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Archive for 22 de marzo de 2011

En mi centro, además de ESO y Bachillerato, se imparten estudios de Ciclos Formativos de Grado Medio de Sanitaria (Farmacia y Parafarmacia, Auxiliar de Enfermería, Emergencias Sanitarias), Grado Superior de Sanitaria (Laboratorio de Diagnóstico Clínico, Anatomía Patológica y Documentación Sanitaria) y Grado Superior de Edificación y Obra Civil (Topografía y Proyectos de Construcción y Edificación).

Y hasta ahora llevo 6 palabras de origen griego: farmacia, diagnóstico, clínico, anatomía, patológica y topografía.

A los alumnos de Topografía se les puede ver habitualmente en el patio, o en zonas cercanas al instituto, realizando ejercicios de medición con lo que habitualmente se llama estación total.

 

 

El otro día tenía guardia de patio y en el patio se hallaban precisamente un profesor y un alumno de Topografía haciendo prácticas con este instrumento. Le pregunté a mi compañero de topografía cómo se llamaba el instrumento y me dijo “es un teodolito, pero normalmente se llama estación total, porque es más complejo que el teodolito”.

En efecto, se denomina estación total a un aparato electro-óptico utilizado en topografía, cuyo funcionamiento se apoya en la tecnología electrónica. Consiste en la incorporación de un distanciómetro y un microprocesador a un teodolito electrónico.

Le dije “eso es una palabra griega” y me preguntó por su significado; en ese momento alcancé a decirle que uno de sus elementos, por el uso que tiene el aparato, era el de ὁδός (camino). La cosa quedó así.

Eso fue el viernes y ayer lunes me preguntó si había seguido con lo del teodolito y le dije que estaba en ello. De paso, me puso a prueba con otras dos palabras de la topografía, preguntándome por el significado de taquimetría y goniómetro que, perdonen la inmodestia, fácilmente acerté, porque, si alguna ventaja tiene saber griego, y más en un centro donde se realizan estudios de sanitaria y topografía, es que se domina el lenguaje básico de las asignaturas de dichos ciclos, especialmente las de sanitaria.

Estaba en ello y he llegado ya a una serie de conclusiones sobre la palabrita.

La primera conclusión es que su etimología es incierta, variada y opinable. Quizás por ello el diccionario de la RALE no se moje en su definición y no indique, como hace en otros muchos términos, la etimología de la palabra. Dice simplemente:

Mat.(emáticas)

Instrumento de precisión que se compone de un círculo horizontal y un semicírculo vertical, ambos graduados y provistos de anteojos, para medir ángulos en sus planos respectivos.

 

Por su parte, el Diccionari valencià-català-balear del Institut d’Estudis Catalans dice:

 

TEODOLIT m., neol.(ogisme)

Instrument de precisió que serveix per a mesurar angles horitzontals i verticals; cast(ellà). teodolito.
Etim.(ologia): obscura. Potser compost del gr. θεᾶν ‘mirar’ i ὁδóς ‘camí’ amb un element final que podria esser adaptació del cast. alidada, segons Corominas DECast, ii, 176.

 

De la palabra alidada dice lo siguiente el diccionario de la RALE:

alidada.

(Del árabe hispánico. al‘iáda, y este del árabe clásico ‘iādah).

1. f. Regla fija o móvil que lleva perpendicularmente y en cada extremo una pínula o un anteojo. Acompaña a ciertos instrumentos de topografía y sirve para dirigir visuales.

 

 

El diccionari.cat dice sobre teodolito:

D’origen incert, aparegut al s. XVI, potser comp. científic del gr. theáō ‘mirar’, odós ‘camí’ i part del mot (a)lid(ada), instrument que era part essencial del teodolit antic]

m TOPOG Instrument de precisió destinat a mesurar angles horitzontals i verticals.

