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Archive for 25 de marzo de 2011

 

Seguimos con el repaso a la presencia del episodio de Dánae y la lluvia de oro en el arte pictórico.

Tiziano realizó al menos 4 cuadros sobre el tema conservados en la Pinacoteca de Capodimonte (1544), en el Kunsthistorisches Museum de Viena (Gemäldegalerie, 1564), en El Prado (1553-1554) o en el Ermitage de San Petersburgo (1553-1554).

De aquí tomamos el texto para el cuadro conservado en El Prado:

Dánae

Autor: Tiziano / Fecha: 1553 / Museo: Museo del Prado / Características: 129 x 180 cm. / Material: Óleo sobre lienzo

 

Ésta es una de las varias versiones del tema que se conservan del pintor. Se trata de un óleo sobre tela pintado entre 1550 y 1555, para el rey de España Felipe II, que hoy pertenece a la pinacoteca del Museo del Prado (Madrid), por el gran pintor veneciano Tiziano.

La obra recrea una fábula de la mitología pagana, una “poesía mitológica” (como le gustaba llamarla al pintor), que representa a Danae recibiendo a Júpiter en forma de “lluvia de oro”. Es considerado como uno de los más bellos desnudos del pintor veneciano. Este tipo de tema se desarrolló mucho en Venecia, se trata del tema de Venus u otras figuras femeninas recostadas en un diván, en las que se suele buscar la sensualidad y una serena opulencia, marcada por una clásica desnudez que, contrasta plásticamente con los colores cálidos de telas, cortinas, etc.

La composición de la pintura la realiza como si fuese un friso, en un plan horizontal. Danae desnuda aparece recortada en el lecho deshecho esperando a que Zeus se le aproxime en forma de “lluvia de oro”. Separada por una colcha roja que se recoge a los pies de la dama, aparece la figura de una criada negra que, sentada en el mismo lecho trata de recoger en su mandil la lluvia de oro que llega desde el cielo. Esta figura, colocada en paralelo con la de Danae, no hace otra cosa que marcar el contraste entre la sensualidad de la dama con sus formas rudas, ásperas y con un fuerte claroscuro y realzar con su fealdad la belleza de Danae. La blancura de las sábanas y los almohadones se funde con el rosa de su carne desnuda, ya que tan sólo lleva sobre su cuerpo que dibuja una suave diagonal, un sencillo brazalete. Sobre las sábanas, junto a la mano de la mujer (que lleva un pañuelo en ella), aparece dormido un pequeño perro, que dota de placidez y sosiego a la escena.

Tiziano se expresa principalmente por el color, creando una mágica fusión de figuras y ambiente, en una gama cromática entretejida de luz. El cortinaje cálido de la izquierda nos aproxima la figura femenina, que queda así muy en primer plano, lo cual es ya típicamente manierista, mientras que los colores del lado derecho más fríos, nos la alejan. Las figuras parecen no tener peso y casi flotan en la sombra dorada, donde se armonizan los ricos marrones, rojos y grises en un centellear de los cielos. A todo este ambiente contribuye en buena medida la pincelada suelta, vaporosa, que potencia los valores expresivos y hace que la luz esté mucho más disuelta por todo el cuadro. Ésta es una de las diferencias con la Danae de la pinacoteca de Capodimonte (anterior)
La sensual belleza de Danae, todo candor y abandono y, la insólita lluvia de oro, con su atmósfera irreal, hacen que el pintor se adelante tanto por el tratamiento del tema, como por la técnica empleada, a su época. Su influencia será enorme tanto en el Barroco, como en el siglo XIX (por ejemplo en Manet).

 

 

De la Dánae de Capodimonte leemos esto en Artehistoria:

Danae

Autor: Tiziano / Fecha: 1545-46 / Museo: Pinacoteca de Capodimonte / Características: 120 x 172 cm.

