios de Eleusis, reconocidos y protegidos por Atenas, gozaron de una situación especialmente favorable que les confirió, a lo largo de la Antigüedad, una importancia excepcional. Los Grandes Misterios de Eleusis se celebraban en Boedromión (septiembre) en honor de Deméter y de su hija Perséfone. Estas diosas velan tanto sobre los cereales como sobre los muertos que, como el grano, están enterrados en la tierra. Los misterios parecen haber recibido influencias órficas y dionisíacas. El Himno homérico a Deméter, que se ha conservado, cuenta el mito del rapto de Perséfone por Hades, y la búsqueda de la madre afligida que, recibida en Eleusis, se propone conferir la inmortalidad al joven Demofonte, y con posterioridad funda su culto de misterios. Éstos son los últimos versos del himno, una especie de “beatitud“:

Bienaventurado quien posee, entre los hombres, la visión de estos misterios. Pero el que no está iniciado en los ritos santos no tiene el mismo destino cuando, al morir, mora en las húmedas tinieblas.

Eleusis, demo del Ática, está a veintidós kilómetros de Atenas. El 14 del Boedromión, los objetos sagrados (ἱερά), contenidos en una cesta, se llevaban con gran pompa desde Eleusis a Atenas, donde se depositaban en el Eleusinion (᾿Ελευσίνιον). El 15 se reunían en el Pórtico de las pinturas (Ποικίλη Στοά) los candidatos a la iniciación: se admitía a todos, incluidos los esclavos y los bárbaros, excepto los homicidas sin purificar y aquellos cuya voz no es inteligible; se refiere quizás a los que, al no saber griego no podían pronunciar de manera adecuada las fórmulas rituales. El 16, los μύσται (iniciados) acudían a la ensenada del Falero para asistir a una curiosa ceremonia de purificación: al oír que los sacerdotes ordenaban: “al mar los iniciados“, todos corrían a bañarse arrastrando tras de sí un cochinillo, que más tarde sacrificaban. El 19, una enorme y solemne procesión devolvía por la vía sagrada de Atenas a Eleusis la cesta mística en medio de los cantos y gritos de “Íacco, Íacco“ (ἴακχος, ἴακχος). En Eleusis, por fin, tras un día de ayuno, tenían lugar, del 21 al 23, las dos noches de iniciación.

Pero lo que ocurría durante esas dos noches debía permanecer en secreto, y el que revelara lo que había visto u oído merecía la muerte. El secreto se guardó tan bien que sólo algunos textos tardíos, sobre todo los de los Padres de la Iglesia, nos permiten vislumbrar en qué consistía la iniciación.


Las excavaciones han permitido encontrar la gran sala en la que se desarrollaban los ritos secretos, el τελεστήριον: es un enorme cuadrilátero de cincuenta metros de lado, con seis hileras de siete columnas cuyas bases todavía se pueden ver; en las gradas, talladas en parte en la roca, se podían sentar unas tres mil personas.

La primera noche confería el grado inferior de la iniciación. Se rompía el ayuno de los iniciados – como el de Deméter en el Himno homérico – tomando el κυκεών, bebida ritual hecha con agua, caldo de cereales y poleo. Después se mostraban los objetos sagrados a los iniciados y éstos los tocaban. Se supone que se trataba esencialmente de representaciones de los órganos sexuales masculino y femenino.

El iniciado debía pronunciar esta fórmula: “he ayunado, he bebido el kykeón, he cogido el objeto de la cesta y tras cumplir el acto, lo he vuelto a colocar en el cesto, después de nuevo del cesto a la cesta“. También se cantaban cantos sagrados que debían dirigir los sacerdotes de la familia de los Eumólpidas (es decir, los buenos cantores). Parece ser que el fundador de los Misterios fue Eumolpo y por ello de entre los miembros de esta familia se elegía al hierofante o jefe oficial de los Misterios.

En la segunda noche los iniciados del año anterior pasaban a ser ἐπόπται (iniciados contemplativos), alcanzando así el grado de iniciación más elevado. La sala del telesterion estaba sumida en la más completa oscuridad y los iniciados debían desplazarse en un ambiente de terror y de angustia, creado por los cantos lúgubres. Luego, de pronto, unas antorchas (atributos característicos de Deméter y de Perséfone y símbolo de la revelación) iluminaban con brillantez el centro de la sala. Estas antorchas eran llevadas por los porta – antorchas (δᾳδοῦχοι). Entonces se mostraba a los iniciados “ese gran y admirable misterio: una espiga segada“, y también quizás un verdadero drama litúrgico, una hierogamia, es decir, es la representación de la unión sexual divina, normalmente entre Zeus y Hera.


Un fragmento precioso del retórico Temistius, atribuido por error a Plutarco, nos dice:

En el momento de la muerte, el alma siente la misma impresión que quienes se inician en los Grandes Misterios…En primer lugar son las carreras al azar, penosas desviaciones, marchas inquietantes e interminables a través de las tinieblas. Antes del final, el terror, el estremecimiento llegan a su fin.

Pero enseguida una maravillosa luz surge ante sus ojos, se pasa a lugares puros y praderas donde resuenan cantos, donde se ven danzas; las palabras sagradas y las apariciones divinas inspiran un respeto religioso. Entonces el hombre, perfecto e iniciado a partir de ese momento, libre ya, se pasea sin temor, e incluso celebra los Misterios con una corona en la cabeza; vive con los hombres puros y santos; ve en la tierra a la multitud de los no iniciados aplastarse y arrojarse al lodazal y las tinieblas y, por temor a la muerte, persiste en el mal en vez de creer en la felicidad del más allá.

El día 24 era dedicado a juegos y teatralidades. Después, los iniciados volvían a Atenas en procesión y eran recibidos por la gente del pueblo en el puente del río Cefiso, donde se producían escenas de travesura, burlas y regocijos (γεφυρίζειν).

Hasta aquí el texto de Flacelière sobre los cultos mistéricos y el caso de Eleusis, al que Goethe se ha referido en su elegía.

El humor está presente en este poema, en el que el autor compara su propia situación con la de la diosa Deméter y sus amores con Yasión. El final lo evidencia:

Con gran asombro escuchó el iniciado la historia,

hizo señas a la amada. ¿Entiendes ahora la seña, amor mío?

Da aquel tupido mirto sombra a un sagrado lugar.

Nuestra satisfacción no pone al mundo en peligro.”


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En nuestro primer capítulo de esta miniserie hemos hablado de las parábolas y de nuestra pretensión de analizar la parábola del “hijo pródigo”, que aparece en el evangelio de Lucas 15, 11-32. Francesc Ramis Darder nos ha hablado ya de la comunidad para la que escribe Lucas y ahora nos hablará de quién era este personaje.

¿Quién es Lucas?

No estamos en condiciones de reconstruir la biografía precisa de nuestro evangelista, pero basándonos en los datos de la arqueología, en el testimonio de algunos autores antiguos y en el mismo texto evangélico, podemos esbozar algunos trazos que perfilen su figura. Lucas viviría en la provincia romana de Acaya y participaría de la situación sociocultural del resto de la gente. También en su interior habría echado raíces la desesperanza que anidaba en el corazón de sus convecinos. Algún misionero cristiano -tal vez Pablo o algún discípulo suyo- le anunciaría la buena noticia del Evangelio de Jesús. Ante el anuncio evangélico, Lucas se siente seducido por Cristo y se decide a seguirlo. Nuestro autor ha encontrado lo único que es importante descubrir en la existencia humana: Cristo es el único Señor de la vida. Lucas abandona la esclavitud que supone la dependencia de los pequeños señores, y se dispone a emprender la gran aventura de su existencia: seguir los pasos del Cristo Vivo.

La tradición cristiana nos cuenta que Lucas era médico y compañero de Pablo. Cuando leemos el tercer evangelio, apreciamos la pluma de un escritor erudito. Un buen conocedor de la lengua griega y un excelente estilista. Al analizar el vocabulario de su texto apreciamos que unas 400 palabras reflejan una terminología propia del lenguaje de la medicina. Una vez incorporado a la comunidad cristiana, Lucas se propone escribir un evangelio. Tal vez, en su corazón, se dijera a sí mismo: “Yo he experimentado la salvación de Jesús y me siento liberado por Él. Escribiré un libro en el cual contaré a mis hermanos mi experiencia de liberación. Les anunciaré gozosamente que Cristo es el único Señor. No vale la pena malbaratar la vida para sobrevivir al servicio de pequeños señores”.

Observemos bien este detalle. Lucas no se propone realizar una descripción ni una biografía de Jesús. Lucas cuenta a sus condiscípulos una experiencia de fe: “He descubierto que Cristo es el Señor, y quiero anunciaros que tan solo Él libera”. Lucas escribe un evangelio. No nos presenta a Jesús para que lo admiremos de lejos, nos presenta al Señor de la misericordia para que nos decidamos a seguirlo llevando la cruz de cada día. El Evangelio no se estudia para conocer mejor a Jesús o para conocer más datos referentes a su persona. El Evangelio se estudia para seguir a Cristo mejor; y siguiéndolo mejor es como se lo conoce en profundidad.

Las palabras de Jesús son, todas ellas, muy importantes; pero también es muy significativo el lugar que ocupan en el evangelio. El texto de Lucas, tal como lo presentábamos en la introducción, se divide en tres secciones (Anuncio del reino a todo Israel empezando por Galilea (4, 14-9, 50), el gran viaje de Jesús a Jerusalén (9, 51-19, 28) y narración  de la Pasión y Resurrección de Jesús (19, 29-24, 53). Estos grandes bloques van precedidos de dos fragmentos a modo de preludios: relatos de la infancia de Jesús (1, 5-2, 52) y predicación de Juan Bautista y tentaciones de Jesús en el desierto (3, 1-4, 13).

Nuestra parábola se halla en la segunda: el viaje de Jesús con sus discípulos desde Galilea hasta Jerusalén (9,51-19,27). Es la sección central del evangelio; y, además, la más extensa. Si consideramos con detenimiento el conjunto de la sección, observaremos que Jesús se dedica principalmente a comunicar enseñanzas a sus discípulos. Es cierto que también lleva a cabo diversas tareas, pero su cometido prioritario es enseñar a sus amigos las características del verdadero discípulo: la oración, el amor, la justicia, la misericordia, el perdón, etc. De alguna manera, en esa segunda sección, Jesús se hace Palabra. Una Palabra que siembra en el corazón de los apóstoles la fructífera semilla del reino.


Hagamos ahora una segunda observación. La parábola (Lucas 15, 11-32) está, más o menos, en la parte central de la segunda sección (9, 51-19, 27). No está exactamente en el centro, pero ocupa una posición bastante central. Advirtamos ese detalle: la segunda sección describe las peculiaridades del auténtico discípulo, pero en la zona céntrica, se encuentra la parábola del hijo pródigo que nos explica la naturaleza más íntima del Dios de Jesús: la ternura y la misericordia. Jesús, durante el viaje, enseña a sus seguidores a ser buenos discípulos, pero en el centro de su enseñanza coloca la descripción del rostro de Dios.

Si nos fijamos, veremos que el auténtico protagonista no es el hijo pródigo, sino el padre. Viendo como actúa el padre percibimos la manera de ser de Dios. El objetivo de esta narración es hacernos descubrir la más íntima naturaleza del Dios de quien somos hijos: Padre de ternura y de misericordia.

El episodio pertenece al género literario de las parábolas. Una parábola es un fragmento del texto en que se confrontan elementos muy desiguales: en la parábola del grano de mostaza (Lc 13, 18-19) se compara la pequeñez de la semilla con la magnitud del arbusto; en la de la levadura (Lc 13, 20-21) se parangona la nimiedad de la levadura con la gran cantidad de harina que hace fermentar. Nuestra parábola confronta la actitud tierna y misericordiosa del padre, con la actitud mezquina del hijo mayor y la traición del hijo menor.


Pero una parábola no se limita a confrontar elementos diversos. Obliga a quien la escucha, a darse cuenta de la enorme diferencia que hay entre las situaciones confrontadas, e inclinarse en favor de la mejor. Nuestra narración parangona la actitud del padre (ternura y misericordia) con las de los hijos (mezquindad y traición). Nos obliga a percibir la desemejanza entre ellas y a adherirnos a la del padre. Esta parábola, mostrando la trivialidad de la perspectiva humana (mezquindad y traición) nos hace discernir mejor la profundidad de la mirada de Dios (ternura y misericordia). La misericordia de Dios es infinitamente más poderosa que la fuerza del pecado y la estrechez de los hombres.


