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Archive for 5/06/13

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En nuestro breve estudio del Apolo y Marsias de Ribera, portamos ahora una breve fuente literaria sobre el castigo de Marsias. La hallamos en el diálogo entre Hera y Leto, en los Diálogos de los dioses, de Luciano de Samosata:

Λητώ

 ταῦτα μέντοι τὰ τέκνα ξενοκτόνος καὶ  ψευδόμαντιςοἶδαὅπως λυπεῖ σε ὁρώμενα ἐν τοῖς θεοῖςκαὶ μάλισταὁπόταν  μὲν ἐπαινῆται ἐς τὸ κάλλος δὲ κιθαρίζῃ ἐν τῷ συμποσίῳ θαυμαζόμενος ὑφ᾽ ἁπάντων.

Ἥρα
ἐγέλασα Λητοῖἐκεῖνος θαυμαστόςὃν  Μαρσύαςεἰ τὰ δίκαια αἱ Μοῦσαι δικάσαι ἤθελονἀπέδειρεν ἂν αὐτὸςκρατήσας τῇ μουσικῇνῦν δὲ κατασοφισθεὶς ἄθλιος ἀπόλωλεν ἀδίκως ἁλούς δὲ καλή σου παρθένος οὕτω καλήἐστινὥστε ἐπεὶ ἔμαθεν ὀφθεῖσα ὑπὸ τοῦ Ἀκταίωνοςφοβηθεῖσα μὴ  νεανίσκος ἐξαγορεύσῃ τὸ αἶσχος αὐτῆς,ἐπαφῆκεν αὐτῷ τοὺς κύναςἐῶ γὰρ λέγειν ὅτι οὐδὲ τὰς τεκούσας ἐμαιοῦτο παρθένος γε αὐτὴ οὖσα.

Leto: Y sin embargo, yo sé muy bien cómo te molestan esos hijos míos, la asesina de extranjeros y el falso adivino (ironía de Leto ante las palabras anteriores de Hera), cuando los ves entre los dioses y, sobre todo, cuando la alaban a ella por su hermosura y él toca la cítara en el banquete y produce la admiración de todos.

Hera: Me haces reír, Leto; ¿admirable ese citarista, a quien Marsias, si las Musas hubieran querido juzgar rectamente, abrís desollado después de vencerle en el certamen musical? La realidad es que el desgraciado murió, injustamente condenado, víctima de los engaños del otro.

RiberaApoloyMarsiasSan Martino

Apolo y Marsias del Museo Nazionale di San Martino en Nápoles

Debemos decir que hay, al menos, tres variantes del mismo episodio realizadas por Ribera: una, de  182 × 232 cm, se conserva en la Galleria Nazionale di Capodimonte, en Nápoles, otra (1637), de 182 cm por 232 cm en el Museo Nazionale di San Martino, también en Nápoles, y otra, de 202 cm por 255 cm, en los Museos Reales de Bellas Artes de Bruselas. Los dos primeros presentan en la parte inferior derecha dos sátiros con expresión horrorizada que contemplan la desolladura de Marsias. El dios Apolo lleva una vestidura oscura y junto a la cabeza del sátiro hay un violín de color oscuro.

En la variante de Bruselas los sátiros hablan entre sí, dando uno de ellos la espalda al espectador; además, Marsias levanta su mano izquierda y junto a su cabeza, a parte de un violín de color más claro, aparece la flauta, causante de su martirio. El dios Apolo lleva una vestidura de color rojo claro, que vuela hacia arriba. En esta variante, además, es más evidente el acto de desollar, que afecta a la pierna derecha del sátiro.

En todas ellas, y en la parte inferior derecha, donde aparecen los sátiros, se muestra también una flauta de Pan colgando del árbol.

Vamos con otras fuentes clásicas. Ya las aportamos a propósito del cuadro El castigo de Marsias, de Tiziano. En aquella ocasión estaban en griego. Ahora las aportamos en latín.

Ovidio, en Metamorfosis VI 386 y siguientes, escribió una truculenta descripción del castigo de Marsias:

Sic ubi nescio quis Lycia de gente virorum

rettulit exitium, satyri reminiscitur alter,

quem Tritoniaca Latous harundine victum

adfecit poena. ‘quid me mihi detrahis?’ inquit;

‘a! piget, a! non est’ clamabat ‘tibia tanti.’

clamanti cutis est summos direpta per artus,

nec quicquam nisi vulnus erat; cruor undique manat,

detectique patent nervi, trepidaeque sine ulla

pelle micant venae; salientia viscera possis

et perlucentes numerare in pectore fibras.

