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Archive for 6 06+01:00 julio 06+01:00 2010

La conclusión a nuestra selección de fragmentos la pone el final, mutilado, de la obra en la que el autor reflexiona sobre las causas de la decadencia oratoria. En el texto hay, a nuestro entender, acertadas y muy actuales reflexiones, sobre la libertad, la democracia, la esclavitud, la búsqueda de placer, la venalidad o la corrupción.

Capítulo XLIV, parágrafos 1-10 (Causas de la decadencia oratoria).

᾿Εκεῖνο μέντοι λοιπὸν ἕνεκα τῆς σῆς χρηστομαθείας οὐκ ὀκνήσομεν ἐπιπροσθῆναι, διασαφῆσαι, Τερεντιανὲ φίλτατε, ὅπερ ἐζήτησέ τις τῶν φιλοσόφων πρὸς <ἔμ’> ἔναγχος, «θαῦμὰ μ᾿ ἔχει» λέγων «ὡς ἀμέλει καὶ ἑτέρους πολλούς, πῶς ποτε κατὰ τὸν ἡμέτερον αἰῶνα πιθαναὶ μὲν ἐπ᾿ ἄκρον καὶ πολιτικαί, δριμεῖαί τε καὶ ἐντρεχεῖς καὶ μάλιστα πρὸς ἡδονἀς λόγων εὔφοροι, ὑψηλαὶ δὲ λίαν καὶ ὑπερμεγέθεις, πλὴν εἰ μή τι σπάνιον, οὐκέτι γίνονται φύσεις. τοσαύτη λόγων κοσμική τις ἐπέχει τὸν βίον ἀφορία. ἢ νὴ Δί᾿ » ἔφη «πιστευτέον ἐκείνῳ τῷ θρυλουμένῳ, ὡς ἡ δημοκρατία τῶν μεγάλων ἀγαθὴ τιθηνός, ἧ μόνῃ σχεδὸν καὶ συνήκμασαν οἱ περὶ λόγους δεινοὶ καὶ συναπέθανον; θρέψαι τε γάρ, φησίν, ἱκανὴ τὰ φρονήματα τῶν μεγαλοφρόνων ἡ ἐλευθερία καὶ ἐπελπίσαι, καὶ ἅμα διεγείρειν τὸ πρόθυμον τῆς πρὸς ἀλλήλους ἔριδος καὶ τῆς περὶ τὰ πρωτεῖα φιλοτιμίας. ἔτι γε μὴν διὰ τὰ προκείμενα ἐν ταῖς πολιτείαις ἔπαθλα ἑκἀστοτε τὰ ψυχικἀ προτερήματα τῶν ῥητόρων μελετώμενα ἀκονᾶται καὶ οἷον ἐκτρίβεται καὶ τοῖς πράγμασι κατὰ τὸ εἰκὸς ἐλεύθερα συνεκλάμπει. οἱ δὲ νῦν ἐοίκαμεν» ἔφη «παιδομαθεῖς εἶναι δουλείας δικαίας, τοῖς αὐτοῖς ἔθεσι καὶ ἐπιτηδεύμασιν ἐξ ἁπαλῶν ἔτι φρονημάτων μόνον οὐκ ἐνεσπαργανωμένοι καὶ ἄγευστοι καλλίστου καὶ γονιμωτάτου λόγων νάματος, τὴν ἐλευθερίαν» ἔφη «λέγω· διόπερ οὐδὲν ὅτι μὴ κόλακες ἐκβαίνομεν μεγαλοφυεῖς.


