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Archive for 8/03/11

 

Con posterioridad a los acontecimientos narrados en la Ilíada Idomeneo obtuvo una victoria en el pugilato en los juegos fúnebres celebrados en honor de Aquiles. Fue uno de los héroes que entraron en Troya dentro del caballo de madera, y figura entre los jueces encargados de otorgar las armas de Aquiles.

Según la Odisea, entre los “regresos”, el de Idomeneo fue uno de los más felices.  Lo leemos en Odisea, III, 180 y siguientes, en boca del anciano Néstor de Pilos en su respuesta a Telémaco, el hijo de Odiseo:

 

τέτρατον ἦμαρ ἔην, ὅτ᾽ ἐν Ἄργεϊ νῆας ἐίσας

Τυδεΐδεω ἕταροι Διομήδεος ἱπποδάμοιο

ἵστασαν: αὐτάρ ἐγώ γε Πύλονδ᾽ ἔχον, οὐδέ ποτ᾽ ἔσβη

οὖρος, ἐπεὶ δὴ πρῶτα θεὸς προέηκεν ἀῆναι.

ὣς ἦλθον, φίλε τέκνον, ἀπευθής, οὐδέ τι οἶδα

κείνων, οἵ τ᾽ ἐσάωθεν Ἀχαιῶν οἵ τ᾽ ἀπόλοντο.

ὅσσα δ᾽ ἐνὶ μεγάροισι καθήμενος ἡμετέροισι

πεύθομαι, θέμις ἐστί, δαήσεαι, κοὐδέ σε δεύσω.

εὖ μὲν Μυρμιδόνας φάσ᾽ ἐλθέμεν ἐγχεσιμώρους,

οὓς ἄγ᾽ Ἀχιλλῆος μεγαθύμου φαίδιμος υἱός,

εὖ δὲ Φιλοκτήτην, Ποιάντιον ἀγλαὸν υἱόν.

πάντας δ᾽ Ἰδομενεὺς Κρήτην εἰσήγαγ᾽ ἑταίρους,

οἳ φύγον ἐκ πολέμου, πόντος δέ οἱ οὔ τιν᾽ ἀπηύρα.

Ἀτρεΐδην δὲ καὶ αὐτοὶ ἀκούετε, νόσφιν ἐόντες,

ὥς τ᾽ ἦλθ᾽, ὥς τ᾽ Αἴγισθος ἐμήσατο λυγρὸν ὄλεθρον.

ἀλλ᾽ τοι κεῖνος μὲν ἐπισμυγερῶς ἀπέτισεν:

 

Ya era el cuarto día cuando los compañeros de Diomedes Tidida, domador de caballos, se detuvieron en Argos con sus bien proporcionadas naves; pero yo tomé la rota de Pilos y nunca me faltó el viento desde que un dios lo envió para que soplase. Así vine, hijo querido, sin saber nada, ignorando cuáles aqueos se salvaron y cuáles perecieron. Mas, cuanto oí referir desde que torné a mi palacio lo sabrás ahora, como es justo; que no debo ocultarte nada. Dicen que han llegado bien los valerosos mirmidones a quienes conducía el hijo ilustre del magnánimo Aquileo, que asimismo aportó con felicidad Filoctetes, hijo preclaro de Peante; y que Idomeneo llevó a Creta todos sus compañeros que escaparon de los combates, sin que el mar le quitara ni uno solo. Del Atrida vosotros habréis oído contar, aunque vivís tan lejos, cómo vino y cómo Egisto le aparejó una deplorable muerte. Pero de lamentable modo hubo de pagarlo.

 

 

Idomeneo es citado también en la Odisea, cuando Odiseo, que ha adoptado la figura de un anciano, habla, primero con el porquerizo Eumeo, y más tarde con su esposa Penélope (Odisea XIX, 172-202) a quien dice:

 

Κρήτη τις γαῖ᾽ ἔστι, μέσῳ ἐνὶ οἴνοπι πόντῳ,

καλὴ καὶ πίειρα, περίρρυτος: ἐν δ᾽ ἄνθρωποι

πολλοί, ἀπειρέσιοι, καὶ ἐννήκοντα πόληες.

ἄλλη δ᾽ ἄλλων γλῶσσα μεμιγμένη: ἐν μὲν Ἀχαιοί,

ἐν δ᾽ Ἐτεόκρητες μεγαλήτορες, ἐν δὲ Κύδωνες,

Δωριέες τε τριχάϊκες δῖοί τε Πελασγοί.

τῇσι δ᾽ ἐνὶ Κνωσός, μεγάλη πόλις, ἔνθα τε Μίνως

ἐννέωρος βασίλευε Διὸς μεγάλου ὀαριστής,

πατρὸς ἐμοῖο πατήρ, μεγαθύμου Δευκαλίωνος

Δευκαλίων δ᾽ ἐμὲ τίκτε καὶ Ἰδομενῆα ἄνακτα:

ἀλλ᾽ μὲν ἐν νήεσσι κορωνίσιν Ἴλιον ἴσω

ᾤχεθ᾽ ἅμ᾽ Ἀτρείδῃσιν, ἐμοὶ δ᾽ ὄνομα κλυτὸν Αἴθων,

ὁπλότερος γενεῇ: δ᾽ ἄρα πρότερος καὶ ἀρείων.

ἔνθ᾽ Ὀδυσῆα ἐγὼν ἰδόμην καὶ ξείνια δῶκα.

