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Archive for 15/03/12

Seguimos con el texto del Pseudo-Calístenes y su traducción a cargo de Carlos García Gual en esta comparación que estamos estableciendo entre el texto latino y del Arcipreste León y el griego (recensión B) del citado Pseudo-Calístenes.

18. Μιᾷ οὖν τῶν ἡμερῶν εὗρεν εὐκαιροῦντα τὸν πατέρα αὐτοῦ ᾿Αλέξανδρος καὶ καταφιλήσας αὐτὸν εἶπεν· “πάτερ, δέομαί σου ἐπίτρεψόν μοι εἰς Πίσσας πλεῦσαι ἐπὶ τὸν ἀγῶνα τῶν ᾿Ολυμπίων, ἐπειδὴ ἀγωνίσασθαι βούλομαι.” ὁ δὲ Φίλιππος εἶπε πρὸς αὐτόν· “καὶ ποῖον ἄσκημα ἀσκήσας τοῦτο ἐπιθυμεῖς;” ὁ δὲ ᾿Αλέξανδρος εἶπεν· “ἁρματηλατῆσαι βούλομαι.” ὁ δέ φησιν· “τέκνον, ἐγὼ νῦν προνοήσομαί σοι ἵππους ἐκ τῶν ἐμῶν ἱπποστασίων ἐπιτηδείους. καὶ οὗτοι μὲν ἐπιμεληθήσονται, σὺ δέ, τέκνον, γύμναζε σεαυτὸν ἐπιμελέστερον. ὁ γὰρ ἀγὼν ἔνδοξός ἐστιν.” ὁ δὲ ᾿Αλέξανδρος εἶπεν· “πάτερ, σὺ ἐπίτρεψόν μοι ἀπελθεῖν ἐν τῷ ἀγῶνι. ἔχω γὰρ ἵππους ἐκ νέας ἡλικίας, οὓς ἐμαυτῷ ἀνέθρεψα.” καταφιλήσας δὲ αὐτὸν Φίλιππος καὶ θαυμάσας αὐτοῦ τὴν προθυμίαν φησὶ πρὸς αὐτόν· “τέκνον, εἰ τοῦτο βούλει, βάδιζε ὑγιαίνων.” ᾿Απελθὼν δὲ ἐπὶ τὸν λιμένα ἐκέλευσε ναῦν καινὴν κατασκευασθῆναι καὶ τοὺς ἵππους ἅμα τοῖς ἀρμασιν ἐμβληθῆναι. ἐπέβη δὲ ᾿Αλέξανδρος ἅμα τῷ φίλῳ αὐτοῦ ῾Ηφαιστίωνι, καὶ ἀποπλεύσας παραγίνεται εἰς Πίσσας. ἐξελθὼν δὲ καὶ λαβὼν ξένια πολλὰ ἐκέλευσε τοῖς παισὶ τὴν τῶν ἵππων ἄλειψιν γενέσθαι. καὶ αὐτὸς ἅμα τῷ φίλῳ αὐτοῦ ῾Ηφαιστίωνι ἐπὶ περίπατον ἐξῄει. καὶ ὑπήντησεν αὐτοῖς Νικόλαος υἱὸς ᾿Αρείου βασιλέως ᾿Ακαρνάνων, πλούτῳ καὶ τύχῃ, δυσὶ θεοῖς, φρυαττόμενος καὶ τῇ τοῦ σώματος δυνάμει πεποιθώς. καὶ προσελθὼν ἠσπάσατο τὸν ᾿Αλέξανδρον εἰπών· “χαίροις μειράκιον.” ὁ δὲ ἔφη· “χαίροις καὶ σύ, ὃς δ᾿ ἄν τις εἴης καὶ ὅθεν τυγχάνεις.” ὁ δὲ Νικόλαος εἶπε τῷ ᾿Αλεξθανδρῳ· “ἐγώ εἰμι Νικόλαος ὁ βασιλεὺς ᾿Ακαρνάνων.” ὁ δὲ ᾿Αλέξανδρος εἶπε πρὸς αὐτόν· “μὴ οὕτω γαυριῶ, Νικόλαε βασιλεῦ, φρυαττόμενος ὡς τὸ ἱκανὸν ἔχων τῆς αὔριον ζωῆς. τύχη γὰρ οὐχ ἕστηκεν ἐφ᾿ ἑνὸς τόπου. ῥοπὴ δὲ τοὺς ἀλαζόνας κατευτελίζει.” ὁ δὲ Νικόλαος ἔφη· “λέγεις μὲν ὀρθῶς, ὑπονοεῖς δὲ οὐχ οὕτως. τί δὲ παρεγένου ἐνταῦθα, θεατὴς ἢ ἀγωνιστής; ἔμαθον γὰρ ὅτι Φιλίππου εἶ τοῦ Μακεδόνος υἱός.” ᾿Αλέξανδρος εἶπεν· “ἐγὼ πάρειμι ἀγωνίσασθαί σοι τὸν ἱππαστικὸν ἀγῶνα μικρὸς ὢν τῇ ἡλικίᾳ.” Νικόλαος εἶπεν· “μᾶλλον παλαιστὴς ἢ παγκρατιῶν ἢ ἱμαντομάχος ἥκας.” ὁ δὲ ᾿Αλέξανδρος πάλιν ἔφη· “ἁρματηλατῆσαι βούλομαι.” ὑπερζέσας δὲ τῇ χολῇ Νικόλαος καὶ καταφρονήσας ᾿Αλεξάνδρου, θεωρήσας τὸ νέον τῆς ἡλικίας αὐτοῦ, οὐ μαθὼν δὲ τὸ τῆς ψυχῆς ἔκχυμα, ἐνέπτυσεν αὐτῷ εἰπών· “μηδέν σοι καλὸν γένοιτο. ὁρᾶτε εἰς τίνα ἐλήλυθε τὸ Πισσαῖον στάδιον.” ὁ δὲ ᾿Αλέξανδρος δεδιδαγμένος ὑπὸ τῆς φύσεως ἐγκρατεύεσθαι ἀπομαξάμενος τὸν ἐν ὕβρει σίελον καὶ μειδιάσας θανάσιμόν φησιν· “Νικόλαε, ἄρτι σε νικήσω καὶ ἐν τῇ πατρίδι σου ᾿Ακαρνάνων δόρατί σε λήψομαι.” καὶ ἀπέστησαν ἀπ᾿ ἀλλήλων διαμαχόμενοι.   