ἐγὼ μέντοι γε ὑπολαβών, «ῥδιον» ἔφην «ὦ βέλτιστε, καὶ διον ἀνθρώπου τὸ καταμέμφεσθαι τ ἀεὶ παρόντα· ὅρα δὲ μήποτε οὐχ ἡ τῆς οἰκουμένης εἰρήνη διαφθείρει τς μεγλας φύσεις, πολὺ δὲ μᾶλλον ὁ κατέχων ἡμῶν τς ἐπιθυμίας ἀπεριόριστος οὑτοσὶ πόλεμος, καὶ νὴ Δία πρὸς τούτῳ τ φρουροῦντα τὸν νῦν βίον καὶ κατ᾿ ἄκρας ἄγοντα καὶ φέροντα ταυτὶ πθη. ἡ γρ φιλοχρηματία, πρὸς ν παντες ἀπλήστως ἤδη νοσοῦμεν, καὶ ἡ φιληδονία δουλαγωγοῦσι, μᾶλλον δέ, ὡς ν εποι τις, καταβυθίζουσιν αὐτνδρους ἤδη τοὺς βίους, φιλαργυρία μὲν νόσημα μικροποιὸν <ὄν>, φιληδονία δ᾿ἀγεννέστατον. οὐ δὴ ἔχω λογιζόμενος εὑρεῖν ὡς οἷόν τε πλοῦτον ἀόριστον ἐκτιμήσαντας, τὸ δ᾿ἀληθέστερον εἰπεῖν ἐκθεισαντας, τ συμφυῆ τούτῳ κακ εἰς τς ψυχς ἡμῶν ἐπεισιόντα μὴ παραδέχεσθαι. ἀκολουθεῖ γρ τῷ ἀμέτρῳ πλούτῳ καὶ ἀκολστῳ συνημμένη καὶ σα, φασί, βαίνουσα πολυτέλεια, καὶ μα ἀνοίγοντος ἐκείνου τῶν  πόλεων καὶ οκων τἀς εἰσόδους εἰς ἃς ἐμβαίνει καὶ συνοικίζεται. χρονίσαντα δὲ ταῦτα ἐν τοῖς βίοις νεοττοποιεῖται, κατ τοὺς σοφούς, καὶ ταχέως γενόμενα περὶ τεκνοποιίαν πλεονεξίαν τε γεννῶσι καὶ τῦφον καὶ τρυφήν, οὐ νόθα ἑαυτῶν γεννήματα ἀλλ καὶ πνυ γνήσια. ἐν δὲ καὶ τούτους τις τοῦ πλούτου τοὺς ἐκγόνους εἰς ἡλικίαν ἐλθεῖν ἐσῃ, ταχέως δεσπότας ταῖς ψυχαῖς ἐντίκτουσιν ἀπαραιτήτους, ὕβριν καὶ παρανομίαν καὶ ἀναισχυντίαν. ταῦτα γρ οὕτως ἀνγκη γίνεσθαι καὶ μηκέτι τοὺς ἀνθρώπους ἀναβλέπειν μηδ᾿ὑστεροφημίας εἶναί τινα λόγον, ἀλλ τοιούτων ἐν κύκλῳ τελεσιουργεῖσθαι κατ᾿ ὀλίγον τὴν τῶν βίων διαφθορν, φθίνειν δὲ καὶ καταμαραίνεσθαι τ ψυχικ μεγέθη καὶ ἄζηλα γίνεσθαι, ἡνίκα τ θνητ [καπανητα] ἑαυτῶν μέρη ἐκθαυμἀζοιεν, παρέντες αὔξειν τἀθνατα. οὐ γρ ἐπὶ κρίσει μέν τις δεκασθεὶς οὐκ ν ἔτι τῶν δικαίων καὶ καλῶν ἐλεύθερος καὶ ὑγιὴς ν κριτὴς γένοιτο (ἀνγκη γρ τῷ δωροδόκῳ τ οἰκεῖα μὲν φαίνεσθαι καλ καὶ δίκαια <τ δ’ ἀλλότρια ἄδικα καὶ κακ>), ὅπου δὲ ἡμῶν ἑκστου τοὺς ὅλους ἤδη βίους δεκασμοὶ βραβεύουσι καὶ ἀλλοτρίων θῆραι θαντων καὶ ἐνέδραι διαθηκῶν, τὸ δ᾿ ἐκ τοῦ παντὸς κερδαίνειν ὠνούμεθα τῆς ψυχῆς ἕκαστος πρὸς τῆς <φιλοχρηματίας> ἠνδραποδισμένοι, ρα δὴ ἐν τῇ τοσαύτῃ λοιμικῇ τοῦ βίου διαφθορ δοκοῦμεν ἔτι ἐλεύθερόν τινα κριτὴν τῶν μεγλων διηκόντων πρὸς τὸν αἰῶνα κἀδέκαστον ἀπολελεῖφθαι καὶ μὴ καταρχαιρεσιζεσθαι πρὸς τῆς τοῦ πλεονεκτεῖν ἐπιθυμίας; ἀλλ μήποτε τοιούτοις οἷοί πέρ ἐσμεν ἡμεῖς ἄμεινον ἄρχεσθαι ἐλευθέροις εἶναι· ἐπείτοιγε ἀφεθεῖσαι τὸ σύνολον, ὡς ἐξ εἱρκτῆς ἄφετοι,  κατ τῶν πλησίον αἱ πλεονεξίαι κν ἐπικλύσειαν τοῖς κακοῖς τὴν οἰκουμένην. ὅλως δὲ δπανον ἔφην εἶναι τῶν νῦν γεννωμένων φύσεων τὴν ῥᾳθυμίαν, ἧ πλὴν ὀλίγων πντες ἐγκαταβιοῦμεν, οὐκ ἄλλως πονοῦντες ἀναλαμβνοντες εἰ μὴ ἐπαίνου καὶ ἡδονῆς ἕνεκα, ἀλλ μὴ τῆς ζήλου καὶ τιμῆς ἀξίας ποτὲ ὠφελείας. «κρτιστον εἰκῆ ταῦτ᾿ ἐᾶν,» ἐπὶ δὲ τ συνεχῆ χωρεῖν ἦν δὲ ταῦτα τ πθη, περὶ ὧν ἐν ἰδίῳ προηγουμένως ὑπεσχόμεθα γρψειν ὑπομνήματι, ὃ τήν τε τοῦ ἄλλου λόγου καὶ αὐτοῦ τοῦ ὕψους μοῖραν ἐπεχόντων, ὡς ἡμῖν <ερηται, κρατίστην> ….

