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Archive for 16 de enero de 2012

Para contrastar, comparar y ampliar lo dicho sobre Filón de Alejandría por Raffaele Cantarella, que ofrecimos en nuestro anterior artículo, he aquí lo que dice Albin Lesky, en su Historia de la literatura griega (Berna, 1963):

A través de un considerable número de obras que han llegado a nosotros nos es conocido el más conspicuo representante del judaísmo alejandrino: Filón de Alejandría. Procedía de una familia rica, vinculada por muchos conceptos a la grandeza romana de la época. Se le puede fechar gracias a la embajada que en el invierno del año 39 d. C. fue de Alejandría a Roma para obtener de Calígula una decisión en el conflicto entre griegos y judíos. Filón estuvo a la sazón al frente de la parte judía de la embajada, y en el informe dado sobre su cometido se describe como hombre entrado en años.

Nuestro conocimiento del mundo espiritual de Filón ha adquirido en los últimos tiempos, por obra principalmente de Hans Leisegang, una gran profundidad. No seríamos justos con Filón si pretendiéramos incluirle en el número de los autores judíos helenísticos que, llevados de su tendencia a hacer propaganda, hacían derivar la cultura extranjera de su propia doctrina. La helenidad de Filón no es una componente subordinada en su estructura mental, sino el sólido fundamento de la discusión a que somete la tradición religiosa de su propio pueblo. No saca a relucir teorías filosóficas porque las necesite para un fin determinado, sino que, más bien, el pensar, sometido a sus categorías, es para él una necesidad exigida por su formación.

Si, por lo tanto, es verosímil en Filón la existencia de una evolución que partiendo de la filosofía griega le llevó a la teología de su pueblo, habrá que poner en los comienzos de su actividad literaria una serie de tratados filosóficos que denuncian no sólo su carácter fundamentalmente estoico, sino también su fidelidad a las formas del filosofar griego. Dos de los primeros escritos, que conservamos en traducción armenia, tienen forma dialogada; las dos veces conversa con su sobrino Alejandro: en el primer diálogo, que lleva el nombre de éste, se plantea el problema de si los animales tienen inteligencia, y en el segundo, Sobre la Providencia, se pone a debate un concepto central de la doctrina estoica. El escrito Sobre la indestructibilidad del mundo (Περὶ ἀφθασίας κόσμου) es un esbozo, una primera parte, que defiende contra el estoicismo la eternidad del universo. Como en la parte final se promete la exposición de los argumentos contrarios, la solución más verosímil, frente a todas las atetesis e intentos de explicación es que Filón da aquí un resumen de los argumentos expuestos, que en una segunda parte refutaba o pensaba refutar. La obra Sobre la libertad del virtuoso (Περὶ τοῦ πάντα σπουδαῖον εἶναι ἐλεύθερον) revela ya en el título su programa estoico.

La formación filosófica heredada determina también la exposición que hace Filón de la religión judía. Profundamente convencido del espíritu del monoteísmo judío y de la significación de la ley, no pretende hacer propaganda tendenciosa, sino realizar la conjunción espiritual de la tradición de su pueblo y de los procedimientos filosóficos. La obra capital de este grupo es el libro Sobre la creación del mundo (Περὶ τῆς κατὰ Μωυσέα κοσμοποιίας), cuadro total de la visión del cosmos por Filón, en el que no faltan rasgos platónicos. De las biografías de los patriarcas que confirmaron la Ley con la moralidad de su vida conservamos sólo la de Ahrahán y la de José.

En ellas se incluye un escrito Sobre el decálogo, mientras que en cuatro libros.

Sobre las leyes particulares (Περὶ τῶν ἐν μέρει διεταγμάτων) se exponen los preceptos especiales de la ley mosaica.

Hay también escritos en los que resalta claramente el propósito de difundir en amplios círculos la comprensión hacia la religión judía. Muchos de ellos, como la Apología (᾿Απολογία ὑπὲρ ᾿Ιουδαίων), se han perdido. Conservamos la Biografía de Moisés (Περὶ βίου Μωυσέως), que se aproxima al tipo de las biografías griegas de los filósofos.

Filón empleó una gran parte de su actividad en explanaciones al Pentateuco. En ellas no se intentaba ningún comentario que siguiese verso a verso la Biblia, sino que más bien se subdividían las Explicaciones alegóricas de las leyes sagradas (Νόμων ἱερῶν ἀλληγορίαι) en tratados que remitían a pasajes determinados de la Biblia. Hay además una serie de tratados independientes. Constituye una obra en cinco libros el tratado Sobre los sueños, que investiga las diversas clases de sueños, respaldados con ejemplos tomados de la Biblia. Poseemos fragmentos griegos y latinos y grandes partes en traducción armenia de un segundo comentario al Génesis y al Éxodo que debió abarcar todo el Pentateuco.

Filón empleó en diversa medida en sus trabajos, pero dentro de una tendencia unitaria, el método de la explicación alegórica, que era conocido por los griegos desde hacía tiempo y que aprendió sobre todo de los estoicos. No sólo nos hace ver Filón su fidelidad a las doctrinas de la filosofía y su capacidad para operar con ellas, sino que sus escritos nos abren también la perspectiva de un progreso histórico-cultural de largo alcance.

En Alejandría, sobre todo, la tradición filosófica, en la que penetraron duradera y vigorosamente en la superficie elementos platónicos, se puso en contacto con el mundo de las religiones mistéricas. En influjo y relación contraria, en la búsqueda filosófica de Dios utilizó numerosas ideas brindadas por las religiones mistéricas (cosa que Platón había hecho ya decididamente), mientras que, por otra parte, estas representaciones o ideas se ven insufladas de nuevo contenido. La contemplación iluminada de Dios se convierte en la meta natural a donde se dirige el caminar de los hombres, del que nos dan noticia diversas teorías que, si bien adoptan varias modalidades, tienen en última instancia un propósito unitario. La explanación del Antiguo Testamento por Filón se mueve dentro de este mundo de ideas; pero, por otra parte, hay que reconocer que en muchas lucubraciones de Filón está en germen la gnosis.

Para la biografía de Filón y para la historia de los judíos alejandrinos son importantes dos obras que tratan de las relaciones con Roma. Una de ellas, Contra Flaco, pone a A. Avilio Flaco, prefecto de Egipto, como ejemplo de la providencia que vela sobre los judíos: el que al principio fue buen gobernante persigue a los judíos al advenimiento de Calígula al trono, pero pronto es condenado al destierro y a la muerte infamante. El informe Sobre la embajada a Gaio (Φίλωνος περὶ ἀρετῶν πρῶτον ὅ ἐστι τἠς αὐτοῦ πρεβείας πρὸς Γάιον) describe en el fragmento conservado las dolorosas experiencias de aquella embajada que Filón en el año 39 condujo a Roma ante Calígula. Apión, discípulo e hijo adoptivo de Dídimo, polígrafo que pretendió mantener la línea de la ciencia aristarquea sin conseguirlo, representaba al grupo griego enemigo de los judíos. Además de tratados gramaticales, escribió Egipcíacas en cinco libros.

Al igual que su pensamiento, la lengua de Filón está condicionada por la tradición griega. Faltan semitismos, y nii siquiera sabemos si dominaba el hebreo. El vocabulario revela sus copiosas lecturas y procura dar a su estilo atavío retórico y colorido ático, como, por ejemplo, en el uso abundante del optativo, pero en general encontramos en él el árido lenguaje del erudito.

Y hasta aquí el texto de Albin Lesky.

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