Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 26 26+01:00 agosto 26+01:00 2010

Regresé el sábado 21 por la noche de un viaje a Portugal (Lisboa, Coimbra, Oporto) y Castilla (Salamanca y Ávila). Viaje muy interesante y variado que me ha permitido descubrir la belleza del país vecino, que no conocía, y volver a contemplar las maravillas, tan diferentes, de las monumentales Salamanca y Ávila.

Como ya dije en su momento, el virus del SARC se me ha contagiado y en las calles, fachadas, museos, palacios, catedrales, bodegas, esquinas y demás lugares visitados, he estado atento a todo lo que pudiera tener reminiscencias clásicas grecolatinas. Este artículo es un resumen, breve e ilustrado, de aquellos detalles clásicos con los que me he encontrado a lo largo del viaje.

El primer día efectivo de viaje, tras recorrer la península de este a oeste, desde Valencia a Lisboa, con un poco más de 1000 kilómetros de recorrido y pasando por ciudades como Toledo, Cáceres, Mérida, Badajoz, Elvas, Setúbal, no dio tiempo para fotos clásicas.

Tras recorrer el impresionante puente de Vasco de Gama, sobre el estuario del Tejo portugués (el Tajo español y el Tagus romano), nos acomodamos en el hotel.

Tras la cena, un recorrido por la avenida de la República hasta la plaza del Marqués de Pombal, nos permitió ver bellos edificios con algún que otro atlante.

Y llegó el día 16 en el que hicimos excursión de día completo por Sintra, Cabo da Roca, Cascais, Estoril y costa lisboeta para regresar de nuevo al hotel.

En esta jornada ya descubrimos algún vestigio clásico, por ejemplo en el Palacio Nacional de Sintra, en cuya sala de Julio César, junto con bellos muebles contadores taraceados, se puede ver un precioso tapiz flamenco, de Bruselas, del siglo XVI, de 415 x 407 centímetros, en lana y seda, con una escena de la vida de Julio César. En el tapiz se puede leer:

Julius hic furiam Caesar fugitat furietem cognoscens subito bestia quod fuerat.

Aquí Julio César huye de un furia enfurecida conociendo de repente que había sido una bestia.

Desconocemos a qué episodio se refiere, pero queda claro que el personaje femenino de la derecha, que porta una antorcha, es una furia. Tras ella, en un trípode, se aprecia una serpiente y un murciélago vuela por el ángulo superior derecho del tapiz.

En el mismo Palacio, y en la Sala Árabe, hay una fuente con concha de mármol. La Sala servía de cámara o dormitorio de Don João I, notable espacio mudéjar donde coexisten azulejos de inicios de inicios del siglo XVI resultado de la redecoración manuelina, representativos de las técnicas de azulejería presentes en el Palacio: mosaico, azulejo de arista, de cuerda seca y en relieve con esgrafiado, combinados de forma inédita. En la fuente se aprecian sirenas, con cara y pechos de mujer y cuerpo de pez, y un Posidón con su tridente arrodillado sobre las olas y con un caballo, el animal que le estaba consagrado, a cada lado.

Un Eros a lomos de un cisne, sobre la figura de Posidón y entre las sirenas remata la obra. Claro que el tal cisne no sea sino una paloma (aunque el tamaño parezca excesivo), el animal símbolo de Afrodita, con la que se relaciona Eros.

En otros lugares hemos visto a Eros, pero a lomos de un delfín.

Finalizada la visita al Palacio Nacional de Sintra, nos dirigimos a través del bellísimo Parque Nacional de Sintra-Cascais al municipio de Azóia, en cuya demarcación se encuentra el Cabo da Roca, esa puntita de la nariz del perfil de una cara que semeja la Península Ibérica.

No es un lugar propiamente de reminiscencias clásicas, a no ser porque se trate del Finis Terrae (está de hecho más a occidente que Finisterre), pues es la punta más occidental del continente europeo, como una placa de granito adosada a una gran cruz se encarga de recordarnos. El lugar tiene algo mágico. Pensar que al otro lado del inmenso océano Atlántico (y aquí tenemos una referencia clásica al titán Atlas) se encuentra América y contemplar la inmensidad de las aguas que se pierden en el horizonte uniéndose al cielo impresiona realmente.

