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Archive for 5 de noviembre de 2010

 

Seguimos con la estructura de Alcestis, en la que aprovechamos para ofrecer largos fragmentos de la misma, y en este capítulo se ofrecen el Estásimo 1º y el Episodio 2º.

El texto de Alcestis se ha sacado de aquí.

ESTÁSIMO 1º (213-279). El Coro se lamenta de la situación en que se encuentran Alcestis y Admeto.

CORO

Mira, mira, ella misma de la casa con su marido sale. Grita, ¡oh!, gime, tierra de Feras, por la más excelente mujer, que desfallece de enfermedad, hacia la tierra, hacia Hades subterráneo.

CORIFEO

Nunca diré que el matrimonio traiga más goces que penas, por lo pasado a juzgar y estas desgracias viendo del rey, el cual, por haber perdido la mejor esposa, vivirá en adelante odiosa vida.

ALCESTIS

Sol y luz del día y torbellinos celestes de una nube viajera.

ADMETO

Nos ve a ti y a mí, dos desgraciados, y a los dioses, que no hacen nada mientras mueres.

ALCESTIS

Tierra y techo de mi casa, alcobas de mi doncellez en mi patria Yolcos.

ADMETO

Arriba, desgraciada, no te abandones; implora a los dioses que pueden compadecerte.

 

 

ALCESTIS

Veo el barco, le veo, de dos remos, y al barquero de los muertos, con la mano en su pértiga, Caronte, que me llama. ¿Por qué me detienes? Suelta, tú eres quien me detiene, me da prisa tan veloz.

EPISODIO 2º (280-392). Despedida de Alcestis y Admeto.

ALCESTIS

Admeto, ves cómo están mis asuntos: quiero decirte, antes de morirme, lo que deseo. Yo, que te he procurado a cambio de mi vida ver este día, voy a morir, cuando podía no morir, por ti, y cuando podía encontrar el marido tesalio que quisiera, y tener una feliz morada señorial. No he querido vivir privada de ti con mis niños huérfanos, ni guardo avara mi juventud, con los dones que yo disfrutaba. El que te engendró y la que te dio a luz te han abandonado, aunque han llegado a un punto de la vida en que les está bien morir y salvar bien a su hijo y morir con gloria. Tú eras su único hijo, y no habrá esperanza, muerto tú, de que engendraran otros hijos. Y viviendo yo y tú en adelante, no llorarías privado de tu esposa, ni tampoco criarías a tus hijos huérfanos. Pero algún dios ha hecho que esto sea así. Bien: acuérdate ahora del favor que me debes, que nunca te reclamaré el precio, pues nada hay más precioso que la vida.

Dirás que esto es cosa debida, pues quieres no menos que yo a nuestros hijos, si no estás loco: manténlos como señores de mi casa, y no te cases y des madrastra a tus hijos, que, como mujer inferior a mí, por envidia a los hijos míos y tuyos pondría la mano encima. No hagas, pues, esto, te suplico. La madrastra es odiosa para los hijos de anterior matrimonio, y ella no más suave que una víbora. Y todavía un niño tiene en su padre como una fuerte torre, a quien dirigirse y a quien hablar una y otra vez, pero tú, hija mía, ¿cómo vas a vivir bien de soltera?, ¿qué mujer de tu padre va a tocarte en suerte? Que no te levante una mala fama y en la flor de la edad estropee tu matrimonio. No te acompañará ya nunca tu madre en tu boda, ni en tus partos te dará valor con su presencia, cuando nada hay más amable que una madre Pues yo tengo que morir, y no mañana ni para el tres del mes me llegará esta desgracia, sino que ahora mismo van a contarme entre los que no existen ¡Ojalá lleguéis a ser felices! Tú, marido mío, puedes gloriarte de haber tenido una mujer excelente, y vosotros, niños, una excelente madre.

CORIFEO

Ten confianza, no temo hablar antes que éste. Lo hará así, puesto que está en su juicio.

ADMETO

Así será, así será, no temas: puesto que yo te he tenido viva, también muerta mi mujer única te llamarán, y ninguna mujer de Tesalia me llamará marido en vez de ti. No existe ni de tan noble padre ni otra tan hermosa mujer. Bastante de hijos; a los dioses pido disfrutar de ellos, ya que yo no he disfrutado de ti. Tu luto no lo llevaré un año, sino mientras me quede vida, mujer mía; odiaré a la que me dio a luz y a mi padre, porque me querían no con obras, sino de palabra. Tú al dar lo que es más caro por mi vida, me has salvado: ¿y cómo no he de gemir por la pérdida de ti, que eres tal esposa? Haré cesar las bromas y las conversaciones a la mesa y las coronas y el arte que había en mi casa. Nunca volveré a tocar la lira ni a levantar la voz para cantar al son de la flauta líbica: porque te llevas tú la alegría de mi vida. Por la hábil mano de escultores tu cuerpo será en imagen tendido en mi lecho, y junto a él me recostaré y le abrazaré, le llamaré por tu nombre y creeré que en mis brazos a mi querida esposa tengo cuando ya no la tengo; frío goce, creo yo, pero así podré la pena del alma aliviar; y en sueños podrías llegar a mí y consolarme. Cosa agradable es a los seres queridos aunque sólo sea en la noche verlos, y por poco tiempo que sea.