1. Y ya no me resta, mi querido Terenciano, sino resolver un punto que, para satisfacer tu afán de ilustración, añadiré a guisa de apéndice a estas mis reflexiones. Hace pocos días un filósofo me planteaba el siguiente problema: “Hay algo que me sorprende, y, conmigo a otros muchos: ¿Cómo se explica que en nuestra época haya espíritus tan eminentemente persuasivos y aptos para las causas públicas, tan penetrantes y vivos, tan bien dotados para conseguir admirables efectos literarios, y que, sin embargo, con pocas excepciones, no surjan naturalezas geniales y superiores? Tan general ha llegado a ser la esterilidad literaria de este mundo.


2. ¡Es que acaso, añadía, hay que considerar aceptada aquella opinión tan extendida según la cual la democracia es una excelente nodriza de talentos y que, en un sentido general, con ella han brillado y con ella se han extinguido los elocuentes oradores? (nota al pie: el tema tocado en esta parte final de su tratado era un tema candente durante los primeros tiempos del Imperio. Lo hallamos un poco más tarde elaborado en el famoso Diálogo de los oradores de Tácito). La libertad, se dice, es capaz por sí sola de alimentar los sentimientos de las almas nobles, de dar alas a la esperanza, y de fomentar, con ello, el espíritu de una mutua rivalidad y la emulación para alcanzar la palma.

3. Por lo demás, gracias a los laureles que otorga el régimen democrático, el espíritu de los oradores se agudiza con la práctica; se afina, por así decir, y, como es lógico, comparte el resplandor de la libertad con los hechos mismos de los que se ocupa. En cambio, los hombres de nuestra época – prosiguió – damos la impresión de habernos educado en las aulas de una justificada (nota al pie: hemos traducido “justificada”, aunque el texto es ambiguo y admite otras traducciones, como, por ejemplo, “justamente ejercida”) servidumbre, como aprisionados desde los más tiernos años de nuestro uso de razón en pañales y costumbres serviles sin haber acercado jamás nuestros labios a esa fuente tan hermosa y tan fértil en discursos, quiero decir, la libertad. Y el resultado es que, en definitiva, no somos sino unos sublimes aduladores”.

4. Y proseguía afirmando que ésa era la razón de que, aunque un esclavo puede llegar a practicar cualquier otra profesión, jamás un siervo haya llegado a orador; y es que habituado como está a recibir toda clase de golpes, afloran inmediatamente en su espíritu su falta de libertad de palabra (nota al pie: la libertad de palabra – παρρησία – es lo que distingue al libre del esclavo en la mentalidad griega.) y su conciencia de prisionero.

5. Como ha dicho Homero “la mitad de su mérito le arrebata al mortal la servidumbre” (nota al pie: Odisea XVII, 322 = μισυ γρ τ᾿ ρετς ποανυται εροπα Ζες  / νρος, ετ᾿ ν μιν κατ δολιον μαρ λσιν. = que el largovidente Zeus le quita al hombre la mitad de la virtud el mismo día en que cae esclavo).

