Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 3 03+01:00 julio 03+01:00 2010

Proseguimos con el repaso a la cantata Le nozze de Teti, e di Peleo de Rossini, con libretto de Angelo Maria Ricci.

El terceto que sigue ya preludia la maestría de Rossini en la construcción de pasajes para tres, cuatro, cinco y hasta siete voces, como en muchos finales de acto de sus óperas.

9. Terceto (Peleo, Júpiter, Tetis)

Per me (te) regni alfin la Pace,

abbia solo Amor gli strali.

Ci/Vi ricopra Imen coll’ali.

Ci/Vi sia scudo ognor la Fé.

Por mí (ti) reine al fin la paz,

que tenga sólo Amor las flechas.

Nos / os cubra Himeneo con sus alas.

Sea escudo para nosotros / vosotros siempre la Fidelidad.

Peleo:

Prendi oh Dio! la destra.

Toma, oh diosa, mi diestra.

Tetis:

Accetta l’amor mio.

Acepta mi amor.

Peleo:

Qual suon terribile

l’aura intorno, e i colli empié…

Non temer.

¡Qué terrible sonido

el aire de nuestro alrededor y las colinas ha llenado!

¡No temas!

(Hace su aparición el fantasma de la Discordia)

Tetis:

Qual larva orribile

ahi s’affaccia,

ahi balza in piè…

¡Qué horrible espectro

ay, se aproxima,

ay , danza sobre sus pies!

Peleo:

Io son teco.

Estoy contigo.

Tetis:

Io tremo e gelo.

Tiemblo y me enfrío.

Peleo:

Non tremar, t’affida in me.

No temas, confía en mí.

Júpiter:

La mia destra ha scosso il telo.

L’empia sparve e più non v’è.

Mi diestra ha blandido la lanza.

La impía larva desaparece y ya no está.

Peleo, Júpiter, Tetis:

L’empia sparve e più non v’è.

La impía larva desaparece y ya no está.

Está clara aquí la alusión al episodio de la aparición de Eris (la Discordia) en las bodas de Tetis y Peleo, a las que no había sido invitada. En efecto, estando los dioses reunidos en ocasión de dichas bodas, Eris, la Discordia, echó en medio de ellos una manzana de oro, diciendo que debía ser otorgada a la “más hermosa” de las tres diosas: Atenea, Hera y Afrodita. En seguida se suscitó una disputa, y como nadie quiso pronunciarse por una de las tres divinidades, Zeus encargó a Hermes que guiase a Hera, Atenea y Afrodita al monte Ida, para que Paris, el héroe troyano hijo de Príamo, fallase el pleito. Pero ésa es otra historia.

Tras el momento de incertidumbre, la música se vuelve más brillante con los tres cantantes entrando en canon y uniéndose luego en sus intervenciones, con agudos reforzados por tutti orquestales.

Hay ocasión incluso para los típicos crescendos rossinianos en Sol brilli la face d’Immene, d’Amor, que termina, por otra parte, de forma típicamente rossiniana.

Peleo:

Se ordiro i Celesti

catena sì bella

saprà la mia stella

difender l’amor.

Si los dioses urdieron

unión tan hermosa

sabrá mi estrella

defender el amor.

Júpiter:

Io Nume degl’astri

per coppia sì bella

etade novella

promisi ad Amor.

Yo, dios de los astros

para una pareja tan bella

una edad nueva

he prometido al Amor.

Tetis:

Del mondo regina

s’assida la Pace,

sol brilli la face

d’Immene, d’Amor.

Del mundo reina

se siente la Paz,

que sólo brille la antorcha

de Himeneo, de Amor.

Peleo, Júpiter, Tetis:

Sol brilli la face

d’Immene, d’Amor.

Que sólo brille la antorcha

de Himeneo, de Amor.


7. Recitativo (Júpiter):

Invan del pallid’Orco

l’empia Furia affacciossi,

onde la Terra  bevve rivi di pianto,

e al Ciel rubelle

l’atra face agitando

tentò con fumo

d’oscurar le stelle;

figlia dell’ira avvelenar credea

d’amore i giorni, e non sapea

che in loro alto arcano io velai,

d’un tal mio sguardo al dardeggiar,

l’anguicrinita Erine

io respinsi del tempo oltre il confine.

Or via tornate, o sposi,

l’alto rito a compir

più chiari in voi delle venture etadi

vedrò da lungi i rinascenti Eroi.

En vano del pálido Orco

la impía Furia se acercó,

donde la Tierra bebe ríos de llanto,

y al Cielo, rebelde,

la negra antorcha agitando

intentó con el humo

oscurecer las estrellas.

La hija de la ira envenenar creía

los días de amor, y no sabía

que en su alto misterio yo velaba,

con una mirada mía penetrante,

a la Erinia de cabellos de serpiente

yo alejé más allá de los confines del tiempo.

Ahora, volved, oh esposos,

a cumplir el noble rito

en vosotros veré de lejos más claros

los renacidos héroes de las edades venideras.

