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Archive for 23/11/12

Siguiendo nuestro recorrido sobre el Zodíaco y sus fuentes literarias, que fundamentalmente son Eratóstenes en sus Catasterismos, Arato en sus Fenómenos y Germánico César en su paráfrasis y versión en hexámetros latinos de los Φαινόμενα de Arato, vamos con Leo.

Leo:

Antonio Guzmán nos indica que esta constelación incluye la estrella Régulo (pequeño rey), que se halla a 90 años luz, de diámetro cinco veces superior al del Sol, y doscientas veces su luminosidad.

Constituye una de las constelaciones más vistosas. Parece que Zeus la dispuso como uno de los signos del Zodiaco por ser rey de los cuadrúpedos. Dicen algunos que representa el primer trabajo de Heracles, como testimonio de su memoria. Buscando éste alcanzar fama, dicen que dio muerte a un león sin ayuda de arma alguna (única ocasión en la que actuó así, pues asfixió a la bestia con sólo sus brazos); así lo relata al menos el rodio Pisandro. A partir de entonces llevaba consigo la piel de fiera, en recuerdo de su gran hazaña. Lleva  tres estrellas en la cabeza, dos en el pescuezo, una sobre el pecho, tres en la pezuña, una en medio del vientre, dos bajo el pecho, otra muy refulgente sobre la garra de la derecha, otra brillante bajo el vientre y otra más abajo, una en la ingle, otra en la rodilla trasera y una más también brillante en el extremo de la pezuña. Suman en total diecinueve. Se divisan igualmente por encima de Leo siete estrellas de escaso brillo formando un triángulo por la parte de la cola; se las conoce con el nombre de Cabellera de Berenice la Bienhechora.

En nota Guzmán Guerra informa que Berenice era esposa de Tolomeo III Evérgetes (que significa “bienhechor”), en cuyo honor compuso el poeta Calímaco su Cabellera de Berenice.

Y tras Leo, la Virgen.

Virgo:

Virgo se nos hace visible, nos dice Guzmán Guerra, hacia las 10 de la noche en el mes de mayo, y aunque no destca muy claramente en el firmamento, forma parte de ella una estrella muy potente, la Espica (spica), que a pesar de estar a 300 años luz es 120 veces más lumniosa que la misma estrella Sirio.

Hesiodo la considera hija de Zeus y Temis y la llama Dike. El mitógrafo Arato se hace eco del relato de Hesiodo y narra que en un principio era inmortal y que vivía en la Tierra con los hombres, quienes la llamaban Justicia. Pero como los hombres se pervirtieron y dejaron de respetar la justicia, los abandonó y se retiró a la montaña. Más tarde, como los hombres se enzarzaran en guerras y revueltas civiles, ella los aborreció definitivamente por su desprecio a la justicia y ascendió al cielo. Se cuentan además muy diversas historias sobre ella: afirman unos que era la diosa Deméter, porque lleva una espiga; otros que Isis, otros que Atárgatis (también conocida bajo la advocación de la “diosa siria”, su culto aparece descrito en Luciano en su obra Lucio o el asno y en Apuleyo, El asno de oro), y otros que Tyche, por lo que la representan sin cabeza. Tiene una estrella sin brillo sobre la cabeza, una sobre cada uno de los hombros y dos en cada ala; la de la derecha, situada entre el hombro y el extremo del ala, se denomina Protrigéter (es la “que anuncia el comienzo de la vendimia”, a principios de septiembre en los países mediterráneos); también presenta una sobre cada codo (la que se halla en el izquierdo es muy brillante y se denomina Espiga) y una en el extremo de la mano. Al filo del manto tiene seis, de poca luz, y una en cada pie. Suman un total de veinte.

