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Archive for 9 de junio de 2012

Continuamos con el breve análisis de la Égloga III de Garcilaso, que trata el mito de Apolo y Dafne.

Los siguientes tres versos que Apollo en la pintura parecía / que, porque’lla templasse el movimiento, / con menos ligereza la seguía; recogen el final del verso 510 y el 511 completo: moderatius, oro, / curre fugamque inhibe! moderatius insequar ipse = no corras tanto, yo te lo pido, y modera tu huida; también yo te seguiré más despacio. La diferencia estriba únicamente en que en Garcilaso se trata de una descripción, mientras en Ovidio es Apolo el que se dirige a Dafne en esos términos. Obsérvese además el rasgo de humorismo de Ovidio; Apolo pide a Dafne un respiro en la carrera y le dice que si ella corre más despacio, él lo hará también, pero manteniendo las posiciones. Templar el movimiento es el curre moderatius, menos ligereza equivale a moderatius, y el seguía a insequar.

Encontramos ecos del endecasílabo siguiente él va siguiendo, y ella huye en los versos 525 para la huida de la ninfa (y ella huye = Peneïa cursu fugit = la Penea huyó a la carrera) y 532 para la persecución del dios (él va siguiendo = admisso sequitur vestigia passu = sigue sus huellas en carrera desenfrenada) También el verso 502-503 fugit ocior aura illa levi = ella huye más veloz que la brisa ligera, puede ser la referencia que ha tomado Garcilaso para su y ella huye.

Pero ¿cuál es la causa de que Dafne rehúya a Apolo? La respuesta y la explicación las encontramos en el último endecasílabo de la octava: como / quien siente al pecho el odioso plomo. Recordemos que esta explicación aparece en Ovidio en la primera parte de su narración (471-472). El odioso plomo no es otra cosa que el habet sub harundine plumbum = tiene la caña guarnecida de plomo. Obsérvese además la colocación de sub harundine plumbum en posición final de verso y odioso plomo en posición final de estrofa.

Llegamos, finalmente, a la tercera octava, tercera de las tres partes en que hemos dividido el texto garcilasiano, división que sigue la que podemos encontrar en Ovidio, la fuente seguida por el poeta español. Está dedicada esta parte a la descripción de la metamorfosis de Dafne en laurel (recuérdese lo dicho respecto al significado en griego de la palabra Dafne, que no es otra cosa que el laurel).

Hay que notar a este respecto que en ningún momento Garcilaso menciona la palabra laurel y Ovidio sólo lo hace una vez, al final del relato (verso 565). Sin embargo, y pese a que Ovidio sólo menciona una vez la palabra laurea, debe recordarse que la finalidad que persigue todo el relato latino es justificar el adorno arbóreo del dios Apolo.

Garcilaso prescinde por completo de la súplica que, en el texto latino, la ninfa dirige a su padre, el dios – río Peneo (543-546) e inicia la tercera octava con las palabras mas a la fin, como queriendo indicar el próximo desenlace o conclusión del relato, es decir, la metamorfosis. El segundo hemistiquio de este primer endecasílabo y todo el segundo nos presentan la transformación en ramas de los brazos de la ninfa, que además crecen. Obsérvese el paralelismo: los braços le crecían = bracchia crescunt por una parte y por otra:

y en sendos ramos bueltos se mostravan = in ramos crescunt. Es decir, en este caso ocurre lo contrario de lo que antes hemos dicho con respecto a, por ejemplo, enclavó: Garcilaso amplía y no sintetiza el texto latino. Utiliza un verso y medio para expresar lo que Ovidio ha dicho en cuatro palabras.

Ya se habrá observado que Garcilaso no alude a la transformación de la anatomía de la ninfa en corteza, mutación que sí apuntará en el soneto XIII; también se ha podido constatar el cambio en el orden de los miembros transformados: Ovidio habla primero de los cabellos y después de los brazos y Garcilaso lo hace al contrario.

Los dos siguientes endecasílabos se refieren a la transformación del cabello en hojas. De nuevo aquí Garcilaso se muestra más expansivo que Ovidio. El poeta de Sulmona ha dicho sólo in frondem crines…crescunt (sus cabellos crecen – transformándose – en hojas). Garcilaso y los cabellos, que vencer solían / al oro fino, en hojas se tornavan introduce una oración de relativo que tiene como antecedente a cabellos para hacer uso de una convención típica del Renacimiento y del Barroco, sobre todo cuando se hace uso del tópico del carpe diem horaciano: los cabellos son, por supuesto, rubios y además superan incluso al oro. En seguida nos vienen a la memoria otras obras poéticas renacentistas o barrocas como el soneto XXIII del propio Garcilaso (y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió) o el soneto VIII de Góngora (mientras por competir con tu cabello oro bruñido al sol relumbra en vano) que utilizan el mismo recurso o convención. Sólo así se explica que Garcilaso dé color a los cabellos de Dafne, circunstancia sobre la cual nada dice Ovidio.

Otros dos endecasílabos (obsérvese como emplea dos versos para cada parte del cuerpo transformada) se dedican a la metamorfosis en raíces de sus pies, por supuesto blancos – otra convención -. Ovidio tampoco habla del color de los pies; utiliza, eso sí, un singular poético y en clara alusión al episodio de la huida dice de los pies modo tam velox. Aquí, de nuevo, el paralelismo es evidente:

pes = blancos pies; en torcidas rayces = pigris radicibus; en tierra se hincavan = haeret.

Vuelve a ser más extenso Garcilaso, dos versos, frente a uno de Ovidio, por lo que ya hemos dicho de dedicar dos versos a cada parte de la anatomía. Es curioso.

Si antes Garcilaso sintetizaba en un sólo verbo todo un verso latino, ahora debe desarrollar el haeret en en tierra se hincavan. La calificación de las raíces es también distinta: en Ovidio son pigris, esto es, literalmente perezosas, pesadas, inmóviles, aludiendo a la fijación al suelo que ha experimentado un hasta hace poco ser vivo; en Garcilaso se las califica como torcidas un adjetivo muy apropiado para las raíces

Véase, por otra parte, la colocación en final de verso de los imperfectos del texto garcilasiano en rima ABABAB.

Tampoco en Garcilaso hay alusión alguna a la transformación en copa de la cabeza de la ninfa: ora cacumen habet del verso 551

Estos son, pues, los términos de la transformación en una pequeña tabla comparativa de los dos autores:

PARTE DEL CUERPO

PARTE DEL ÁRBOL

OVIDIO

GARCILASO

OVIDIO

GARCILASO

mollia praecordia

————

tenui libro

————

crines

cabellos

in frondem

en hojas

bracchia

braços

in ramos

en sendos ramos

pes

blancos pies

pigris radicibus

en torcidas rayces

ora

————

cacumen

———–

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