 

En efecto, según Corominas, es palabra internacional, conocida en otros idiomas desde el siglo XVI, pero en castellano sólo desde el siglo XIX. El origen de la palabra es oscuro, «quizá compuesto formado arbitrariamente con el griego (θέάω) «theáo» ‘yo miro’, (δóς) «hódos» ‘camino’ y la parte central de la palabra «alidada», instrumento que constituía la parte esencial del teodolito antiguo».

Como Corominas decía la palabra se introduce en castellano en el siglo XIX, aunque se conoce en otras lenguas desde el XVI. Y así es. El año 1571 es el de la primera mención de la palabreja que en nuevo latín y latín científico se llama theodolitus, aunque su primera forma fue theodelitus y apareció en la obra Pantometria, del año 1571, de Leonard Digges.

Leonard Digges (1520-1559) fue un conocido matemático y agrimensor inglés, al que se le atribuye la invención del telescopio y teodolito, y un gran divulgador de la ciencia a través de sus publicaciones en inglés. En cierto modo, su hijo Thomas siguió sus pasos y fue un elemento clave en la popularización del libro de Copérnico De revolutionibus orbium coelestium.

La primera publicación de las muchas de Leonard Digges fue A General Prognostication, publicada en 1553, que se convirtió en un best-seller, ya que contenía un calendario perpetuo, las colecciones de la tradición del tiempo y una gran cantidad de material astronómico, que hasta entonces en gran medida sólo podían obtenerse a través de los libros publicados en latín o griego.

 

 

Cuando oí la palabra teodolito, me vino a la cabeza, por el uso que se da al aparato, la palabra camino (δóς), pero luego pensé en el adjetivo δολιχός (largo); en ningún caso pensé que tendría que ver con “dios” y no se me ocurrió que teo- pudiera venir de θεαόμαι, tal vez por atribuir la acción de ver en los instrumentos al verbo σκοπέω (mirar, examinar).

En el artículo Una etimología misteriosa, que firma Arrigo Coen Anitúa, se repasan todas las posibilades del vocablo. Las aportamos. Nosotros sólo añadimos las palabras en griego.

Como hemos dicho, teodolito es una de las voces acerca de cuyo origen la Academia se abstiene de opinar. Corominas la pone al final de los términos derivados del griego theós (θεός), ‘dios’, pero hace la salvedad: “es improbable que tenga que ver con theós”. Agrega que “es palabra de origen oscuro; falta todavía en Aut. (Con esta abreviatura Corominas se refiere al famoso primer diccionario de la Real Academia Española, precisamente llamado de autoridades, porque indica con citas el uso que de cada palabra hacían los buenos autores. El primer volumen, de los seis que constituyen la obra, apareció en 1726 y el último en 1739); pero en otros idiomas europeos se documenta desde el siglo XVI.

Quizá sea un compuesto formado arbitrariamente con thean ‘mirar’, odós, ‘camino’, y la parte central de la palabra alidada, instrumento que constituía la parte esencial del teodolito antiguo.”

Bien es verdad que se han lanzado arriesgadas conjeturas, relativamente razonables las unas, disparatadas otras, sobre la etimología de teodolito. Las voces, en diversas lenguas, datan, como lo apunta Corominas, del siglo XVI. Por lo que al inglés toca, el Century Dictionary reza: “antiguamente theodelite; a veces theodelet; en alemán y danés, theodolit; equivalentes al francés théodolite; español teodolita (sic); italiano teodolito (en realidad, teodolite); provenientes todas del inglés, y éste del nuevo latín, mediante un supuesto theodolitus, que tuvo primero la forma theodelitus, en una obra de Leonard Digges, intitulada Pantometria, fechada en 1571 (probablemente el año de la muerte del autor), definido como “un círculo marcado en 360 grados, o un semicírculo partido en 180 porciones”; origen desconocido.”

No cabe duda de que el término tiene una fisonomía griega, pero carece de una base griega que se pueda invocar con verosimilitud.