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Apolo y Marsias de los Museos Reales de Bruselas

illum ruricolae, silvarum numina, fauni

et satyri fratres et tunc quoque carus Olympus

et nymphae flerunt, et quisquis montibus illis

lanigerosque greges armentaque bucera pavit.

fertilis inmaduit madefactaque terra caducas

concepit lacrimas ac venis perbibit imis;

quas ubi fecit aquam, vacuas emisit in auras.

inde petens rapidus ripis declivibus aequor

Marsya nomen habet, Phrygiae liquidissimus amnis.

Cuando así terminó no sé quién el relato de la pérdida de aquellos hombres del pueblo licio, trae otro a la memoria al Sátiro a quien, vencido en su caña Tritoniaca, aplicó un escarmiento el Latoo. “Por qué me quitas a mí mismo?” dijo; “¡Ay! Me arrepiento, ¡ay! Gritaba; “no vale tanto una flauta”. Mientras gritaba le arrancaron la piel a lo largo de la superficie del cuerpo, y no había nada que no fuera una herida: de todas partes mana la sangre, los músculos quedan visibles y al descubierto, y las venas palpitantes vibran sin cubierta alguna; se podía contar las vísceras que se estremecían y las entrañas que se le transparentaban en el pecho. Le lloraron los campestres Faunos, divinidades de las selvas, y sus hermanos los Sátiros, y Olimpo que aun entonces le era querido, y las Ninfas y quienquiera que en aquellas montañas apacentaba rebaños lanudos y vacunas manadas. La fértil tierra se empapó, y una vez empapada dio entrada a las lágrimas que caían, y las embebió en sus profundos cauces; y una vez que las convirtió en agua las lanzó a los espacios aéreos. De ellas formado, y dirigiéndose entre abruptas riberas al violento mar, tiene el nombre de Marsias el más límpido de los ríos de Frigia.

Tritoniaca: de Minerva, la Tritonia.

Latoo: el hijo de Latona, en forma dórica, es decir, Apolo.

Marsias: es un afluente del Meandro por su orilla izquierda.

La traducción y notas son de Antonio Ruiz de Elvira en Alma Mater.

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Apolo y Marsias del Museo de Capodimonte, en Nápoles

Higino, en su fábula 165, nos habla también de Marsias:

MARSYAS.

Minerua tibias dicitur prima ex osse ceruino fecisse et ad epulum deorum cantatum uenisse. Iuno et Venus cum eam irriderent, quod et caesia erat et buccas inflaret, foeda uisa et in cantu irrisa in Idam siluam ad fontem uenit, ibique cantans in aqua se adspexit et uidit se merito irrisam; unde tibias abiecit et imprecata est ut quisquis eas sustulisset, graui afficeretur supplicio. Quas Marsyas Oeagri filius pastor unus e <sa>t<y>ris inuenit, quibus assidue commeletando sonum suauiorem in dies faciebat, adeo ut Apollinem ad citharae cantum in certamen prouocaret. Quo ut Apollo uenit, Musas iudices sumpserunt, et cum iam Marsyas inde uictor discederet, Apollo citharam uersabat idemque sonus erat; quod Marsya tibiis facere non potuit. Itaque Apollo uictum Marsyan ad arborem religatum Scythae tradidit, qui eum membratim <cute> separauit; reliquum corpus discipulo Olympo sepulturae tradidit, e cuius sanguine flumen Marsy<a> est appellatum.

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Apolo y Marsias de Capodimonte (detalle)

Se dice que Minerva fue la primera que fabricó flautas de hueso de ciervo y que fue al banquete de los dioses a tocarlas. Puesto que Juno y Venus se rieron de ella, porque era de ojos verdes e hinchaba sus mejillas, considerada fea y escarnecida mientras hacía música, llegó al monte Ida junto a una fuente y allí, mientras tocaba, se miró en el agua y comprobó que había sido objeto de irrisión de forma merecida; por ello lanzó la flauta y suplicó que quienquiera que la cogiera fuera afectado por un cruel tormento. Marsias, uno de los sátiros, pastor hijo de Eagro, la encontró y, ejercitándose en ellas con asiduidad conseguía cada día un sonido más suave, hasta el punto que retó a Apolo a una competición de tañido de cítara. Cuando Apolo llegó allí, tomaron a las Musas como jueces, y cuando ya Marsias salía vencedor, Apolo dio la vuelta a la cítara y el sonido era el  mismo; eso no lo pudo hacer Marsias con la flauta. Y así Apolo llevó atado a Marsias, derrotado, a un árbol y lo entregó a un escita, que lo desolló miembro a miembro; dio el cuerpo restante a su discípulo Olimpo para que lo enterrara; por su sangre el río fue llamado Marsias.

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Apolo y Marsias de Bruselas (detalle)

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Apolo y Marsias de San Martino (detalle)

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