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Archive for 26 de junio de 2010

Seguimos con los artículos dedicados a glosar la obra Sobre lo Sublime, de autor anónimo, aunque atribuida frecuentemente a Dionisio Longino. Con este capítulo octavo nuestro blog llega a una cifra significativa: 300 artículos o posts publicados.

El primero se publicó el 7 de octubre del 2007, hace dos años,  ocho meses y 19 días. Hemos recibido o hecho 476 comentarios y este espacio, por diversos motivos e intereses, ha tenido 187.575 visitas.

Vamos, pues, con el opúsculo Sobre lo Sublime.

Un bello apartado es el dedicado a tratar sobre la filosofía de la sublimidad.

Capítulo XXXV, parágrafos 2, 3, 4 y 5 (Filosofía de la sublimidad).

Τί ποτ᾿ οὖν εἶδον οἱ ἰσόθεοι ἐκεῖνοι καὶ τῶν μεγίστων ἐπορεξάμενοι τῆς συγγραφῆς, τῆς δ᾿ ἐν ἅπασιν ἀκριβείας ὑπερφρονήσαντες; πρὸς πολλοῖς ἄλλοις ἐκεῖνο, ὅτι ἡ φύσις οὐ ταπεινὸν ἡμᾶς ζῷον οὐδ᾿ ἀγεννὲς ἐ..κρινε τὸν ἄνθρωπον, ἀλλ᾿ ὡς εἰς μεγάλην τινὰ πανήγυριν εἰς τὸν βίον καὶ εἰς τὸν σύμπαντα κόσμον ἐπάγουσα, θεατάς τινας τῶν ἄθλων αὐτῆς ἐσομένους καὶ φιλοτιμοτἀτους ἀγωνιστὰς, εὐθὺς ἄμαχον ἔρωτα ἐνέφυσεν ἡμῶν ταῖς ψυχαῖς παντὸς ἀεὶ τοῦ μεγάλου καὶ ὡς πρὸς ἡμᾶς δαιμονιωτέρου. διόπερ τῇ θεωρίας καὶ διανοίας τῆς ἀνθρωπίνης ἐπιβολῇ οὐδ᾿ ὁ σύμπας κόσμος ἀρκεῖ, ἀλλὰ καὶ τοὺς τοῦ περιέχοντος πολλάκις ὅρους ἐκβαίνουσιν αἱ ἐπίνοιαι, καὶ εἴ τις περιβλέψαιτο ἐν κύκλῳ τὸν βίον, ὅσῳ πλέον ἔχει τὸ περιττὸν ἐν πᾶσι καὶ μέγα καὶ καλόν, ταχέως εἴσεται πρὸς ἃ γεγόναμεν. ἔνθεν φυσικῶς πως ἀγόμενοι μὰ Δί᾿  οὐ τὰ μικρὰ ῥεῖθρα θαυμάζομεν, εἰ καὶ διαυγῆ καὶ χρήσιμα, ἀλλὰ τὸν Νεῖλον καὶ ῎Ιστρον ἢ ῾Ρῆνον, πολὺ δ᾿ ἔτι μᾶλλον τὸν ᾿Ωκεανόν· οὐδέ γε τὸ ὑφ᾿ ἡμῶν τουτὶ φλογίον ἀνακαιόμενον, ἐπεὶ καθαρὸν σῴζει τὸ φέγγος, ἐκπληττόμεθα τῶν οὐρανίων μᾶλλον, καίτοι πολλάκις ἐπισκοτουμένων, οὐδὲ τῶν τῆς Αἴτνης κρατήρων ἀξιοθαυμαστότερον νομίζομεν, ἧς αἱ ἀναχοαὶ πέτρους τε ἐκ βυθοῦ καὶ ὅλους ὄχθους ἀναφέρουσι καὶ ποταμοὺς ἐνίοτε τοῦ γηγενοῦς ἐκείνου καὶ αὐτομάτου προχέουσι πυρός. ἀλλ᾿ ἐπὶ τῶν τοιούτων ἁπάντων ἐκεῖν᾿ ἂν εἴποιμεν, ὡς εὐπόριστον μὲν ἀνθρώποις τὸ χρειῶδες ἢ καὶ ἀναγκαῖον, θαυμαστὸν δ᾿ ὅμως ἀεὶ τὸ παράδοξον.