Siguió el recorrido por la costa hasta Cascais y Estoril y regresamos a Lisboa.

Esa noche fuimos a la zona de marcha nocturna lisboeta con bus urbano y tranvía de Gloria y llegamos al curioso pub Pavilhâo Chinês (“Pabellón Chino”), en la Rua Dom Pedro V, 89. Merece una visita.

Aquí se puede leer más sobre él.

Al día siguiente día completo en Lisboa. Pese a que estábamos de vacaciones y no podíamos “perder” tiempo en ir a la caza del referente clásico, algún que otro ejemplo vimos.

Por ejemplo esta fachada de la llamada Casa do Ferreira das Tabuletas, en la Rua Rafael Bordalo Pinheiro, en el la Baixa-Chiado lisboeta, junto al Teatro da Trinidade, con trampantojo en azulejos de 1864, que representan símbolos masónicos y figuras alegóricas de la Tierra, el Agua, el Comercio, la Industria, la Ciencia y la Agricultura. En esta casa vivió el artista Rafael Bordalo, que da nombre a la calle.

El edificio ubicado en esta plaza fue construido en la primera mitad del siglo XIX, naciendo en una de las áreas que pertenecían al antiguo Convento da Trindade que fue abandonado alrededor de 1835. No obstante, la característica más notable de este edificio es el revestimiento de azulejos, que fue obra de Luís Ferreira, conocido también como “Ferreira das Tabuletas” por haber iniciado su carrera artística pintando tabuletas (tablas o placas con indicaciones de interés público). Este artista es uno de los pintores de azulejos más representativos del siglo XIX. Durante algunos años fue el director artístico de una de las fábricas de cerámica más importantes de Lisboa: la Fábrica de Cerâmica Viúva Lamego. En el revestimiento de azulejos de este edificio, que data del año 1864, el artista utilizó una gama de colores entre el sepia y el amarillo, representando un conjunto de símbolos masónicos y de alegorías por orden del propietario, el excéntrico gallego García.

De esta forma, en el frontón triangular (remate con forma de triángulo) que remata el edificio podemos observar el “ojo de la providencia”, acompañado debidamente de la estrella de cinco puntas, el símbolo masónico por excelencia. Flanqueando las ventanas centrales del edificio, alineadas en vertical, se encuentran seis figuras alegóricas vestidas de forma clásica en distintas cavidades que representan el comercio, la industria y los cuatro elementos.

Resulta fácil identificar a Hermes en la figura que representa al comercio (con su pétaso alado y su caduceo), a Deméter en la de la agricultura (con una cornucopia llena de frutos) o a Atenea en la ciencia (con su lanza, su casco y su coraza).

La industria está representada por una mujer que sostiene en su mano derecha una vara rematada por una mano y un medallón colgando del cuello. No nos atrevemos a identificarla.

Los símbolos de la Tierra y el Agua son dos mujeres. La que representa a la tierra lleva en su mano izquierda un haz de mieses y señala con su mano derecha un globo terráqueo. La que representa al agua lleva un tridente en su mano derecha y sostiene en su izquierda un recipiente del que se vierte agua.

Siguió nuestro recorrido lisboeta y en el Monasterio de los Jerónimos tuvimos la suerte de fotografiarnos junto a la tumba, mejor túmulo, del gran poeta portugués Luis de Camôes. ¿Qué tiene esto de clásico? Nada, a no ser que es el autor de Os Lusíadas, obra con constantes alusiones míticas, como éstas del Canto Primero. Sí, aquí están griegos, troyanos, Alejandro Magno, Trajano, Neptuno, Marte, la Musa, Febo, Hipocrene, Tetis, los Argonautas, Zeus, Júpier y el Tonante, Homero, Eneas, los dioses del Olimpo, la Vía Láctea o Vulcano):

3

Cessem do sábio Grego e do Troiano

As navegações grandes que fizeram;

Cale-se de Alexandro e de Trajano

A fama das vitórias que tiveram;

Que eu canto o peito ilustre Lusitano,

A quem Neptuno e Marte obedeceram:

Cesse tudo o que a Musa antiga canta,

Que outro valor mais alto se alevanta.