En el largo camino hacia Jerusalén, Jesús explica a sus amigos las cualidades que debe tener todo discípulo, y en esta parábola les muestra la intimidad de Dios. Pero también sabe muy bien que los proyectos humanos suelen ser geniales e ilusionados, pero que las respuestas son, muchas veces, tan sólo mediocres. Jesús no se conforma con presentar a Dios como un Padre de misericordia, sino que matiza, certeramente, la forma en que el Padre ejerce la ternura. Los discípulos se alejarán del camino propuesto por Jesús y abandonarán la senda del amor. Pero a pesar del pecado humano, Dios -igual que el padre de nuestra parábola- siempre permanecerá a la espera del retorno de sus hijos y, sin que ellos lo sepan, velará la senda de su regreso.

Nuestra parábola está precedida de otras dos que nos permiten contemplar a Dios como el Padre que siempre espera y perdona. La parábola de la oveja perdida (15, 1-7) nos presenta al Dios de la ternura yendo en busca de aquel discípulo que se ha salido del camino. La dracma perdida (15, 8-10) nos recuerda la preferencia del Dios de la misericordia por los pequeños y por todos aquellos que se “pierden”. El hijo pródigo nos muestra al Dios Padre que acoge siempre, espera siempre y perdona siempre sin imponer condiciones.

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Y vamos ya con nuestra primera y primitiva intención que no era otra que ofrecer una serie de monedas de uso actual, o no muy lejano, con elementos históricos o mitológicos.

Los artículos anteriores han pretendido ser una aproximación, como se habrá comprobado, muy sui generis al mundo de las monedas griegas y romanas antiguas, asunto sobre el que hay muy buenas páginas en la red, de algunas de las cuales nos hemos nutrido.

Empezaremos por las monedas que ya no están en uso. Y nos vamos a las dracmas griegas.

La antigua moneda de 5 dracmas griegas tenía en su anverso a Aristóteles y en su reverso la cantidad (5 dracmas y la leyenda ΕΛΛΗΝΙΚΗ ΔΗΜΟΚΡΑΤΙΑ= DEMOCRACIA GRIEGA

La moneda de 10 dracmas tiene en su anverso a Demócrito y en el reverso un átomo, electrones y neutrones, por aquello de la teoría del atomismo.

La de 50 dracmas nos muestra a Homero en el anverso y una trirreme ateniense en el reverso.

Las 100 dracmas eran una moneda con Alejandro Magno en el anverso (con la leyenda ΜΕΓΑΣ ΑΛΕΞΑΝΔΡΟΣ ΒΑΣΙΛΕΥΣ ΜΑΚΕΔΟΝΩΝ = ALEJANDRO MAGNO, REY DE LOS MACEDONIOS) y el sol de Vergina en el reverso, como símbolo de la cultura macedonia.

La diosa Atenea es la protagonista del antiguo billete de 100 dracmas.

El billete de 1.000 dracmas tenía al dios Apolo en el anverso y el templo de Hera en Olimpia y el Discóbolo de Mirón en el reverso.

Finalmente, el billete de 10.000 dracmas tenía en el  reverso al dios de la medicina, Asclepio.

Otra muestra significativa de monedas mitológicas son la serie de libras acuñadas en Gibraltar sobre los trabajos de Hércules. Esta serie se inició en 1997 con la emisión de la primera moneda, en 1998 se emitieron tres y en 1999 cuatro, durante el año 2000 se emitieron las cuatro restantes, tienen un diámetro de 28,4 mm. De todos es conocida la relación de Gibraltar con Heracles.

Y, en efecto, aquí tenemos a Hércules con

– el león de Nemea

– la Hidra de Lerna

– el jabalí del Erimanto

– la cierva de Cerinia

– las aves del lago Estinfalo

– los establos del rey Augías

– el toro de Creta

– las yeguas de Diomedes

– el cinturón de Hipólita, la reina de las Amazonas

– los bueyes de Geriones

– el can Cerbero

– las manzanas de oro de las Hespérides

Vamos con nuestra moneda europea común.

La moneda de 1 céntimo de euro griega es una trirreme del s. V. a. C., diferente a la que se podía ver en el reverso de las antiguas 50 dracmas.

La moneda de 1 euro griego es un homenaje a la antigua moneda de 4 dracmas (tetradracma) con la lechuza de Atenea y la rama de olivo. Lo único que falta son las tres primeras letras del nombre de la ciudad de Atenas (ΑΘΕ).

La moneda de 2 euros griegos tiene en su anverso el rapto de Europa por Zeus, procedente de un mosaico espartano.

Y la de 2 euros conmemorativa (2004, Olimpiadas en Atenas), el Discóbolo de Mirón:

En el caso de Italia, la moneda de 2 euros conmemorativa presenta también en el centro a Europa y el toro (Zeus), junto con la Constitución Europea. Europa sostiene una pluma, simbolizando la firma. La marca de la ceca (R) está en el margen superior derecho y las iniciales en el margen inferior derecho. La marca de la ceca (R) está en la parte superior izquierda de la imagen, las iniciales (MCC) de la grabadora (Maria Carmela Colaneri), en la parte inferior izquierda y la marca del año está en la parte superior derecha. El monograma de la república Italiana (RI) está en la parte inferior central, ligeramente hacia la derecha. En el anillo exterior está inscrito COSTITUZIONE EUROPEA, creando casi un semicírculo completo, mientras que el resto del círculo lo forman las doce estrellas de la bandera de la unión.

Siguiendo con Italia, la moneda de 5 céntimos italiana representa el Coliseo de Roma.

La de 10 céntimos tiene un detalle del Nacimiento de Venus de Botticelli, en concreto la cara de la diosa Venus.

La de 50 céntimos contiene la estatua ecuestre de Marco Aurelio en la Colina del Capitolio, obra de Miguel Ángel.

Y hasta aquí este artículo final de la serie dedicada a las monedas mitológicas e históricas. Como se habrá observado, este último post no es más que una sucesión de imágenes que aún sigue con otras tres monedas: una dracma emporitana en la que aparece en el anverso la cabeza de Aretusa y en el reverso el Pegaso con la cabeza transformada en un niño que con los brazos estirados se toca la punta de los pies, una moneda con un sátiro y un sestercio de la época de Marco Aurelio.

Ustedes perdonarán esta serie realizada por alguien que no sabe casi nada de numismática, algo de mitología, un poco de historia de Grecia y Roma y, eso sí, gusto por aprender.

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Los versos siguientes son una clara alusión a los misterios de Eleusis:

¿Oíste jamás hablar de aquel místico festejo

que de Eleusis aquí pronto llegó tras el vencedor?

Unos griegos lo crearon, y griegos sólo exclamaron

hasta en los muros de Roma: “¡Venid a la noche santa!”

Lejos se evadió el profano, temblaba el neófito expectante,

Envuelto en ropaje blanco, símbolo de la pureza.

Seguía un curioso deambular del iniciado por círculos

de extrañas figuras; parecía andar en sueños: aquí

retorcíanse serpientes por el suelo, cofres cerrados

muy adornados de espigas, traían unas muchachas .

Significativo era el gesto y rumor de los sacerdotes;

el aprendiz esperaba la luz, impaciente y temeroso.

Después de diversas pruebas pusiéronle al descubierto

Lo que el círculo sagrado en extraña imagen ocultaba.

¿Y cuál era este secreto, sino que Démeter, la grande,

se entregara complaciente también una vez a un héroe?

Goethe parece conocer bien los entresijos de estos misterios eleusinos. Las figuras del profano, el neófito, el ropaje blanco, el iniciado, los círculos de extrañas figuras, los cofres cerrados adornados con espigas, los sacerdotes, la espera de la luz por parte del aprendiz, el círculo sagrado y el secreto final que se ofrecía a los ojos del iniciado. En la realidad: una espiga cortada y, quizás, una hierogamia, la representación de la unión sexual divina, normalmente entre Zeus y Hera.

Goethe, no obstante, introduce una variante y se refiere a los amores de Yasión (o Jasón) y Deméter.

Cuando un día a Jasón (Yasión), el robusto rey de Creta,

Concedió el secreto encanto de su cuerpo inmortal.

¡Creta fue entonces dichosa! El tálamo de la diosa,

estaba henchido de espigas, y el campo era sofocado por el abundante grano.

Languidecían, no obstante, las demás partes del mundo, pues

El gozo del amor hizo descuidar a Ceres su hermosa ocupación.

Grimal dice que Yasión es hijo de Zeus y Electra. Por su madre desciende de Atlante. Habitaba en Samotracia con su hermano Dárdano, aunque en ciertas leyendas pasa por ser de origen cretense. Un rasgo común a todas las tradiciones es el amor de pasión por Deméter. Pero a veces este amor no es correspondido, y Yasión trata de violentar a la diosa, o bien a un simulacro suyo, lo cual le atrae inmediatamente la cólera de Zeus, y es fulminado. Con más frecuencia, los autores coinciden en afirmar que este amor fue recíproco, y que Yasión se unió a deméter “sobre un barbecho renovado tres veces”. Allí tuvo con la diosa un hijo, Pluto (la Riqueza), que recorre la Tierra esparciendo la abundancia por doquier.

Cuenta Diodoro que Yasión figuraba en Samotracia no sólo como hermano de Dárdano, sino también de Harmonía. Zeus lo inició en los misterios de la isla, y él, a su vez, inició a numerosos héroes. Cuando la boda de su hermana con Cadmo, se encontró con Deméter que se enamoró de él y le regaló la semilla del trigo. Más tarde, Yasión casó con Cibeles de la cual tuvo un hijo, llamado Coribante, epónimo de los Coribantes.

Ya en la Odisea (V, 125 y siguientes) aparecen estos amores. Salen de la boca de la ninfa Calipso, irritada con los dioses, porque debe dejar ir a Ulises a Ítaca, ella que está enamorada del itacense. Sus amargas palabras son una queja en toda regla:

ὣς φάτο, ῥίγησεν δὲ Καλυψώ, δῖα θεάων,

καί μιν φωνήσασ ἔπεα πτερόεντα προσηύδα᾿

“σχέτλιοί ἐστε, θεοί, ζηλήμονες ἔξοχον ἄλλων,

οἵ τε θεαῖσ ἀγάασθε παρ ἀνδράσιν εὐνάζεσθαι᾿᾿

ἀμφαδίην, ἤν τίς τε φίλον ποιήσετ ἀκοίτην.᾿

ὣς μὲν ὅτ Ωρίων ἕλετο ῥοδοδάκτυλος Ηώς,᾿᾿᾿᾿

τόφρα οἱ ἠγάασθε θεοὶ ῥεῖα ζώοντες,

ἕως μιν ἐν Ορτυγίῃ χρυσόθρονος ῎Αρτεμις ἁγνὴ᾿

οἷσ ἀγανοῖσι βέλεσσιν ἐποιχομένη κατέπεφνεν.᾿

ὣς δ ὁπότ Ιασίωνι ἐϋπλόκαμος Δημήτηρ,᾿᾿᾿

ᾧ θυμῷ εἴξασα, μίγη φιλότητι καὶ εὐνῇ

νειῷ ἔνι τριπόλῳ· οὐδὲ δὴν ἦεν ἄπυστος

Ζεύς, ὅς μιν κατέπεφνε βαλὼν ἀργῆτι κεραυνῷ.

ὣς δ αὖ νῦν μοι ἄγασθε, θεοί, βροτὸν ἄνδρα παρεῖναι.᾿

τὸν μὲν ἐγὼν ἐσάωσα περὶ τρόπιος βεβαῶτα

οἶον, ἐπεί οἱ νῆα θοὴν ἀργῆτι κεραυνῷ

Ζεὺς ἐλάσας ἐκέασσε μέσῳ ἐνὶ οἴνοπι πόντῳ.

ἔνθ ἄλλοι μὲν πάντες ἀπέφθιθεν ἐσθλοὶ ἑταῖροι,᾿

τὸν δ ἄρα δεῦρ ἄνεμός τε φέρων καὶ κῦμα πέλασσε.᾿᾿

τὸν μὲν ἐγὼ φίλεόν τε καὶ ἔτρεφον ἠδὲ ἔφασκον

θήσειν ἀθάνατον καὶ ἀγήραον ἤματα πάντα.

