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Archive for 6/01/11

Los cinco reyes (I)

 

Aunque ya está terminando el día conviene que digamos algo sobre la Solemnidad de la Epifanía (Manifestación) del Señor, conocida popularmente como el Día de los Reyes Magos, que celebramos hoy.

El relato de Mateo de la adoración de los Magos es un relato donde hay no tres, sino cinco reyes. Ya hemos hablado en otra ocasión de los magos de Oriente.

Tres son los “reyes” magos: ellos representan a los cristianos de la comunidad de Mateo que proceden del paganismo. En su camino de búsqueda han pasado por los judíos, depositarios de las Escrituras (Mateo 2, 2-6). Su perseverancia y su fe les han llevado a Jesús, a quien adoran como Mesías e Hijo de Dios.

Hay otro rey, un rey malo. Todo relato que se precie tiene un malo, un villano, y éste también. Es Herodes, quien personifica a todos los judíos que, a pesar de conocer las Escrituras y esperar al Mesías, rechazan a Jesús. Son las autoridades que condenan a muerte y se oponen abiertamente a los cristianos en tiempos del evangelista. ¿Sólo en tiempos del evangelista? Parece que no. Atentados como los de Irak, Egipto, Indonesia, Nigeria; persecuciones y hostilidad en países de Oriente Próximo o de mayoría musulmana, en el exterior. Líneas editoriales y artículos deleznables en periódicos; mofas gratuitas en pseudoprogramas televisivos; manipulaciones burdas, acusaciones infundadas, batiburrillos opinativos, juicios y prejuicios, condenas a la ligera, generalizaciones vergonzosas en todo lo que tenga que ver con el catolicismo a la orden del día en este país.

 

 

¡Cuánta ignorancia, cuánta mala idea! ¡Cuánta intolerancia de aquellos a quienes se les llena la boca de decir que son tolerantes! ¡Cuánta cobardía por callar ante las actuaciones de otras religiones! ¡Cuánta injusticia, cuánta inconsecuencia! ¡Cuánto culo al aire ante la hemeroteca! ¡Cuánta incompetencia! En fin, ¡cuánta incongruencia! ¡Qué poca ecuanimidad! Lo hago yo está bien, lo hacen los otros (lo mismo) y está mal…

¡Ay, Señor, líbranos de la injusticia y de la ignorancia!

También tenemos, por desgracia, malos ejemplos en las filas cristianas, y, demasiadas veces, entre quienes más ejemplo debieran dar, como pastores humildes, sencillos, austeros, tolerantes, respetuosos, dotados de sentido común. Sí, a veces el gol nos lo metemos en propia puerta, no son los delanteros del equipo rival.

Vuelvo al asunto que me ocupa, porque no quiero entrar al trapo.

Justamente esta Solemnidad de la Epifanía debe enseñarnos a ser tolerantes, a no tener el monopolio de Dios, a aceptar, desde el respeto la opinión de otros, a seguir nuestra estrella y nuestra luz (Dominus illuminatio mea), pese a que haya quienes nos lo quieran impedir, a recorrer un camino, lleno, es cierto, de dificultades; camino que lleva al descubrimiento de Dios hecho hombre, del rostro humano de Dios, Jesús de Nazaret. Deberemos regresar, tal vez, a nuestro país por otro camino.

En la comunidad a la que Mateo escribe, había paganos y judíos. Todos habían creído en Jesús, y eso les acarreaba rechazo, persecución. En ellos se repetía la situación que acompañó a Jesús desde su nacimiento hasta la cruz. Mateo anticipa en Herodes y sus consejeros la experiencia de rechazo que tuvo Jesús y que estaban viviendo sus coetáneos. A pesar de conocer las Escrituras, estaban persiguiendo a los cristianos porque éstos reconocían en Jesús al Mesías.

Los cristianos de la comunidad que provenían del paganismo se veían especialmente reflejados en la actitud de los sabios de Oriente, pues habían creído desde los pequeños signos, se habían dejado guiar por la luz que Jesús irradiaba en sus seguidores y habían profundizado en las Escrituras. La actitud de los magos ejemplarizaba el camino que habían recorrido, y su presencia en Belén les recordaba su propia experiencia de fe. (sacado de El tesoro del escriba, guía para una lectura comunitaria del evangelio de Mateo, Verbo Divino, 2001).

