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Archive for 20 de noviembre de 2010

 

Cuando empiezo a escribir este artículo suenan en el salón de mi casa las notas de la sinfonía inicial de Arise, my muse, una Oda en el aniversario del nacimiento de la reina, compuesta por Mr. Henry Purcell el 30 de abril de 1690, que, como anécdota, diré que fue la primera música que sonó en mi ya viejo, pero todavía efectivo equipo de música, Marantz, del que estoy muy satisfecho.

El tenor, en mi versión de Hyperion, Charles Daniels con The King’s Consort, dirigido por Robert King, canta:

 

Arise, my muse, and to thy tuneful lyre

Compose a mighty ode

Whose charming nature may inspire

The bosom of some listening God

To consecrate thy bold attempting verse,

And Gloriana’s fame disperse

O’er the wide confines of the universe

 

 

Levántate, mi musa, y para tu lira melodiosa

Compón una oda poderosa

cuya naturaleza encantadora pueda inspirar

El seno de algunos escuchando a Dios

Para consagrar tu osado y audaz verso,

Y dispersar la fama de Gloriana

Por los anchos confines del universo

 

Casualmente, este comienzo que incita a la composición, y el hecho de que la segunda pieza de Purcell que este hermoso disco contiene es Welcome to all the pleasures, la Oda para el día de Santa Cecilia de 1683, han despertado mi estro y mi deseo de honrar, como merece, a la santa de los músicos, ya que, aunque aficionado, lo soy. En este sentido, el próximo miércoles 24 el coro en el que canto participa en un concierto que se inscribe en el programa de actos de las fiestas de Santa Cecilia en Castellón, cuyo clavario este año 2010 es el Conjunto Instrumental Escolar del Colegio Herrero. Desde mañana 21 y hasta el próximo domingo 28 cada día de la semana habrá un acto relacionado con la música, en el que intervendrán diferentes grupos musicales de la capital, como son el Coro gregoriano Resurrexit, el pianista Alejandro García, alumnos de piano del conservatorio, exmiembros del conjunto instrumental del colegio Herrero, la orquesta del conservatorio profesional, la coral Sant Pere del Grau, la Banda Municipal, al Banda Unió Musical Castellonenca y mi coral “Vicent Ripollés”.

En efecto, el lunes será Santa Cecilia, patrona de la música, y como todos los años desde los que tenemos blog le dedicamos una miniserie de artículos. Debo decir, no obstante, que mi estro está un tanto árido y, por ello, en estos artículos no haré otra cosa que recuperar lo que escribí en mi antiguo blog a propósito de esta fiesta. El título de la serie, por tanto, es, más bien, una excusa para rendir el anual homenaje a la santa musical.

También en el actual blog dedicamos artículos a la santa en el 2008 y 2009.

En las tres obras que glosaremos hay alusiones mitológicas.

En la de Händel encontramos a Orfeo, aunque no es difícil imaginarse al belicoso Ares/Marte en el aria de tenor con trompeta y coro.

En la más antigua de las dos de Purcell, Welcome to all the pleasures, hallaremos al séquito de Apolo.

Y, finalmente, en Hail! Bright Cecilia, nos toparemos con el bosque de Dodona y la lira tracia (la de Orfeo).

 

Empezamos, pues, con la obra de “il caro sassone”.

Entre las más exitosas obras de Händel del período comprendido entre 1732 y 1742 estuvieron las composiciones de las dos Odas dedicadas a Santa Cecilia, con texto de John Dryden. Dryden escribió sus odas para una serie de representaciones anuales cuyo objetivo era celebrar el día de Santa Cecilia y que tuvieron lugar en Londres entre 1683 y 1703. Los festejos, organizados por los “Gentlemen Lovers of Musick”, incluían normalmente una oda dirigida a la patrona de la música, tomando como motivo el poder de la música para despertar las emociones. Para las odas, los organizadores conseguían obtener los servicios de los compositores y poetas más destacados.

 

 

En 1687 Dryden contribuyó con A song for St. Caecilia’s Day, “From harmony, from heav’nly harmony”, que fue musicada por Draghi; y diez años más tarde respondió a una segunda invitación con Alexander’s Feast; or the power of Musique, cuya música había compuesto Jeremiah Clarke. Los textos literarios de ambas odas fueron también publicadas por separado. La persona responsable de atraer la atención de Händel hacia las odas de Dryden fue Newburgh Hamilton, que había escrito él mismo una oda a santa Cecilia para un compositor menor, Robert Woodcock, en 1720. Hamilton, empleado como camarero por el tercer Conde de Strafford, era un entusiasta de la música de Händel y recibió como herencia en el testamento de éste el ayudarle a “ajustar las palabras” de sus composiciones. En 1736 Händel compuso Alexander’s Feast siguiendo las sugerencias de Hamilton para la división de las odas de Dryden en recitativos, arias y coros, e incluyendo un corto epílogo utilizando textos de una oda de Hamilton de 1720.