Luis Segalá, traduce:

Así dijo. Estremecióse Calipso, la divina entre las diosas, y respondió con estas aladas palabras:

—Sois, oh dioses, malignos y celosos como nadie, pues sentís envidia de las diosas que no se recatan de dormir con el hombre a quien han tomado por esposo. Así, cuando Eos de rosáceos dedos arrebató a Orión le tuvisteis envidia vosotros los dioses, que vivís sin cuidados, hasta que la casta Artemis, la de trono de oro, lo mató en Ortigia alcanzándole con sus dulces flechas. Asimismo, cuando Deméter, la de hermosas trenzas. Cediendo a los impulsos de su corazón, juntóse en amor y cama con Yasión en una tierra noval labrada tres veces, Zeus, que no tardó en saberlo, mató al héroe hiriéndole con el ardiente rayo, y así también me tenéis envidia, oh dioses, porque está conmigo un hombre mortal; a quien salvé cuando bogaba solo y montado en una quilla, después que Zeus le hendió la nave, en medio del vinoso ponto, arrojando contra la misma el ardiente rayo. Allí acabaron la vida sus fuertes compañeros; mas a él trajéronlo acá el viento y el oleaje. Y le acogí amigablemente, le mantuve y díjele a menudo que le haría inmortal y libre de la vejez por siempre jamás.

Hesíodo, en Teogonía 969 y siguientes dice:

Δημτηρ μν Πλοτον γενατο δα θεων,

᾿Ιασίῳ ρωι μιγεσ᾿ ρατ φιλτητι

νει νι τριπλ, Κρτης ν πονι δμ,

σθλν, ς εσ᾿ π γν τε κα ερα ντα θαλσσης

πσαν· τ δ τυχντι κα ο κ᾿ ς χερας κηται,

Aurelio Pérez Jiménez, en Gredos, traduce así:

Deméter, divina entre las diosas, parió al generoso Pluto en placentero abrazo con el héroe Yasio en un fértil campo en el rico país de Creta. Éste recorre toda la tierra y los anchos lomos del mar y a quien le encuentra, si se echa en sus brazos, le vuelve rico y le colma de prosperidad.

Éstos aparecen en Ovidio, Amores, III, 10, 25-42:

viderat Iasium Cretaea diva sub Ida             25

figentem certa terga ferina manu.

vidit, et ut tenerae flammam rapuere medullae,

hinc pudor, ex illa parte trahebat amor.

victus amore pudor; sulcos arere videres

et sata cum minima parte redire sui.               30

cum bene iactati pulsarant arva ligones,

ruperat et duram vomer aduncus humum,

seminaque in latos ierant aequaliter agros,

inrita decepti vota colentis erant.

diva potens frugum silvis cessabat in altis;         35

deciderant longae spicea serta comae.

sola fuit Crete fecundo fertilis anno;

omnia, qua tulerat se dea, messis erat;

ipsa, locus nemorum, canebat frugibus Ide,

et ferus in silva farra metebat aper.               40

optavit Minos similes sibi legifer annos;

optasset, Cereris longus ut esset amor.

Ana Pérez Vega traduce así:

La diosa de Creta vió a Jasón por las faldas del Ida, atravesando con mano vigorosa los costados de las fieras; lo vió, y así que el fuego prendió en la ardiente sangre de sus venas, el pudor y el amor comenzaron a disputarse la presa. El pudor cayó rendido ante el amor, y vieras en seguida los surcos estériles y secos, sin producir una mínima parte del grano que en ellos se depositaba; los azadones cavaban esforzados el suelo, la reja penetrante rompía el duro seno de la tierra, las semillas se esparcían con igualdad por los anchos campos, y las ruines cosechas defraudaban las esperanzas del cultivador. La potente diosa de los frutos erraba por los espesos bosques; la guirnalda de espigas habíase desprendido de su larga cabellera, y sólo la fértil Creta disfrutó un año abundantísimo, pues todas las regiones que visitaba la diosa se cubrían de ricas mieses. El mismo Ida las vió crecer abundantes en sus bosques, y el feroz jabalí del monte se alimentó con su trigo. El legislador Minos deseaba a su patria años semejantes, y que fuese eterno el amor que embargaba a Ceres.


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W. R. F. Browning, en su Diccionario de la Biblia (Oxford, 1996) dice que una parábola es la enseñanza por medio de una comparación; relatos de longitud variable que contienen un significado o mensaje más allá del significado directo y literal, con un elemento metafórico. En la enseñanza de Jesús, los aforismos breves (por ejemplo, Mateo 24, 28 = που ἐὰν τ πτμα, κε συναχθήσονται ο ετοί; Ubicumque fuerit corpus, illic congregabuntur et aquilae = dondequiera esté el cadáver, allí se juntarán las águilas) se codean con enseñanzas parabólicas bastante extensas (por ejemplo, Mateo 25, 1-13 = parábola de las diez vírgenes) que no se decían necesariamente a la muchedumbre. A menudo, se pudieron comunicar en conversación con grupos más íntimos. Había personas bien dispuestas, interesadas o curiosas, que podían invitar a Jesús a cenar (Lucas 14, 15 siguientes).

Durante siglos existió la tradición de interpretar las parábolas de Jesús como alegorías. Agustín convirtió cada personaje y acción de la parábola del buen samaritano en un símbolo que representaba un artículo de la fe cristiana: la posada representa la Iglesia, el posadero es Pablo, y los dos denarios significan los dos sacramentos evangélicos (bautismo y eucaristía). Los modernos investigadores críticos han intentado remontarse mentalmente hasta las intenciones y auditorios de Jesús. Adolf Jülicher abrió el fuego del debate moderno en 1888: su libro sobre las parábolas sostenía que la esencia de una auténtica parábola era que tenía tan sólo una única idea que descubrir – por ejemplo, “ahora es el día de la salvación” -. Después de un siglo de ulterior discusión, el principio de Jülicher ha tenido que ser modificado en parte. En algunas parábolas hay elementos alegóricos (por ejemplo, en la de los viñadores homicidas, Mateo 21, 33 y siguientes), y también en las interpretaciones dadas sobre ellas (por ejemplo, sobre la del sembrador, Marcos 4, 13-20). A menudo se afirma que algunas parábolas, tal y como están consignadas, miran retrospectivamente al ministerio y a la muerte de Jesús como hechos pasados, y los interpretan. Como tales, son creaciones de la Iglesia primitiva, en continuo conflicto con el judaísmo. No obstante, son interpretaciones válidas para los lectores de los evangelios y refuerzan el sentimiento de crisis con que se debatían, tanto los contemporáneos de Jesús, como los lectores de los evangelios: después de la siembra viene la cosecha, que es siempre el presente.

Algunas de las parábolas de la Biblia (la de la viña, Isaías 5, 1-6; Mateo 13, 24-30) expresan una especie de “teología de la naturaleza” – un argumento a favor de la existencia y actividad de Dios derivado de los aspectos regulares y gratos de la naturaleza -. Sin embargo, por otro lado, los procesos agrícolas y los asuntos humanos se pueden presentar en formas absurdas o con mucho artificio: el juez injusto de la parábola (Lucas 18, 2-5) no es un personaje normal, ni tampoco el patrono que rompe las reglas aceptadas de negociación del salario (Mateo 20, 1-15). Tales parábolas expresan el contraste entre la gracia y la naturaleza; la soberanía (realeza) de Dios no se parece a los contratos juiciosamente regulados entre patrón y empleado. El préstamo de mil talentos a cuyo cobro se renuncia es una suma fabulosa; y resulta sorprendente que el grupo entero de las diez vírgenes se fuera a dormir (Mateo 18, 24 siguientes y 25, 5). Hay una paradoja. Las parábolas pronunciadas por Jesús eran para enseñar y persuadir. Rara vez lo hacían. Y eso se convirtió en un rompecabezas para la Iglesia primitiva: ¿cómo era que el Mesías había visitado a su pueblo y, sin embargo, los suyos no habían sabido reconocerlo? William Wrede y otros estudiosos del NuevoTestamento argumentaban que Marcos tenía una explicación sobre el fracaso del pueblo; la da en Marcos 4, 11-12 (citando a Isaías): Jesús (seguía la teoría de Wrede) fue consciente de que era el Mesías, pero lo guardó como un secreto hasta que los discípulos cayeron en la cuenta de ello después de la resurrección; las parábolas fueron formuladas deliberadamente en unos términos que escondieran de momento su significado.

La teoría de Wrede del secreto mesiánico no es hoy ampliamente aceptada en la forma en que él la propuso; y no obstante, una especie de secreto rodeaba desde el principio el ministerio de Jesús. La palabra griega παραβολή se puede traducir por “adivinanza”, y así Marcos 4, 11 (κείνοις δ τος ξω ν παραβολας τ πάντα γίνεται) se podría traducir “pero a los que están fuera, todo se les podría presentar como una adivinanza”; el significado del reino está velado para los de fuera, pero se desvela a los discípulos por revelación de Dios. Está velado para los de fuera por designio de Dios mismo. Así, el secreto pertenece al evangelio como tal: es una característica integrante de la obra de Dios en Cristo, comparable a los milagros, que solamente se pueden reconocer con la fe dada por Dios. Un principio del modo en que el Nuevo Testamento entiende a Jesús es que él no fuerza a creer con argumentos irrefutables; la fe y la responsabilidad se dejan a las gentes como tal, porque Jesús está comprometido con la libertad. La gente no fue coaccionada entonces para creer, y tampoco lo son los lectores actuales del evangelio. Sin embargo, la traducción “adivinanza” no es adecuada para todas la parábolas de Jesús, ya que muchas de ellas parecen relatos directos y apropiados, ideados para instar al auditorio a hacer algo, o a cambiar sus actitudes de manera fundamental.

Hasta aquí el texto de W. R. F. Browning.

Y una de las parábolas que se presenta en forma de relato directo y apropiado es la conocida parábola del “hijo pródigo” (Lucas 15, 11-32) que se proclama en el evangelio de hoy.

Primero es conveniente hablar sobre la comunidad a la que Lucas se dirige en su evangelio y sobre el propio Lucas. La información se ha sacado del libro Lucas, evangelista de la ternura de Dios, de Francesc Ramis Darder, en La Casa de la Biblia, Verbo Divino, 1997.

En los albores del Renacimiento, Dante Alighieri definía a Lucas como el “evangelista de la ternura de Dios” (scriba mansuetudinis Christi). Y, ciertamente, es así. Lucas, como todo evangelista, nos expone la salvación de Jesús y nos invita a seguir sus pasos. Al hablarnos de Él, Lucas, nos lo presenta con el rostro de la ternura y la misericordia de Dios. A lo largo de esta breve introducción intentaremos situar el evangelio de Lucas en su propio contexto histórico y cultural.


Si nos atenemos a la opinión de numerosos especialistas deberemos datar la redacción definitiva del tercer evangelio entre los años 80-90. Los estudiosos del texto de Lucas sitúan su redacción en la provincia romana de Acaya. Dicha provincia, geográficamente, se ubica en el sur de Grecia. Dos son los argumentos que han llevado a los exegetas a situar la redacción de la obra lucana en la provincia de Acaya y datarla entre los años 80-90:

1) Por una parte, cuando se analizan las características del texto griego de este evangelio, puede constatarse que el estilo literario y el vocabulario son semejantes a los utilizados en el sur de Grecia en aquellas fechas.

2) Por otra parte, disponemos del testimonio de algunos autores antiguos que hablan de la situación en la que se escribió este evangelio. Tanto la obra de Ireneo de Lyón, como el llamado “Prólogo antimarcionita”, y un minúsculo manuscrito antiguo conocido con el nombre de “Fragmento Muratoriano” nos dicen que la obra de Lucas vio la luz en la provincia de Acaya.

¿Dónde está y cuáles son las características de la provincia romana de Acaya?

Como decíamos antes, se encuentra en la zona sur de la península Helénica. Su geografía nos descubre ciudades importantes como son Corinto y Atenas. En tiempos antiguos había sido el centro del mundo y el foco de la cultura clásica. Los grandes filósofos, Platón y Aristóteles, habían expuesto allí su pensamiento. También allí, Jenofonte escribió su historia. La provincia de Acaya, en sus mejores tiempos, había contemplado la obra de los más eximios arquitectos (La Acrópolis, El Partenón). Había admirado las obras escultóricas de Fidias y Praxíteles y venerado el genio militar de Pericles. Sin ninguna duda, aquella zona había constituido el centro cultural del mundo clásico.

Pero, ¿qué quedaba en el siglo I de todo aquel esplendor cultural?

Prácticamente no quedaba nada. Los romanos habían conquistado aquellas tierras y las habían incorporado a su naciente imperio. En la mente y el sentir de las gentes únicamente restaba el recuerdo borroso del pasado. Recordaban la obra de sus antiguos filósofos y escritores, y admiraban la obra de sus artistas, pero ahora ya no eran el centro del mundo. Se limitaban a ser una provincia remota en un lugar empobrecido del Imperio Romano. La gente vivía sin esperanza. “Antes éramos el centro del mundo y ahora nos hemos convertido en nada”, tal vez estas palabras, anidadas en el corazón de los hombres, los hundieran cada día más en la desesperación.