 

 

Llevábamos cuatro reyes (y no estamos jugando al póker) y nos falta uno. Y ése es Jesús, que es citado como γούμενος (jefe, guía, dux en la versión latina), a quien los magos adoran y Herodes quiere eliminar. Un rey muy peculiar, que no vive ni nace en un palacio, sino en un pesebre, en una cueva refugio de pastores, en soledad y humildad, en pobreza y debilidad. Desde el comienzo, la presencia de Jesús en la historia obliga a los que le rodean a tomar postura a favor o en contra de él. En el relato que nos ocupa, los magos se posicionan a favor y Herodes en contra. Y ¿hoy? ¿Cómo se posiciona la gente? Bandera discutida, signo de contradicción (ες σημεον ντιλεγόμενον) lo llama el anciano Simeón, en Lucas 2, 34. Acertada descripción.

 

 

José Antonio Pagola dice:

Los magos vienen del «Oriente», un lugar que evoca en los judíos la patria de la astrología y de otras ciencias extrañas. Son paganos. No conocen las Escrituras Sagradas de Israel, pero sí el lenguaje de las estrellas. Buscan la verdad y se ponen en marcha para descubrirla. Se dejan guiar por el misterio, sienten necesidad de «adorar». Su presencia provoca un sobresalto en todo Jerusalén. Los magos han visto brillar una estrella nueva que les hace pensar que ya ha nacido «el rey de los judíos» y vienen a «adorarlo». Este rey no es Augusto. Tampoco Herodes.

¿Dónde está? Ésta es su pregunta

Herodes se «sobresalta». La noticia no le produce alegría alguna. Él es quien ha sido designado por Roma «rey de los judíos». Hay que acabar con el recién nacido: ¿dónde está ese rival extraño? Los «sumos sacerdotes y letrados» conocen las Escrituras y saben que ha de nacer en Belén, pero no se interesan por el niño ni se ponen en marcha para adorarlo.

Esto es lo que encontrará Jesús a lo largo de su vida: hostilidad y rechazo en los representantes del poder político; indiferencia y resistencia en los dirigentes religiosos. Sólo quienes buscan el reino de Dios y su justicia lo acogerán.

Los magos prosiguen su larga búsqueda. A veces, la estrella que los guía desaparece dejándolos en la incertidumbre. Otras veces, brilla de nuevo llenándolos de «inmensa alegría». Por fin se encuentran con el Niño, y «cayendo de rodillas, lo adoran». Después, ponen a su servicio las riquezas que tienen y los tesoros más valiosos que poseen. Este Niño puede contar con ellos pues lo reconocen como su Rey y Señor.

En su aparente ingenuidad, este relato nos plantea preguntas decisivas: ¿ante quién nos arrodillamos nosotros?, ¿cómo se llama el «dios» que adoramos en el fondo de nuestro ser? Nos decimos cristianos, pero ¿vivimos adorando al Niño de Belén?, ¿ponemos a sus pies nuestras riquezas y nuestro bienestar?, ¿estamos dispuestos a escuchar su llamada a entrar en el reino de Dios y su justicia? En nuestras vidas siempre hay alguna estrella que nos guía hacia Belén.

Éste es el texto de Mateo 2, 1-12:

Το δ ᾿Ιησο γεννηθέντος ν Βηθλέεμ τς ᾿Ιουδαίας ν μέραις ῾Ηρδου το βασιλέως, δο μάγοι π νατολν παρεγένοντο ες ῾Ιεροσόλυμα λέγοντες, πο στιν τεχθες βασιλες τν ᾿Ιουδαίων; εδομεν γρ ατο τν στέρα ν τ νατολ κα λθομεν προσκυνσαι ατ. κούσας δ βασιλες ῾Ηρδης ταράχθη κα πσα ῾Ιεροσόλυμα μετ ατο, κα συναγαγν πάντας τος ρχιερες κα γραμματες το λαο πυνθάνετο παρ ατν πο Χριστς γεννται. ο δ επαν ατ, ν Βηθλέεμ τς ᾿Ιουδαίας· οτως γρ γέγραπται δι το προφήτου·

κα σύ, Βηθλέεμ γ ούδα,

οδαμς λαχίστη ε ν τος γεμόσιν ᾿Ιούδα·

κ σο γρ ξελεύσεται γούμενος, στις ποιμανε τν λαόν μου τν ᾿Ισραήλ.