Con que, en uno de aquellos días, encontró Alejandro a su padre en buen momento y le dijo al darle el beso de saludo:
–    Padre, te ruego que me permitas navegar hasta Pisa para el certamen de los juegos olímpicos, porque quiero competir en ellos.
Filipo le contestó:
–    ¿Y en qué deporte te has ejercitado y deseas participar?
Alejandro dijo:
–    Quiero hacerlo en la carrera de carros.
Dice Filipo:
–    Hijo, ahora yo te procuraré caballos dispuestos de mis establos. Éstos te prestarán buen servicio; pero, tú, hijo, entrénate con el mejor cuidado. Que la competición es famosa.
Alejandro contestó:
–    Padre, tú permíteme ir a la competición. Pues tengo mis propios caballos que yo he criado desde mi infancia.
Filipo besó a Alejandro y, lleno de admiración por su coraje, le dijo:
–    Hijo, tú lo quieres. ¡Marcha con buen ánimo!

Dirigiéndose hacia el puerto, Alejandro ordenó que construyeran una nueva nave y que en ella embarcaran a sus caballos junto con los carros. Marchó en compañía de su amigo Hefestión, y al final del viaje se presentó en Pisa. Al arribar, después de recibir muchos regalos de hospitalidad, ordenó a los esclavos que se ocuparan de cuidar los caballos, mientras él, en compañía de su amigo Hefestión, salía a dar un paseo.
Allí se encontró con Nicolao, hijo de Andreas, el rey de los acarnanios, ensoberbecido por la riqueza y la fortuna, dos divinidades inestables, y confiado en su fuerza corporal. Acercóse a Alejandro y le saludó con las palabras:
–    ¡Hola, muchacho!
Él le contestó:
–    ¡Hola también tú, quienquiera que seas y de dondequiera que procedas!
Nicolao contestó a Alejandro:
–    ¡Yo soy Nicolao, hijo del rey de los acarnanios!
Alejandro le replicó:
–    No te jactes tanto, rey Nicolao, ni te envanezcas como si estuvieras seguro de vivir mañana. Porque la fortuna no se mantiene estable en ningún sitio, y un revés puede abatir a los soberbios.
Nicolao le dijo:
–    Hablas razonablemente, pero no lo pienses. ¿A qué has venido acá, como espectador o como participante? Ya me he enterado de que eres hijo de Filipo el macedonio.
Contestó Alejandro:
–    Estoy aquí para competir contigo en la carrera de caballos, aunque soy pequeño por la edad.
Nicolao dijo:
–    Mejor habrías venido como luchador de palestra, del pancracio o del boxeo.
Alejandro dijo:
–    Quiero hacer correr mi carro
Hirviendo de cólera Nicolao, y lleno de desprecio hacia Alejandro, porque veía lo joven de su edad y no conocía el temple de su alma, le escupió mientras decía:
–    ¡Que te vaya mal! ¡Mirad hasta quién se ha rebajado el estadio de Pisa!
Alejandro, enseñado por la naturaleza a dominarse, se enjugó con la mano el escupitajo ultrajante y luego, dirigiéndole una sonrisa mortal, dijo:
–    ¡Nicolao, dentro de poco te venceré, e incluso a tu patria de Acarnania subyugaré bajo mi lanza!
Y se apartaron uno de otro enemistados.

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