La desesperanza engendra siempre la angustia y el miedo. Y con el miedo no se puede vivir. Los habitantes de Acaya necesitaban sobrevivir, pero observaban que ya no les quedaban fuerzas para sacar su vida adelante. En su abatimiento pensaban que tan sólo alguien venido de fuera podía salvarlos. Para sobrevivir no les quedaba otra alternativa que servir a los pequeños señores (los tiranos) que, de una manera semejante al régimen feudal, administraban aquella zona empobrecida y remota. Interiormente pensaban que nada ni nadie podía cambiar. Lentamente iban depositando su confianza y su vida en las manos de aquellos pequeños reyezuelos, implorándoles que, dejando caer unas “migajas de pan”, les permitieran seguir viviendo. En este ambiente social y cultural nació la primitiva comunidad cristiana de Acaya. Pablo, el apóstol de los gentiles, habría anunciado en aquellas tierras el Evangelio de Jesús. Los cristianos de aquella primitiva Iglesia procedían del paganismo y estaban imbuidos en la cultura popular griega.

La predicación cristiana anunció a aquellas gentes un acontecimiento fundamental en su existencia: Cristo es el único Señor de la vida. Ya no era necesario mendigar “migajas de pan” a los pequeños señores -los tiranos-, para conseguir sobrevivir. Cristo era el único Señor, solamente de Él brotaba la misericordia que hacía de la existencia humana una realidad digna de ser vivida.


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Seguimos con el repaso a la Constitución de los Atenienses de Aristóteles y, en concreto, a los capítulos en los que se citan monedas.

El capítulo 62 es muy interesante porque nos habla de los salarios de los magistrados, los jueces, los miembros del Consejo y la Asamblea y demás funcionarios.

Αἱ δ κληρωτα ρχα πρτερον μν σαν α μν μετ᾿ ννα ρχντων [κ] τς φυλς λης κληρομεναι, α δ᾿ ν Θησείῳ κληρομεναι διροντο ες τος δμ[ο]υς· πειδ δ᾿ πλουν ο δμοι, κα τατας κ τς φυλς λης κληροσι, πλν βουλευτν κα φρουρν· τοτους δ᾿εἰς τος δμους ποδιδασι.      μισθοφοροσι δ πρτον δμος τας μν λλαις κκλησαις δραχμν, τ δ κυρ ἐννέα <ὀβολούς>· ἔπειτα τἀ δικαστήρια τρεῖς ὀβολούς· εἶθ᾿ ἡ βουλὴ πέντε ὀβολούς· τοῖς δὲ πρυτανεύουσιν εἰς σίτησιν ὀβολὸς προστίθεται [δέκα προστίθενται]. ἔπειτ᾿ εἰς σίτησιν λαμβνουσιν ἐννέ᾿ ἄρχοντες τέτταρας ὀβολοὺς ἕκαστος, καὶ παρατρέφουσι κήρυκα καὶ αὐλητήν· ἔπειτ᾿ ἄρχων εἰς Σαλαμῖνα δραχμὴν τῆς ἡμέρας. ἀθλοθέται δ᾿ ἐν πρυτανείῳ δειπνοῦσι τὸν Εκ[ατ]ομβαιῶνα μῆνα, ὅ[τ]αν ᾖ τ Παναθήναια, ἀρξμενοι ἀπὸ τῆς τετρδος ἱσταμένου. ἀμφικτύονες εἰς Δῆλον δραχμὴν τῆς ἡμέρας ἑκστης ἐκ Δήλου <λαμβνουσι>. Λαμβνουσι δὲ καὶ ὅσαι ἀποστέλλονται ἀρχαὶ εἰς Σμον Σκῦρον Λῆμνον ῎Ιμβρον εἰς σίτησιν ἀργύριον.

Las magistraturas sorteables antes eran: unas, ante los nueve arcontes, sorteadas de entre toda la tribu, otras sorteadas en el Teseón, se distribuían entre los demos; pero después que los demos comenzaron a vender los cargos (Nota: alusión clara a la corrupción para la designación de las magistraturas), también éstas se sortean de entre toda la tribu, excepto los consejeros y los guardianes, éstos se atribuyen a los demos.

Reciben sueldo, en primer lugar, el pueblo, una dracma en todas las asambleas, pero en la principal nueve óbolos (Nota 1). En  segundo lugar, los tribunales tres óbolos. Luego, el Consejo cinco óbolos (Nota 2), y a los prítanes en concepto de manutención, se les da además un óbolo. Después, para alimentos reciben los nueve arcontes cuatro óbolos cada uno, y mantienen un heraldo y un flautista; y el arconte de Salamina cobra una dracma por día. Los jueces de los juegos comen en el Pritaneo el mes Hecatombeón, cuando son las Panateneas, a partir del cuarto día de la primera década del mes. Los anfictiones para Delos (Nota 3) cobran una dracma por cada día de los fondos de Delos. Y las magistraturas que se envían a Samos o Esciros o Lemnos o Imbros, reciben dinero para gastos de manutención.

Notas:

1: El motivo principal que hizo que se señalase salario a los miembros de la Asamblea fue evitar la corrupción. Al final del capítulo 41 – como veremos luego- se indica que la suma más alta concedida como pago era tres óbolos. El pasaje presente implica que la suma llegó a triplicarse.

2: Hesiquio, s. v. βουλῆς λαχεῖν da la cantidad de seis óbolos: [βουλῆς λαχεν] βουλς λαχεν· τ λαχεν βουλευτν, κα δραχμν τς μρας λαβεν; probablemente confundió los cinco óbolos dados al consejero ordinario con los seis pagados a los prítanes.

3: Los anfictiones eran el conjunto de delegados de cada una de las ciudades que integraban la asamblea de la Anfictionía. En este pasaje se trata de la Anfictionía Délica; el centro de tales reuniones era el templo de Apolo en Delos. Ya desde época remota, según Tucídides, tenía lugar una gran reunión de jonios y de los habitantes de las islas vecinas; se celebraban concursos gimnásticos y musicales, y las ciudades enviaban coros. Al amparo de esta Anfictionía nacerá posteriormente la Confederación ático-délica).

En 28 3 se nos habla de la ayuda que se cobraba por parte del Estado para asistir a los espectáculos.

εἶτα μετ τοτους τν μν τρων Θηραμνης Αγνωνος, το δ δμου Κλεοφν λυροποις, ς κα τν διωβελαν πρισε πρτος· κα χρνον μν τινα διεδδου, μετ δὲ ταῦτα κατλυσε Καλλικρτης Παιανιες, πρτος ποσχμενος πιθσειν πρς τον δυον βολον λλον βολν.

Posteriormente, después de éstos (se refiere a Nicias y Cleón), fue jefe de los otros (los distinguidos) Terámenes, hijo de Hagnón, y del pueblo Cleofonte, el fabricante de liras, que fue el primero en proporcionar los dos óbolos (véase nota), y los repartió durante algún tiempo, después los suprimió Calícrates de Peania, prometiendo el primero añadir a los dos óbolos otro más.

Nota: Probablemente se refiere al θεωρικόν. Una dieta de espectáculos se concedía a todo el pueblo para que asistiera a los juegos escénicos con que se solemnizaban las grandes fiestas, establecida en 410 a. C., fijada en dos óbolos por cada uno de los asientos ordinarios. Se pagaba a expensas de un fondo público especial para espectáculos, denominado θεωρικόν.

En 29 5, al hablar de la Constitución que implantaron los Cuatrocientos se nos dice:

Τ μν χρματα <τ> προσιντα μ ξεναι λλοσε δαπανσαι ες τν πλεμον, τς δ᾿ ρχς μσθους ρχειν πσας ως ν πλεμος , πλν τν ννα ρχντων κα τν πρυτνεων ο ν σιν· τοτους δ φρειν τρες βολος καστον τς μρας.

“el dinero recaudado no podría gastarse en otra cosa que en la guerra, las magistraturas se desempeñarían todas sin sueldo mientras durase la guerra, excepto los nueve arcontes y los que fueran prítanes; éstos cobrarían tres óbolos cada uno por día”.

En 41 3 Aristóteles habla del sueldo que se daba a los miembros de la Asamblea:

μισθοφόρον δ᾿ κκλησαν τ μν πρτον πγνωσαν ποιεν· ο συλλεγομνων δ᾿ ες τν κκλησαν, λλ πολλ σοφιζομνων τν πρυτνεων, πως προσιστται τ πλθος πρς τν πικρωσιν τς χειροτονας, πρτον μν ᾿Αγρριος βολν πρισεν, μετ δ τοτον Ηρακλεδης Κλαζομνιος βασιλες πικαλομενος διβολον, πλιν δ᾿ ᾿Αγρριος τριβολον.

Al principio rechazaron señalar salario a la Asamblea, pero como no acudían a ella y los prítanes recurrían a muchos procedimientos fraudulentos para que el pueblo acudiera en número suficiente para la validez de la votación, Agirrio dispuso primeramente un óbolo, y después Heraclides el Clazomenio, llamado el rey, señaló dos óbolos, y Agirrio de nuevo, tres óbolos.

Δοκιμάζει δ κα τος δυντους βουλή· νμος γρ στιν, ς κελεει τος ντς τριν μνν κεκτημνους κα τ σμα πεπηρωμνους, στε μ δνασθαι μηδν ργον ργάζεσθαι, δοκιμζειν μν τν βουλν, διδναι δ δημοσίᾳ τροφὴν δύο ὀβολοὺς ἑκάστῳ τῆς ἡμέρας.

Examina también el Consejo a los inútiles: hay, en efecto, una ley que dispone que los que poseen menos de tres minas y están impedidos físicamente de manera que no pueden hacer ningún trabajo, los examine el Consejo, y se les conceda, a costa del fisco, dos óbolos diarios a cada uno como alimento.

Cuando en el capítulo 56 4 nos habla del arconte epónimo dice:

πομπῶν δ᾿ πιμελετ[αι τς τ]ε τ ᾿Ασκληπι γιγνομνης, ταν οκουρῶσι μσται, κα τς Διονυσων τν μ[εγ]λων μετ τν πιμελητν, ος πρτερον μν δμος χειροτνει δκα ντας, κ[α τ] ες τν πομπν ναλματα παρ᾿ ατ[ν] νλι[σ]κον, νν δ᾿ να τς φυλκ]στης κληρο, κα δδωσιν ες τν κατασκευν κατν μνᾶς.

Cuida también de las procesiones, de la que se hace en honor de Asclepio, cuando los iniciados se encierran en casa, de la de las grandes Dionisias junto con los encargados, a los que antes votaba el pueblo en número de diez, y pagaban con su dinero los gastos de la procesión; ahora se designa por sorteo uno de cada tribu y se le da para los preparativos cien minas.

Y para finalizar esta selección de textos de la Constitución de los Atenienses de Aristóteles que nos hablan de monedas y salarios en la Atenas clásica, el capítulo 22 7 nos habla del descubrimiento de las minas de Maronea y el beneficio que reportaron:

τει δ τρτ μετ τατα Νικοδμου ρχοντος, ς φνη τ μταλλα τ ν Μαρωνε , καὶ περιεγένετο τῇ πόλει τλαντα ἑκατὸν ἐκ τῶν ἔργων, συμβουλευόντων τινῶν τῷ δήμῳ διανείμασθαι τὸ ἀργύριον, Θεμιστοκλῆς ἐκώλυσεν, οὐ λέγων ὅ τι χρήσεται τοῖς χρήμασιν, ἀλλ δανεῖσαι κελεύων τοῖς πλουσιωττοις ᾿Αθηναίων ἑκατὸν ἑκστῳ τλαντον, εἶτ᾿ν μὲν ἀρέσκῃ τὸ ἀνλωμα, τῆς πόλεως εἶναι τὴν δαπνην, εἰ δὲ μή, κομίσασθαι τ χρήματα παρ τῶν δανεισαμένων.

Al tercer año de esto (483/2 a. C.), en el arcontado de Nicodemo, cuando fueron descubiertas las minas de Maronea, y resultó para la ciudad un beneficio de  cien talentos de su laboreo, como algunos aconsejaran repartir el dinero al pueblo, Temístocles lo impidió, sin decir lo que iba a hacer con el dinero, y mandó prestar a los cien atenienses más ricos un talento a cada uno; y luego si era aprobado el gasto, que los costes fueran a costa de la ciudad, y si no que se recobrase el dinero de los que lo habían tomado en préstamo.


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Finalizamos el breve repaso por la presencia de monedas en la Biblia con un profeta.

