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Archive for 29/05/10

Seguimos con nuestro repaso al libretto de la cantata Le nozze de Teti, e di Peleo, de Rossini y nuestro comentario al mismo, siempre que haya alusiones mitológicas.

2. Recitativo después del coro:

Oh come lento

giunge un momento felice ai voti miei,

tanto avari per me Voi siete oh Dei!

Teti non veggo…

mille larve intorno mi presenta la speme!

ingrato ai Numi una voce m’accusa…

e il mio destino

tra i palpiti avvelena un ben vicino.

Oh, cuán lentamente

se acerca el momento

que cumplirá mis deseos,

¡qué avaros sois conmigo, oh dioses!

No veo a Tetis…

¡Mil espectros alrededor me hace ver la esperanza!

Una voz me acusa de ingratitud a los dioses…

y mi destino

entre mis pálpitos envenena una alegría inminente.

La cavatina siguiente se inicia con un bello solo de flauta, a la que acompañan cuerdas y trompas. Sigue un primer pasaje lírico a cargo del tenor (Peleo), con un destacado agudo sobre la palabra ha. La flauta sigue con sus florituras durante la intervención del cantante.

La música adopta un carácter más bravo a partir de Ovunque volgomi. Nuevo agudo en trionfar.

3. Cavatina (Peleo)

Giusto cielo, i voti miei

tu pietoso intendi, accetta,

tu l’istante, e il nodo affretta

che ha sugli astri ordito Amor.

Ovunque volgomi

la bella Tetide

fra i dolci palpiti

mi pinge Amor.

Se fu premio al mio valore

Numi eterni un sì bel nodo,

benchè Dio di pace, Amore

mi fia sprone a trionfar.

Ovunque volgomi, etc.


Justo cielo, mis plegarias

escucha y acepta, tú, piadoso,

acelera el momento y la unión

que sobre los astros ha urdido Amor.

Adonde me vuelvo

a la bella Tetis

entre dulces pálpitos

me muestra Amor..

Si fue premio a mi valor,

dioses eternos, tan bella unión,

aunque sea un dios de paz, que Amor

me impulse a triunfar.

Adonde me vuelvo, etc.


Coro:

Già viene, il Zeffiro

Già piega i fior.

Ya llega, el Céfiro

ya mueve las flores.

El Céfiro está presente en infinidad de textos de obras musicales. Es el dios del viento del oeste (el favonio latino), el más suave de todos, viento fructificador y mensajero de la primavera. A nuestra mente vienen obras como el aria de Susanna y la condesa Che soave Zeffiretto, de Las bodas de Fígaro de Mozart, o el Zefiro torna e’ l ben tempo rimena, la ciaccona de Monteverdi, sobre texto de Petrarca:

Zefiro torna, e ‘l bel tempo rimena,

e i fiori e l’erbe, sua dolce famiglia,

et garrir Progne et pianger Filomena,

e primavera candida e vermiglia.

Ridono i prati, e ‘l ciel si rasserena;

Giove s’allegra di mirar sua figlia;

l’aria e l’acqua e la terra è d’amor piena;

ogni animal d’amar si riconsiglia.

Ma per me, lasso, tornano i più gravi

sospiri, che del cor profondo tragge

quella ch’al ciel se ne portò le chiavi;

e cantar augelletti, e fiorir piagge,

e ‘n belle donne oneste atti soavi

sono un deserto, e fere aspre e selvagge.

a la que también puso música Luca Marenzio, en un madrigal a cuatro voces.

Monteverdi utilizó para uno de sus Scherzi musicali de 1607 un texto de Ottavio Rinuccini, donde, casualmente, también aparece Tetis:

Zefiro torna e di soavi accenti

l’aer fa grato e’il pié discioglie a l’onde

e, mormorando tra le verdi fronde,

fa danzar al bel suon su’l prato i fiori.

Inghirlandato il crin Fillide e Clori

note temprando lor care e gioconde;

e da monti e da valli ime e profonde

raddoppian l’armonia gli antri canori.

Sorge più vaga in ciel l’aurora, e’l sole,

sparge più luci d’or; più puro argento

fregia di Teti il bel ceruleo manto.

Sol io, per selve abbandonate e sole,

l’ardor di due begli occhi e’l mio tormento,

come vuol mia ventura, hor piango hor canto.

Hecho este paréntesis, seguimos con el libretto de Ricci.

Peleo:

Ah m’udiro i sommi Dei

vien colei, che tanto adoro.

Per te sola, o mio tesoro

affrontai le schiere e il mar.

¡Ah! me oyeron los dioses supremos

viene aquélla a la que adoro.

¡Por ti sola, oh, mi tesoro

afronté los ejércitos y el mar!

Con la alusión a los ejércitos y el mar, entre los peligros que afrontó Peleo, quizá se refiera Ricci, el libretista, a la participación del héroe tesalio en las expedición de Heracles contra Troya, y en la guerra de las Amazonas, relacionada con la anterior. La referencia al mar quizá se relacione con la participación de Peleo en la expedición de los Argonautas.

Coro:

Viene il Zeffiro

Llega el Céfiro

Peleo:

Tante pene un sol momento

nell’oblio confonderà

questo cor sol di contento

palpitare ognor saprà.

Tantas penas un solo momento

hará olvidar

este corazón sólo de contento

palpitar siempre sabrá.

Esta parte final de la cavatina adopta un carácter di bravura.

5. Recitativo (Tetis):

Figlio d’Acasto

in cielo nacque co’ Numi,

e in un regnò virtude

che fin gli astri avvicina,

e il primo nodo

sulla cuna del mondo

ordia d’Amore

che fausto a te mi dona

dolce della mia fé

premio, e corona.

Hijo de Acasto,

nació en el cielo entre los dioses,

en el que reinó la virtud

que hasta los astros llega,

y la primera unión de Amor

en la cuna del mundo

ordenó

que, generoso, a ti me da

de mi fe dulce

premio y corona.

N. B.: En realidad, Peleo no es hijo de Acasto. Durante la cacería del jabalí de Calidón Peleo había dado muerte accidentalmente a Euritión. Para purificarse del homicidio acudió a Acasto, hijo de Pelias, rey de Yolco, y de Anaxibia. Durante su estancia en la corte de Yolco, Astidamía, esposa de Acasto, se enamoró de él. Rechazada por el héroe, la mujer envió un mensaje a la esposa de Peleo en el que le decía que su marido se disponía a abandonarla para casarse con Estérope, hija de Acasto. La mujer de Peleo se ahorcó de desesperación. No juzgando aún suficiente su venganza, Astidamía acusó a Peleo ante Acasto, pretendiendo que había tratado de seducirla. Acasto le prestó crédito y, no atreviéndose a matar a su huésped, al que acababa de purificar de un delito de sangre, concibió la idea de llevarlo a cazar al Pelión, donde lo abandonó durante su sueño. Para asegurarse de que las fieras o los seres dañinos de la montaña no lo dejarían con vida, escondió la espada del héroe entre estiércol de vaca. Peleo, inerme, habría sucumbido víctima de los centauros de la montaña, si uno de ellos, el prudente Quirón, no lo hubiese despertado a tiempo y le hubiese devuelto la espada.

Afortunadamente LindoroRossini ha subido dos videos con la música de esta pieza del compositor de Pesaro. No están todos los números, pero nos permiten hacernos una idea de la obra. En el primer video tenemos el preludio, el coro inicial Suoni il monte y la cavatina de Peleo Giusto cielo.

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