Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 3/05/11

Seguimos con las fuentes clásicas sobre la reina Hécuba y continuamos con Homero.

En XXIV, 188 y siguientes, Hécuba intenta disuadir a su esposo Príamo de su intención de ir al campamento aqueo a suplicar a Aquiles que le entregue el cadáver de su querido hijo Héctor:

Η μν ρ᾿ ς εποσ᾿ πβη πδας κα Ιρις,

ατρ γ᾿ υας μαξαν ἐΰτροχον μιονεην

πλσαι νγει, περινθα δ δσαι π᾿ ατς.

ατς δ᾿ ς θάλαμον κατεβσετο κηεντα

κδρινον ψροφον, ς γλνεα πολλὰ κεχάνδει·

ς δ᾿ λοχον ῾Εκάβην καλσσατο φνησν τε·

δαιμονη Διθεν μοι ᾿Ολμπιος γγελος λθε

λσασθαι φλον υἱὸν ἰόντ᾿ π νας ᾿Αχαιν,

δρα δ᾿ ᾿ Αχιλλó φερμεν τά κε θυμν ἰήν.

λλ᾿ γε μοι τδε επ τ τοι φρεσν εἴδεται εναι;

ανς γρ μ᾿ ατν γε μνος κα θυμς νωγε

κεσ᾿ ἰέναι π νας σω στρατν ερν ᾿Αχαιν.

῾Ως φάτο, κκυσεν δ γυν κα μεβετο μθῳ·

μοι π δ τοι φρνες οἴχονθ᾿, ς τ πάρος περ

κλε᾿ π᾿ νθρπους ξενους δ᾿ οσιν νσσεις;

πς θλεις π νας ᾿Αχαιν λθμεν οος

νδρς ς φθαλμος ς τοι πολας τε κα σθλος

υἱέας ξενάριξε· σιδρειν ν τοι τορ.

ε γρ σ’ αρσει κα σψεται φθαλμοσιν

μηστς κα πιστος νρ γε ο σ᾿ λεσει,

οδ τ σ᾿ αδσεται. νν δ κλαωμεν νευθεν

μενοι ν μεγρῳ· τ δ᾿ ς ποθι Μορα κραται

γιγνομν πνησε λν, τε μιν τκον ατ,

ργποδας κνας σαι ἑῶν πάνευθε τοκων

νδρ πάρα κρατερ, το γ μσον ¸παρ χοιμι

σθμεναι προσφσα· ττ᾿ ν τιτὰ ργα γνοιτο

παιδς μο, πε ο κακιζμενν γε κατκτα,

λλὰ πρ Τρων κα Τρωϊάδων βαθυκλπων

στατ᾿ οτε φβου μεμνημνον οτ᾿ λεωρς.

Cuando esto hubo dicho, fuese Iris, la de los pies ligeros. Príamo mandó a sus hijos que prepararan un carro de mulas, de hermosas ruedas, pusieran encima una arca y la sujetaran con sogas. Bajó después al perfumado tálamo, que era de cedro, tenía elevado techo y guardaba muchas preciosidades; y llamando a su esposa Hécabe, hablóle en estos términos:

¡Hécabe infeliz! La mensajera del Olimpo ha venido por orden de Zeus a encargarme que vaya a las naves de los aqueos y rescate al hijo, llevando a Aquileo dones que aplaquen su enojo. Ea, dime, ¿qué piensas acerca de esto? Pues mi mente y mi corazón me instigan a ir allá, hacia las naves, al campamento vasto de los aqueos.

Así dijo. La mujer prorrumpió en sollozos, y respondió diciendo:

¡Ay de mí! ¿Qué es de la prudencia que antes te hizo célebre entre los extranjeros y entre aquellos sobre los cuales reinas? ¿Cómo quieres ir solo a las naves de los aqueos y presentarte al hombre que te mató tantos y tan valientes hijos? De hierro tienes el corazón. Si ese guerrero cruel y pérfido llega a verte con sus propios ojos y te coge, ni se apiadará de ti, ni te respetará en lo mas mínimo. Lloremos a Héctor sentados en el palacio, a distancia de su cadáver; ya que cuando le parí, el hado poderoso hiló de esta suerte el estambre de su vida: que habría de saciar con su carne a los veloces perros, lejos de sus padres y junto al hombre violento cuyo hígado ojalá pudiera yo comer hincando en él los dientes. Entonces quedarían vengados los insultos que ha hecho a mi hijo; que éste, cuando aquél le mató, no se portaba cobardemente, sino que a pie firme defendía a los troyanos y a las troyanas de profundo seno, no pensando ni en huir ni en evitar el combate.

Finalmente, en XXIV, 746 y siguientes, Hécuba interviene tras Andrómaca en el funeral de Héctor con este parlamento:

Ως φατο κλαουσ᾿, π δ στενχοντο γυνακες.

τσιν δ᾿ αθ᾿ ῾Εκάβη δινο ξρχε γοιο·

῞Εκτορ μ θυμ πντων πολ φλτατε παδων,

μν μοι ζως περ ἐὼν φλος σθα θεοσιν·

οἱ δ᾿ ρα σε κδοντο κα ν θανάτοι περ αἴσ.