Ezequiel 45, 10 nos ofrece más monedas:

ζυγς δκαιος κα μτρον δκαιον κα χονιξ δικαα στω μν  τ μτρον κα χονιξ μοως μα σται το λαμβνειν τ δκατον το γομορ. χονιξ κα τ δκατον το γομορ τ μτρον πρς τ γομορ σται σον κα τ στθμιον εκοσι βολοί. ο πντε σκλοι πντε κα ο δκα σκλοι δκα κα πεντκοντα σκλοι μν σται μν κα ατη. παρχ ν φοριετε κτον το μτρου π το γομορ το πυρο κα τ κτον το οιφι π το κρου τν κριθν  κα τ πρσταγμα το λαου κοτλην λαου π δκα κοτυλν τι α δκα κοτλαι εσν γομορ.

Usad balanzas precisas y medias fanegas justas y cántaras justas. La media fanega y la cántara tendrán cabida fija. La media fanega y la cántara serán la décima parte de la carga. La media fanega será el patrón. El siclo valdrá veinte óbolos. Cinco siclos serán siempre cinco siclos, diez siclos serán diez siclos y cincuenta siclos valdrán una mina. Arancel tributario: un celemín por cada carga de trigo y un celemín por cada carga de cebada. El aceite se medirá con el tonel: un azumbre por cada coro, pues diez azumbres hacen un coro.

Statera justa, et ephi justum, et batus justus erit vobis. Ephi et batus æqualia et unius mensuræ erunt, ut capiat decimam partem cori batus, et decimam partem cori ephi: juxta mensuram cori erit æqua libratio eorum.

Siclus autem viginti obolos habet: porro viginti sicli, et viginti quinque sicli, et quindecim sicli, mnam faciunt. Et hæc sunt primitiæ quas tolletis: sextam partem ephi de coro frumenti, et sextam partem ephi de coro hordei. Mensura quoque olei, batus olei, decima pars cori est: et decem bati corum faciunt, quia decem bati implent corum.

Tengan balanzas justas, un efá justo y un bat justo. El efá y el bat tendrán la misma capacidad, de manera que tanto el bat como el efá contendrán la décima parta del jómer. Según el jómer se medirá su capacidad.

El siclo será de veinte gueras. Veinte siclos más veinticinco siclos y quince siclos serán para ustedes una mina. Este es el tributo que ustedes reservarán: un sexto de efá por jómer de trigo y un sexto de efá por jómer de cebada. Y esta es la medida para el aceite: un décimo de bat por cor, a razón de diez bat por jómer.

Hecho un somero y selectivo repaso a la presencia de monedas en la Biblia, pasamos a la Constitución de los Atenienses de Aristóteles, donde también hallamos referencias a monedas.

La traducción y las notas son de Manuela García Valdés en Gredos.

De la dracma tenemos esto:

En 10, 2 (Reforma monetaria de Solón):

Εν μν ον τος νμοις τατα δοκε θεναι δημοτικ, πρ δ τς νομοθεσας ποισας τν τν χ[ρ]εν [πο]κοπν, κα μετ τατα τν τε τν μτρων κα σταθμν κα τν το νομσματος αξησιν. π᾿ κενου γρ γνετο κα τ μτρα μεζω τν Φειδωνεων, κα μν, πρτερον χ[ο]υσα [σ]ταθμν βδομκοντα δραχμς, νεπληρθη τας κατν. ν δ᾿ ρχαος χαρακτρ δδραχμον. ποησε δ κα σταθμ πρς τ[] νμισμα, τ[ρ]ες κα ξκοντα μνς τ τλαντον γοσας, κα πιδιενεμθησαν [α τ]ρες μνα τ στατρι κα τος λλοις σταθμος.

En las leyes esto es lo que parece haber dispuesto más democráticamente, y antes de su legislación el haber hecho la reducción de las deudas y, después, el aumento de las medidas, pesos y monedas. En su tiempo, en efecto, se hicieron las medidas mayores que las de Fidón, y la mina, que antes tenía un peso de setenta dracmas, subió hasta las 100. La acuñación antigua era de dos dracmas. Hizo también los pesos en relación con la moneda, teniendo sesenta y tres minas el talento, y las tres minas quedaron distribuidas entre el estater y los demás pesos.

En notas al pie se dice:

Monedas: Antes de Solón, Atenas vivía dentro de la órbita comercial de Egina. Solón comenzó por establecer un tipo de moneda fácilmente cambiable con el de Corinto y los de Eubea y Egina: una mina ática = 70 dracmas de Egina = 100 dracmas euboico-áticas. Y el sistema de pesos y medidas se fundó en el peso de la misma moneda.

Fidón: las fuentes antiguas lo sitúan entre el 900 y 600 a. C. Fue tirano de Argos en el siglo VII y ejercía el mando en el año 668 a. C. Heródoto, VI, 127, 3 dice de Fidón que fijó entre los habitantes del Peloponeso el sistema de pesas y medidas. Las medidas de Fidón eran las que estaban en uso, en Atenas, antes de la reforma de Solón.

Dos dracmas: el texto se refiere a la pieza de dos dracmas, el viejo didracma eginético, en circulación en Atenas antes de Solón, con el tipo de la tortuga en el anverso y en el reverso el quadratum incusum, llamado estatera de plata. A partir de la reforma de Solón, la moneda patrón de Atenas fue la tetradracma de plata, con la cabeza de Atenea de estilo arcaico y en el anverso una lechuza con la cabeza de frente y las alas cerradas, un ramito de olivo y la leyenda (ΑΘΕναίων).

Talento: el sistema de pesos y medidas se funda en el peso de la moneda en circulación. En el sistema monetario el talento valía 60 minas. El texto nos da la correspondencia en el peso: el talento = 63 minas. Es decir, las unidades de peso estaban en la relación de 21/20 con las monedas del mismo nombre.

Estater: es el término general para la unidad base de peso o, más frecuentemente, de moneda. El estater es dos veces la unidad monetal en la acuñación: de Solón puede decirse, pues, que tenía el didracma de su sistema como estater.

En 30 (Constitución definitiva de los Cuatrocientos) 6 dice:

τν δ μ ἰόντα ες τ βουλευτριον τν βουλευντων τν ραν τν προρρηθεσαν φελειν δραχμν τς μρας κστης, ν μ ερισκμενος φεσιν τς βουλς π.

Aquel de los consejeros que no acudiera al Consejo a la hora fijada pagaría una dracma por cada día, a menos que se ausentara después de procurarse un permiso del Consejo.

En el 42 (alistamiento de jóvenes como ciudadanos y entrenamiento militar) 3 leemos:

χειροτ[ο]νε δ κα παιδοτρβας ατος δο κα διδασκλους, οτινες πλομαχεν κα τοξεειν κα κοντζειν κα καταπλτην φιναι διδσκουσιν. δδωσι δ κα ες τροφ[ν] τος μν σωφρονιστας δραχμν α κστ, τος δ᾿ φβοις ττταρας βολος κστ· τ δ τν φυλετν τν ατο λαμβνων σωφρονιστς καστος γορζει τ πιτδεια πσιν ες τ κοινν (συσσιτοσι γρ κατ φυλάς), κα τν λλων πιμελεται πντων.

También se les elige por votación a mano alzada dos instructores, y maestros que les enseñen a luchar como hoplitas, a disparar el arco, a lanzar el dardo y a disparar la catapulta. Señalan para su alimentación, a los censores una dracma a cada uno, a los efebos cuatro óbolos para cada uno. Cada censor recibe el dinero de los de su propia tribu y compra lo necesario para todos en común (pues comen juntos por tribus), y se ocupa de todas las demás cosas.

En el capítulo 52 Aristóteles habla de los Once y los introductores; en los apartados 2 y 3 leemos:

κληροσι δ κα εσαγωγας ε νδρας, ο τς μμνους εσγουσι δκας, δυον φυλαν καστος. εσ δ᾿ μμηνοι προικς, ν τις φελων μ ποδ, κν τις π δραχμ δανεισμενος ποστερ,… οτοι μν ον τατας δικζουσιν μμνους εσγ[ον]τες, ο δ᾿ ποδκται τος τελναις κα κατ τν τελωνν, τ μν μχρι δκα δραχμν ντες κρι[οι], τ δ᾿ λλ᾿ ες τ δικαστριον εσγοντες μμηνα.

Designan por sorteo también cinco introductores de causas, quienes presentan los litigios mensuales, cada uno para dos tribus. Son mensuales: los litigios por la dote, si alguien está obligado y no la paga, y si alguien tomó dinero prestado a interés de una dracma * y rehúsa el pago;…

Ellos, en efecto, juzgan entre asuntos y los plantean en el plazo de un mes; y los recaudadores a favor y en contra de los publicanos, en los asuntos hasta diez dracmas deciden con plenos poderes, en los demás los presentan ante el tribunal como mensuales.

Notas:

* El acreedor podía demandarlo, si le había concedido el préstamo a una dracma mensual por mina, es decir, el 12%. Los que gravaban sus préstamos con tasas más altas eran excluidos de este privilegio.

En 53 se nos habla de los Cuarenta y los jueces arbitrales.

Κληροῦσι δὲ καὶ <τοὺς> τετταράκοντα, τέτταρας ἐκ τῆς φυλῆς ἑκάστης, πρὸς οὓς τὰς ἄλλας δίκας λαγχάνουσιν. Οἳ πρότερον μὲν ἦσαν τριάκοντα καὶ κατὰ δήμους περιιόντες ἐδίκαζον, μετὰ δὲ τὴν ἐπὶ τῶν τριάκοντα ὀλιγαρχίαν τετταράκοντα γεγόνασιν. καὶ τὰ μὲν μέχρι δέκα δραχμῶν αὐτοτελεῖς εἰσι δ[ικά]ζε[ι]ν, τὰ δ᾿ ὑπὲρ τοῦτο τὸ τίμημα τοῖς διαιτηταῖς παραδιδόασιν·…

οἱ δὲ παραλαβόντες εἰσάγουσιν εἰς τὸ δικαστήριον, τὰ μὲν ἐντὸς χιλίων εἰς ἕνα καὶ διακοσίους, τὰ δ᾿ ὑπὲρ χιλίας εἰς ἕνα καὶ τετρακοσίους.

Eligen por sorteo también a los Cuarenta, cuatro de cada tribu, a quines corresponde por suerte las demás causas; éstos primero eran treinta y ejercían como jueces recorriendo los demos, pero después de la oligarquía de los Treinta llegaron a ser cuarenta. Y en los asuntos hasta diez dracmas tienen plenos poderes para resolver, y los que están por encima de esta tasa los traspasan a los jueces arbitrales…

Éstos (los cuatro que juzgan la tribu del demandado) lo reciben (los testimonios, las proposiciones, las leyes y la sentencia del juez arbitral) y lo presentan a un tribunal, de doscientos un miembros para las cuestiones de hasta mil dracmas, y de cuatrocientos uno para las superiores a mil.

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Vamos ya con las alusiones mitológicas de esta Elegía Romana XII de Goethe.

La primera alusión de esta Elegía es a Ceres (Deméter en griego) y su “don” (el trigo) a los mortales. El episodio está relacionado también con Triptólemo. Éste, nos cuenta Grimal, es el héroe eleusino por excelencia, ligado al mito de Deméter. En la leyenda más antigua es considerado simplemente como rey de Eleusis. Después pasó por ser hijo del rey Céleo y de Metanira, y hermano de Demofonte. Otras tradiciones hacían de él el hijo de Disaules y de Baubo, o del héroe Eleusis o incluso de la Tierra  y el Océano.

En recompensa por la hospitalidad que Deméter recibió en Eleusis de los padres de Triptólemo, la diosa le dio un carro, tirado por dragones alados, y le mandó que recorriese el mundo sembrando granos de trigo por doquier.

En algunos países, Triptólemo chocó con fuerte resistencia. Por ejemplo, el rey de los getas, Carnabón, mató uno de sus dragones; pero Deméter lo sustituyó en seguida por otro. En Patras, Antias, hijo de Eumelo, trató de enganchar los dragones al carro divino mientras el héroe dormía, y sembrar él mismo; pero cayó del carro y se mató. Eumelo y Triptólemo fundaron en su honor la ciudad de Antea.

Más tarde, Triptólemo pasó a ser juez de los muertos, en los Infiernos, donde figura a veces al lado de Éaco, Minos y Radamantis. Se atribuía a Triptólemo la institución de las Tesmoforias, que en Atenas, son las fiestas de Deméter.