 

 

En el otoño de 1739 Händel cambió de teatro, trasladando sus representaciones desde el King’s Theater, en Haymarket, al Lincoln’s Inn Fields. De este modo ocurrió que la primera representación en el nuevo escenario tuvo lugar el día de Santa Cecilia, y fue para esta ocasión para la que Händel compuso la oda de Dryden que estamos glosando, como una obra en un acto para complementar Alexander’s Feast. El anuncio para esta primera representación dio primacía a la nueva obra y rezaba así: En el Teatro Real en Lincoln’s Inn Fields, el martes 22 de noviembre (día de Santa Cecilia), será interpretada Una Oda de Mr. Dryden, con dos nuevos conciertos para instrumentos, que serán precedidos por Alexander’s Feast.

 

 

Händel hizo constar en el autógrafo que empezó la composición de la oda el 15 de septiembre de 1739 y la finalizó nueve días después. Entre la conclusión de la obra y su primera interpretación compuso los conciertos instrumentales que fueron publicados el abril siguiente como sus Doce Grandes Conciertos, op. 6. Dos de ellos fueron los “nuevos conciertos” mencionados en el anuncio, y movimientos de la obertura de la oda también contribuyeron al concierto publicado como op. 6, nº 5. Algún material temático en la obertura, y también en otras partes de la oda, está tomado de la obra Componimenti Musicali de Gottlieb Muffat, publicado antes en 1739. No se sabe si Hamilton sugirió a Händel la idea de componer la oda como pieza de acompañamiento de Alexander’s Feast, o si le hizo algunas sugerencias para su tratamiento musical.

 

Händel siguió muy de cerca el esquema de la oda de Dryden en las arias centrales, dando carácter por este orden a las cualidades de la trompeta, la flauta, el violín y el órgano. La agudeza (sharpness) de los violines del aria “Sharp violins proclaim” se refiere no al tono sino a su clara articulación, admirada por Roger North como “un fuerte y arrebatadora forma de tocar, de hacer la música enérgica y buena”. Las secciones extremas de la oda de Dryden equilibran ingeniosamente referencias cristianas y clásicas.

 

Iubal, descrito en Génesis 4, 21 (καὶ ὄνομα τῷ ἀδελφῷ αὐτοῦ Ιουβαλ οὗτος ἦν ὁ καταδείξας ψαλτήριον καὶ κιθάραν / et nomen fratris eius Iubal ipse fuit pater canentium cithara et organo = El nombre de su hermano fue Iubal, quien llegó a ser padre de todos los que tocan el arpa y el órgano) y el efecto de su interpretación en el “corded shell” (lira), representado por el solo de cello, es emparejado con Orfeo y el poder del tañido de su lira para amansar bestias y árboles. La oda empieza con la creación del mundo, donde los “jarring atoms”, átomos desafinados o discordantes, del Caos obedecen al poder de la música y desembocan en armonía; termina con el sonido de la trompeta disolviendo la música de las esferas en el día del juicio final. La oda de Dryden proporcionaba a Händel un texto que apelaba claramente a su imaginación, y ofrecía varias oportunidades a la interpretación creativa de los solistas, coro y orquesta.

 

No es sorprendente que mantuviera la obra en su repertorio habitual a lo largo de las temporadas de 1739 a 1743 y la recuperó otra vez entre 1754 y 1755. Bastante sorprendente fue que él nunca combinara las dos odas de Dryden otra vez después de 1739, pero, en cambio, añadió la oda más breve exitosamente a las representaciones de Acis and Galatea y L’Allegro, il Penseroso ed il Moderato. Para una interpretación en Dublín en 1742 compuso a nueva versión de “The soft complaining flute” (el aria de soprano, número 7 de la obra, con acompañamiento de flauta) para su contralto solista, Mrs. Cibber.

 

Por otra parte, sus únicas alteraciones para las reposiciones fueron transposiciones para adaptarse a las necesidades de su plantel de cantantes, ninguna de las cuales mejoró las claras líneas de su original concepción para soprano y tenor solistas.

