Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 4 octubre 2011

En Luciano, Diálogo de los dioses XX, aparece profusamente Paris en una divertida versión del famoso Juicio. Aquí quizá debamos ver uno de los motivos por los que tenemos que alegrarnos de seguir las órdenes de Venus (Afrodita) y ser iguales a Paris. En el juicio de las diosas Paris realmente disfrutó de un momento único: contemplar la belleza de tres diosas, que, además, se le presentaron desnudas. Por ello, Paris no puede menos que exclamar:

PARIS.

-¡Oh Zeus milagroso! ¡Qué espectáculo! ¡Qué belleza! ¡Qué placer! ¡Qué clase  de doncella ésta! ¡Qué majestad la de esta otra! ¡Con qué divinidad resplandece, verdaderamente digna de Zeus! ¡Y aquella, qué mirada tan dulce! ¡Cómo sonríe con ternura y seducción! Ya tengo felicidad suficiente. Pero, si os parece, quiero examinar a cada una en privado, porque ahora estoy perplejo y no sé adónde dirigir la mirada, pues mis ojos se sienten atraídos por todas partes.

Veamos ya un pasaje, el final en concreto, del Juicio de las diosas de Luciano en su versión griega:

ΕΡΜΗΣ

᾿Αλλ᾿ ον γ μν γσομαι· κα γὰρ ατς νδιτριψα τ ῎Ιδ, πτε δ Ζες ρα το μειρακου το Φρυγς, κα πολλκις δερο λθον π᾿ κενου καταπεμφθες ες πισκοπν το παιδς. κα πτε γε δη ν τ ετ ν, συμπαριπτάμην ατ κα συνεκοφιζον τν καλν, κα εἴ γε μμνημαι, π ταυτησ τς πτρας ατν νρπασεν. μν γρ τυχε ττε συρζων πρς τ πομνιον, καταπτάμενος δ πισθεν ατο Ζες κοφως μλα τος νυξι περιβαλν κα τ στματι τν π τ κεφαλ τιάραν χων νφερε τν παδα τεταραγμνον κα τ τραχλ πεστραμμν ες ατν ποβλποντα. ττε ον γ τν σριγγα λαβν, ποβεβλκει γὰρ ατν π το δους, λλ γρ διαιτητς οτοσ πλησον, στε προσεπωμεν ατν. ρε, βουκλε.

ΠΑΡΙΣ

Ν κα σ γε, νεανσκε. τς δ ν δερο φξαι πρς μς; ἢ τνας τατας γεις τὰς γυνακας; ο γρ πιτδειαι ρεοπολεν, οτως γε οσαι καλα.

ΕΡΜΗΣ

᾿Αλλ᾿ ο γυνακς εσιν, ῞Ηραν δ, Πρι, καὶ ᾿Αθηνᾶν καὶ ᾿Αφροδίτην ὁρᾷς· κάμὲ τὸν ῾Ερμῆν ἀπέστειλεν ὁ Ζεύς, ἀλλὰ τί τρέμεις καὶ ὠχριᾷς; μὴ δέδιθι· χαλεπὸν γὰρ οὐδέν. κελεύει δέ σε δικαστὴν γενέσθαι τοῦ κάλλους αὐτῶν· “᾿Επεὶ γάρ,” φησί, “καλός τε αὐτὸς εἶ καὶ σοφὸς τὰ ἐρωτικά, σοὶ τὴν γνῶσιν ἐπιτρέπω.” τοῦ δὲ ἀγῶνος τὸ ἆθλον εἴσῃ ἀναγνοὺς τὸ μῆλον.

ΠΑΡΙΣ

Φέρ᾿  ἴδω τί καὶ βούλεται. “῾Η καλή,” φησίν, λαβέτω.” πῶς ἂν οὖν, ὦ δέσποτα ῾Ερμῆ, δυνηθείην ἐγὼ θνητὸς αὐτὸς καὶ ἀγροῖκος ὢν δικαστὴς γενέσθαι παραδόξου θέας καὶ μείζονος ἢ κατἀ βουκόλον; τὰ γὰρ τοιαῦτα κρίνειν τῶν ἁβρῶν μᾶλλον καὶ ἀστικῶν· τὸ δὲ ἐμόν, αἶγα μὲν αἰγὸς ὁποτέρα ἡ καλλίων καὶ δάμαλιν ἄλλης δαμάλεως, τάχ᾿ ἂν δικάσαιμι κατὰ τὴν τέχνην· αὗται δὲ πᾶσαί τε ὁμοίως καλαὶ καὶ οὐκ οἶδ᾿ ὅπως ἄν τις ἀπὸ τῆς ἑτέρας ἐπὶ τὴν ἑτέραν μεταγάγοι τὴν ὄψιν ἀποσπάσας· οὐ γὰρ ἐθέλει ἀφίστασθαι ῥᾳδίως, ἀλλ᾿ ἔνθα ἂν ἀπερείσῃ τὸ πρῶτον, τούτου ἔχεται καὶ τὸ παρὸν ἐπαινεῖ· κἂν ἐπ᾿ ἄλλο μεταβῇ, κἀκεῖνο καλὸν ὁρᾷ καὶ παραμένει, καὶ ὑπὸ τῶν πλησίον παραλαμβάνεται. καὶ ὅλως περικέχυταί μοι τὸ κάλλος αὐτῶν καὶ ὅλον περιείληφέ με καὶ ἄχθομαι, ὅτι μὴ καὶ αὐτὸς ὥσπερ ὁ ῎Αργος ὅλῳ βλέπειν δύναμαι τῷ σώματι. δοκῶ δ᾿ ἄν μοι καλῶς δικάσαι πάσαις ἀποδοὺς τὸ μῆλον. καὶ γὰρ αὖ καὶ τόδε, ταύτην μὲν εἶναι συμβέβηκεν τοῦ Διὸς ἀδελφὴν καὶ γυναῖκα, ταύτας δὲ θυγατέρας· πῶς οὖν οὐ χαλεπὴ καὶ οὕτως ἡ κρίσις;

ΕΡΜΗΣ

Οὐκ οἶδα· πλὴν οὐχ οἷόν τε ἀναδῦναι πρὸς τοῦ Διὸς κεκελευσμένον.