En el Diccionario de Mitología Griega y Romana, Grimal, en la entrada Deméter, añade sobre este mito, a propósito de la búsqueda de su hija Perséfone, raptada por Hades:

Irritada, la diosa resolvió no volver al cielo y quedarse en la Tierra, abdicando su función divina hasta que se le hubiera devuelto a su hija. Adoptó la figura de una vieja y se trasladó a Eleusis. Sentóse primero en una piedra que, en adelante había de ser conocida con el nombre de “piedra sin alegría”; luego se dirigió al palacio de Céleo, a la sazón rey del país. Había allí unas ancianas, que la invitaron a sentarse con ellas y una, Yambe, la hizo sonreír con sus bromas. La diosa entró luego al servicio de Metanira, esposa de Céleo, en calidad de nodriza. El niño que le confiaron fue Demofonte o, en ciertas versiones, el pequeño Triptólemo. La diosa trató de hacerlo inmortal, pero no lo consiguió debido a la inoportuna intervención de Metanira, y dándose a conocer, dio a Triptólemo la misión de difundir por el mundo el cultivo del trigo.

Grimal recoge en la parte de su artículo que citamos a Apolodoro, Biblioteca Mitológica I, 5, 1:

μαθοσα δ παρ᾿ ρμιονων τι Πλοτων ατν ρπασεν, ργιζομνη θεος κατλιπεν ορανν, εκασθεσα δ γυναικ κεν ες λευσνα. κα πρτον μν π τν π’ κενης κληθεσαν γλαστον κθισε πτραν παρ τ Καλλχορον φραρ καλομενον. πειτα πρς Κελεν λθοσα τν βασιλεοντα ττε λευσινων, νδον οσν γυναικν, κα λεγουσν τοτων παρ’ ατς καθζεσθαι, γραῖά τις Ἰάμβη σκψασα τν θεν ποησε μειδισαι. δι τοτο ν τος θεσμοφοροις τς γυνακας σκπτειν λγουσιν.

ντος δ τ το Κελεο γυναικ Μετανερ παιδου, τοτο τρεφεν Δημτηρ παραλαβοσα· βουλομνη δ ατ θνατον ποισαι, τς νκτας ες πρ κατετθει τ βρφος κα περιρει τς θνητς σρκας ατο. Καθ᾿ μραν δ παραδξως αξανομνου το Δημοφντος (τοτο γρ ν νομα τ παιδ) πετρησεν Μετνειρα (Πραξιθα), κα καταλαβοσα ες πρ γκεκρυμμνον νεβησε· διπερ τ μν βρφος π το πυρς νηλθη, θε δ ατν ξφηνε. Τριπτολμ δ τ πρεσβυτρ τν Μετανερας παδων δφρον κατασκευσασα πτηνν δρακντων τν πυρν δωκεν, τν λην οκουμνην δι᾿ ορανο αρμενος κατσπειρε. Πανασις δ Τριπτλεμον λευσνος λγει· φησ γρ Δμητρα πρς ατν λθεν. Φερεκδης δ φησιν ατν κεανο κα Γς.

Margarita Rodríguez de Sepúlveda, en Gredos, traduce:

Informada por los hermionenses de que Plutón la había raptado, se irritó contra los dioses, abandonó el cielo y, bajo la apariencia de una mujer, llegó a Eleusis. Se sentó primero en una roca llamada por ella Agélasto (sin risa), cerca del pozo Calícoro (de la bella danza), y luego fue a casa de Céleo, entonces rey de los eleusinos; dentro, unas mujeres la invitaron a sentarse entre ellas, y una anciana, Yambe, con bromas hizo sonreír a la diosa. Dicen que por eso las mujeres bromean en las Tesmoforias.

Metanira, esposa de Céleo, tenía un hijo y Deméter se encargó de criarlo: queriendo hacerlo inmortal, por la noche lo ponía en el fuego para despojarlo de sus carnes mortales. Como Demofonte – pues éste era el nombre del niño – durante el día crecía extraordinariamente, Praxítea estuvo al acecho y, al descubrirlo sumergido en el fuego, gritó: por eso la criatura se abrasó y la diosa hubo de darse a conocer. Para Triptólemo, el mayor de los hijos de Metanira, dispuso un carro de dragones alados y le dio trigo con el que, cruzando el cielo, sembró toda la tierra habitada. Paniasis dice que Triptólemo era hijo de Eleusis, pues afirma que fue él a quien se dirigió Deméter; en cambio según Ferecides era hijo de Océano y Gea.

Otra fuente sobre Deméter y Triptólemo es Ovidio y sus Metamorfosis (V, 642 y siguientes).


“Hac Arethusa tenus; geminos dea fertilis angues

curribus admovit frenisque coercuit ora

et medium caeli terraeque per aera vecta est

atque levem currum Tritonida misit in urbem

Triptolemo partimque rudi data semina iussit

spargere humo, partim post tempora longa recultae.

iam super Europen sublimis et Asida terram

vectus erat iuvenis: Scythicas advertitur oras.

rex ibi Lyncus erat; regis subit ille penates.

qua veniat, causamque viae nomenque rogatus

et patriam, ‘patria est clarae mihi’ dixit ‘Athenae;

Triptolemus nomen; veni nec puppe per undas,

nec pede per terras: patuit mihi pervius aether.

dona fero Cereris, latos quae sparsa per agros

frugiferas messes alimentaque mitia reddant.’

barbarus invidit tantique ut muneris auctor

ipse sit, hospitio recipit somnoque gravatum

adgreditur ferro: conantem figere pectus

lynca Ceres fecit rursusque per aera iussit

Mopsopium iuvenem sacros agitare iugales.”

Ana Pérez Vega traduce así en este lugar:

Hasta aquí Aretusa; dos gemelas sierpes la diosa fértil

a sus carros acercó y con los frenos sujetó sus bocas,

y por medio del cielo y de la tierra, por los aires se hizo llevar,

y su ligero carro hacia la ciudad tritónida envió               645

y a Triptólemo en parte a la ruda tierra unas semillas por ella dadas

le ordenó esparcir, en parte en la tierra tras tiempos largos de nuevo cultivada.

Ya sobre Europa sublime el joven y de Asia

la tierra se había hecho llevar: a las escíticas costas regresa.

El rey allí Linco era; del rey alcanza él los penates.             650

De dónde venía y la causa de su camino y su nombre preguntado,

y su patria: «Patria es para mí la clara», dijo, «Atenas,

Triptólemo mi nombre; he venido, ni en una popa a través de las ondas,

ni a pie por las tierras: se abrió para mí, transitable, el éter.

Dones llevo de Ceres que esparcidos por los anchos campos            655

fructíferos sembrados y alimentos suaves devuelvan».

El bárbaro se enojó, y para que el autor de tan gran regalo

él mismo pudiera ser, en hospitalidad lo recibió y del sueño presa

lo atacó a hierro: cuando intentaba atravesarle el pecho

un lince Ceres lo hizo, y de nuevo por los aires ordenó             660

al mopsopio joven que condujera su sagrada yunta».

Otro asiduo de este blog es Higino. Su fábula 147 nos habla de Triptólemo:

TRIPTOLEMVS

Cum Ceres Proserpinam filiam suam quaereret, deuenit ad Eleusinum regem, cuius uxor Cothonea puerum Triptolemum pepererat, seque nutricem lactantem simulauit. Hanc regina libens nutricem filio suo recepit. Ceres cum uellet alumnum suum immortalem reddere, interdiu lacte diuino alebat, <noctu> clam in igne obruebat. Itaque praeterquam solebant mortales crescebant; et sic fieri cum mirarentur parentes, eam obseruauerunt. Cum Ceres eum uellet in ignem mittere, pater expauit. Illa irata Eleusinum exanimauit, at Triptolemo alumno suo aeternum beneficium tribuit. Nam fruges propagat<um> currum draconibus iunctum tradidit, quibus uehens orbem terrarum frugibus obseuit. Postquam domum rediit, <C>eleus eum pro benefacto interfici iussit. Sed re cognita, iussu Cereris Triptolemo regnum dedit, quod ex patris nomine Eleusin[um] nominauit, <Cere>rique sacrum instituit quae Thesmophoria Graece dicuntur.

Cuando Ceres buscaba a su hija Proserpina, llegó al rey Eleusis, cuya mujer Cotona había dado a luz al niño Triptólemo, y simuló que ella era una nodriza. A ésta la reina la recibió con gusto como nodriza para su hijo. Ceres, como quisiera volver inmortal al niño por ella criado, de día lo amamantaba con leche divina, de noche ocultamente lo metía en el fuego. De esta forma los mortales crecían más de que lo que solían hacerlo. Y así fue que los padres se sorprendieron, empezaron a vigilarla. Cuando Ceres quiso meterlo en el fuego, el padre se espantó. Ella, enojada, mató a Eleusis, pero a Triptolemo, el niño que estaba a su cargo, le concedió un don eterno. Porque le confió el carro para propagar los cereales, uncido a los dragones con los que él se desplazó y sembró de granos la superficie de la tierra. Una vez que regresó a su casa, Celeo ordenó matarlo acusándolo de demagogo, pero cuando se difundió la noticia, por orden de Ceres, le entregó a Triptolemo el reino, que llamó Eleusis, a causa del nombre de su padre, e instauró el culto de Ceres, que los griegos denominan Tesmoforias.

Hasta aquí las fuentes sobre el mito de Triptólemo.

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El 21 de julio de 2009 leíamos en Levante de Castellón:

El vicealcalde de Castelló, Javier Moliner, visitó ayer la zona donde se están practicando trabajos arqueológicos junto a las obras de encauzamiento del Barranco de Fraga, cercanos al Camí de Villamargo. Moliner estuvo acompañado por el concejal de Cultura, Miguel Ángel Mulet y el de Fiestas, Ximo Torres. Los concejales han recorrido la zona de excavaciones junto con los técnicos responsables de los trabajos arqueológicos, así como los de la obra del encauzamiento del barranco. Moliner ha explicado que estamos hablando de unos restos que “nos retrotraen a la época donde existían asentamientos íberos y romanos en la zona cercana a lo que hoy ocupa la ciudad”. “Se han encontrado unas urnas funerarias de la época ibera, ya puestas a disposición del Servicio de Restauración de Museu de Belles Arts. Estos restos datarían del siglo III a II a. C., y en lo que se está trabajando ahora es en la aparición de una villa de la época romana fechada entre el primer y segundo siglo de nuestra era”, comentó. El vicealcalde ha destacado que “la zona de trabajo comprende unos 800 metros cuadrados y todo el material que se está extrayendo será valorado y catalogado por parte de los técnicos”. “Se ha encontrado lo que parece ser los cimientos de una antigua villa romana. Están apareciendo restos de cerámica como tejas y utensilios domésticos que también serán enviados para su conservación a los servicios técnicos del Museu de Belles Arts”, añadió. El vicealcalde ha comentado que desde el ayuntamiento “hemos querido interesarnos en conocer más detalles acerca de estos restos que hablan de nuestra historia más antigua y que habla de la tradición y hemos pedido a la conselleria el máximo esfuerzo para que se ponga en valor de la mejor manera los restos arqueológicos que aparezcan y para que puedan formar parte del patrimonio de la ciudad”.

Ese mismo día Las Provincias lo decía de forma muy similar:

El vicealcalde de Castellón, Javier Moliner, visitó ayer las obras de encauzamiento del Barranco de Fraga, cercanas al Camí de Villamargo, una zona donde se están practicando trabajos arqueológicos. Moliner ha estado acompañado también por el concejal de Cultura, Miguel Ángel Mulet, y el de Fiestas, Ximo Torres.

Los concejales recorrieron la zona de excavaciones junto con los técnicos responsables de los trabajos arqueológicos, así como los de la obra del encauzamiento del barranco.

Moliner explicó que «estamos ante unos restos que nos retrotraen a la época donde existían asentamientos íberos y romanos en la zona cercana a lo que hoy ocupa la ciudad de Castellón. Se han encontrado también urnas funerarias de la época ibera, ya puestas a disposición del Servicio de Restauración del Museu de Belles Arts. Estos restos datarían del siglo III a II a. C. Ahora se está trabajando en la aparición de una villa de la época romana, fechada entre el primer y segundo siglo de nuestra era».

Además de los cimientos de esta antigua villa romana, han aparecido múltiples restos de cerámica como tejas y utensilios domésticos, que también serán enviados para su conservación a los servicios técnicos del Museu de Belles Arts.

El vicealcalde de Castellón comentó que «desde el Ayuntamiento debemos interesarnos en conocer más detalles acerca de estos restos, que hablan de nuestra historia más antigua y forman parte del patrimonio de la ciudad».

Finalmente, Moliner recordó que «la intención del Ayuntamiento de Castellón es preservar al máximo todo el material arqueológico que se encuentre en la zona».

