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Archive for 20 de julio de 2010

Un paréntesis en nuestras vacaciones nos permite, como anunciamos en el anterior artículo, publicar una nueva entrega de la serie dedicada a las obras de carácter mitológico de Rossini.

Tercera fuente clásica que nos habla de Peleo y su boda con Tetis, aunque muy de pasada.

Píndaro, Pítica III, 85-101

αἰὼν δ᾿ σφαλς

οκ γεντ᾿ οτ᾿ Αακδ παρ Πηλε

οτε παρ᾿ ντιθέῳ Κδμῳ· λγονται γε μὰν βροτν

λβον πρτατον οἳ σχεν, οτε κα χρυσαμπκων

μελπομενν ν ρει Μοισν κα ν πταπλοις

ϊον Θβαις, πθ᾿ ῾Αρμοναν γμεν βοπιν,

δ Νηρος εβολου Θτιν παδα κλυτάν,

κα θεο δασαντο παρ᾿ μφοτροις,

κα Κρνου παδας βασιλας ἴδον χρυ-

σαις ν δραις, δνα τε

δξαντο· Δις δ χάριν

κ προτρων μεταμειψμενοι καμάτων

στασαν ρθν καρδαν. ν δ᾿ ατε χρν

τν μν ξεαισι θγατρες ρμωσαν πάθαις

εφροσνας μρος α

τρες· τὰρ λευκωλν γε Ζες πατρ

λυθεν ς λχος μερτν Θυν

το δ πας, νπερ μνον θανάτα

τκτεν ν Φθίᾳ Θέτις, ἐν πολέμῳ τό-

ξοις ἀπὸ ψυχὰν λιπών

ὦρσεν πυρὶ καιόμενος

ἐκ Δαναῶν γόον.

Mas la existencia no se presentó incólume

Ni para el Eácida Peleo

Ni para Cadmo, a los dioses igualado.

Aun así dicen que ellos obtuvieron

una dicha superior a la de los demás mortales,

y escuchar el canto

de las Musas de áurea diadema en el monte

y en Tebas, la de siete puertas,

cuando el uno se casó con Harmonía, de vacuno rostro,

y el otro con Tetis, hija gloriosa  del prudente Nereo,

y los dioses participaron del convite de ambos

y pudieron ver sentados en áureos tronos

a los soberanos hijos de Crono,

cuyos obsequios recibieron. Se ganaron

la gracia de Zeus a cambio de los anteriores sufrimientos

y levantaron erguido el corazón. De nuevo con el tiempo

las hijas de uno de ellos, tres de ellas, devastaron con agudos padecimientos

su parte de felicidad, mas le padre Zeus llegó

hasta el lecho deseable de Tione, la de blancos brazos.

El hijo del otro, único alumbrado por la inmortal

Tetis en Ptía, después de perder la vida por el arco en la guerra

Suscitó el llanto de los Dánaos

al ser incinerado en la pira.

El coro que sigue tiene la misma música que el precedente Deh venite: sull’ara d’Imene y coincide con el coro inicial de Il turco en Italia.

8. Coro:

Deh venite: sull’ara d’Imene

già dal cielo balenan gli auguri,

e già l’alme di figli venturi

stan le vite d’interno a cercar.

Deh venite: sull’ara d’Imene

già la fiamma secondano i venti,

e i bei germi de’fiori languenti

van giulivi d’intorno a recar.

Eh, venid: sobre el altar de Himeneo

ya del cielo los augurios brillan,

y ya las almas de los hijos futuros

buscan la vida en el seno (de su madre).

Eh, venid: sobre el altar de Himeneo

ya la llama secundan los vientos,

y las bellas semillas de flores marchitas

llevan alegres por los alrededores.

Un acorde inicial y destacadas intervenciones de trompas y flautas y clarinetes dan inicio al duetto de Ceres y Juno, donde las diosas compiten no sólo en ser las que honren la feliz unión de Tetis y Peleo., sino en realizar bellas y difíciles coloraturas.

9. Duetto (Ceres-Juno):

Chi mi reca le rose ed i gigli

che fioriscan sull’Itala sponda,

che il Sebeto vezzeggia coll’onda,

e l’Aurora col Sole educò.

