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Archive for 13/03/13

En nuestro recorrido por las fuentes literarias sobre el Zodíaco llegamos a Capricornio.

Capricornio:

De nuevo recurrimos a Eratóstenes, en sus Catasterismos XXVII.

Por su forma es semejante a Egipán (1), del que por cierto es hijo. Su parte inferior es de fiera y tiene cuernos en la cabeza. Fue muy respetado por ser hermano d eleche del propio Zeus (de acuerdo con el relato que hace Epiménides (2) en sus Créticas), con quien vivió en el monte Ida cuando libró su combate contra los Titanes, pertrechando a sus partidarios. Cuando Zeus recuperó el control lo elevó al firmamento, así como a su madre, la Cabra. Dicen que fue él quien encontró la concha de caracol ante cuyo estruendo – el pánico – huyeron los Titanes. Como vestigio de la concha de caracol marino que halló en el mar, conserva cola de pez. Tiene una estrella brillante en cada cuerno (y otra sobre los ollares), dos sobre la cabez, una bajo el cuello, dos en el pecho, una en la pata delantera (otra más sobre el extremo de la pata), siete en el lomo, cinco en el vientre y dos muy brillantes en la cola. Suman un total de veinticuatro.

  1. Ser híbrido de cabra y pez, que es lo que significa su nombre.
  2. Poeta griego del siglo VI a. C.

Acuario:

Eratóstenes (Catasterismos XXVI) escribe:

Parece que recibe el nombre de Acuario (1) por el trabajo que realiza. Está puesto de pie, con una vasija en la mano, de la que vierte un copioso chorro de agua. Otros afirman que se trata de Ganimedes al figurarse que su forma le cuadra muy bien a este personaje: un muchacho que escancia de una jarra. Acuden éstos al testimonio del poeta, que dice que fue secuestrado por Zeus a causa de su belleza para que fuera su sirviente y digno de cohabitar con los dioses; alcanzó además un tipo de inmortalidad hasta entonces desconocida entre los hombres. El fluido que se vierte se asemeja al néctar, que es la bebida de los dioses.

Tiene dos estrellas poco brillantes sobre la cabeza, una sobre cada uno de los hombros (ambas de gran tamaño), una en cada codo, una brillante en el extremo de la mano derecha, una sobre cada una de las tetillas, una debajo de cada una de éstas, una más en la cadera izquierda, una sobre cada una de las rodillas, una en la pantorrilla derecha, una sobre cada pie. Hacen un total de diecisiete. El chorro de agua cuenta con treinta y una estrellas, dos de ellas singularmente brillantes.

 (1) En realidad el término original ῾Υδροχόος es más icónico, pues significa el que “trasiega o vierte agua”.

Estamos aportando fragmentos de la versión latina de los Fenómenos de Arato, debida al emperador Germánico César.

Esteban Calderón Dorda, en su trabajo, Traducciones latinas perdidas de los Fenomenos de Arato (traducciones de arato), publicado en Myrtia, revista de Filología Clásica de la Universidad de Murcia. 1990, escribe:

La versión de Germánico César, contemporánea de la obra astronómica de Manilio, es bastante más rigurosa que la de Cicerón, debido, sin duda, a la mayor madurez con que fue realizada; el príncipe debía contar, por lo menos, 25 años. Esta traducción es posible en el ambiente de una sociedad cultivada, deseosa de conocer los fenómenos celestes y obtener su provecho. Basta con echar una ojeada a la lista de autores que hicieron florecer un importante número de obras astronómicas y cosmográficas. Ahora bien, Germánico no se contenta con troducir la obra del poeta de Solos, sino que también trata de ponerla al día. En este punto se separa de su predecesor, ya que no se trata de una transposición más o menos literal. Para esta labor se inspira en la obra de uno de los más grandes astrónomos de la Antigüedad, Hiparco de Nicea, que en su Comentario criticaba los datos uranográficos de Arato y, por ende, de su modelo Eudoxo. A. Le Boeuffle ha señalado los numerosos pasajes en que Germánico se aleja de Arato y tiene en cuenta las correcciones de Hiparco; con todo, se encuentran también pasajes en los no acepta las comciones del comentarista y conserva los errores de Arato. En resumidas cuentas, Germánico supone una actualización, una puesta al día del texto arateo, a partir de los avances científicos obtenidos con posterioridad a la composición de los Fenómenos. Por otra parte, la aemulatio Arati que se pone de manifiesto, sobre todo en el proemio, puede permitir que se le llame el “Arato romano” al, igual que Horacio era conocido como el Arquíloco y el Alceo romanos, Virgilio era presentado como el Hesíodo romano y Propercio pasaba por ser el Calímaco romano.