El 26 de noviembre se podía leer en Europa Press:

El vicealcalde de Castellón, Javier Moliner, anunció hoy que pedirá a la Conselleria de Cultura que tome la decisión más adecuada para que se conserven los restos de la villa romana encontrada en el trazado de las obras del Barranco de Fraga, según informó el consistorio en un comunicado.

Moliner subrayó que el patrimonio histórico de Castellón “no es extenso, por tanto debemos preservar al máximo los vestigios que vayan surgiendo en nuestro término municipal para poder conocerlos y estudiarlos y para saber más de nuestra historia y de nuestro pasado, porque eso es una riqueza cultural que la ciudad debe mantener y potenciar”.

Por este motivo afirmó que quieren que la Conselleria “tome la mejor decisión para que estos restos se conserven”. Moliner recordó que, “tal y como ha informado el arqueólogo de la excavación, Joaquín Alfonso, los restos consisten en varios muros de una villa romana sobre una extensión de unos 3.000 metros cuadrados, hallados en la zona paralela al camino Villamargo, que están siendo datados ahora para determinar su valor”.

El valor de las excavaciones se encuentra más en la extensión de la cata que en los propios restos encontrados, según Moliner, quien añadió que “las labores agrícolas practicadas sobre la zona han deteriorado muchísimo los materiales que en su día pudieron quedar enterrados allí, por tanto, habrá que dejar paso a los estudios arqueológicos finales para ver su evaluación y catalogar los restos constructivos, cerámicos y cualquier otro elemento que surja en los trabajos y después valorarlo”. El vicealcalde añadió que por este motivo creen que son los técnicos de la Conselleria “quienes deben adoptar la mejor solución, pero, en todo caso, lo que sí que queremos, en nombre de la ciudad, es pedirles que esos restos se preserven de las inclemencias del tiempo y que las obras del encauzamiento no supongan un obstáculo para proteger el patrimonio, de la misma manera que se podrá buscar una solución para que los hallazgos arqueológicos tampoco supongan un retraso para que el encauzamiento continúe su obra”. Javier Moliner informó de que en los próximos días, tal y como lo solicitaron los grupos municipales, se realizará una visita técnica con los concejales de los grupos políticos para que conozcan el valor de los hallazgos porque esta villa romana “se encuentra en el trazado de la antigua vía romana del Caminás, que genera el itinerario de restos arqueológicos como los que se encuentran en Benicató de Nules o en Burriana”.


El mismo 26 de noviembre se dijo en el periódico Mediterráneo:

Localizados dos muros más y basamentos de la necrópolis imperial. Expertos dicen que se trata del “mayor descubrimiento de la historia en la ciudad”.

El pasado no miente. Las excavaciones arqueológicas que se están realizando en la necrópolis romana descubierta junto al camino Villamargo, cuando se estaban ejecutando las obras de encauzamiento del barranco de Fraga, han sacado a la luz nuevos hallazgos que refuerzan el valor de unos descubrimientos que hablarían de la importancia de estas tierras durante la época del imperio de Roma.

Así, Joaquín Alfonso, director del equipo de arqueología que está realizando las excavaciones, comentó que “se han encontrado dos nuevos muros y sus respectivos basamentos, que conformarían una villa romana en toda su plenitud”. Alfonso calificó de “importantísimos estos descubrimientos” en una superficie que “supera en estos momentos los 2.800 metros cuadrados de extensión”.

Historiadores y arqueólogos recuerdan la riqueza arqueológica del terreno donde se ejecutan las obras del barranco de Fraga, “por el origen romano del camino Caminàs, que fue vía romana de comunicaciones e, incluso antes, en tiempos de los iberos”. Además, uno de los arqueólogos consultados por este diario aseguró: “Con los nuevos hallazgos podríamos hablar del mayor descubrimiento histórico-artístico de la ciudad de Castellón y que nos podría aportar muchas luces sobre los orígenes de la capital de la Plana”.

Las excavaciones se iniciaron a finales del pasado mes de julio, cuando, tras las catas arqueológicas de las obras del barranco de Fraga, comenzaron a salir vestigios de la civilización romana. Unos trabajos de investigación que se han ido completando en los últimos meses.


También el 26 de noviembre en Levante de Castellón:

Hallan los primeros restos romanos de Castelló en Villamargo

Las excavaciones arqueológicas de las obras de encauzamiento del barranco de Fraga han sacado a la luz los primeros hallazgos romanos documentados en la ciudad de Castelló. Se trata de una villa romana datada entre los siglos I y III d.C. encontrada en el Camí Villamargo.

Las excavaciones arqueológicas de las obras del barranco de Fraga han sacado a la luz los primeros hallazgos romanos documentados de la historia de Castelló en el Camí Villamargo, a escasos 200 metros del cruce con la autovía de los accesos al puerto.

Estos trabajos abarcan ya más de 3.000 metros cuadrados de extensión y han hecho aflorar una villa patricia romana datada entre los siglos I y III d.C, un momento en el que el imperio se encuentra en plena crisis y la nobleza adinerada de Roma se dispersaba para instalarse en las provincias.

La construcción hallada en Villamargo, en el entorno del Caminàs, refuerza la tesis de que la Vía Augusta discurrió por esta calzada de origen íbero que conecta con otros emplazamientos romanos localizados en la provincia como la villa de Benicató en Nules, Vinarrajell en Burriana o el Mas d´Aragó en Traiguera.

En el caso de los restos de Villamargo, se puede distinguir a la perfección la planta de una villa de grandes dimensiones –orientada al mar– que poseía un pórtico con columnas y diversas instalaciones complementarias donde se podrían albergar termas, cocinas, un taller de alfarería, cuadras, bodegas y almacenes para acumular el grano. Los materiales de las paredes, las vasijas de cerámica y las tejas propias de la arquitectura romana no dejan lugar a dudas sobre la importancia de uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de los últimos años en la capital de la Plana.

Tras unos meses de silencio, el 7 de febrero decía Levante de Castellón:

El Consell espera un informe de Cultura para decidir si protege la villa romana de Villamargo.

La Conselleria de Territorio confirmó ayer que está a la espera de un informe de la Conselleria de Cultura para decidir si modifica el trazado del encauzamiento del Barranco de Fraga para proteger los restos arqueológicos de la villa romana aparecida en el Camí Villamargo. No pasa desapercibido que el proyecto contempla que la canalización discurra precisamente por el enclave en el que ha aflorado uno de los hallazgos más relevantes de la última década en materia de patrimonio arqueológico en la capital de la Plana. De mantenerse el trazado actual del encauzamiento, este yacimiento arqueológico sería destruido y no podría ponerse en valor para su utilización como atractivo cultural, turístico y didáctico. La voluntad de garantizar la protección de los restos fue manifestada por el gobierno del ayuntamiento (PP) y por el grupo municipal socialista, que considera que se trata de una buena oportunidad para aprovechar uno de los escasos patrimonios arqueológicos de entidad de los cuales puede disfrutar la ciudad castellonense. Datada entre los siglos I y III d.C.Las excavaciones arqueológicas de las obras del barranco de Fraga han sacado a la luz los primeros hallazgos romanos documentados de la historia de Castelló en el Camí Villamargo, a escasos 200 metros del cruce con la autovía de los accesos al puerto. Estos trabajos abarcan ya más de 3.000 metros cuadrados de extensión y han hecho aflorar una villa patricia romana datada entre los siglos I y III d.C, un momento en el que el imperio se encuentra en plena crisis y la nobleza adinerada de Roma se dispersaba para instalarse en las provincias.La construcción hallada en Villamargo, en el entorno del Caminàs, refuerza la tesis de que la Vía Augusta discurrió por esta calzada de origen íbero que conecta con otros emplazamientos romanos localizados en la provincia como la villa de Benicató en Nules, Vinarrajell en Burriana o el Mas d´Aragó en Traiguera. En el caso de los restos de Villamargo, se puede distinguir a la perfección la planta de una villa de grandes dimensiones –orientada al mar– que poseía un pórtico con columnas y diversas instalaciones complementarias donde se podrían albergar termas, cocinas, un taller de alfarería, cuadras, bodegas y almacenes para acumular el grano. Los materiales de las paredes, las vasijas de cerámica y las tejas propias de la arquitectura romana no dejan lugar a dudas sobre la importancia de uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de los últimos años en la capital de la Plana, del cual han tomado buena nota los arqueólogos de Cultura.


El 9 de febrero en Las Provincias leíamos:

A su vez, Calles (portavoz del grupo socialista) reclamó al primer edil de la ciudad «que solicite a la Dirección General de Patrimonio el informe sobre los restos de la villa romana encontrados en el Camí Villamargo, junto a las obras del barranco de Fraga». «Pedimos el máximo grado de protección, porque el hallazgo es un hito en la historia de la ciudad», concluyó.


Hoy 5 de marzo podemos leer en Mediterráneo:

LA CONSELLERIA DE CULTURA YA TRASLADÓ AL MUSEU DE BELLES ARTS LOS UTENSILIOS CERÁMICOS Y MONEDAS ANTIGUAS HALLADAS.

Los yacimientos ibero y romano de Fraga se taparán por no ser valiosos

El Consell no variará el trazado de la canalización, por lo que las obras no sufrirán ningún retraso relevante. Los trabajos de encauzamiento del barranco ya han sepultado los restos iberos situados junto al Serrallo.

Algo más al oeste, junto al camino Villamargo, aún puede observarse la antigua cimentación de la villa romana, aunque en las próximas semanas también será soterrada. El punto del barranco próximo al Serrallo donde aparecieron restos iberos el pasado mes de junio ya ha sido sepultado para perfilar el cauce del barranco en la desembocadura. Los restos iberos y romanos hallados el año pasado durante las obras de encauzamiento del barranco de Fraga serán sepultados al entender el equipo de arqueólogos que ambas excavaciones no poseen gran interés patrimonial. Fuentes de la Conselleria de Cultura y de las empresas encargadas de los trabajos –FCC y Pavasal– confirmaron ayer que las dos catas arqueológicas concluyeron a finales del mes de enero.

Los restos iberos hallados en junio del 2009 en el tramo final del camino Villamargo próximo al Serrallo ya han sido sepultados, según comprobó ayer Mediterráneo. Una máquina excavadora ultimaba la retirada de tierra para perfilar el lecho del barranco. En una fase posterior se completará la superficie pétrea del cauce. Según pudo saber este periódico de fuentes solventes, durante los últimos meses han sido trasladadas al Museu de Belles Arts varias urnas funerarias de una necrópolis ibera que podrían datar del siglo III ó II antes de Cristo.

El mismo destino les espera a los restos romanos hallados en otro punto del barranco, a medio centenar de metros del anterior yacimiento. En este caso, según señalaron fuentes del Consell, ya se han retirado al Museu de Belles Arts fragmentos cerámicos como vasijas y utensilios domésticos, así como las monedas del siglo XVII de notable valor aparecidas. Sin embargo, los arqueólogos encargados de la excavación consideran que los cimientos de la antigua villa romana aún visibles no tienen el suficiente valor patrimonial como para ordenar variar el trazado del encauzamiento del barranco.

Desde las empresas adjudicatarias se explicó ayer jueves que en las próximas semanas será tapada la estructura arquitectónica romana. Las obras de canalización del barranco de Fraga están ahora centradas en el tramo de la ronda Este, a unos 200 metros del punto del camino Villamargo donde se ubica el yacimiento romano. El hallazgo –que ocupa una superficie total de 2.800 metros cuadrados- permanecerá a la intemperie hasta que los trabajos avancen y lleguen a ese punto.

OBRAS A BUEN RITMO // Al margen de la resolución de los técnicos de la Conselleria de Cultura sobre los restos arqueológicos, las obras de canalización del barranco de Fraga avanzan a buen ritmo. El nuevo tramo subterráneo del cauce que discurre por el polígono industrial de Fadrell ya ha sido tapado y solo queda adecuar la superficie. Los operarios de las dos empresas adjudicatarias centran ahora la extracción de tierras en la ronda Este para conformar el lecho necesario.

Una vez esté rematado este tramo en curva, las máquinas seguirán el camino Villamargo hasta la desembocadura que bordea el polígono petroquímico del Serrallo, donde la nueva imagen del cauce del barranco de Fraga también es ya una realidad visible.

Al no ser necesario variar el trazado, la Conselleria de Medio Ambiente mantiene su previsión de que concluyan los trabajos a principios del próximo 2011.

Ustedes mismos. Quizás la siguiente foto será histórica. Sic transit gloria mundi.