¿Quién me traerá las rosas y los lirios

que florecen sobre las riberas de Italia,

que el Sebeto acaricia con sus olas,

y la Aurora nutrió con el Sol?

El Sebeto es el río que pasa por Nápoles, en alusión al lugar donde se celebran las boas reales, en los dos sentidos: el de sus regios protagonistas, y en el de efectiva realización, no como las de Tetis y Peleo, que son mitológicas). En el primer cuarteto del soneto dedicado por Góngora al Conde de Lemos, cuando regresaba de su cargo de Virrey de Nápoles leemos:

Florido en años, en prudencia cano,
riberas del Sebeto, río que apenas
obscurecen sus aguas sus arenas,
gran freno moderó tu cuerda mano;

Juno:

Chi mi reca di fronda immortale

per fregiarne gli sposi felici

che alla speme di secoli amici

Giove in cielo tra i Numi formò.

¿Quién me traerá la fronda inmortal

para adornar a los felices esposos

que para esperanza de siglos dichosos

Júpiter en el cielo entre los dioses formó?

Ceres:

A me Giove l’arcano commise

io la prima onorarlo saprò.

A mí me confió Júpiter el misterio

yo la primera honrarlo sabré.

Juno:

Meco il Nume la cura divise

di quel nodo che in ciel preparò.

Conmigo el dios el cuidado dividió

de esta unión que en el cielo preparó.

Bellísimo el dúo Zeffiretti che lievi scherzate, compuesto por un Rossini de 24 años que ya avanza su maestría futura.

Ceres, Juno:

Zeffiretti che lievi scherzate

per le valli di fiori odorose

degli allori le chiome piegate,

deh recate sui gigli le rose

che l’Amore ad Imene donò.

Cefirillos que ligeros jugáis

por los valles de flores olorosas

de los laureles los cabellos plegad,

eh traed con los lirios las rosas

que el Amor a Himeneo donó.


10. Recitativo (Tetis, Peleo, Ceres):

Tetis:

Tanto può dunque ancora sperar

dagli Immortali eccelso nodo

da voi prescritto in ciel.

Tanto pueden todavía esperar

los Inmortales la excelsa unión

prescrita por ti en el cielo.

Peleo:

Non sai qual forse simbolo avventuroso

in noi disegni la mente degli Dei.

No sabes tal vez qué símbolo venturoso

en nosotros diseñó la mente de los dioses.

Tetis:

Ma se costanti non vegliasser su noi

Mirasti in quale crudel cimento

ci traea la forza d’iniquo fato?

Pero si, constantes, no hubieran velado sobre nosotros

¿has visto a qué cruel peligro

nos hubiera llevado la fuerza del inicuo destino?

Ceres:

Ciò che in ciel fu scritto

poter d’Averno non cancella

io sola, benché non surta

a brandir l’asta ultrice,

traendo alla tenzon le stelle anch’esse

sfidar sola potrei l’Erinni istesse.

Lo que en el cielo fue escrito

el poder del Averno no lo muda

yo sola, aunque no acostumbre

a blandir el asta vengadora,

trayendo al combate a las estrellas mismas

desafiar sola podré a las propias Erinias.

Aquí hay dos nuevas referencias: el Averno y, de nuevo, las Erinias, de las que hemos hablado.

El Averno es un lago de la Campania, cercano a Nápoles; en él estaba una de las entradas al Infierno, en todo caso la más famosa de Italia, tanto como el cabo Ténaro (o Matapán) en Grecia; de ahí que con frecuencia Averno se tome en el sentido de Infierno.

El Averno, como tal lago de la Campania y entrada al mundo de Plutón aparece en el libro VI de la Eneida de Virgilio, en el que Eneas, siguiendo el consejo de Paris (hermano de Héctor) llega a Cumas para encontrarse con la Sibila con el fin de obtener algún consejo sobre su futuro e indicaciones sobre el destino que lo espera. Llegado a las costas de Cumas, en el templo de Apolo, Eneas se encuentra con la Sibila que, invadida por el dios, le predice que en el Lacio encontrará guerras y sangre. Eneas pide a la Sibila que lo acompañe a los Campos Elíseos, pero ella le responde que esto no es posible si antes no encuentra el ramo de oro de Proserpina y sepulta a su compañero Miseno, fallecido.

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