Material: Óleo sobre lienzo / Estilo: Renacimiento Italiano

 

En octubre de 1545 Tiziano se trasladó a Roma donde permaneció hasta 1547. Durante el tiempo que estuvo en la ciudad pontificia realizó diversos retratos como el del cardenal Farnese, el de Pier Luigi Farnese con armadura y el de Paulo III con sus nietos. Contempló las obras de Miguel Ángel y ejecutó uno de sus manifiestos pictóricos: la Dánae. De esta manera se reafirmaba en su concepción pictoricista de la pintura, abandonando el plasticismo para entrar en una nueva fase de brillantez cromática. Dánae era hija de Acriso, el rey de Argos. El oráculo de Argos había predicho que el hijo de Dánae mataría a su abuelo por lo que Acriso decidió encerrar a su bella hija en una cámara subterránea de bronce. A pesar de sus esfuerzos por esconderla, Zeus se prendó de su belleza y sedujo a la joven en forma de lluvia dorada. De este encuentro nació un niño llamado Perseo, por lo que Acrisio encerró a su hija y nieto en un cofre y lo arrojó al mar. El cofre llegó a la isla de Céfiros donde fue recogido por Dictis, hermano del tirano Polidectes. Tal y como había predicho el oráculo, Perseo mató a su abuelo.Se considera que la protagonista sería una cortesana de la que estaría enamorado el cardenal Farnese, quien posiblemente encargaría la obra. Tiziano toma como modelos a la Leda de Miguel Ángel y la Dánae de Correggio. La desnuda Dánae aparece reclinada sobre una amplia cama cubierta de almohadones, dirigiendo su atractiva mirada hacia la lluvia dorada que observamos en la zona superior de la composición. Cupido con su arco y sus flechas acompaña a la joven. La iluminación dorada baña la sensual figura, creando un acentuado contraste con el fondo, donde observamos un celaje en el que apreciamos la luz crepuscular. La gama de colores empleados se ha hecho más reducida que en obras anteriores, apreciándose desde este momento cierta tendencia a la economía cromática. Las pinceladas son más rápidas y empastadas, inaugurando un estilo denominado «impresionismo mágico». Alrededor de esta tela existe una anécdota relacionada con la visita de Miguel Ángel al taller del maestro veneciano en el Belvedere. El florentino, hablando sobre la obra de Tiziano «dijo que le gustaba mucho su color y su estilo, pero que era una lástima que en Venecia los pintores no empezaran por dibujar bien y que no emplearan un sistema mejor».

 

 

Y esto sobre la del Kunsthistorisches Museum de Viena:

Dánae

Autor: Tiziano / Fecha: 1555-60 / Museo: Kunsthistorisches Museum de Viena / Características: 135 x 152 cm. / Material: Óleo sobre lienzo / Estilo: Renacimiento Italiano

Con la Dánae pintada para Felipe II dentro de la serie de las «Poesías» Tiziano obtendrá un nuevo éxito que le llevará a realizar diversas versiones sobre este asunto. En ellas se aprecia una importante colaboración del taller. La tela que contemplamos perteneció al emperador Rodolfo II y se considera de las más trabajadas por Tiziano. Al igual que en el lienzo de Madrid, Dánae está acompañada de su anciana nodriza, quien recoge la lluvia de oro en una fuente. En el cielo se puede intuir la presencia del rostro de Zeus entre nubes. Otra novedad la encontraríamos en las rosas y las monedas que aparecen sobre el lecho. El abocetamiento que goza la obra del Prado se torna aquí en mayor detallismo como observamos en las telas o el sensual cuerpo de la joven. A pesar de la colaboración del taller, se trata de una obra de gran impacto visual en relación con las imágenes de Venus y la música.

 

 

Gaspar Becerra (1565) pintó un fresco en  el Palacio Real de El Pardo. Este artista andaluz marchó a Roma a recibir una formación artística. A su regreso a España, se instaló en Valladolid en 1557, y realizó el retablo mayor de la catedral de Astorga en el que pueden admirarse sus dotes como escultor. En 1562 entró al servicio de Felipe II y realizó varias decoraciones al fresco, técnica que dominaba, en el Alcázar y en el Palacio del Pardo. Los únicos frescos de su mano que se conservan en la actualidad, fechados hacia 1563, decoran una de las torres del palacio del Pardo y representan episodios de la historia de Dánae y Perseo.

En su representación sorprende, frente a todos los demás ejemplos, la figura explícita de Zeus que aparece en un aura dorada, con su cetro en la mano y una túnica azul. Destaca también el Eros dormido junto a la cama y una o dos esfinges bajo el lecho. Dánae descansa en posición algo forzada en la cama dirigiendo su mirada a ese “cielo” dorado en el que emerge Zeus. Una criada con los senos al aire contempla la divina aparición en el lateral derecho de la escena.

 

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