Germánico, pues, en su traducción o versión de Arato dice sobre Acuario:

Infimus Hydrochoos sed qua uestigia figit,

Sunt aliae stellae; qua caudam Belua flectit

Quaque caput Piscis, media regione locatae

Nullum nomen habent nec causa est nominis ulla; 385

Sic tenuis cunctis iam paene euanuit ardor.

Nec procul hinc dextra defundit Aquarius undas

Atque imitata cadunt errantis signa liquoris.

E quibus una magis sub cauda flamma relucet

Squamigerae Pristis, pedibus subit altera signi 390

Fundentis latices. Est et sine honore Corona

Ante Sagittiferi paullum percinia crura.

 

Acuario está situado muy abajo; pero allí donde asienta sus pies hay otras estrellas, colocadas en una zona intermedia entre el lugar donde el Monstruo dobla su cola y donde está la cabeza del Pez. (385) No tienen nombre ni hay ningún motivo para que tengan nombre: en efecto, apenas consiguen un pequeño resplandor entre todas juntas. No lejos de allí, el Aguador derrama el líquido con su mano derecha y ése cae imitando la forma del agua corriente. De entre estas estrellas, una reluce singularmente bajo la cola (390) de la escamosa Ballena, otra está situada a los pies de la figura que vierte el líquido. También existe una Corona que no goza de estima, ubicada un poquito antes de las ágiles piernas de Sagitario.

Germánico traduce a Arato y dice sobre Acuario y Capricornio:

Piscibus interlucet Equi latus; ad caput eius

Dextra manu, latices qua fundit Aquarius, exit. 285

Quo prior Aegoceros semper properare uidetur

Oceano mersus sopitas condere flammas.

Entre los Peces brilla el costado del Caballo, ante cuya cabeza se levanta (285) la mano derecha con que vierte su líquido el Aguador. Capricornio, sumergiéndose en el Océano, parece apresurarse siempre más que él en esconder sus apaciguadas llamas.

Piscis:

Eratóstenes, Catasterismos XXI, escribe:

Son los descendientes del gran Pez (el Pez Austral), a quien daremos su debido tratamiento cuando lleguemos a él. Cada uno de estos dos peces se encuentra en distinta zona de la eclíptica, el uno llamado Boreal y el otro Austral, aunque convergen en dirección a la pezuña de Aries.

El pez boreal posee doce estrellas y el austral quince. El sedal que los retiene unidos tiene tres estrellas en la parte del pez boreal y otras tres en la del austral. También son tres las que se extienden hacia el oriente y otras tres en la convergencia. El conjunto completo de los peces y su enlace es de treinta y nueve estrellas.

Por su parte, Germánico escribe sobre Piscis:

Hunc ultra gemini Pisces, quorum alter in Austrum

Tendit, Threicium Borean petit alter et audit

Stridentis auras, niueus quas procreat Haemus.

Non illis liber cursus, sed uincula cauda

Singula utrumque tenent uno coeuntia nodo. 245

Nodum stella premit. Piscis qui respicit auras

Threicias dextram Andromedae cernetur ad ulnam.

 A continuación de éste, se encuentran los Peces gemelos, uno de los cuales se orienta hacia el Austro y el otro mira hacia el tracio Bóreas y escucha las resonantes brisas que engendra el Hemo. No tienen un rumbo libre, sino que (245) los sujetan a ambos, por su cola, dos cuerdas que se unen en un único nudo. Una estrella sella el nudo. El Pez que mira hacia las brisas tracias se distinguirá hacia el brazo derecho de Andrómeda.

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