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Archive for 7/01/11

 

 

W. R. F. Browning, en su Diccionario de la Biblia, escribe sub voce “magos”:

Los “Magos” de Oriente (Mateo 2, 1-18), probablemente astrólogos. Son presentados como gentiles, ignorantes del Antiguo Testamento (Mateo 2, 2-6) y presumiblemente en número de tres (2, 11). Más tarde, la tradición supuso, apoyándose en Isaías 60, 3, que eran reyes, e incluso les dieron los nombres de Gaspar, Melchor y Baltasar.

Hacemos un paréntesis en lo que escribe Browning, y, ya que cita a Isaías 60, es conveniente que reproduzcamos los versículos 1 a 6 del capítulo 60 del profeta hebreo, que se proclaman como lectura en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, como una prefiguración del episodio de los magos:

Φωτζου, φωτζου ῾Ιερουσαλημ, κει γρ σου τ φς κα δξα Κυρου π σ νατταλκεν· δο σκτος κα γνφος καλψει γν π θνη π δ σ φανσεται Κριος κα δξα ατο π σ φθσεται κα πορεσονται βασιλες τ φωτ σου κα θνη τ λαμπρτητ σου· ρον κκλ τος φθαλμος σου κα δ συνηγμνα τ τκνα σου δο κασιν πντες ο υο σου μακρθεν κα α θυγατρες σου π μων ρθσονται· ττε ψ κα φοβηθσ κα κστσ τ καρδίᾳ τι μεταβαλε ες σ πλοτος θαλσσης κα θνν κα λαν κα ξουσν σοι γλαι καμλων κα καλψουσν σε κμηλοι Μαδιαμ κα Γαιφα πντες κ Σαβα ξουσιν φροντες χρυσον κα λβανον οσουσιν κα τ σωτριον Κυρου εαγγελιονται.

¡Levántate, brilla, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos; pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y acudirán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Echa una mirada en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti el tráfico del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, proclamando las alabanzas del Señor.

 

Hecho el paréntesis, volvemos con Browning y lo que dice acerca de los magos en su Diccionario de la Biblia:

El relato mateano contiene rasgos imposibles: una estrella en movimiento (¿pudieron los Magos haber viajado sólo de noche?), que se paró exactamente sobre el lugar correcto (2, 9), aun cuando, pese a esta guía celestial, los Magos se vieron obligados a preguntar la dirección a Herodes (2, 8-9). Es mejor considerar el relato como un midrás, y no como una historia: es la manera en que Mateo muestra la realeza universal de Cristo (los gentiles lo reconocen) y el sometimiento de las artes mágicas y de la superstición al Señor – una idea establecida por Lucas en su relato de la destrucción de textos mágicos en Éfeso después de escuchar a Pablo (Hechos 19, 19).

 

 

Hasta aquí el texto de Browning. Puesto que cita el episodio de los textos mágicos es necesario conocerlo. Antes, sin embargo, es pertinente decir que el midrás es un recurso de la literatura judía para profundizar en los significados de la Escritura a través de la recreación narrativa. Releyendo un relato del Antiguo Testamento y ahondando en su significado elaboraban una nueva narración que expresaba sentidos nuevos del texto. Para nosotros eso puede parecer una invención, pero para ellos era una forma de profundizar en el contenido de la Palabra de Dios. Aquí tenemos Hechos 19, 11-20:

 

Δυνάμεις τε ο τς τυχούσας Θες ποίει δι τν χειρν Παύλου, στε κα π τος σθενοντας ποφέρεσθαι π το χρωτς ατο σουδάρια σιμικίνθια κα παλλάσσεσθαι π ατν τς νόσους, τά τε πνεύματα τ πονηρ κπορεύεσθαι. ᾿Επεχείρησαν δέ τινες κα τν περιερχομένων ᾿Ιουδαίων ξορκιστν νομάζειν π τος χοντας τ πνεύματα τ πονηρ τ νομα το Κυρίου ᾿Ιησο λέγοντες· ῾Ορκίζω μς τν ᾿Ιησον ν Παλος κηρύσσει. σαν δέ τινος Σκευ ᾿Ιουδαίου ρχιερέως πτ υο τοτο ποιοντες. ποκριθν δ τ πνεμα τ πονηρν επεν ατος, τν μὲν ᾿Ιησον γινώσκω κα τν Παλον πίσταμαι, μες δ τίνες στέ; κα φαλόμενος νθρωπος π ατος ν ν τ πνεμα τ πονηρν κατακυριεύσας μφοτέρων σχυσεν κατ ατν, στε γυμνος κα τετραυματισμένους κφυγεν κ το οκου κείνου. τοτο δ γένετο γνωστν πσιν ᾿Ιουδαίοις τε καΕλλησιν τος κατοικοσιν τν ῎Εφεσον, κα πέπεσεν φόβος π πάντας ατούς, κα μεγαλύνετο τ νομα το Κυρίου ᾿Ιησο. πολλοί τε τν πεπιστευκότων ρχοντο ξομολογούμενοι κα ναγγέλλοντες τς πράξεις ατν. κανο δ τν τ περίεργα πραξάντων συνενέγκαντες τς βίβλους κατέκαιον νώπιον πάντων· κα συνεψήφισαν τς τιμς ατν κα ερον ργυρίου μυριάδας πέντε. Οτως κατ κράτος το Κυρίου λόγος ηξανεν κα σχυεν.

Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo; hasta el punto de que aplicaban a los enfermos paños o pañuelos que él había tocado, y les desaparecía la enfermedad y también salían de ellos los espíritus malignos. Unos exorcistas ambulantes judíos intentaron invocar sobre los poseídos de espíritus malignos el nombre de Jesús con la fórmula: “Os conjuro por el Jesús que Pablo predica”. Un sumo sacerdote judío, llamado Escevas, tenía siete hijos que hacían eso. Pero el espíritu maligno les dijo: “A Jesús lo conozco, Pablo sé quién es; vosotros, ¿quiénes sois?” El hombre poseído del espíritu maligno se abalanzó sobre ellos y los dominó por la fuerza, así que tuvieron que escapar desnudos y malheridos de aquella casa. Lo supieron los vecinos de Éfeso, judíos y griegos, y todos se llenaron de temor. El nombre del Señor Jesús ganaba prestigio. Muchos que abrazaban la fe venían a confesar públicamente sus prácticas. No pocos, que habían practicado la magia, traían sus libros y los quemaban en presencia de todos. Calculando el precio global, resultó ser de cincuenta mil monedas de plata. Así, por el poder del Señor, el mensaje crecía y se fortalecía.

 

 

Y concluimos con un nuevo texto de Pagola, como colofón al ciclo de Navidad. Texto realmente interesante:

 

No recuperaremos los cristianos el vigor espiritual que necesitamos en estos tiempos de crisis religiosa, si no aprendemos a vivir nuestra adhesión a Jesús con una calidad nueva. Ya no basta relacionarnos con un Jesús mal conocido, vagamente captado, confesado de manera abstracta o admirado como un líder humano más. ¿Cómo redescubrir con fe renovada el misterio que se encierra en Jesús? ¿Cómo recuperar su novedad única e irrepetible? ¿Cómo dejarnos sacudir por sus palabras de fuego? El prólogo del evangelio de Juan nos recuerda algunas convicciones cristianas de suma importancia.

En Jesús ha ocurrido algo desconcertante. Juan lo dice con términos muy cuidados: «la Palabra de Dios se ha hecho carne». No se ha quedado en silencio para siempre. Dios se nos ha querido comunicar, no a través de revelaciones o apariciones, sino encarnándose en la humanidad de Jesús. No se ha “revestido” de carne, no ha tomado la “apariencia” de un ser humano. Dios se ha hecho realmente carne débil, frágil y vulnerable como la nuestra.

Los cristianos no creemos en un Dios aislado e inaccesible, encerrado en su Misterio impenetrable. Nos podemos encontrar con él en un ser humano como nosotros. Para relacionarnos con él, no hemos de salir de nuestro mundo. No hemos de buscarlo fuera de nuestra vida. Lo encontramos hecho carne en Jesús.

Esto nos hace vivir la relación con él con una profundidad única e inconfundible. Jesús es para nosotros el rostro humano de Dios. En sus gestos de bondad se nos va revelando de manera humana cómo es y cómo nos quiere Dios. En sus palabras vamos escuchando su voz, sus llamadas y sus promesas. En su proyecto descubrimos el proyecto del Padre.

Todo esto lo hemos de entender de manera viva y concreta. La sensibilidad de Jesús para acercarse a los enfermos, curar sus males y aliviar su sufrimiento, nos descubre cómo nos mira Dios cuando no ve sufrir, y cómo nos quiere ver actuar con los que sufren. La acogida amistosa de Jesús a pecadores, prostitutas e indeseables nos manifiesta cómo nos comprende y perdona, y cómo nos quiere ver perdonar a quienes nos ofenden.

Por eso dice Juan que Jesús está «lleno de gracia y de verdad». En él nos encontramos con el amor gratuito y desbordante de Dios. En él acogemos su amor verdadero, firme y fiel. En estos tiempos en que no pocos creyentes viven su fe de manera perpleja, sin saber qué creer ni en quién confiar, nada hay más importante que poner en el centro de las comunidades cristianas a Jesús como rostro humano de Dios.

 


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