Τότε ῾Ηρδης λάθρ καλέσας τος μάγους κρίβωσεν παρ ατν τν χρόνον το φαινομένου στέρος, κα πέμψας ατος ες Βηθλέεμ επεν, πορευθέντες ξετάσατε κριβς περ το παιδίου· πν δ ερητε παγγείλατέ μοι, πως κγ λθν προσκυνήσω ατ. ο δ κούσαντες το βασιλέως πορεύθησαν, κα δο στρ ν εδον ν τ νατολ προγεν ατος ως λθν στάθη πάνω ο ν τ παιδίον. δόντες δ τν στέρα χάρησαν χαρν μεγάλην σφόδρα. κα λθόντες ες τν οκίαν εδον τ παιδίον μετ Μαρίας τς μητρς ατο, κα πεσόντες προσεκύνησαν ατ, κα νοίξαντες τος θησαυρος ατν προσήνεγκαν ατ δρα, χρυσν κα λίβανον κα σμύρναν. κα χρηματισθέντες κατ ναρ μ νακάμψαι πρς ῾Ηρδην, δι λλης δο νεχώρησαν ες τν χώραν ατν.

Jesús nació en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes. Por entonces sucedió que unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Vimos su estrella en el oriente y venimos a rendirle homenaje.” Al oírlo, el rey Herodes comenzó a temblar, y lo mismo que él toda Jerusalén. Entonces, reuniendo a todos los sumos sacerdotes y letrados del pueblo, les preguntó en qué lugar debía nacer el Mesías. Le contestaron: “En Belén de Judea, como está escrito por el profeta:

Tú, Belén, en territorio de Judá,

no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá,

pues de ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, les preguntó el tiempo exacto en que había aparecido la estrella; después los envió a Belén con este encargo: “Averiguad con precisión lo referente al niño. Cuando lo encontréis, informadme a mí, para que yo también vaya a rendirle homenaje.” Oído el encargo del rey, se marcharon. De pronto, la estrella que habían visto en oriente avanzó delante de ellos hasta detenerse sobre el lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de una inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre, María, y echándose por tierra le rindieron homenaje; abrieron sus arquetas y le ofrecieron como dones oro, incienso y mirra. Después, advertidos por un sueño de que no volvieran a casa de Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

 


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Seguimos en este último capítulo con la introducción al pseudo Evangelio de Tomás de la edición crítica y bilingüe de Los evangelios apócrifos en la BAC a cargo de Aurelio de Santos. Estaba explicando las diferentes redacciones de este texto:

c) Latina. Se conserva en códices mucho más antiguos que los de las redacciones griegas. Está contenida en un palimpsesto de Viena (siglo V o VI), de lectura dificilísima y, al mismo tiempo, de gran valor. Existe, además, un manuscrito vaticano, que es el que utilizó Tischendorf para su edición de los Evangelios Apócrifos (Evangelia Apocrypha, Leipzig 1853; páginas 164 y ss.). Finalmente, A. Delatte (Anecdota Atheniensia I) ha publicado una redacción griega paralela a esta latina.

d) Siríaca. Está contenida en un manuscrito del siglo V perteneciente al British Museum y publicado por Wright en 1865 (Contributions to the Apocryphal Literature of the N. T., collected and edited from syriac manuscripts in the British Museum with an english translation and notes). Peeters (Evangiles Apocryphes II, 1914), de acuerdo con su teoría sobre el origen de los apócrifos de la infancia, considera a esta redacción como fuente de las griegas y latina. Cree, además, que es un compendio de una obra anterior mucho más amplia.

Un buen índice del inflijo ejercido por este apócrifo son las abundantes versiones eslavas que de él existen. Suelen seguir de cerca de la redacción griega A, si bien no dejan de ofrecer puntos de coincidencia con la redacción latina.

Es un problema interesante el que plantean las relaciones de este apócrifo con el Evangelio Gnóstico de Tomás, tal como le conocemos por los testimonios de San Ireneo e Hipólito. Da la impresión de que el apócrifo de la infancia fue despojando al vetusto apócrifo gnóstico de su tendenciosa doctrina, tomando de él únicamente la parte narrativa. A pesar de ello, no faltan influencias gnósticas y aun mágicas en estos mismos episodios, a veces extravagantes. Hay quines piensan incluso en su posible influjo hindú, procedente de ciertas narraciones sobre la infancia de Krishna y de Buda (G. Van den Bergh Van Eysinga, Indische Einflüsse auf evanglische Erzählungen, 1909).

A pesar de la trivialidad de la forma y de lo extravagante de algunos episodios, no dejan de aflorar en el relato ciertos dejos de pintoresca ingenuidad, que han dejado profundas huellas en la leyenda y en la iconografía.