“En suma, continuó, así como, – si es cierto lo que tengo oído – la jaula en que se cría a los pigmeos, llamados también enanos, no sólo impide el crecimiento de quienes en ella están encerrados, sino que enerva incluso sus miembros, en razón de los grilletes que los aprisionan; de igual manera se puede proclamar que toda esclavitud, por legítima que sea, es la cárcel pública del alma”.


6. Yo le repliqué con estas palabras:”Fácil resulta, mi querido amigo, y es muy propio de la naturaleza humana, censurar el presente. Pero considera que acaso no sea esa paz universal la que corrompe a los grandes espíritus, sino más bien esa guerra interminable que se ha enseñoreado de nuestros apetitos, y, además, por Zeus, esas pasiones desatadas que tienen en jaque a nuestra época y que la saquean sin contemplaciones (nota al pie: el autor emplea metáforas tomadas de la guerra). Porque es ese afán insaciable de lucro que a todos nos afecta, es esa búsqueda desenfrenada del placer lo que nos esclaviza, más aún, nos arrastra hacia el abismo, cabría decir, como a una nave con toda su dotación (nota al pie: la metáfora aquí está tomada de la navegación). La avaricia es, ciertamente un mal que envilece, pero el amor al placer es el vicio más innoble que existe.

7. Yo, en verdad, reflexionando sobre este punto, no sabría explicarme cómo puede resultar posible, que concediendo un valor tan grande, o por decir mejor, divinizando a la riqueza exagerada, no demos asimismo entrada en nuestras almas a los vicios que aquélla arrastra consigo. Porque el lujo acompaña siempre muy de cerca de la riqueza ilimitada e insolente, caminando, como dice el refrán, a su mismo paso, y cuando aquélla abre la puerta de las ciudades y de las viviendas entra en ellas en su compañía, y se instala ahí. Con el tiempo, esta pareja, según afirman los sabios, anida en nuestras vidas, y al reproducirse, engendran la ambición, el orgullo, la molicie, que no son precisamente hijos bastardos suyos, sino legítimos, y mucho. Y si se permite a estos brotes de la riqueza progresar en años, engendran al punto en las almas unos tiranos implacables: la insolencia, la ilegalidad, la impudicia.

8. Que ello ocurra así es absolutamente inevitable, como lo es que los hombres no dirijan ya su mirada hacia lo alto, que no concedan ningún valor a la reputación, sino al contrario, que en ese proceso se cumpla la paulatina corrupción de la existencia, y que la grandeza moral se marchite y desvanezca como cosa no deseable ya, puesto que dedicamos nuestro entusiasmo a lo que de mortal hay en nosotros sin permitir que florezca lo que tenemos de inmortal.

9. Un hombre que se ha dejado sobornar en un proceso no podrá jamás emitir un juicio libre y honesto sobre lo que es justo y digno (pues el que se ha dejado sobornar sólo puede tener por bello y justo su propio interés personal); y si la vida entera de cada uno de nosotros está presidida tan sólo por la venalidad, siempre a la caza de defunciones de personas extrañas a nosotros, atentos constantemente a toda clase de artimañas para hacernos con alguna herencia (nota al pie: la búsqueda por todos los medios de una herencia, con todas las situaciones que ello permite, ha sido tocado con mucha frecuencia por Luciano, quien combate, muchos años después, la misma lacra), vendiendo nuestra alma para alcanzar un provecho a todo trance, esclavos de nuestra avaricia, ¿acaso en medio de tamaña corrupción y pestilencia pensamos que puede quedar un juez libre e incorruptible de lo que es grande y perdurable, y que no está dominado por la pasión de las ganancias?

10. No, acaso resulte preferible para quienes son como nosotros, la esclavitud a la libertad. Porque esos apetitos insaciables, desatándose como huidos de una cárcel, aún podrían asaltar a su vecinos y prende fuego con sus crímenes al universo entero”.

11. En suma, sostuve yo que lo que causa la pérdida de nuestros talentos actuales es la apatía en medio de la cual, a excepción de unos pocos, vivimos, sin emprender nada, sin hacer nada si no es para ganarnos el aplauso y el deleite, jamás algo digno de emulación y estima.

Lo mejor es que la suerte lo decida (nota al pie: Eurípides, Electra, 379 = κρτιστον εκ τατ᾿ ἐᾶν φειμνα)

Y pasar a ocuparnos de la siguiente cuestión, la de las pasiones (a propósito de las cuales anteriormente he prometido ocuparme en un tratado concreto) que, a mi modo de ver, tienen mucha relación con las otras partes de la elocuencia, como también con la sublimidad…


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