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Archive for 5/07/12

Muy cerca de la ludoteca Sirius, casi enfrente, está a punto de abrir, en momento muy oportuno, ya que los alumnos acaban de recibir sus notas la Academia Atenea. Cinco horas a la semana de clase, es decir, 20 horas al mes salen por 65, 75 o 90 euros, dependiendo del nivel, respectivamente primaria, secundaria y bachillerato.

Está bien elegido el nombre de la academia, Atenea, ya que esta diosa lo era de la inteligencia y la sabiduría. Además tenía como ave consagrada la lechuza y el dibujo de este animal (Tyto Alba es su nombre científico) está en la publicidad de la academia, aunque más bien es un mochuelo (cuyo nombre científico es Athene Noctua).

Y precisamente una lechuza hallamos en el siguiente ejemplo. De todos es conocido que el grupo Eulen ha tomado como emblema una tetradracma ática con una lechuza, el ave de Atenea, y las iniciales, en vertical, ΘΕΣ, cuyo uso desconocemos, en lugar de ΑΘΗ, de Atenas.

Recordemos que la moneda de 1 euro de Grecia representa una lechuza, diseño tomado de una antigua pieza ateniense de cuatro dracmas -tetradracma- (s. V a. C.). En griego se conocen estas monedas como γλαύκες (glaukes) “lechuzas” aunque la traducción más exacta debería ser mochuelo.

En efecto, el logotipo de la empresa “Grupo Eulen” es quasi la representación de una tetradacma ateniense. Atenas, devota de Atenea, adoptó durante siglos, como símbolos y marcas propias, la efigie de la virginal hija de Zeus, divinidad de la estrategia guerrera y de la sabiduría, y la representación de la Lechuza. Casi todas las monedas atenienses, desde el siglo VI, muestran la efigie de Palas Atenea en el verso, y en el reverso la sagrada lechuza (o mejor, como hemos dicho, mochuelo), la ramita de olivo con su fruto y el nombre del Estado emisor: ΑΘΗ –apócope del nombre de la ciudad y que aquí ha sido sustituido por ΘΕΣ. Durante el siglo V la moneda ateniense con la lechuza, casi siempre de plata, era ya la más fuerte y prestigiada en el Mediterráneo. De hecho la expresión γλαῦκα εἰς ᾿Αθήνας (llevar lechuzas a Atenas) equivalía entonces a cosa superflua e innecesaria (nuestro llevar hierro a Bilbao o echar agua en la mar pero hace dos mil cuatrocientos años). En efecto, la expresión “Lechuzas a Atenas” se decía “en general, de quienes llevan algo a un sitio en el que abunda, y más en particular de los comerciantes que introducen en un lugar productos que allí tienen de sobra”. Llevar lechuzas a Atenas sería, en efecto, una acción necia e inútil. Esta ave era el símbolo de la ciudad, puesto que uno de los atributos de la sabia y guerrera Atenea, la diosa epónima de Atenas, es la lechuza, o el mochuelo. Por esto, habría sido estúpido llevar estos ejemplares como si se tratase de una novedad.

La expresión aparece en Aristófanes, Las Aves, verso 301. Habla Evélpides:

ΕΥ. Τ φς; Τς γλακ᾿ ᾿Αθναζ᾿ γαγεν; ¿Qué dices? ¿Quién ha traido una lechuza a Atenas?

No existió, sin embargo, una formulación en latín para (llevar) “Lechuzas a Atenas”. Las tres veces que Cicerón, el gran orador y político romano del siglo I a. C., cita este proverbio lo hace en griego: “ego libenter… adiuvabo et tibi versus quos rogas, γλακ᾿ ες θνας, mittam” (en Cartas a su hermano Quinto II 15, 4); “sed quid ego nunc haec ad te, cuius domi nascuntur, γλακ᾿ ες ᾿Αθνας? (en Cartas a sus familiares IX 3, 2); y un poco más adelante, “sed rursus γλακ᾿ ες ᾿Αθνας, qui ad te haec” (Ibidem VI 3, 4).

En efecto, además de existir en griego moderno el refrán “Llevar lechuzas a Atenas” (γλακ᾿ ες θνας κομζειν), que es heredero directo de la expresión que aparece en Aristófanes como primera mención literaria, y en el cual el verbo “llevar” se ha incorporado a la locución proverbial, existen paralelos del proverbio en lenguas modernas, sobre todo en un nivel culto del lenguaje, como en italiano “Portar nottole / civette a(d) Atene”, en inglés “To carry / bring owls to Athens” y en alemán “Eulen nach Athen tragen (bringen)”. En francés y en español, sin embargo, parece que nuestro proverbio nunca se ha usado.

