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Archive for 4 de enero de 2011

 

Este episodio del niño resucitado, que vimos en el capítulo anterior, es recogido también por el Evangelio del Pseudo Tomás en el capítulo IX, en lengua griega:

1. Καὶ μέθ᾿ ἡμέρας δέ τινας ἔπαιζεν ὁ ᾿Ιησούς ἔν τινι δώματι ἐν ὑπερῴῳ, καὶ ἓν τῶν παιδίων τῶν παιζόντων μετ᾿ αὐτοῦ πεσὼν ἀπὸ τοῦ δώματος κάτω, ἀπέθανε· καὶ ἰδόντα τὰ ἄλλα παιδία ἔφυγον, καὶ κατέστη ὁ ᾿Ιησούς μόνος.

1. Días después se encontraba Jesús en una terraza jugando. Y uno de los muchachos que con él estaban cayó de lo alto y se mató. Los otros muchachos, al ver esto, se marcharon todos y quedó solo Jesús.

2. Καὶ ἐλθόντες οἱ γονεῖς τοῦ τεθνεῶτος ἐνεκάλουν αὐτόν. [Καῖ ᾿Ιησοὺς εἶπεν· ᾿Εγὼ οὐδέποτε κατέβαλον αὐτόν”]. ᾿Εκεῖνοι δὲ ἐπηρεάζον αὐτόν.

2. Después llegaron los padres del difunto y le echaban a él la culpa. [Mas Jesús les dijo: “No, no. Yo no lo he tirado”]. Mas ellos le maltrataban.

3. Κατεπήδησεν ᾿Ιησοὺς ἀπὸ τοῦ στέγου καὶ ἔστη παρὰ τὸ στόμα τοῦ παιδίου καὶ ἔκραζε φωνῇ μεγάλῃ καὶ εἶπεν· Ζῆνον οὕτω γὰρ τὸ ὄνομα αὐτοῦ ἐκαλεῖτο -, ἀναστὰς εἰπέ μοι, ἐγὼ σε κατέλαβον;” Καὶ ἀναστὰς παραχρῆμα εἶπεν· Οὐχί, Κύριε, οὐ κατέβαλες ἀλλὰ ἀνέστησας”. Καὶ ἰδόντες ἐξεπλάγησαν. Οἱ δὲ γονεῖς τοῦ παιδίου ἐδόξασαν τὸν Θεὸν ἐπὶ τῷ γεγονότι σημείῳ, καὶ προσεκύνησαν τὸν ᾿Ιησοῦ.

3. Dio un salto entonces Jesús desde arriba, viniendo a caer junto al cadáver. Y se puso a gritar con grandes voces: “Zenón – así se llamaba el rapaz -, levántate y respóndeme: He sido yo el que te ha tirado?” El muerto se levantó al instante y dijo: “No, Señor. Tú no me has tirado, sino que me has resucitado”. Al ver esto, quedaron consternados (todos los presentes) y los padres del muchacho glorificaron a Dios por aquel hecho maravilloso y adoraron a Jesús.

 

La traducción del texto del Pseudo Tomás IX es de Aurelio de Santos Otero en BAC.

Seguimos con otros «prodigios» de Jesús niño.

 

 

Jesús en la fuente

XXXIII

1. Erat autem Iesus annorum sex, et misit illum Mater sua cum hydria ad fontem haurire auqm cum infantibus. Et contigit postquam hausit aquam, ut quidam ex infantibus impegerit eum et conquassaverit hydriam et fregerit eam.

1. Jesús tenía seis años, y su madre lo envió a buscar agua a la fuente con los niños. Y sucedió que, cuando había llenado su vasija de agua, uno de los niños lo empujó y le destrozó la vasija.

2. At Iesus expandit pallium quo utebatur, et suscepit in pallio suo tantum aquae quantum erat in hydria, et portavit eam matri suae. At illa videns mirabatur, et cogitabat intra se, et condebat omnia haec in corde suo.

2. Pero Jesús extendió el manto que llevaba, y recogió en él tanta agua como había en el cántaro, y la llevó a su madre. La cual, viendo todo esto, se sorprendía, meditaba dentro de sí misma, y lo guardaba todo en su corazón.

 

El episodio de la fuente tiene, asimismo, su correspondencia en el Pseudo Tomás (capítulo XI):

1. ῎Οντος δ αὐτοῦ ἐξαέτους, πέμπει αὐτὸν μήτηρ αὐτοῦ ὕδωρ ἀντλῆσαι καὶ φέρειν ἐν τῷ οἴκῳ, δεδοκυῖα αὐτῷ ὑδρίαν. ᾿Εν δὲ τῷ ὄχλῳ συγκρούσας, ὑδρία ἐρράγη.

1. Cuando tenía seis años, le dio una vez su madre un cántaro para que fuera a llenarlo de agua y s elo trajera a casa. Mas Jesús tropezó en el camino con la gente y la vasija se rompió.

2. ῾Ο δὲ ᾿Ιησοὺς ἁπλώσας τὸ παλίον ὅπερ ἦν βεβλημένος, ἐγέμισεν αὐτὸ ὕδωρ καὶ ἤνεγκε τῇ μητρὶ αὐτοῦ. ᾿Ιδοῦσα δὲ μήτηρ αὐτοῦ τὸ γεγονὸς σημεῖον κατεφίλει αὐτὸν, καὶ διετήρει ἐν αὐτῇ τὰ μυστήρια ἔβλεπεν αὐτὸν ποιοῦντα.