4

E vós, Tágides minhas, pois criado

Tendes em mim um novo engenho ardente,

Se sempre em verso humilde celebrado

Foi de mim vosso rio alegremente,

Dai-me agora um som alto e sublimado,

Um estilo grandíloquo e corrente,

Porque de vossas águas, Febo ordene

Que não tenham inveja às de Hipocrene.


12

Por estes vos darei um Nuno fero,

Que fez ao Rei o ao Reino tal serviço,

Um Egas, e um D. Fuas, que de Homero

A cítara para eles só cobiço.

Pois pelos doze Pares dar-vos quero

Os doze de Inglaterra, e o seu Magriço;

Dou-vos também aquele ilustre Gama,

Que para si de Eneias toma a fama.

16

Em vós os olhos tem o Mouro frio,

Em quem vê seu exício afigurado;

Só com vos ver o bárbaro Gentio

Mostra o pescoço ao jugo já inclinado;

Tetis todo o cerúleo senhorio

Tem para vós por dote aparelhado;

Que afeiçoada ao gesto belo e tenro,

Deseja de comprar-vos para genro.

18

Mas enquanto este tempo passa lento

De regerdes os povos, que o desejam,

Dai vós favor ao novo atrevimento,

Para que estes meus versos vossos sejam;

E vereis ir cortando o salso argento

Os vossos Argonautas, por que vejam

Que são vistos de vós no mar irado,

E costumai-vos já a ser invocado.

19

Já no largo Oceano navegavam,

As inquietas ondas apartando;

Os ventos brandamente respiravam,

Das naus as velas côncavas inchando;

Da branca escuma os mares se mostravam

Cobertos, onde as proas vão cortando

As marítimas águas consagradas,

Que do gado de Proteu são cortadas


20

Quando os Deuses no Olimpo luminoso,

Onde o governo está da humana gente,

Se ajuntam em concílio glorioso

Sobre as cousas futuras do Oriente.

Pisando o cristalino Céu formoso,

Vêm pela Via-Láctea juntamente,

Convocados da parte do Tonante,

Pelo neto gentil do velho Atlante.

21

Deixam dos sete Céus o regimento,

Que do poder mais alto lhe foi dado,

Alto poder, que só co’o pensamento

Governa o Céu, a Terra, e o Mar irado.

Ali se acharam juntos num momento

Os que habitam o Arcturo congelado,

E os que o Austro tem, e as partes onde

A Aurora nasce, e o claro Sol se esconde.

22

Estava o Padre ali sublime e dino,

Que vibra os feros raios de Vulcano,

Num assento de estrelas cristalino,

Com gesto alto, severo e soberano.

Do rosto respirava um ar divino,

Que divino tornara um corpo humano;

Com uma coroa e ceptro rutilante,

De outra pedra mais clara que diamante.

23

Em luzentes assentos, marchitados

De ouro e de perlas, mais abaixo estavam

Os outros Deuses todos assentados,

Como a razão e a ordem concertavam:

Precedem os antíguos mais honrados;

Mais abaixo os menores se assentavam;

Quando Júpiter alto, assim dizendo,

C’um tom de voz começa, grave e horrendo:

24

«Eternos moradores do luzente

Estelífero pólo, e claro assento,

Se do grande valor da forte gente

De Luso não perdeis o pensamento,

Deveis de ter sabido claramente,

Como é dos fados grandes certo intento,

Que por ela se esqueçam os humanos

De Assírios, Persas, Gregos e Romanos.

Creo que la foto era obligatoria. En la tumba podemos leer unas líneas de su obra Os Lusíadas: » Pera servir-vos, braço às armas feito, Pera cantar-vos, mente às Musas dada….»

Read Full Post »