λλους μν γὰρ παδας μος πδας κς ᾿Αχιλλες

πρνασχ᾿ ν τιν᾿ λεσκε πρην λς τρυγτοιο,

ς Σάμον ς τ᾿ ῎Ιμβρον κα Λμνον μιχθαλεσσαν·

σε δ᾿ πε ξλετο ψυχν τανακεó χαλκ,

πολλ υστάζεσκεν ο περ σμ᾿ τάροιο Πατρκλου,

τν πεφνες· νστησεν δ μιν οδ᾿ ς.

νν δ μοι ρσεις κα πρσφατος ν μεγροισι

κεσαι, τ ἴκελος ν τ᾿ ργυρτοξος ᾿Απλλων

ος γανοσι βλεσσιν ποιχμενος κατπεφνεν.

Esto dijo llorando, y las mujeres gimieron. Y entre ellas, Hécabe empezó a su vez el funeral lamento:

¡Héctor, el hijo más amado de mi corazón! No puede dudarse de que en vida fueras caro a los dioses, pues no se olvidaron de ti en el trance fatal de tu muerte. Aquileo, el de los pies ligeros, a los demás hijos míos que logró coger, vendiólos al otro lado del mar estéril, en Samos, Imbros o Lemnos, de escarpada costa; a ti, después de arrancarte el alma con el bronce de larga punta, te arrastraba muchas veces en torno del sepulcro de su compañero Patroclo, a quien mataste, mas no por esto resucitó a su amigo. Y ahora yaces en el palacio tan fresco como si acabaras de morir y semejante al que Apolo, el del argénteo arco, mata con sus suaves flechas.


Apolodoro nos habla de Príamo y Hécuba en Biblioteca III, 12 1-5:

Πραμος δ ρσβην κδος ρτκ δευτραν γημεν κβην τν Δμαντος, ς τινς φασι Κισσως, ς τεροι λγουσι Σαγγαρου ποταμο κα Μετπης. γεννται δ ατ πρτος μν κτωρ· δευτρου δ γεννσθαι μλλοντος βρφους δοξεν κβη καθ’ πνους δαλν τεκεν διπυρον, τοτον δ πσαν πινμεσθαι τν πλιν κα καειν. μαθν δ Πραμος παρ’ κβης τν νειρον, Ασακον τν υἱὸν μετεπμψατο· ν γρ νειροκρτης παρ το μητροπτορος Μροπος διδαχθες. οτος επν τς πατρδος γενσθαι τν παδα πλειαν, κθεναι τ βρφος κλευε. Πραμος δ, ς γεννθη τ βρφος, δδωσιν κθεναι οκτ κομσαντι ες δην· δ οκτης γλαος νομζετο. τ δ κτεθν π τοτου βρφος πνθ’ μρας π ρκτου τρφη. δ σζμενον ερν ναιρεται, κα κομσας π τν χωρων ς διον παδα τρεφεν, νομσας Πριν. γενμενος δ νεανσκος κα πολλν διαφρων κλλει τε κα ῥώμ αθις λξανδρος προσωνομσθη, λστς μυνμενος κα τος ποιμνοις λεξσας [, περ στ βοηθσας]. κα μετ’ ο πολ τος γονας νερε. μετ τοτον γννησεν κβη θυγατρας μν Κρουσαν, Λαοδκην, Πολυξνην, Κασνδραν, συνελθεν βουλμενος πλλων τν μαντικν πσχετο διδξειν. δ μαθοσα ο συνλθεν· θεν πλλων φελετο τς μαντικς ατς τ πεθειν. αθις δ παδας γννησε Δηφοβον λενον Πμμονα Πολτην ντιφον ππνοον Πολδωρον Τρωλον· τοτον ξ πλλωνος λγεται γεγεννηκναι.

Margarita Rodríguez de Sepúlveda traduce así en Gredos:

Príamo cedió Arisbe a Hírtaco, y tomó por segunda esposa a Hécuba, hija de Dimante, o según algunos de Ciseo y según otros del río Sangario y de Metope. Su primer hijo fue Héctor. Cuando iba a nacer el segundo, Hécuba soñó que daba a luz una antorcha encendida que se extendía por toda la ciudad y la quemaba. Al conocer Príamo el sueño de Hécuba, llamó a su hijo Ésaco, que era oniromántico por haberlo instruido su abuelo materno, Mérope. Ésaco predijo que el niño había de causar la ruina de su patria y aconsejó que lo expusieran. Cuando nació el niño, Príamo se lo entregó a un criado para que lo dejara en el Ida; el criado se llamaba Agelao. El niño, abandonado por él, fue alimentado por una osa durante cinco días. Cuando Agelao lo encontró a salvo, llevándoselo a sus campos lo crió como hijo propio y lo llamó Paris. Al llegar a la adolescencia aventajaba a muchos en belleza y fuerza; se le apodó Alejandro porque rechazaba a los ladrones y defendía los rebaños (᾿Αλέξανδρος procede de ἀλέξω “defender” y ἀνδρός “hombre”). Poco después descubrió a sus padres.

Después de éste, Hécuba tuvo hijas, Creúsa, Laódice, Políxena y Casandra; Apolo, deseoso de unirse a ésta, le prometió enseñarle la mántica. Pero ella, después de haberla aprendido, lo rechazó, por lo que Apolo privó a sus profecías del poder de persuasión. Después Hécuba tuvo hijos: Deífobo, Héleno, Pamón, Polites, Ántifo, Hipónoo, Polidoro y Troilo; se dice que éste fue engendrado por Apolo.


Anuncios

Read Full Post »