 

La obra necesita la siguiente plantilla orquestal:

 

Violines I y II (12), violas (3), cellos (3), contrabajos (2), flauta (1), oboes I y II (4), fagotes (2), trompetas I y II (2) timbales, tiorba (instrumento musical semejante al laúd, pero algo mayor, con dos mangos y con ocho cuerdas más para los bajos), laúd, clavecín y órgano.

 

El coro de la versión que tenemos está formado por: Sopranos (8), contraltos (5), tenores (5) y bajos (6).

Además soprano y tenor solistas.

Para abrir boca, aquí tenemos la obertura.

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En el Estivali sub fervore (C. B. 79) encontramos alusiones a Platón, a las Náyades, a Flora y a Venus:

Erat arbor hec in prato

quovis flore picturato,

herba, fonte, situ grato,

sed et umbra, flatu dato.

stilo non pinxisset Plato

loca gratiora.

Subest fons vivacis vene,

adest cantus philomene

Naiadumque cantilene.

paradisus hic est pene;

non sunt loca, scio plene,

his iocundiora.

 

Había un árbol en el prado

coloreado por flores de toda clase

por su hierba, sus fuentes y su ubicación grato

y por su sombra, y que daba una suave brisa.

No hubiera pintado con su punzón Platón

lugares más agradables.

Cerca hay una fuente de vivaz vena,

está presente el canto del ruiseñor

y los cantos melodiosos de las Náyades.

Aquí está casi el paraíso,

no hay lugares, lo sé perfectamente,

más agradables que éstos.

In amorem vise cedo;

fecit Venus hoc, ut credo.

«ades!» inquam, «non sum predo,

nichil tollo, nichil ledo.

me meaque tibi dedo,

pulchrior quam Flora!»

Caigo en amor al verla

en esto venció Venus, según creo.

¡“Ven“,  dije, “no soy un ladrón,

nada robo, ningún daño hago.

A mi mismo y todo lo mío te lo doy (a ti)

que eres más hermosa que Flora!

 

Flora y Venus están presentes en otros muchos carmina, que no citamos.

 

En el 83 hay alusiones a las transformaciones amorosas de Júpiter:

 

O si forte Iupiter

hanc videat,

timeo, ne pariter

incaleat

et ad fraudes redeat:

si vel Danes pluens aurum

imbre dulci mulceat,

vel Europes intret taurum,

vel Ledeo candeat

rursus in olore.

¡Oh! Si Júpiter acaso

La viera,

Temo que se volviera tan apasionado como yo

Y volviera a sus engaños:

O lloviendo la lluvia dorada de Dánae

Con su dulce lluvia la ablandaría,

O se transformaría en el toro de Europa,

O se volvería blanco de nuevo

En el cisne de Leda.

 

 

 

Al final del 84 se cita a Tántalo.

En el 92 tenemos a Filis, Flora, Paris, Alcibíades, Epicuro, Bucéfalo, Ganimedes, Dione, Vulcano, Aquiles, Faunos, Ninfas, Sátiros, Baco, Sileno, las Gracias.

Se describe una escena de culto dionisíaco:

Circa silve medium    locus est occultus,

ubi viget maxime    suus deo cultus:

Fauni, Nymphe, Satyri,    comitatus multus

tympanizant, concinunt    ante dei vultus.

70.

Portant vina manibus    et coronas florum;

Bacchus Nymphas instruit    et choros Faunorum.

servant pedum ordinem    et instrumentorum;

sed Silenus titubat    nec psallit in chorum

 


Por mitad del bosque hay un lugar oculto,

Donde tiene especial fuerza su culto al dios:

Faunos, Ninfas, Sátiros en gran cortejo

Tocan tímpanos, cantan ante el rostro del dios.

Llevan vino en las manos y coronas de flores;

Baco instruye a las Ninfas y a los coros de Faunos.

Para que presten atención al orden de los pies y los instrumentos;

Pero Sileno da tumbos y no toca la cítara en el coro.

 

El 98 nos habla de los amores de Dido y Eneas:

Y el 99 sigue con el mismo tema.

Los 99a y b insisten, relacionado los amores de Paris y Helena y la caída de Troya con la historia de Dido y Eneas:

99a

Armat amor Paridem; vult Tyndaridem, rapit illam;

Res patet; hostis adest; pugnatur; menia cedunt.

99b

Prebuit Eneas et causam mortis et ensem;

Illa sua Dido concidit usa manu.