 

Arato, en sus Fenómenos (97-146) nos habla de la Virgen:

Ἀμφοτέροισι δὲ ποσσὶν ὕπο σκέπτοιο Βοώτεω Παρθένον, ἥ ῥ᾿ ἐν χειρὶ φέρει στάχυν αἰγλήεντα. Εἴτ᾿ οὖν Ἀστραίου κείνη γένος, ὅν ῥά τέ φασιν ἄστρων ἀρχαῖοι πάτερ᾿ ἔμμεναι, εἴτε τευ ἄλλου, 100 εὔκηλος φορέοιτο. Λόγος γε μὲν ἐντρέχει ἄλλος ἀνθρώποις, ὡς δῆθεν ἐπιχθονίη πάρος ἦεν, ἤρχετο δ᾿ ἀνθρώπων κατεναντίη, οὐδέποτ᾿ ἀνδρῶν οὐδέποτ᾿ ἀρχαίων ἠνήνατο φῦλα γυναικῶν ἀλλ᾿ ἀναμὶξ ἐκάθητο καὶ ἀθανάτη περ ἐοῦσα, 105 καὶ ἑ Δίκην καλέεσκον· ἀγειρομένη δὲ γέροντας ἠέ που εἰν ἀγορῆι ἢ εὐρυχόρωι ἐν ἀγυιῆι, δημοτέρας ἤειδεν ἐπισπέρχουσα θέμιστας. Οὔπω λευγαλέου τότε νείκεος ἠπίσταντο, οὐδὲ διακρίσιος περιμεμφέος, οὐδὲ κυδοιμοῦ·110 αὕτως δ᾿ ἔζωον. Χαλεπὴ δ᾿ ἀπέκειτο θάλασσα, καὶ βίον οὔπω νῆες ἀπόπροθεν ἠγίνεσκον, ἀλλὰ βόες καὶ ἄροτρα καὶ αὐτὴ πότνια λαῶν μυρία πάντα παρεῖχε Δίκη δώτειρα δικαίων. Τόφρ᾿ ἦν ὄφρ᾿ ἔτι γαῖα γένος χρύσειον ἔφερβεν, 115 ἀργυρέωι δ᾿ ὀλίγη τε καὶ οὐκέτι πάμπαν ἑτοίμη ὡμίλει, ποθέουσα παλαιῶν ἤθεα λαῶν. Ἀλλ᾿ ἔμπης ἔτι κεῖνο κατ᾿ ἀργύρεον γένος ἦεν· ἤρχετο δ᾿ ἐξ ὀρέων ὑποδείελος ἠχηέντων μουνάξ, οὐδέ τεωι ἐπεμίσγετο μειλίχιοισιν· 120 ἀλλ᾿ ὁπότ᾿ ἀνθρώπων μεγάλας πλήσαιτο κολώνας, ἠπείλει δἤπειτα καθαπτομένη κακότητος, οὐδ᾿ ἔτ᾿ ἔφη εἰσωπὸς ἐλεύσεσθαι καλέουσιν. Οἵην χρύσειοι πατέρες γενεὴν ἐλίποντο, χειροτέρην. Ὑμες δὲ κακώτερα τέκνα τεκεῖσθε. 125 Kαὶ δή που πόλεμοι, καὶ δὴ καὶ ἀνάρσιον αἷμα ἔσσεται ἀνθρώποισι, κακὸν δ᾿ ἐπικείσεται ἄλγος. Ὣς εἰποῦς᾿ ὀρέων ἐπεμαίετο, τοὺς δ᾿ ἄρα λαοὺς εἰς αὐτὴν ἔτι πάντας ἐλίμπανε παπταίνοντας. Ἀλλ᾿ ὅτε δὴ κἀκεῖνοι ἐτέθνασαν, οἱ δ᾿ ἐγένοντο, 130 χαλκείη γενεή, προτέρων ὀλοώτεροι ἄνδρες, οἳ πρῶτοι κακοεργὸν ἐχαλκεύσαντο μάχαιραν εἰνοδίην, πρῶτοι δὲ βοῶν ἐπάσαντ᾿ ἀροτήρων, καὶ τότε μισήσασα Δίκη κείνων γένος ἀνδρῶν ἔπταθ᾿ ὑπουρανίη, ταύτην δ᾿ ἄρα νάσσατο χώρην, 135 ἧχί περ ἐννυχίη ἔτι φαίνεται ἀνθρώποισι Παρθένος ἐγγὺς ἐοῦσα πολυσκέπτοιο Βοώτεω. Τῆς ὑπὲρ ἀμφοτέρων ὤμων εἱλίσσεται ἀστὴρ [δεξιτερῆι πτέρυγι· Προτρυγητὴρ δ᾿ αὖτε καλεῖται] τόσσος μὲν μεγέθει, τοίηι δ᾿ ἐγκείμενος αἴγληι 140 οἷος καὶ μεγάλης οὐρὴν ὑποφαίνεται Ἄρκτου· δεινὴ γὰρ κείνη, δεινοὶ δέ οἱ ἐγγύθεν εἰσὶν ἀστέρες· οὐκ ἂν τούς γε ἰδὼν ἐπιτεκμήραιο, οἷός οἱ πρὸ ποδῶν φέρεται καλός τε μέγας τε, εἷς μὲν ὑπωμαίων, εἷς δ᾿ ἰξυόθεν κατιόντων, 145 ἄλλος δ’ οὐρανίοις ὑπὸ γούνασιν. Ἀλλ᾿ ἄρα πάντες ἁπλόοι ἄλλοθεν ἄλλος ἀνωνυμίη φορέονται.