Queda dicho que no han faltado aventuradas hipótesis: por ejemplo, algunas quieren derivar la palabra de un elemento radical griego thea (θεα), de ‘ver’, ‘mirar’, ‘contemplar’, ‘ser espectador’ (esta raíz genera también la voz θέατρον théatron, ‘teatro’, ‘lugar donde se ve’), más odós (ὁδός), ‘camino’, y litós (λιτός), ‘suave’, ‘liso’, ‘llano’; esto daría el significado ‘ver el camino plano’. Otros, al elemento théa (θεα) agregan dolichós (δολιχός), ‘largo’, como queriendo decir ‘ver la longitud’. También hay quienes yuxtaponen a théa (θέα), ‘mirada’, doulos (δούλος), ‘servidor’, e interpretan ‘al servicio de la mirada’, y quienes a théa suman delos (δῆλος), ‘claro’, ‘manifiesto’, o sea ‘visión clara’. Tampoco han faltado quienes prefieran el radical thein (θεῖν), ‘correr’, y el ya dicho dolichós, ‘largo’, lo que traduciríamos por ‘largo recorrido’.

Un curioso híbrido es el que forjan los que sostienen que teodolito proviene del artículo inglés the, ‘una’, o como símbolo de un círculo, más las voces latinas delitus o deletus, lo que equivaldría a ‘el círculo tachado’, descripción de un círculo marcado en sectores por numerosos diámetros, lo que da un efecto de haberlo tachado, y representa el plano en que gira el instrumento de que se trata.

No recuerdo en qué libro leí algo sobre la hipótesis de que el nombre del teodolito provenía del antropónimo Theódulos (Θεόδουλος), esto es, Teódulo, y que su origen se atribuía a un matemático de ese apelativo, el cual no pasó a la historia.

Por último, y quizás ésta sea, por simplista, la versión más viable, se ha pensado en que teodolito es una corrupción de la expresión inglesa “the alidade”, o sea, ‘la alidada’.

En cuanto a esta voz, alidada, que designa al instrumento original en cuyo principio se basa el funcionamiento del teodolito, viene del árabe al, artículo, e idada, ‘jamba de puerta’, ‘regla de astrolabio’ o ‘regla de carpintero’. Se halla por primera vez documentada en español, en la obra de Alfonso el Sabio, entre 1256 y 1276, bajo la forma alhidada. También se puede encontrar en el Libro de Astrología, de Enrique de Villena, dalida, posible aféresis de un no documentado adalida, metátesis de alidada. Del español pasó a varias lenguas europeas en el siglo XVI.

 

Hasta aquí lo que dice Arrigo Coen.

Interesante es también este lugar.

 

 

Como curiosidad, y para ejemplificar que el origen griego de muchos términos hace que las palabras se parezcan mucho en diferentes lenguas, aquí tenemos al teodolito en varios idiomas:

Castellano Catalán checo búlgaro
teodolito teodolit teodolit Теодолит
Danés Alemán Inglés Estonio
Teodolit theodolit Theodolite Teodoliit
Esperanto Vasco Finés Francés
teodolito teodolito teodoliitti Théodolite
Croata Húngaro Italiano Holandés
teodolit teodolit teodolite Theodoliet
Polaco Portugués Rumano Ruso
teodolit teodolito teodolit Теодолит
Esloveno Sueco Noruego Turco
teodolit teodolit teodolitt teodolit

 

El griego moderno lo llama θεοδόλιχος (lo que nos lleva al adjetivo δολιχός (largo) y lo define como:

όργανο που χρησιμοποιείται στην τοπογραφία και την αστρονομία για μετρήσεις γωνιών

Instrumento que se utiliza en topografía y en astronomía para medir ángulos.

En etimología lo hace derivar del francés théodolite.

Y hasta aquí esta especie de scherzo etimológico a propósito de este instrumento tan curioso y eficaz, cuyo nombre, como en cierto lugar hemos leído, nos puede recordar al de un antepasado (pues mi bisabuelo Teodulito), en ese parecido con el nombre Teódulo, que significa el esclavo de Dios, y que es el nombre de algunos santos cristianos.

 

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