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Seguimos con nuestra serie de artículos sobre monedas y billetes histórico-mitológicos que, hasta ahora, se han centrado en el valor de las monedas griegas y romanas. Proseguimos en el presente artículo con las monedas citadas en el Nuevo Testamento y nos referiremos también, en próximos capítulos,  a las monedas griegas, a propósito de Aristóteles y su Constitución de los Atenienses.

En el evangelio de Mateo 17, 24-27 hallamos un primer fragmento con alusión a monedas:

λθόντων δ ατν ες Καφαρναομ προσλθον ο τ δίδραχμα λαμβάνοντες τ πέτρ κα επαν, διδάσκαλος μν ο τελε] δίδραχμα; λέγει, ναί. κα λθόντα ες τν οκίαν προέφθασεν ατν ησος λέγων, τί σοι δοκε, σίμων; ο βασιλες τς γς π τίνων λαμβάνουσιν τέλη κνσον; π τν υἱῶν ατν π τν λλοτρίων; επόντος δέ, π τν λλοτρίων, φη ατ ησος, ρα γε λεύθεροί εσιν ο υοί. να δ μ σκανδαλίσωμεν ατούς, πορευθες ες θάλασσαν βάλε γκιστρον κα τν ναβάντα πρτον χθν ρον, κα νοίξας τ στόμα ατο ερήσεις στατρα· κενον λαβν δς ατος ντ μο κα σο.

Et cum venissent Capharnaum, accesserunt qui didrachma accipiebant ad Petrum, et dixerunt ei: Magister vester non solvit didrachma? Ait: Etiam. Et cum intrasset in domum, prævenit eum Jesus, dicens: Quid tibi videtur Simon? Reges terræ a quibus accipiunt tributum vel censum? a filiis suis, an ab alienis? Et ille dixit: Ab alienis. Dixit illi Jesus: Ergo liberi sunt filii. Ut autem non scandalizemus eos, vade ad mare, et mitte hamum: et eum piscem, qui primus ascenderit, tolle: et aperto ore eius, invenies staterem: illum sumens, da eis pro me et te.

Luego que llegaron a Cafarnaúm, se presentaron a Pedro los que cobraban las didracmas y dijeron: ¿Vuestro maestro no paga las didracmas? Dice: Sí. Y cuando entró en la casa, se le adelantó Jesús, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran impuestos o tributo?, ¿De sus propios hijos o de los extraños? Y habiendo dicho: De los extraños, Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. Pero para que no les escandalicemos, vete al mar y echa un anzuelo y el primer pez que saques,  tómalo, y abriéndole la boca, hallarás un estater; tómalo y entrégalo a ellos por mí y por ti.

En Mateo 20 hallamos la parábola de los obreros llamados a trabajar en la viña, a la que ya nos referimos en el anterior artículo. Leemos en el versículo 2:

συμφωνήσας δ μετ τν ργατν κ δηναρίου τν μέραν πέστειλεν ατος ες τν μπελνα ατο.

Conventione autem facta cum operariis ex denario diurno, misit eos in vineam suam.

Y habiéndose convenido con los obreros en un denario por día, los envió a su viña.

Según los cálculos más extendidos este denario serían unos 16 euros.

Recordemos que la parábola vuelve a citar la palabra denario en el versículo 9:

κα λθόντες ο περ τν νδεκάτην ραν λαβον ν δηνάριον.

Et cum venissent ergo qui circa undecimam horam venerant, acceperunt singuli denarium (singulos denarios).

Y cuando llegaron los que habían llegado a la hora undécima, cobraron cada uno su denario.

Ante la decepción de quienes han trabajado más horas que también cobran un denario; versículo 10:

κα λθόντες ο πρτοι νόμισαν τι πλεον λήμψονται· κα λαβον [τ] ν δηνάριον κα ατοί.

Venientes autem et primi, arbitrati sunt quod plus essent accepturi: acceperunt autem et ipsi singuli denarium (singulos denarios).

Y llegando los primeros pensaron que cobrarían más, y recibieron también ellos un denario.

Ante su protesta el  amo de casa les dice (versículo 13):

δ ποκριθες ν ατν επεν, ταρε, οκ δικ σε· οχ δηναρίου συνεφώνησάς μοι;

At ille respondens uni eorum dixit: Amice, non facio tibi iniuriam: nonne ex denario convenisti mecum?

Pero el respondiendo a uno de ellos dijo: Amigo, no te hago ningún agravio. ¿No te ajustaste conmigo en un denario?

También en el anterior artículo nos referimos al episodio del tributo al César. Leemos en Mateo 22, 19:

πιδείξατέ μοι τ νόμισμα το κήνσου. ο δ προσήνεγκαν ατ δηνάριον.

ostendite mihi numisma census. At illi obtulerunt ei denarium.

Mostradme la moneda del tributo. Ellos le presentaron un denario.

En Marcos 12, 15 se puede leer:

δ εδς ατν τν πόκρισιν επεν ατος, τί με πειράζετε; φέρετέ μοι δηνάριον να δω

Qui sciens versutiam illorum, ait illos: Quid me tentatis? afferte mihi denarium ut videam.

Él, conociendo su hipocresía, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme un denario para que lo vea.

También Lucas (20, 23-24) se refiere al episodio:

κατανοήσας δ ατν τν πανουργίαν επεν πρς ατούς, δείξατέ μοι δηνάριον· τίνος χει εκόνα κα πιγραφήν; ο δ επαν, Καίσαρος.

Considerans autem dolum illorum, dixit ad eos: (Quid me tentatis?) Ostendite mihi denarium. Cuius habet imaginem et inscriptionem? Respondentes dixerunt ei: Cæsaris.

Calando su vileza, les dijo (¿por qué me tentáis?): Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen e inscripción? Ellos respondieron: del César.

En el Apocalipsis de Juan (6, 6) tenemos, de nuevo, la palabra denario, aquí aplicada al precio de una medida de grano:

κα κουσα ς φωνν ν μέσ τν τεσσάρων ζων λέγουσαν, χονιξ σίτου δηναρίου, κα τρες χοίνικες κριθν δηναρίου· κα τ λαιον κα τν ονον μ δικήσς

Et audivi tamquam vocem in medio quatuor animalium dicentium: Bilibris tritici denario et tres bilibres hordei denario, et vinum, et oleum ne læseris.

Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Un cuarto de celemín de trigo, por un denario, y tres cuartos de celemín de cebada por un denario; pero el aceite y el vino no los dañes.

Es interesante que la traducción de Juan Mateos en Ediciones Cristiandad diga 20 duros, es decir, opta por la equivalencia del denario a 0’60 euros, y no a 16 euros.

El texto griego dice χονιξ, es decir, un quénice. El denario era, como hemos visto en la parábola de los viñadores, el  sueldo del jornalero por un día de trabajo, y el quénice, equivalente de 1,079 litros, era la ración diaria de trigo para una sola persona. Cicerón nos informa que normalmente el denario compraba doce quénices de trigo y veinticuatro de cebada (In Verrem, 3.81):

Nam cum ex senatus consulto et ex legibus frumentum in cellam ei sumere liceret idque frumentum senatus ita aestimasset, quaternis HS tritici modium, binis hordei, iste <hordei> numero ad summam tritici adiecto tritici modios singulos cum aratoribus denariis ternis aestimavit.

En efecto, como en virtud de un decreto del Senado y de las leyes se permitiese al pretor tomar trigo para el gasto de su casa, y el Senado hubiese estimado este trigo en cuatro sestercios (= 1 denario) por cada fanega y en dos el de cebada, Verres, después de haber aumentado la cantidad de trigo que debían entregarle, estimó con los labradores cada fanega de trigo en tres denarios.

El texto latino dice un modio de trigo y dos de cebada. El modio eran 8’75 litros, lo que, en realidad, son ocho quénices griegos. Aquí se ofrece la traducción inglesa del fragmento, donde es destacable la nota respecto al denario, cuyo valor se establece en ocho peniques y medio, es decir, unas 16 pesetas, o lo que es lo mismo unos diez céntimos de euro. Por lo que el traductor opta por la equivalencia establecida por Petrie, que vimos en el capítulo segundo de esta serie.

En Lucas 7, 41 se vuelve a usar el término denario, ahora en plural:

δύο χρεοφειλέται σαν δανιστ τινι· ες φειλεν δηνάρια πεντακόσια, δ τερος πεντήκοντα. μ χόντων ατν ποδοναι μφοτέροις χαρίσατο. τίς ον ατν πλεον γαπήσει ατόν;

Duo debitores erant cuidam fœneratori: unus debebat denarios quingentos, et alius quinquaginta. Non habentibus illis unde redderent, donavit utrisque. Quis ergo eum plus diligit?

Un prestamista tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. No teniendo ellos con qué pagarle, les perdonó a ambos. ¿Quién, pues, de ellos le amará más?

Recordemos que, según la equivalencia más extendida, uno debe 8.000 euros, el otro 800. Según la otra equivalencia (esto es, un denario = 20 duros = 0’60 euros), uno debe 300 euros y el otro 30.

Ya nos referimos también a Lucas 10, 35 (parábola del buen samaritano):

κα π τν αριον κβαλν δωκεν δύο δηνάρια τ πανδοχε κα επεν, πιμελήθητι ατο, κα τι ν προσδαπανήσς γ ν τ πανέρχεσθαί με ποδώσω σοι.

Et altera die protulit duos denarios, et dedit stabulario, et ait: Curam illius habe: et quodcumque supererogaveris, ego cum rediero reddam tibi.

Y al día siguiente, sacando dos denarios, los dio al hospedero, y le dijo: Cuídale, y lo que gastares de más, a mi vuelta yo te lo abonaré.

Es éste un pasaje que nos inclina a pensar que el denario está más próximo a los 16 euros que a los 0’60.

En el libro del Éxodo tenemos el precio de los ornamentos del templo:

Septuaginta 39, 1 dice:

πν τ χρυσον κατειργσθη ες τ ργα κατ πσαν τν ργασαν τν γων γνετο χρυσου το τς παρχς ννα κα εκοσι τλαντα κα πτακσιοι εκοσι σκλοι κατ τν σκλον τν γιον. κα ργυρου φαρεμα παρ τν πεσκεμμνων νδρν τς συναγωγς κατν τλαντα κα χλιοι πτακσιοι βδομκοντα πντε σκλοι.

δραχμ μα τ κεφαλ τ μισυ το σκλου κατ τν σκλον τν γιον πς παραπορευμενος τν πσκεψιν π εκοσαετος κα πνω ες τς ξκοντα μυριδας κα τρισχλιοι πεντακσιοι κα πεντκοντα.

κα γενθη τ κατν τλαντα το ργυρου ες τν χνευσιν τν κατν κεφαλδων τς σκηνς κα ες τς κεφαλδας το καταπετσματος κατν κεφαλδες ες τ κατν τλαντα τλαντον τ κεφαλδι.

κα τος χιλους πτακοσους βδομκοντα πντε σκλους ποησαν ες τς γκλας τος στλοις κα κατεχρσωσεν τς κεφαλδας ατν κα κατεκσμησεν ατος.

κα χαλκς το φαιρματος βδομκοντα τλαντα κα χλιοι πεντακσιοι σκλοι


Vulgata 38, 24-29, por su parte:

Omne aurum quod expensum est in opere sanctuarii, et quod oblatum est in donariis, viginti novem talentorum fuit, et septingentorum triginta siclorum ad mensuram sanctuarii. Oblatum est autem ab his qui transierunt ad numerum a viginti annis et supra, de sexcentis tribus millibus et quingentis quinquaginta armatorum.

Fuerunt præterea centum talenta argenti e quibus conflatæ sunt bases sanctuarii, et introitus, ubi velum pendet.

Centum bases factæ sunt de talentis centum, singulis talentis per bases singulas supputatis.

De mille autem septingentis et septuaginta quinque, fecit capita columnarum, quas et ipsas vestivit argento.

Æris quoque oblata sunt talenta septuaginta duo millia, et quadringenti supra sicli.

El total del oro empleado en la ejecución de las obras del Santuario –el oro procedente de las ofrendas– ascendió a veintinueve talentos y setecientos veinte siclos, en siclos del Santuario.

La plata recogida entre los miembros de la comunidad que habían sido censados, ascendió a cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, en siclos del Santuario, o sea, medio siclo por cada uno de los incluidos en el censo de los seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres de veinte años para arriba.

Los cien talentos de plata se usaron para fundir las bases del Santuario y las bases que sostenían el cortinado, a razón de un talento por base;  y con los mil setecientos setenta y cinco siclos hicieron ganchos para las columnas, revistieron los capiteles y los unieron por medio de varillas.

El bronce procedente de las ofrendas ascendió a setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos.

Como se aprecia las monedas aquí citadas son siclos y talentos.

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