2. Entonces él extendió el manto con que iba cubierto, lo llenó de agua y se lo llevó a su madre. Ésta al ver tal maravilla se puso a besar a Jesús. E iba conservando en su interior todos los misterios que le veía hacer.

 

La traducción del texto del Pseudo Tomás XI es de Aurelio de Santos Otero en BAC.

 

 

 

Milagro del grano de trigo

XXXIV

1. Iterum quídam die exivit in agrum et tulit parum tritici de horreo matris suae, et illud ipse seminavit. Et natum est et crevit et multiplicatum est nimis. Et Facttum est denique ut ipse meterte, et collegit fructus ex eo tres coros, et donavit multiplicibus suis.

1. Otro día Jesús fue al campo, y, tomando un grano de trigo del granero de su madre, lo sembró él mismo. Y el grano germinó, y se multiplicó extremadamente. Lo recolectó él mismo, y recogió tres medidas de trigo, que dio a sus numerosos parientes.

Jesús en medio de los leones

XXXV

1. Est via quae exit de Iericho et tendit ad Iordanis fluvium, ubi transierunt filii Israël: ibi arca testamenti dicitur resedisse. Et erat Iesus annorum octo et exivit de Iericho, et ibat ad Iordanem. Et erat secus viam crypta prope Iordanis ripam ubi leaena catulos nutriebat; et nullus poterat per viam securus ambulare. Veniens autem Iesus de Iericho, cognoscens quod in crypta illa leaena filios suos generasset, videntibus cunctis introivit in eman. At ubi viderunt leones Iesum, cucurrerunt ei obviam et adoraverunt eum. Et Iesus sedebat in caverna, et catuli leonum discurrebant circa pedes eius, blandientes cum eo ludentes. Leones vero seniores demisso capite a longe stabant et adoraverunt eum, et caudis suis blandiebantur ante eum. Tunc populus qui a longe stabat, non videns Iesum, dixit: Hic nisi gravia fecisset peccata aut parentes eius, non se ultro leonibus obtulisset”. Et cum populus haec intra se cogitaret et moerori nimio subiaceret, ecce subito in conspectu populi exivit Iesus de crypta et leones ante pedes eius ludebant inter se. Parentes vero Iesu demisso capite stabant a longe et observabant; pariter et populus propter leones longe stabat: non enim se coniungere eis audebat. Tuncs Iesus coepit dicere ad populum: “Quanto meliores sunt bestiae vobis quae ssum agnoscunt Dominum et glorificant, et vos homines, qui ad imaginem et similitudinem Dei facti estis, ignoratis. Bestiae agnoscunt me et mansuescunt; homines me vident et non cognoscunt”.

Hay un camino que sale de Jericó, y que va hacia el Jordán, en el lugar por donde pasaron los hijos de Israel, y donde se dice que se detuvo el arca de la alianza. Y Jesús, siendo de edad de ocho años, salió de Jericó, y fue hacia el Jordán. Y había, al lado del camino, cerca de la orilla del Jordán, una caverna en que una leona nutría sus cachorros, y nadie podía seguir con seguridad aquel camino. Jesús, viniendo de Jericó, y oyendo que una leona tenía su guarida en aquella caverna, entró en ella a la vista de todos. Mas, cuando los leones divisaron a Jesús, corrieron a su encuentro, y lo adoraron. Y Jesús estaba sentado en la caverna, y los leoncillos corrían aquí y allá, alrededor de sus pies, acariciándolo y jugando con él. Los leones viejos se mantenían a lo lejos, con la cabeza baja, lo adoraban, y movían dulcemente su cola ante él. Entonces el pueblo, que permanecía a distancia, no viendo a Jesús, dijo: Si no hubiesen él o sus parientes cometido grandes pecados, no se habría ofrecido él mismo a los leones. Y, mientras el pueblo se entregaba a estos pensamientos, y estaba abrumado de tristeza, he aquí que de súbito, en presencia de todos, Jesús salió de la caverna, y los leones viejos lo precedían, y los leoncillos jugaban a sus pies. Los parientes de Jesús se mantenían a distancia, con la cabeza baja, y miraban. El pueblo permanecía también alejado, a causa de los leones, y no osaba unirse a ellos. Entonces Jesús dijo al pueblo: ¡Cuánto más valen las bestias feroces, que reconocen a su Maestro, y que lo glorifican, que vosotros, hombres, que habéis sido creados a imagen y semejanza de Dios, y que lo ignoráis! Las bestias me reconocen, y se amansan. Los hombres me ven, y no me conocen.

 


Jesús despide en paz a los leones y les ordena que no hagan daño a nadie

XXXVI

1. Post haec Iesus transivit Iordanem cunctis videntibus cum leonibus, et aqua Iordanis divisa est ad dextram et ad sinistram. Tunc dixit leonibus ita ut omnes audirent: “Ite in pace et neminem laedatis, sed nec homo vobis noceat, donec revertamini unde exiistis”. At illi non voce sed corpore vale facientes abierunt ad loca sua. Iesus vero reversus est ad matrem suam.

1. Luego Jesús atravesó el Jordán con los leones, a la vista de todos, y el agua del Jordán se separó a derecha e izquierda (cf. 2 Reyes 2, 8, a propósito de Elías). Entonces dijo a los leones, de forma que todos lo oyeran: Id en paz, y no hagáis daño a nadie, pero que nadie os enoje hasta que volváis al lugar de que habéis salido. Y las fieras, saludándolo, no con la voz, pero sí con la actitud del cuerpo, volvieron a la caverna. Y Jesús regresó cerca de su madre.

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