2. ¿Qué razón, pues, impulsó a esos superhombres a aspirar a las más altas cimas literarias y a manifestar, por el contrario, un supremo desprecio por todo lo que comporta una exactitud escrupulosa? Entre otras muchas, la siguiente (nota al pie: esta defensa de la “vita contemplativa” está llena de temas platónicos y estoicos y es un rasgo muy típico de la mentalidad y concepción del mundo de nuestro autor. En algunos aspectos anticipa ciertos rasgos de la contemplación neoplatónica): la naturaleza no nos ha creado a nosotros, los hombres, como un ser bajo y vil; nos ha traído a la vida y al mundo como a un enorme espectáculo, para erigirnos en espectadores de todo lo que en ella ocurre y para participar en sus torneos llenos del más alto espíritu de emulación: para ello hizo brotar en nuestra alma un anhelo sin par por todo lo grande, por todo lo divino.

3. Por ello ni el universo entero basta para satisfacer las ansias contemplativas del espíritu humano: su imaginación trasciende a menudo los límites del universo que lo envuelve; y así, cuando se dirige la mirada en torno a la naturaleza; cuando se toma conciencia del papel que en ella desempeña todo lo superior, todo lo grande y bello, al punto se cae en la cuenta del sentido de nuestra existencia.

4. Esa es la razón, por Zeus, de que, por una especie de instinto natural, nuestra admiración no se dirige, por ejemplo, a los pequeños ríos a pesar de su transparencia y su utilidad, sino hacia el Nilo, el Danubio o el Rin, y más aún al Océano (nota al pie: el Océano era para los antiguos un río que daba la vuelta a la tierra). Tampoco la pequeña llama que hemos alumbrado provoca en nosotros más admiración, pese a conservar la pureza de su resplandor, que los fuegos celestes, aunque en ocasiones se obscurecen; ni tampoco la consideramos más digna de admiración que el cráter del Etna, cuya erupción despide desde el fondo de sus simas piedras y bloques enteros de rocas, y que en ocasiones hace correr auténticos ríos de lava nacida de la tierra y que sólo por su propia ley se rige.

5. De todas esas consideraciones puede sacarse la conclusión de que aquello que es útil y necesario al hombre está siempre a su alcance, pero que es lo extraordinario lo que suscita su admiración.

Capítulo XXXVI, parágrafos 1 y 2 (Filosofía de la sublimidad).