 


Si tuviera la lengua y el canto de Orfeo, de tal modo que a la hija de Deméter y a su marido pudiese mover con mis himnos y sacarte del Hades, descendería allá, y ni el perro de Plutón ni Caronte al remo, acompañante de las ánimas, me contendrían antes que devolviese tu vida a la luz. Pero espérame allí para cuando muera, prepárame la casa para que vivas conmigo. En esta misma caja de cedro habré a mí mismo de ponerme, y extender mi costado junto al tuyo, y que nunca, ni muerto, esté yo separado de la única que me es fiel.

ALCESTIS

Hijos: vosotros oís que vuestro padre dice que no se casará con otra mujer, por vosotros y por no deshonrarme.

ADMETO

Ahora lo digo y lo diré hasta que me muera.

ALCESTIS

Entonces recibe estos niños de mi mano.

ADMETO

Los recibo, regalo querido de una querida mano.

ALCESTIS

Sé tú ahora en vez mía, madre de estos niños.

ADMETO

Gran obligación tengo, cuando quedan privados de ti.

ALCESTIS

Hijos míos, ahora tengo que morir, me voy allá abajo.

ADMETO

¡Ay de mí! ¿Qué haré solitario y sin ti?

ALCESTIS

El tiempo te ablandará: el que se muere nada es.

ADMETO

Llévame contigo, llévame hacia los dioses de abajo.

ALCESTIS

Ya basto yo, la que muero por ti.

ADMETO

¡Divinidad! ¡De qué mujer me priváis!

ALCESTIS

Mi mirada se carga de tinieblas.

ADMETO

Me muero en cuanto me dejes, mujer.

ALCESTIS

Como ya no existo, nada me puedes decir.

ADMETO

Levanta el rostro, no dejes a tus hijos.

ALCESTIS

No es por mi gusto, pero adiós, hijos míos.

ADMETO

Míralos, mira.

ALCESTIS

Ya no vivo.

ADMETO

¿Qué haces?, ¿desfalleces?

ALCESTIS

Adiós.

ADMETO

¡Ay! ¡Infeliz de mil

CORO

Pasó. Ya no existe la mujer de Admeto.

 

 

En esta parte, formada, recordémoslo, por el Estásimo 1º y el episodio 2º,  destacamos las siguientes sentencias:

El corifeo, en el Estásimo 1º, exclama:

οποτε φσω γμον εφρανειν

πλον λυπεν.

Nunca afirmaré que el matrimonio proporciona más alegrías que penas. (versos 238-239a)

Alcestis, en el verso 301, exclama:

ψυχς γρ οδν στι τιμιτερον

Pues nada hay más preciado que la vida

cuyo significado no hace falta comentar.

Otro verso de Alcestis (el 381) expresa en muy pocas palabras mucho contenido:

χρνος μαλξει σ᾿ · οδν σθ᾿ κατθανν.

El tiempo te tranquilizará. El que muere ya no es nada.

La primera parte se relaciona con el poder del tiempo que, como dice el refrán, todo lo cura y todo lo muda. Podemos relacionar esta frase con otras muchas. Así:

No hay mal que el tiempo no alivie su tormento.

Il tempo mitiga ogni gran piaga.

Non c’è duluri chi cu tempu un passa.

Il tempo suol far lieve ogni dolore (Gian Giorgio Trissino).

Tempus dolorem lenit.

Iam tempus illi facit aerumnas leves (Séneca, Tiestes 305) = el tiempo le ha hecho ya llevaderas las calamidades.

Tempore lenitum est vulnus meum (San Agustín, Confesiones IV, V, 1) = con el tiempo se me ha mitigado el dolor de aquella herida.

Nullus dolor est, quem non longinquitas temporis minuat et molliat (Cicerón, Epistulae ad familiares, IV, 5, 6) = No hay dolor que el paso del tiempo no disminuya y ablande.

A tous les maux i lest deux remèdes: le temps et le silence.

Le temps est médecin d’heureuse expérience: son remede est tardif, mais il est bien certain. Le temps à mes douleurs promet quelque allégeance (François Malherbe, Poesías Libro II, Estancias, 1586) = el tiempo es un médico de afortunada experiencia: su remedio es tardío, pero bien cierto. El tiempo promete a mis dolores algún alivio.

El tiempo cura al enfermo, que no el ungüento.

Die Zeit heilt alle Wunden.

Die Zeit ist der beste Arzt.

Time softens all griefs.

Time is the great consoler.

Time is the great physician.

Χρνος δ᾿ μαυρο πντα κες λθην γει (Menandro, Sentencias 545) = el tiempo todo lo borra y lo lleva al olvido.

O esta frase de la canción “Siempre me quedará” de Bebe:

El tiempo todo calma, la tempestad y la calma.

 

La segunda parte del verso es bastante pesimista.

 

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