La redacción original del apócrifo debió remontarse probablemente a las postrimerías del siglo II.

Abordamos, pues, las diferencias entre los textos de Lucas y el Pseudo Tomás, aunque antes deberíamos decir algo sobre este último texto.

¿Qué diferencias se observan en ambos textos?

– La expresión de la edad de Jesús. Lucas usa una oración temporal (καὶ ὅτε ἐγένετο ἐτῶν δώδεκα) con el numeral cardinal 12 y la palabra “año” en genitivo plural. El apócrifo utiliza un genitivo absoluto (῎Οντος δὲ αὐτοῦ δωδεκαετοῦς) y un adjetivo compuesto del numeral doce y el sustantivo año (δωδεκαετής) que aparece en caso genitivo, como aquí, en el libro de Esdras, Ireneo, Epifanio, Orígenes y Focio.

 

 

– La costumbre de subir a celebrar la Pascua: el texto del Pseudo Tomás es más breve (ἐπορεύοντο οἱ γονεῖς αὐτοῦ κατὰ τὸ ἔθος εἰς ῾Ιερουσαλὴμ εἰς τὴν  ἑορτὴν τοῦ πάσχα μετὰ τῆς συνοδίας αὐτῶν) y añade la expresión “con su caravana” (μετὰ τῆς συνοδίας αὐτῶν). Lucas es un poco más extenso (Καὶ ἐπορεύοντο οἱ γονεῖς αὐτοῦ κατ᾽ ἔτος εἰς ῾Ιερουσαλὴμ τῇ ἑορτῇ τοῦ πάσχα. καὶ ὅτε ἐγένετο ἐτῶν δώδεκα, ἀναβαινόντων αὐτῶν κατὰ τὸ ἔθος τῆς ἑορτῆς). Por lo demás las palabras son casi las mismas. Sólo la citada “caravana”, que luego sí aparece en Lucas (versículo 44).

– ¿cómo llega el Niño a Jerusalén? Es curioso que en el Pseudo Tomás se indique claramente que el Niño subió a Jerusalén (ἀνῆλθεν τὸ παιδίον ᾿Ιησοῦς εἰς ῾Ιεροσόλυμα) con un verbo de movimiento, una preposición que indica dirección y la palabra “Jerusalén” en su versión tardía (frente al ῾Ιερουσαλήμ de Lucas). En el evangelista canónico se dice que el Niño se quedó en Jerusalén (ὑπέμεινεν ᾿Ιησοῦς ὁ παῖς ἐν ῾Ιερουσαλήμ). La actitud de Jesús es más significativa en el Pseudo Tomás, ya que no sólo se queda donde estaba y son sus padres quienes creen que está en la caravana, sino que, cuando la comitiva se dispone a regresar, el pequeño Jesús se vuelve al templo.

– La búsqueda del Niño tras un día de marcha es coincidente, excepto en al forma de expresarlo: de nuevo un genitivo absoluto en Tomás (῾Οδευσάντων δὲ ὁδὸν ἡμέρας μιᾶς) frente a un simple ἦλθον ἡμέρας ὁδὸν (caminaron una jornada).

– El apócrifo omite la palabra “conocidos” de Lucas (τοῖς γνωστοῖς), pero incluye un verbo: “se afligieron” (ἐλυπήθησαν) que no figura en Lucas.

– Tomás no habla de Jerusalén, como Lucas (εἰς ῾Ιερουσαλὴμ), sino sólo de la ciudad (εἰς τὴν πόλιν), cuando los padres deciden regresar.

– De nuevo divergen en la forma de indicar el tiempo transcurrido hasta que encuentran al Niño. Lucas, empleando un cardinal y “día” en acusativo plural dice: μετὰ ἡμέρας τρεῖς εὖρον αὐτὸν, frente al ordinal “tercero” calificativo de “día” en acusativo singular (μετὰ τρίτην ἡμέραν εὖρον αὐτὸν) de Tomás.

– En Lucas Jesús oye a los maestros (en genitivo, ἀκούοντα αὐτῶν) y les pregunta (verbo con preverbio, ἐπερωτῶντα) en acusativo (αὐτούς). En Tomás les escucha y pregunta (verbo simple, ἐρωτῶντα) en acusativo (αὐτούς).