Οὐκοῦν ἐπί γε τῶν ἐν λόγοις μεγαλοφυῶν, ἐφὧν οὐκέτ᾿ ἔξω τῆς χρείας καὶ ὠφελείας πίπτει τὸ μέγεθος, προσήκει συνθεωρεῖν αὐτόθεν, ὅτι τοῦ ἀναμαρτήτου πολὺ ἀφεστῶτες οἱ τηλικοῦτοι ὅμως παντὸς εἰσὶν ἐπάνω τοῦ θνητοῦ· καὶ τὰ μὲν ἄλλα τοὺς χρωμένους ἀνθρώπους ἐλέγχει, τὸ δ᾿ ὕψος ἐγγὺς αἴρει μεγαλοφροσύνης θεοῦ· καὶ τὸ μὲν ἄπταιστον οὐ ψέγεται, τὸ μέγα δὲ καὶ θαυμάζεται. τί χρὴ πρὸς τούτοις ἔτι λέγειν, ὡς ἐκείνων τῶν ἀνδρῶν ἕκαστος ἅπαντα τὰ σφάλματα ἑνὶ ἐξωνεῖται πολλάκις ὕψει καὶ κατορθώματι, καὶ τὸ κυριώτατον, ὡς, εἴ γε ἐκλέξας τὰ ῾Ομήρου, τὰ Δημοσθένους, τὰ Πλάτωνος, τῶν ἄλλων ὅσοι δὴ μέγιστοι παραπτώματα πάντα ὁμόσε συναθροίσειεν, ἐλάχιστον ἄν τι, μᾶλλον δ᾿ οὐδὲ πολλοστημόριον ἂν εὑρεθείη τῶν ἐκείνοις τοῖς ἥρωσι πάντη κατορθουμένων. Διὰ ταῦθ᾿ ὁ πᾶς αὐτοῖς αἰὼν καὶ βίος, οὐ δυνάμενος ὑπὸ τοῦ φθόνου παρανοίας ἁλῶναι, φέρων ἀπέδωκε τἀ νικητήρια, καὶ ἄχρι νῦν ἀναφαίρετα φυλάττει, καὶ ἔοικε τηρήσειν

ἔστ᾿ ἂν ὕδωρ τε ῥέῃ καὶ δένδρεα μακρὰ τεθήλῃ.

1. En lo que concierne, pues, a los escritores geniales, cuya grandeza no sobrepasa los límites de lo necesario y de lo útil, conviene ante todo hacer esta observación general: aunque tales genios están muy lejos de carecer de defectos, todos ellos se elevan por encima de la condición humana; y si sus restantes virtudes denuncian en ellos al hombre, la sublimidad los enaltece hasta la majestad divina. Que si lo correcto se sustrae al reproche, la grandeza suscita, además, la admiración.

2. ¿Qué añadir a lo dicho? Cada uno de esos grandes espíritus compensa con creces todos sus errores con un simple toque de sublimidad y auténtica excelencia; y, además, y éste es punto clave, si se hace un inventario de los defectos de Homero, de Demóstenes, de Platón y de los demás escritores de auténtico genio, y se juntan, esos fallos constituirían una pequeñísima parte – qué digo, una simple bagatela – comparados con los méritos acumulados por esos superhombres. Esa es la razón de que toda la posteridad y todas las generaciones subsiguientes, a las que la envidia no puede ciertamente acusa de demencia, les hayan otorgado con razón la palma de la victoria, palma que conservan y conservarían en su poder, “mientras los ríos fluyan y los ingentes árboles florezcan” (nota al pie: el verso aparece citado en Platón, Fedro, 264 c

[Xαλκ παρθνος εμ, Μδα δ᾿ π σματι κεμαι. Broncínea virgen soy, y en el sepulcro de Midas yazgo.

φρ᾿ν δωρ τε νάῃ κα δνδρεα μακρὰ τεθλ, Mientras el agua fluya, y estén en plenitud los altos árboles,

ατο τδε μνουσα πολυκλατου π τμβου, clavada aquí, sobre la tan llorada tumba,

γγελω παριοσι Μδας τι τδε τθαπται.] anuncio a los que pasan: enterrado está aquí Midas

– cfr. además Anthologia palatina, VII, 153:

Xαλκῆ παρθένος εἰμί, Μίδα δ᾿ ἐπὶ σήματι κεῖμαι.

ἔστ᾿ ἂν ὕδωρ τε νάῃ καὶ δένδρεα μακρὰ τεθήλῃ,

αὐτοῦ τῇδε μένουσα πολυκλαύτῳ ἐπὶ τύμβῳ

ἀγγελέω παριοῦσι, Μίδας ὅτι τῇδε τέθαπται.

Κοινὸν ἐγὼ Μεγαρεῦσι καὶ ᾿Ιναχίδαισιν ἄθυρμα

ἵδρυμαι, Ψαμάθης ἔκδικον οὐλομένης· ).


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