Bajo los pies del Boyero puedes observar a la Virgen, que sostiene en la mano una espiga floreciente. Tanto si ella es del linaje de Astreo, de quien dicen los antiguos que es el padre de los astros, como si lo es de algún otro, que siga tranquila en su ruta. Pero entre los hombres circula otra versión; que antes vivía en la tierra y venía abiertamente a presencia de los hombres, y no desdeñaba la compañía de los antiguos; antes bien, se sentaba mezclándose con ellos aunque era inmortal. Y la llamaban Justicia: pues congregando a los ancianos en una plaza o en una calle espaciosa los exhortaba a votar leyes favorables al pueblo. Entonces los hombres todavía no sabían de la funesta Discordia, ni de las censurables disputas, ni del tumulto del combate; vivían sencillamente; el peligroso mar quedaba a un lado, y las naves no iban lejos a buscar el sustento, sino que los bueyes, el arado y ella misma, la Justicia soberana de pueblos, suministraba todo abundantemente, ella, la dispensadora de bienes legítimos. Esto duró mientras la Tierra aún alimentaba a la raza de oro. Mas con la de plata, poco y de mala gana se relacionaba, pues echaba de menos la manera de ser de los pueblos antiguos. Pero a pesar de ello, todavía estaba presente durante la edad de plata: al atardecer descendía de los montes rumorosos, solitaria, y no se comunicaba con nadie con palabras amables, sino que cuando había cubierto de hombres inmensas colinas, los increpaba entonces censurando su perversidad, y decía que ya no vendría más a la presencia de quienes la llamaran: “¡Cuán degenerada descendencia dejaron vuestros padres de la edad de oro! Pero vosotros engendraréis unos descendientes peores todavía. Entonces ocurrirá que habrá guerras y, de cierto, también muertes impías entre los hombres: el dolor caerá sobre sus faltas”. Después de hablar así, se encaminaba de nuevo a las montañas y abandonaba a todas aquellas gentes que la seguían todavía con la mirada. Pero cuando aquéllos murieron, nacieron éstos, la raza de bronce, hombres aún más perversos que los anteriores, los primeros que forjaron las espadas criminales propias de asaltantes de caminos, los primeros que comieron la carne de los bueyes de labor. Entonces la Justicia sintió aversión por el linaje de aquellos hombres y voló hacia el cielo; y a continuación habitó esta región donde de noche aparece todavía a los mortales como la Virgen, cerca del esplendente Boyero. Encima de sus dos hombros gira una estrella [cerca del ala derecha; y se llama el Heraldo de la Vendimia;] de tal magnitud, y dotada de tal brillo, como la que se ve debajo de la cola de la Osa Mayor; ésta es deslumbradora, como también lo son las estrellas cercanas; una vez que las has visto no necesitas buscar otro punto de referencia, tal y como ruedan delante de sus patas que prolongan los hombros, otra delante de las que descienden desde los ijares, y otra, en fin, debajo de las rodillas posteriores. Pero todas evolucionan independientes, cada cual por su sitio y anónimas.

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