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Archive for 13 de octubre de 2010

 

Una vez hecho un somero análisis de la Cantata 201, pasamos a la 205, Eolo sosegado o apaciguado, que tiene por protagonista al dios de los vientos de la mitología griega.

 

Cantata BWV 205: Zerreißet, zersprenget, zertrümmert die Gruft (Der zufriedengestellte Aeolus)

Cantata 205: Eolo sosegado

Kantata 205: Zerreißet, zersprenget, zertrümmert die Gruft.

Cantata Profana compuesta en Leipzig

 

Esta obra es un «dramma per musica» con texto de Picander, quien lo publicó en el primer volumen de sus obras poéticas en 1727. Picander lo había escrito dos años atrás por encargo de Bach, quien lo requería para componer una cantata festiva que le acababan de solicitar los alumnos de la Universidad de Leipzig. Se trataba de rendir homenaje a August Friedrich Müller, doctor en filosofía de esa universidad, más tarde su rector, y que era popular entre los estudiantes. La cantata fue ejecutada el 3 de agosto de 1725, cumpleaños de Müller, durante los actos organizados por los círculos académicos.

 

 

Los actores de este drama mitológico sin vestuario ni escenografía son Palas, diosa de la sabiduría (soprano); Pomona, diosa de los frutos de la tierra (contralto); Céfiro, dios de las amables auras (tenor) y Eolo, dios de los vientos (bajo).

En el movimiento inicial un coro a 4 voces representa a los vientos encadenados que Eolo se dispone a liberar. Y cuando finalmente el dios los encierra de nuevo ante los ruegos de Céfiro y Pomona, otro coro pone fin a la cantata con un «Vivat August».

En la orquesta incluye Bach tres trompetas, dos trompas, timbales, dos flautas, oboe d’amore, viola d’amore obbligato, viola da gamba, cuerdas, fagot y un continuo de clave y órgano.

En el primer coro, todos los instrumentos con excepción del oboe d’amore, la viola d’amore y la viola da gamba tocan una melodía de ritmo vivaz para ilustrar la fuerza de los vientos encadenados y los trastornos que causarán en la naturaleza cuando Eolo los libere. Las partes vocales cantan, en repetidos estallidos, las dos primeras palabras del texto: «Zerreisset, zersprenget (rompeos, saltad en pedazos). Es la clase de música exultante que Bach compone con placer y sin esfuerzo. Coro da capo de rica orquestación con destacado papel de las trompas y los timbales, representa, como hemos dicho, a los vientos con series de semicorcheas en las voces puntuadas por llamativos estallidos del viento metal y los timbales.

El siguiente recitativo acompañado, de carácter descriptivo, mantiene el carácter tempestuoso del movimiento precedente.

De las 14 partes de la obra merecen también mención especial la tercera, aria de Eolo, en La mayor, con acompañamiento de oboe, que dobla al primer violín, y cuerdas; el aria expresa de manera realista la alegría del dios descrito como alguien robusto, fanfarrón y extrovertido.

El aria seductora de Céfiro (V), en Si menor, contrasta con la anterior, ya que posee una evocadora y otoñal melancolía delicadamente coloreada por la quejumbrosa textura de una viola d’amore y una viola da gamba obbligato; en ella el dios lamenta la desaparición del follaje estival.

El aria de Pomona (VII), en Fa sostenido menor, donde el oboe d’amore, que da al aria un carácter seductor, acompaña el bello canto de la diosa, que intenta en vano razonar con Eolo: «¿No pueden acaso las rojas mejillas –que dan esplendor a mis frutos–conmover tu corazón iracundo? Dime si puedes soportar el espectáculo de las hojas que, desde sus ramas, se doblegan tristemente…» La melodía evoca las hojas que caen.

El aria de Palas (IX), que pretende ser una calmada intercesión, es una de las más líricas del dramma. Un violín, con una poco acostumbrada amplia tesitura, acompaña la ardiente súplica de la diosa, primero a Céfiro y luego a Eolo. La melodía sugiere un paisaje de árboles y hierba que se agitan bajo las suaves brisas de Céfiro.

Más tarde Bach, en 1729, parodió esta  excepcionalmente expresiva aria en ritmo 12/8, transponiendo la clave de Mi mayor a Re mayor, en su cantata para Año Nuevo “Gott, wie dein Name, so ist auch dein Ruhm” (BWV 171), como podemos oír en los primeros cinco minutos y dieciséis segundos del siguiente vídeo:

 

 

El recitativo de Palas y Eolo (X), diálogo en que Palas le anuncia que las Musas se reunirán en el Helicón para honrar al señor profesor Müller, y le dice que por esa razón los vientos deben permanecer encadenados. Hacia el final dos flautas se unen al continuo.

La parte undécima, espléndida aria de Eolo con acompañamiento de los vientos y la percusión y sin cuerdas. Las palabras «Zurucke, zurucke, geflügelten Winde» (Atrás, atrás, alados vientos, calmad vuestro ardor. Pero si habeis de soplar, hacedlo dulcemente), dan lugar a esta chispeante aria descriptiva.

La parte decimotercera, dúo de Pomona y Céfiro. Las flautas tocan sin acompañamiento un tema jubiloso, mientras los solistas vocales mencionan los regalos que llevarán a la fiesta de Augusto. Su gratitud a Palas está expresada mediante una simpática danza  pastoril.

