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Archive for 13/01/12

En la pasada Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Castellón adquirí la Antología del Latín Medieval, de Antonio Fontán y Ana Moure Casas, en Gredos, Biblioteca Románica Hispánica; un libro muy interesante. Como se puede leer en su solapa:

El Latín Medieval es una lengua unitaria y, a la vez, diversificada. Su estudio ha de tener en cuenta esta doble condición. Esa es la idea que ha presidido la composición de nuestra Antología. Sus setenta y cinco capítulos comprenden muestras de todos los siglos medievales, de todos los géneros literarios y de las más variadas disciplinas: crónicas e historias, narraciones fabulosas y relatos de manifiesto y a veces crudo realismo, himnos piadosos, tiernos poemas amatorios y otros burlescos y de humor, escritos científicos o entonces tenidos como tales, fragmentos de reglas monásticas o sutiles juegos literarios de adivinación destinados al entretenimiento o a las escuelas…
La filología latina medieval ofrece, además, a los futuros investigadores un aptísimo campo de trabajo, del que se puede decir con verdad que está apenas desbrozado, y del que cabe fundadamente esperar abundantes frutos.

En el apartado IV, dedicado a textos posteriores al 1.200, y en el capítulo de textos no hispánicos, aparece un texto curioso con el título de El caballo de Alejandro.

Transcribo la introducción a dicho texto:

En el siglo X un clérigo napolitano, el arcipreste León, fue enviado a Constantinopla en misión diplomática confiada por los duques nativos de su territorio y ciudad cerca de los emperadores Constantino VII Porfirogeneta y Romano II. A la vuelta trajo, entre otros libros, una historia de los combates y victorias de Alejandro Magno, que había hecho transcribir para ofrecerla a sus señores de Nápoles. El duque Juan le encargó que la tradujera del griego al latín, cosa que León realizó enseguida. De esta traducción latina de la “novela de Alejandro”, falsamente atribuida a “Calístenes” y compuesta en el siglo IV, hay varias recensiones que se formaron progresivamente a lo largo de los siglos XI y XII con interpolaciones y modificaciones procedentes de otros relatos alejandrinos.

Una de ellas fue la fuente principal, o más bien, el original sobre el que, bajo Alfonso X, se confeccionó la “Estoria de Alexandre el Grand” que forma parte de la Grande e General Estoria o “Historia Universal” del Rey Sabio. El pasaje de Alejandro permanecía inédito hasta que hace pocos años fue publicado, acompañado de una edición de la recensión leonina sobre la que se había hecho la traducción castellana que se integraría en la cuarta parte de la General Estoria.
A continuación se recogen unos capítulos de la obra latina que fue traducida al castellano para incorporar la “novela de Alejandro” a la obra histórica del Rey Sabio.

Se trata de un texto latino cuyo núcleo fue compuesto en Nápoles en el s. X, pero que aquí se presenta en una versión posterior con añadidos y contaminaciones no exactamente precisadas. La redacción latina final es del siglo XII, como se deduce de los manuscritos y se confirma por la lengua empleada. El orden de las palabras responde al romance, así como gran parte del léxico y la gramática.

Hasta aquí la introducción al texto latino en la Antología de Fontán y Moure.

Pues bien, nuestra intención en esta serie de artículos es ofrecer el texto del Arcipreste León que recogen Fontán y Moure en su Antología y su traducción, que hemos hecho nosotros. A continuación nos referiremos a la Novela de Alejandro, ofreciendo la información que Carlos García Gual da en su traducción del Pseudo Calístenes en la editorial Gredos. Después ofreceremos los capítulos en griego, paralelos a la versión latina del arcipreste León, tomados de la recensión B en la edición de van Thiel y en traducción del propio García Gual.
Aportaremos también el episodio del caballo, narrado en esta ocasión por Plutarco en su Vida de Alejandro.
También ofreceremos un texto de la obra Alejandro Magno de Mary Renault, relativa al episodio del caballo.
El título de la serie se refiere al episodio de la doma de Bucéfalo por Alejandro.

Comencemos por el texto latino del arcipreste León que aportan los autores de la antología. Es el siguiente, con nuestra traducción aproximada:

14 1. In ipsis denique temporibus quidam princeps Cappadocie adduxit Philippo regi caballum indomitum, corpore magnum et pulchrum nimis ligatumque ex omni parte catenis ferreis; comedebat enim homines et dicebatur ipse caballus Bucefalus propter aspectus torvitatem seu ab insignis, eo quod taurinum caput in armo habebat ustum, seu quod de fronte eius quedam mine corniculorum protuberabant.

En estos tiempos cierto príncipe de Capadocia llevó al rey Filipo un caballo indómito, de gran cuerpo y muy hermoso, atado por todas partes con cadenas de hierro; comía, en efecto, personas y se llamaba el caballo Bucéfalo por su aspecto terrible o por sus marcas, toda vez que tenía marcado a fuego en sus ijares una cabeza de toro, bien porque de su frente surgían unos brotes de cuernos

2. Cumque vidisset Philippus rex pulchritudinem ipsius caballi, dixit ministris suis: “Recipite hunc caballum et preparate illi cancella ferrea et ibi recludite eum, ut raptores et latrones et qui debent ex lege mori et comedi a feris comedantur ab isto caballo.” Factumque est.

Cuando el rey Filipo hubo visto la belleza del caballo, dijo a sus servidores: “Coged ese caballo y preparadle una jaula de hierro y encerradlo allí, para que los bandidos, ladrones y quienes deben morir según la ley y ser devorados por las fieras sean devorados por este caballo”. Y así se hizo.

3. Interea Philippus rex responsum accepit a diis quia post mortem eius ille debet regnare qui hunc caballum ferocem equitaverit; et propterea Philippus rex expectabat fiduciam ipsius caballi.

Entretanto el rey Filipo recibió un oráculo de los dioses en el sentido de que tras su muerte debía reinar quien montara ese feroz caballo; y por ello el rey Filipo esperaba la lealtad del caballo.

15 1. Alexander autem cum esset annorum quindecim, factus est fortis, audax et sapiens; didicerat enim pleniter liberales artes ab Aristotile et Callistene et ab Anaximene Atheniense.

Por su parte Alejandro, cuando alcanzó los quince años, se hizo fuerte, osado y sabio; había aprendido totalmente las artes liberales de Aristóteles y Calístenes, y del ateniense Anaxímenes.

2. Quadam vero die cum transisset per eum locum in quo stabat ipse indomitus caballus, et videns illum conclusum esse inter cancella ferrea et ante eum iacentem summam manuum et pedum hominum qui illi de pastu remanserant, miratus est valde et mittens manum suam per cancellos, statimque extendit collum suum ipse caballus et cepit lambere manum illius atque complicatis pedibus proiecit se in terra erigensque caput respiciebat Alexandrum.

Cierto día cuando paseaba por el lugar en el que estaba el indómito caballo, viendo que estaba encerrado  en una jaula de hierro y ante él había una gran cantidad de manos y pies de hombres que habían sido dejados para su alimento, sintió gran asombro y metió su mano por las rejas; al punto el caballo extendió su cuello y empezó a lamer su mano y doblando sus patas se apoyó en el suelo y elevando la cabeza miraba a Alejandro.

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