ΠΑΡΙΣ

᾿Εν τοῦτο, ὦ ῾Ερμῆ, πεῖσον αὐτάς, μὴ χαλεπῶς ἔχειν μοι τὰς δύο τὰς νενικημένας, ἀλλὰ μόνων τῶν ὀφθαλμῶν ἡγεῖσθαι τὴν διαμαρτίαν.

ΕΡΜΗΣ

Οὕτω φασὶ ποιήσειν· ὥρα δέ σοι ἤδη περαίνειν τὴν κρίσιν.

ΠΑΡΙΣ

Πειρασόμεθα· τί γὰρ ἂν καὶ πάθοι τις; ἐκεῖνο δὲ πρότερον εἰδέναι βούλομαι, πότερ᾿ ἐξαρκέσει σκοπεῖν αὐτὰς ὡς ἔχουσιν, ἢ καὶ ἀποδῦσαι δεήσει πρὸς τὸ ἀκριβὲς τῆς ἐξετάσεως;

ΕΡΜΗΣ

Τοῦτο μὲν σὸν ἂν εἴη τοῦ δικαστοῦ, καὶ πρόσταττε ὅπη καὶ θέλεις.

ΠΑΡΙΣ

῞Οπη καὶ θέλω; γυμνὰς ἰδεῖν βούλομαι.

ΕΡΜΗΣ

᾿Απόδυτε, ὦ αὗται· σὺ δ᾿ ἐπισκόπει· ἐγὼ δὲ ἀπεστράφην.

HERMES.

– No, yo os guiaré, que también yo mismo anduve frecuentemente por el Ida cuando Zeus se enamoró del muchacho frigio, y tuve que venir muchas veces aquí, enviado por él para visitar al mancebo; y cuando ya había tomado figura de águila, yo volaba a su lado y le ayudaba a sostener al bello rapaz; que yo recuerde, fue precisamente de esta roca de donde lo raptó. Él estaba entonces tocando la zampoña junto al rebaño, Zeus cayó volando sobre él por la espalda, lo rodeó con mucha suavidad con las zarpas, cogió con el pico la tiara que llevaba en la cabeza y remontó al muchacho, que estaba aterrorizado y le dirigía la mirada volviendo el cuello. Entonces yo cogí la zampoña (que había dejado caer por el miedo) y… Pero ya tenemos aquí a vuestro árbitro, de manera que debemos dirigirle la palabra. Salud, pastor.

PARIS.

– Salud también a ti, joven. ¿Quién eres? ¿Qué te trae hasta nosotros? ¿Quiénes son esas mujeres que traes contigo? Porque no es propio que anden por los montes, siendo tan bellas.

HERMES.

– ¡Es que no son mujeres, Paris! Estás viendo a Hera, a Atenea y a Afrodita, y yo soy Hermes, enviado por Zeus. Pero ¿por qué tiemblas y empalideces? No temas, que no se trata de nada malo: Zeus te ordena que seas el juez de la belleza de estas diosas. Porque, como dice él, tú eres hermoso y experto en asuntos amorosos y a ti te confía la decisión. El premio de la competición lo conocerás si lees la inscripción de esta manzana.


PARIS.

– Déjame que vea lo que dice. “LA MÁS HERMOSA, dice, DEBE RECIBIRLA”. ¿Y cómo podría yo, señor Hermes, que soy un mortal, un campesino, llegar a ser juez de un espectáculo extraordinario y por encima de las posibilidades de un pastor? Porque tales juicios son más bien propios de personas elegantes de la ciudad. Lo mío, de acuerdo con mis conocimientos, tal vez sería juzgar qué cabra es superior en belleza a otra cabra, o qué ternera  es más hermosa que otra. Pero éstas son todas igualmente hermosas y no sé cómo podría apartar la mirada de una y dirigirla a otra. Porque uno no puede apartarse fácilmente, sino que, donde se fija primero, allí se aferra y alaba lo que tiene a a la vista. Y si pasa a otro objetivo, también lo ve como hermoso, se queda parado y se siente prendado también por las bellezas vecinas. En resumen, su belleza me ha invadido por completo, se ha apoderado totalmente de mí y lo que siento es no tener, como Argos, ojos por todo el cuerpo. Creo que sería un buen juez recompensando a todas con la manzana. Además esto, que una es hermana de Zeus y su esposa y éstas sus hijas. ¿Cómo no va a resultar difícil el juicio?

HERMES.

Yo sólo sé que no es posible echarse atrás, tratándose de una orden de Zeus.

PARIS.

– Pero convéncelas al menos de que no se enfaden conmigo las dos que resulten vencidas sino que piensen que el error es únicamente de mis ojos.

HERMES.

– Dicen que así lo harán. Pero ya es hora de llevar a cabo el juicio.

PARIS.

– Lo intentaremos. ¡Qué le vamos a hacer! Pero antes quiero saber una cosa, si bastará examinarlas como están o será necesario que se desnuden para proceder a un examen más minucioso.

HERMES.

– Eso es algo que te corresponde a ti como juez, de manera que dispón lo que te plazca.

PARIS.

– ¿Lo que me plazca? Quiero verlas desnudas.

HERMES

Vosotras, desnudaos, y tú examínalas, que yo ya estoy vuelto de espaldas.


Read Full Post »

« Newer Posts