Este recitativo de Júpiter presenta dos alusiones mitológicas: el Orco y la Erinia.

En las creencias populares, Orco es el demonio de la muerte, bastante mal diferenciado de los propios Infiernos, morada de los muertos. Aparece en las pinturas funerarias de las tumbas etruscas en forma de un gigante barbudo e hirsuto. Poco a poco, este demonio se ha ido aproximando a los dioses helenizados, y ha pasado a ser sólo otro nombre de Plutón o de Dis Pater, pero Orco ha quedado vivo en la lengua familiar, mientras que las otras dos divinidades pertenecen a la mitología erudita. Aquí, el libretista lo usa como sinónimo de Hades, es decir, el Inframundo.

De esta manera Hades (Orco en Roma) es el mundo subterráneo, el infierno donde reina el dios Hades o Plutón. En el Hades se encuentra la laguna Estigia (a veces considerada un río al que también se llama Aqueronte; o bien el conjunto de las aguas que desembocan de todos los ríos). La Estigia o el Aqueronte es el río que han de atravesar las almas para llegar al reino de los muertos. Un barquero, Caronte, se encarga de pasarlos de una a otra orilla y su sueldo o el coste de la travesía es de un óbolo; por ello los griegos colocaban en la boca de los muertos esta moneda para que así pudieran pagar el importe del viaje. El Aqueronte es un río casi estancado con márgenes fangosas y cubiertas de cañaverales.

Un perro con tres cabezas, el Can Cerbero, aguarda al otro lado de la orilla. Otros ríos del Hades son el Piriflegetonte o Flegetonte, que significa “río de fuego“ y que unido al Cocito, o “río de los lamentos“ desembocan en el Aqueronte. El Cocito fluye paralelo el Éstige. Otro río es el Leteo, cuyas aguas, si son bebidas, proporcionan el olvido necesario para volver a nacer. De todas formas no está clara la división de los ríos y lagunas en los diferentes autores mitológicos ( Homero, Hesíodo, Apolodoro, Virgilio, Ovidio ).

En el Hades hay varias regiones: los sombríos Gamonales donde las almas de los héroes vagan sin rumbo entre la multitud de muertos menos distinguidos que se agitan como murciélagos. Su única alegría es la que les proporcionan las libaciones de sangre de los vivos: cuando beben vuelven a sentirse casi hombres. Más allá de estos campos se encuentran el Érebo, las tinieblas infernales, y el palacio de Hades y Perséfone. Cerca de allí, los espíritus recién llegados son juzgados diariamente por los jueces infernales, Minos, Radamantis y Éaco, en el cruce de tres caminos. Según el veredicto del juicio, las almas se dirigen al final de uno de los tres caminos; el del centro conduce de nuevo a los Gamonales y allí van los que no son perversos ni virtuosos; el de la izquierda conduce al Tártaro, donde los malvados y criminales reciben eternos castigos; allí es donde Sísifo se ve obligado a rodar la enorme piedra hasta lo alto de un monte y dejarla caer por el otro lado, pero cuando está a punto de llegar a la cima, la piedra de nuevo rueda hacia abajo y Sísifo debe reiniciar su trabajo.

Por su parte las Erinias son las furias que se vengan de los crímenes de parricidio y perjurio, también llamadas Euménides “las bondadosas“, con un nombre que pretende ganarse su benevolencia. Los nombres de las Erinias son Alecto, Tisífone y Megera. Nacieron de las gotas de sangre con las que se impregnó la tierra cuando Urano fue mutilado por Crono. Se representan como genios alados con serpientes entremezcladas en su cabellera (de ahí el calificativo de “anguicrinita” que usa Ricci) y llevando en las manos antorchas (obsérvese que Ricci también dice: “l’atra face agitando“) o látigos. Cuando se apoderan de una víctima la enloquecen y la torturan de mil maneras. A menudo son comparadas con “perras” que persiguen a los humanos. Su mansión es la Tiniebla de los Infiernos: el Érebo. Los romanos las identificaron con las Furias, de ahí el otro nombre que emplea Ricci.

El término italiano “anguicrinita”, formado por el elemento anguis (serpiente)

En una página de etimología italiana leemos:

Questa volta è davvero facilissimo intuire il significato etimologico, anche per chi ignora il termine ‘anguicrinito’. Tutti abbiamo presente Medusa, delle tre Gorgoni l’unica mortale, dall’aspetto terribile, con la testa piena di serpenti invece che di capelli, decollata non da Malpensa e neppure da Linate o altro aeroporto, bensì da Perseo. Veniamo quindi subito all’illustrazione della parola:

anguicrinito – Comp. di angue ‘serpente’, (V. anguilla) e crinito.

En efecto, la mayor parte de las veces el término se emplea para referirse a la Gorgona Medusa.

En latín existe el término “anguicomus”, de igual significado, y usado como epíteto de Medusa; curiosamente se ha usado esta palabra para dar nombre a ciertos pólipos o corales, como el Parazoanthus anguicomus, así llamados por sus tentáculos que semejan serpientes.

Read Full Post »