– El Pseudo Tomás se recrea en el prodigio del Niño dialogando con los maestros de la Ley:

Προσεῖχον δὲ πάντες καὶ ἐθαύμαζον, πῶς παιδίον ὑπάρχων ἀποστομίζει τοὺς πρεσβυτέρους καὶ διδασκάλους τοῦ λαοῦ, ἐπιλύων τὰ κεφάλαια τοῦ νόμου καὶ τὰς παραβολὰς τῶν προφητῶν.

Todos estaban pendientes de él y se admiraban de ver que, niño como era, dejaba sin palabra a los ancianos y maestros del pueblo, desentrañándoles los capítulos de la Ley y las parábolas de los profetas.

y utiliza un verbo raro (ἀποστομίζει, “cerrar la boca”, “dejar sin palabra”) que sólo aparece en la Suda, en Orígenes, en el lexicógrafo Hesiquio y en los textos conciliares.

Lucas es más breve:

ἐξίσταντο δὲ πάντες οἱ ἀκούοντες αὐτοῦ ἐπὶ τῇ συνέσει καὶ ταῖς ἀποκρίσεσιν αὐτοῦ

Y todos los que lo oían estaban atónitos ante su inteligencia y sus respuestas.

– En Lucas tras el verbo “decir” siempre tenemos la preposición más caso acusativo (πρὸς αὐτὸν, πρὸς αὐτούς), frente al dativo sin preposición del Pseudo Tomás (αὐτῷ, αὐτοῖς).

– En la pregunta de María, que en Tomás se acerca (Προσελθοῦσα), cambia el interrogativo (τί en Lucas; ἱνατί, en Tomás) y también otra palabra: un adverbio en Lucas (οὕτως), un demostrativo en Tomás (τοῦτο). Además Tomás no dice “tu padre y yo” (ὁ πατήρ σου κἀγὼ) como Lucas.

– La respuesta de Jesús viene expresada en Lucas en pasado (imperfecto: ἐζητεῖτέ; y pluscuamperfecto: ᾔδειτε) frente a presente y perfecto de Tomás (ζητεῖτε, οἴδατε).

– Tomás nada dice de que los padres de Jesús no comprendieron lo que Él les decía, como aparece en Lucas (Καὶ αὐτοὶ οὐ συνῆκαν τὸ ῥῆμα ὃ ἐλάλησεν αὐτοῖς), pero añade algo totalmente ausente en Lucas: la pregunta a María de los escribas sobre si era la madre del niño y su expresión ante su respuesta afirmativa. Esta expresión tiene mucho del saludo de Isabel a su prima María en la Visitación, que esta en la base del Ave María:

εὐλογημένη σὺ ἐν γυναιξίν, καὶ εὐλογημένος ὁ καρπὸς τῆς κοιλίας σου. (Lucas 1, 42)

Μακαρία σὺ ἐν γυναιξίν, ὅτι ηὐλόγησεν ὁ Θεὸς τὸν καρπὸν τῆς κοιλίας σου· (Pseudo Tomás).

 

 

Los escribas, además, afirman que nunca han visto y oido tanta gloria, virtud y sabiduría.

– En el final, Jesús marcha con sus padres a Nazaret. Sólo cambia que en Lucas “bajó con ellos y se fue a Nazaret” (καὶ κατέβη μετ᾽ αὐτῶν καὶ ἦλθεν εἰς Ναζαρέθ), mientras que Tomás lo personaliza en al madre, a quien Jesús, tras levantarse, sigue (᾿Αναστὰς δὲ ᾿Ιησοῦς ἠκολούησεν τῇ μητρὶ αὐτοῦ).

– En Lucas, María conservaba todas las palabras en su corazón (καὶ ἡ μήτηρ αὐτοῦ διετήρει πάντα τὰ ῥήματα ἐν τῇ καρδίᾳ αὐτῆς). El Pseudo Tomás, por su parte, usa el término “sucesos” (τὰ γενόμενα) y no habla de corazón, pese a que Aurelio de Santos sí lo traduce.

– El Pseudo Tomás no dice que Jesús crecía en sabiduría, edad y gracia “ante Dios y los hombres” (παρ Θεῷ κα νθρώποις), como dice Lucas, pero sí añade ese final típico: A Él sea tributada alabanza por los siglos de los siglos. Amén (Αὐτῷ δόξα εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων, ἀμήν.).

 

Y hasta aquí esta breve selección de textos de los evangelios apócrifos que, junto con las introducciones de Aurelio de Santos y Antonio Piñero, nos sirven para hacernos una idea del tipo de literatura que encierran.

 

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