El Grupo EULEN, líder en la prestación de servicios generales a empresas en España, fue creado en 1962 y en la actualidad está presente en 12 países. Tiene su origen en la pequeña empresa que, con el nombre de Central de Limpieza El Sol, creó en Bilbao, en 1.962, D. David Álvarez Díez, actual Presidente Fundador (y más conocido por ser amigo de Aznar y propietario de los Ribera Vega Sicilia).Ya antes, en los cincuenta había creado una academia que llegó a tener una treintena de profesores. La compañía creció muy rápido y en 1970 ya estaba presente en todas las ciudades de España. El grupo ofrece hoy servicios de seguridad, de limpieza, de servicios auxiliares en general, de formación, de trabajo temporal (Flexiplan), de mantenimiento integral, etc. ¿Por qué Eulen? Esta palabra significa lechuza en alemán y este animal ya figuraba en el logo de la academia que había montado Álvarez en Bilbao antes de entrar en el sector de las limpiezas.

¿Por qué θΕΣ? ¿Será el imperativo de aoristo de τίθημι = pon?

Como se ve un logotipo con raíces clásicas que da mucho de sí.

Siguiendo el paseo llegamos al cartel indicador de una consulta médica. Las especialidades del facultativo también tienen su raíz en el griego: Tocoginecología y Menopausia.

La primera palabra está formada por tres elementos griegos; el último, muy conocido (logía, del griego λογία, ya existente en la lengua griega en palabras como, ἐτυμολογία “etimología”), es un elemento compositivo, casi siempre usado como sufijo, que significa “tratado, estudio, ciencia”; el segundo gineco-, procedente del genitivo γυναικός, de γυν, γυναικός “mujer”, presente en palabras como gineceo, ginecocracia o ginecomastia.

El primer elemento toco- procede de τόκος, que significa “parto”. Es palabra perteneciente a una raíz productiva que se presenta en la triple alternancia griega: grado 0, grado o, grado ε; encontramos el grado 0 en el verbo τίκτω que significa “parir, poner un huevo”. Nos recuerda el sonoro y aliterado verso 235 de los Trabajos y los Días de Hesíodo, donde aparece junto al plural de la palabra “mujer”: τκτουσιν δ γυνακες οικτα τκνα γονεσι = las mujeres dan a luz niños semejantes a sus padres. En el propio verso hallamos una palabra en la que la raíz (τκ) aparece en grado ε (τκνα plural de τέκνον, que posee un diminutivo τεκνίδιον), que también está presente en ἐπίτεξ (mujer que va a dar a luz), el neutro τέκος (hijo) – con su correlativo en sánscrito tákman.

En Las Euménides de Esquilo 657-659 nos encontramos con estos otros sonoros versos en boca de Apolo, en su defensa de Orestes:

καὶ τοῦτο λέξω, καὶ μάθ᾽ ὡς ὀρθῶς ἐρῶ.

οὔκ ἔστι μήτηρ κεκλημένου τέκνου

τοκεύς, τροφὸς δὲ κύματος νεοσπόρου.

Te lo diré, y acepta mis razones: del hijo no es la madre engendradora, es nodriza tan solo de la siembra que en ella se sembró. Por cierto, el término νεοσπόρου es un hápax legomenon, es decir, una palabra que sólo aparece una vez en una lengua.

En estos versos hallamos una palabra con grado o: τοκεύς, “progenitor”.

La tocoginecología es la parte de la medicina que se ocupa del estudio del aparato reproductor femenino, de tratar y de prevenir sus enfermedades y de la gestación y el parto. La tocoginecología se constituyó como especialidad al fusionarse con la obstetricia, vertiente de la asistencia médica que gozaba de autonomía desde la Antigüedad, con la ginecología operatoria, aspecto de la cirugía que había posibilitado la revolución antiséptica. Como el de todas las especialidades quirúrgicas, su desarrollo giró en torno a un instrumental propio de finalidad diagnóstica y terapéutica.

Por su parte, menopausia, que podemos definir como la cesación natural de la menstruación, está formada por dos elementos: meno-, del genitivo μηνός, de  μήν, μηνός “mes” y παῦσις, que significa “detención”, “cesación”. Lo contrario a la menopausia es la menarquia, esto es, la aparición de la primera menstruación, con el elemento ἀρχή que significa “inicio, comienzo”.

Siguió el paseo y dimos con algo que no tiene nada que ver con el título del artículo, pero que resulta curioso. En la calle de Enmedio, junto al balcón del primer piso de la casa situada en el número 79, sigue estando la placa que nos indica que ésa es la casa natalicia del pintor Francesc Ribalta, que hoy ya sabemos nació en la localidad leridana de Solsona. Durante mucho tiempo y desde el siglo XVIII, no obstante, se pensó que había nacido en Castellón; de ahí los nombres de Parque Ribalta, con una efigie del pintor, e Instituto Ribalta, con otra escultura del artista en el rellano de su escalera imperial, que reciben estos dos conocidos lugares de la ciudad. Más información sobre el equívoco, aquí.

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