Y el coro final, cuya música evoca un solemne festival académico. Digno de un rey, y no de un modesto profesor, es en verdad este homenaje de trompetas, trompas y timbales y del coro que canta en quiasmo: ¡Vivat August, August Vivat!”.

 

 

Debemos hablar de los protagonistas de la cantata.

Pomona es la ninfa romana que velaba sobre los frutos.Tenía un bosque sagrado, el Pomonal, en el camino de Roma a Ostia. Un flamen cuidaba de su culto. Los poetas le atribuyen aventuras amorosas; por ejemplo, la presentan como esposa del rey legendario Pico. Por su amor, éste habría rechazado la pasión de Circe, lo cual le habría valido ser transformado en pico. Ovidio la presenta como la esposa de Vertumno, quien, como ella, es una divinidad relacionada con el ciclo de las estaciones y la fecundidad de la tierra.

 

 

Plinio el Viejo, en Naturalis Historia XXIII, 2 escribe:

Peracta cerealium in medendo quoque natura est omniumque, quae ciborum aut florum odorumve gratia proveniunt supina tellure. Non cessit iis Pomona partesque medicas et pendentibus dedit, non contenta protegere arborumque umbra alere quae diximus, immo velut indignata plus auxili inesse his, quae longius a caelo abessent quaeque postea coepissent; primum enim homini cibum fuisse inde, et sic inducto caelum spectare, pascique et nunc ex se posse sine frugibus.

Ya hemos mostrado las variadas propiedades, medicinales o de otro tipo, tanto de los cereales como de otras producciones que hay sobre la superficie de la tierra, con el objetivo de servirnos de alimento o de placer a nuestros sentidos con sus flores o perfumes. No se olvidó de ellos Pomona y concedió ciertas propiedades medicinales a los frutos; no contenta con proteger y nutrir con la sombra de los árboles las plantas que hemos descrito, como si estuviera indignada por el hecho de que haya más ayuda en aquéllos que fueron antes alejados del cielo y que han empezado a usarse después. En efecto, al ofrecer a los hombres el fruto de los árboles, que fueron su primer alimento, les hizo volver por primera vez sus miradas al cielo; y les avisó que ellos podían incluso alimentarse de trigo, pues sus beneficios eran suficientes para su subsistencia.

 

En Ovidio, Metamorfosis XIV 623 y siguientes también podemos leer algo sobre Pomona:

Rege sub hoc Pomona fuit, qua nulla Latinas

inter hamadryadas coluit sollertius hortos

nec fuit arborei studiosior altera fetus;

unde tenet nomen: non silvas illa nec amnes,

rus amat et ramos felicia poma ferentes;

nec iaculo gravis est, sed adunca dextera falce,

qua modo luxuriem premit et spatiantia passim

bracchia conpescit, fisso modo cortice virgam

inserit et sucos alieno praestat alumno;

nec sentire sitim patitur bibulaeque recurvas

radicis fibras labentibus inrigat undis.

hic amor, hoc studium, Veneris quoque nulla cupido est;

vim tamen agrestum metuens pomaria claudit

intus et accessus prohibet refugitque viriles.

quid non et Satyri, saltatibus apta iuventus,

fecere et pinu praecincti cornua Panes

Silvanusque, suis semper iuvenilior annis,

quique deus fures vel falce vel inguine terret,

ut poterentur ea? sed enim superabat amando

hos quoque Vertumnus neque erat felicior illis.

o quotiens habitu duri messoris aristas

corbe tulit verique fuit messoris imago!

tempora saepe gerens faeno religata recenti

desectum poterat gramen versasse videri;

saepe manu stimulos rigida portabat, ut illum

iurares fessos modo disiunxisse iuvencos.


Bajo el rey tal Pomona vivió, que la cual, ninguna entre las latinas

Hamadríades ha honrado con más pericia los huertos

625ni hubo más estudiosa otra del fruto del árbol,

de donde posee el nombre. No los bosques ella ni caudales,

el campo ama y las ramas que felices frutos llevan.

Y no de la jabalina pesada va, sino de la corva hoz, su diestra,

con la que ora su exceso modera y, extendidos por todas partes,

630sus brazos contiene, ora en una hendida corteza una vara

injerta y sus jugos apresta para un prohijado ajeno,

y que sienta sed no tolera y las recurvas fibras

de la bebedora raíz riega con manantes aguas.

Éste su amor; éste su estudio, de Venus incluso ningún deseo tiene.

635La fuerza aun así de los hombres del campo temiendo, sus pomares cierra

por dentro y los accesos prohíbe y rehúye masculinos.

¿Qué no los Sátiros, para los bailes apta esa juventud,

hicieron, y enceñidos de pino en sus cuernos los Panes,

y Sileno, siempre más juvenil que sus propios años,

640y el dios que a los ladrones o con su hoz o con su entrepierna aterra,

para apoderarse de ella? Pero es así que los superaba amándola

a ellos incluso Vertumno, y no era más dichoso que ellos.

Oh cuántas veces, en el atavío de un duro segador, aristas

en una cesta le llevó, y de un verdadero segador fue la imagen.

645Sus sienes muchas veces llevando con heno reciente trenzadas,

la segada grama podía parecer que había volteado.

Muchas veces en su mano rigurosa aguijadas portaba, tal que él

jurarías que cansados acababa de desuncir sus novillos.

 

La traducción es de Ana Pérez Vega.

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