καὶ γὰρ τὸν Κρήτηνδε κατήγαγεν ἲς ἀνέμοιο,

ἱέμενον Τροίηνδε παραπλάγξασα Μαλειῶν:

στῆσε δ᾽ ἐν Ἀμνισῷ, ὅθι τε σπέος Εἰλειθυίης,

ἐν λιμέσιν χαλεποῖσι, μόγις δ᾽ ὑπάλυξεν ἀέλλας.

αὐτίκα δ᾽ Ἰδομενῆα μετάλλα ἄστυδ᾽ ἀνελθών:

ξεῖνον γάρ οἱ ἔφασκε φίλον τ᾽ ἔμεν αἰδοῖόν τε.

τῷ δ᾽ ἤδη δεκάτη ἑνδεκάτη πέλεν ἠὼς

οἰχομένῳ σὺν νηυσὶ κορωνίσιν Ἴλιον εἴσω.

τὸν μὲν ἐγὼ πρὸς δώματ᾽ ἄγων ἐῢ ἐξείνισσα,

ἐνδυκέως φιλέων, πολλῶν κατὰ οἶκον ἐόντων:

καί οἱ τοῖς ἄλλοις ἑτάροις, οἳ ἅμ᾽ αὐτῷ ἕποντο,

δημόθεν ἄλφιτα δῶκα καὶ αἴθοπα οἶνον ἀγείρας

καὶ βοῦς ἱρεύσασθαι, ἵνα πλησαίατο θυμόν.

ἔνθα δυώδεκα μὲν μένον ἤματα δῖοι Ἀχαιοί:

εἴλει γὰρ Βορέης ἄνεμος μέγας οὐδ᾽ ἐπὶ γαίῃ

εἴα ἵστασθαι, χαλεπὸς δέ τις ὤρορε δαίμων.

τῇ τρισκαιδεκάτῃ δ᾽ ἄνεμος πέσε, τοὶ δ᾽ ἀνάγοντο.”

 

 

 

“En medio del vinoso ponto rodeada del mar, hay una tierra hermosa y fértil, Creta; y en ella muchos, innumerables hombre, y noventa ciudades. Allí se oyen mezcladas varias lenguas, pues viven en aquel país los aqueos, los magnánimos cretenses indígenas, los cidones, los dorios, que están divididos en tres tribus, y los divinos pelasgos. Entre las ciudades se halla Cnoso, gran población, en la cual reinó por espacio de nueve años Minos, que conversaba con el gran Zeus y fue padre de mi padre, del magnánimo Deucalión. Este engendróme a mí y al rey Idomeneo, que fue a Ilión en las corvas naves, juntamente con los Atridas; mi preclaro nombre es Etón y soy el más joven de los dos hermanos, pues aquel es el mayor y el más valiente.

En Cnoso conocí a Odiseo y aun le ofrecí los dones de la hospitalidad. El héroe enderezaba el viaje para Troya cuando la fuerza del viento lo apartó de Malea y lo llevó a Creta: y entonces ancoró sus barcos en un puerto peligroso en la desembocadura del Amniso, donde está la gruta de Ilitia, y a duras penas pudo escapar de la tormenta. Entróse en seguida por la ciudad y preguntó por Idomeneo que era, según afirmaba, su huésped querido y venerado; mas ya la aurora había aparecido diez u once veces desde que había zarpado para Ilión con sus corvas naves. Al punto lo conduje al palacio, le procuré digna hospitalidad, tratándole solícita y amistosamente -que en nuestra casa reinaba la abundancia- e hice que a él y a los compañeros que llevaba se les diera harina y negro vino en común por el pueblo, y también bueyes para que los sacrificaran y satisfacieran de este modo su apetito. Los divinos aqueos permanecieron con nosotros doce días, por soplar el Bóreas tan fuertemente que casi no se podía estar ni aun en la tierra. Debió de excitarlo alguna deidad malévola. Mas en el día treceno echóse el viento y se dieron a la vela.”

 

Pero, aun cuando se mostrase una tumba en Creta, su leyenda registra otros acontecimientos que dieron un realce dramático al final de su vida.

Cuando el viaje de Troya a Creta, la flota de Idomeneo se vio azotada por una tempestad. Entonces el rey hizo voto de sacrificar a Posidón el primer ser humano que encontrase en su reino si llegaba sano y salvo a él. Y he aquí que la primera persona que vio fue su hijo (o su hija). Fiel a su promesa, el rey lo sacrificó, aunque otros aseguran que sólo efectuó el simulacro. Sea lo que fuere, no tardó en producirse una epidemia, que asoló Creta, y para aplacar a los dioses, los habitantes expulsaron a Idomeneo, cuyo acto cruel había provocado la cólera divina. Idomeneo se trasladó a Italia meridional, y se estableció en Salento, donde rigió un templo a Atenea.

Lo leemos en la Eneida III, 396 y siguientes,

has autem terras Italique hanc litoris oram,

proxima quae nostri perfunditur aequoris aestu,

effuge; cuncta malis habitantur moenia Grais.

hic et Narycii posuerunt moenia Locri,

et Sallentinos obsedit milite campos

Lyctius Idomeneus; hic illa ducis Meliboei

parua Philoctetae subnixa Petelia muro.

 

Evita, sin embargo, esas tierras, evita esas cercanas costas de Italia,

que bañan las olas de nuestro mar;

todas sus ciudades están habitadas por los pérfidos Griegos.

Allí los Locrios han levantado las murallas de Naricia,

y el lictio Idomeo ocupa con sus guerreros los campos salentinos;

allí el caudillo Filoctetes, rey de Melibea, ha fortificado la reducida población de Petelia.

 

Las traducciones de Homero son de Luis Segalà i Estalella. La de Virgilio de Ana Pérez Vega.

 

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