El amor arma a Paris; quiere a la Tindárida, la rapta;

El hecho es conocido; el enemigo está presente; se lucha; las murallas caen.

Presentó Eneas la causa de la muerte y la espada;

Su Dido sucumbió por su propia mano.

 

El 100 sigue en la línea de los precedentes. En ellos aparecen personajes de la Eneida, relacionados con los amores de Dido y Eneas: Yarbas, Palinuro, Lavinia, Anna.

El extenso 101 habla de la suerte de Troya y aparecen Paris, el Helicón, Helena, los Dánaos, Diomedes, Leda, Teseo, Hécuba, los Atridas.

Sigue la historia del rapto de Helena y la guerra de Troya en el 102.

En el 131a salen Cerbero, el Tártaro, Orfeo, Júpiter, Dánae, Cicerón o Craso.

 

 

En el 152 tenemos alusiones a la infidelidad de Júpiter, a cómo Vulcano sorprendió a Marte, a Apolo y Dafne:

2.

Iuno lovem superat    amore maritali;

Mars a Vulcano capitur    rete artificiali.

Juno a Júpiter supera en amor marital,

Marte es sorprendido por Vulcano en una red artificial

Refl.

Aves nunc in silva canunt

et canendo dulce garriunt.

Las aves ahora en el bosque cantan

Y cantando dulcemente gorjean.

3.

In exemplum Veneris    hec fabula proponitur;

Phebus Daphnem sequitur,    Europa tauro luditur.

Para ejemplo de Venus esta fábula se propone;

Febo a Dafne sigue, Europa es engañada por el toro.

Refl.

Aves nunc in silva canunt

et canendo dulce garriunt.

Las aves ahora en el bosque cantan

Y cantando dulcemente gorjean.

4.

Amor querit iuvenes, ut ludant cum virginibus;

Venus despicit senes, qui impleti sunt doloribus.

Amor quiere que los jóvenes jueguen con las doncellas;

Venus desprecia a los viejos que están llenos de dolores.

Refl.

Aves nunc in silva canunt

et canendo dulce garriunt.

Las aves ahora en el bosque cantan

Y cantando dulcemente gorjean.

 

En los 155 y 155a salen Palas, Helena, Dido, Hércules, Juno, Hécuba y Venus.

 

Venus, Baco, Neptuno y las dríades en el 162.

 

En el 187 aparecen Pílades, Orestes (citado como el Atrida), Proteo y Teseo.

 

Podemos ver el vídeo con este carmen 187 aquí.

 

En el 194 aparece Tetis.

En estos carmina potoria (cantos de bebida; del 189 al 226) la presencia de Baco es considerable, como no podía ser menos tratándose del dios del vino.

Debemos decir que la búsqueda de citas mitológicas no ha sido, ni mucho menos, exhaustiva.

Centrémonos ya en las citas mitológicas que aparecen en los 25 números que Orff musicó.

En el 16 (Fortune plango vulnera), segundo de los números de la versión de Orff, aparecen dos de los personajes en los que nos vamos a detener, Hécuba y la Ocasión:

Fortune plango vulnera

stillantibus ocellis,

quod sua michi munera

subtrahit rebellis.

verum est, quod legitur

fronte capillata,

sed plerumque sequitur

Occasio calvata.

2.

In Fortune solio

sederam elatus,

prosperitatis vario

flore coronatus;

quicquid enim florui

felix et beatus,

nunc a summo corrui

gloria privatus.

3.

Fortune rota volvitur:

descendo minoratus;

alter in altum tollitur;

nimis exaltatus

rex sedet in vertice –

caveat ruinam!

nam sub axe legimus

Hecubam reginam.

 


Lloro por las heridas de la fortuna

con ojos lacrimosos,

porque la rebelde

me arrebata sus favores.

Es verdad que está escrito

que tiene algunos pelos en la frente;

pero generalmente sigue después

que “la ocasión la pintan calva”.

En el trono de la fortuna

me había sentado yo, elevado,

coronado con las variadas flores

de la prosperidad.

Y en verdad, tanto como florecí

feliz y contento,

después, desde lo más alto, caí,

privado de la gloria.

La rueda de la fortuna gira;

yo desciendo humillado;

otro es llevado hacia lo alto.

Ensalzado en exceso,

el rey está sentado en la cumbre;

pero que esté en guardia contra la ruina,

porque bajo el eje leemos

que la reina es Hécuba.

 


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