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Archive for 7/02/14

Carpe carpas

Poster-Los-Miserables

Los lectores perdonarán el artículo que hoy propongo. Es una pequeña anécdota sobre una variación de una famosa frase horaciana. El conocido carpe diem. He de decir, primero, que en una ocasión vi una pintada en un parque de mi ciudad que rezaba: “carpe noctem”. Toda una filosofía de vida escrita por alguien que, por lo menos, controlaba las declinaciones latinas.

La anécdota no es nuestra, sino de Víctor Hugo en su magnífica novela Los miserables.

Carpe diem = “Aprovecha la hora presente, el día presente. Goza del día de hoy“. Carpe es la segunda persona del singular del imperativo de presente del verbo carpo (recoger, aprovechar) y diem el acusativo singular de dies, diei. Fragmento de un verso de Horacio (Odas, I, XI, 8) que resume la filosofía epicúrea: hay que aprovechar los placeres que nos proporciona el momento presente y despreocuparse de lo demás; el tiempo huye rápidamente; no debemos adivinar qué nos darán los dioses, hemos de vivir simplemente el día de hoy y desconfiar del día de mañana, que ni tan siquiera sabemos si podremos disfrutar. Se ha convertido en un tópico literario propio del Renacimiento y del Barroco o de otras épocas, cuando los autores exaltan los placeres de la vida.

Situémosla en contexto: Odas de Horacio, Libro I, carmen XI, verso 8:

Tu ne quaesieris, scire nefas, quem mihi, quem tibi

finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios

temptaris numeros. Ut melius quidquid erit pati,

seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,

quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare

Tyrrhenum: sapias, vina liques, et spatio brevi

spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida

aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

 

CarpeDiemscrabble

No quieras saber, pues ello nos está vedado, qué fin, Liconoe, han señalado para mí y para ti los dioses. Y no interrogues a los cálculos babilónicos. ¡Cuánto mejor es sufrir todo lo que pueda suceder! Y ora Júpiter te conceda más de un invierno, ora sea éste el último que ahora quebranta el mar Tirreno contra los acantilados de desgastadas rocas, sé prudente. Filtra tus vinos y, ya que la vida es corta, ajusta esperanza larga. Mientras hablamos, el tiempo celoso huyó. Atiende al día presente, y no te fíes lo más mínimo del porvenir.

Y vamos ya con la anécdota de Víctor Hugo. El autor recuerda el aforismo relacionando diem con horas (acusativo plural de hora, horae), que se puede considerar sinónimo de diem.

Les Miserábles

Tome IV – L’idylle rue Plumet et l’épopée rue Saint-Denis

Livre douzième – Corinthe

Le père Hucheloup était peut-être né chimiste, le fait est qu’il fut cuisinier; on ne buvait pas seulement dans son cabaret, on y mangeait. Hucheloup avait inventé une chose excellente qu’on ne mangeait que chez lui, c’étaient des carpes farcies qu’il appelait carpes au gras. On mangeait cela à la lueur d’une chandelle de suif ou d’un quinquet du temps de Louis XVI sur des tables où était clouée une toile cirée en guise de nappe. On y venait de loin. Hucheloup avait, un beau matin, jugé à propos d’avertir les passants de sa «spécialité» ; il avait trempé un pinceau dans un pot de noir, et comme il avait une orthographe à lui, de même qu’une cuisine à lui, il avait improvisé sur son mur cette inscription remarquable:

CARPES HO GRAS

carpaconpatatas

Un hiver, les averses et les giboulées avaient eu la fantaisie d’effacer l’S qui terminait le premier mot et le G qui commençait le troisième ; et il était resté ceci:

CARPE HO RAS

Le temps et la pluie aidant, une humble annonce gastronomique était devenue un conseil profond.

De la sorte il s’était trouvé que, ne sachant pas le français, le père Hucheloup avait su le latin, qu’il avait fait sortir de la cuisine la philosophie, et que, voulant simplement effacer Carême, il avait égalé Horace. Et ce qui était frappant, c’est que cela aussi voulait dire : entrez dans mon cabaret.

Rien de tout cela n’existe aujourd’hui. Le dédale Mondétour était éventré et largement ouvert dès 1847, et probablement n’est plus à l’heure qu’il est. La rue de la Chanvrerie et Corinthe ont disparu sous le pavé de la rue Rambuteau.

Comme nous l’avons dit, Corinthe était un des lieux de réunion, sinon de ralliement, de Courfeyrac et de ses amis. C’est Grantaire qui avait découvert Corinthe. Il y était entré à cause de Carpe Horas et y était retourné à cause des Carpes au gras. On y buvait, on y mangeait, on y criait; on y payait peu, on y payait mal, on n’y payait pas, on était toujours bienvenu. Le père Hucheloup était un bonhomme.

victorHugo

Los miserables

Cuarta Parte: Idilio en calle Plumet y epopeya en calle Saint-Denis

Capítulo Segundo – Corinto

El tío Hucheloup había nacido quizá químico; el hecho es que era cocinero; en su taberna, no sólo se bebía, sino que se comía. Hucheloup había inventado una cosa excelente que no se comía más que en su casa: carpas rellenas, que él llamaba “carpes au gras” (carpas con manteca). Comíanse a la luz de una vela de sebo, o de un quinqué del tiempo de Luis XVI, en mesas que tenían, a guisa de mantel, un hule clavado, y acudían a saborear aquel plato desde muy lejos. Hucheloup, de repente, había creído conveniente anunciar a los transeúntes “su especialidad”; había mojado un pincel en una olla de pintura negra, y como tenía una ortografía propia, lo mismo que un arte culinario propio, había improvisado esta notable inscripción:

“CARPES HO GRAS”.

Un invierno, la lluvia y los chaparrones habían tenido el capricho de borrar la “S” con que acababa la primera palabra y la “G” con que empezaba la tercera, y había quedado esto:

“CARPE HO RAS”

De modo que, con el auxilio del tiempo y de la lluvia, aquel humilde anuncio gastronómica se había convertido en un consejo profundo.

Así, pues, el tío Hucheloup, que no sabía francés, se había encontrado con que sabía latín, con que había hecho salir de la cocina de la filosofía y con que, queriendo simplemente eclipsar al gran concierto Careme, se había igualado a Horacio. Pero lo más notable era que también esto quería decir: “Entrad en mi taberna”.

Nada de esto existe hoy. El dédalo Mondetour fue abierto en 1847, y probablemente no existe en este momento; las calles de la Chanvrerie y de Corinto han desaparecido bajo el empedrado de la calle Rambuteau.

Como hemos dicho, Corinto era uno de los puntos de reunión, ya que no el cuarto general de Courfeyrac y sus amigos. Grantaire había sido el descubridor de Corinto. Había entrado allí a causa del “carpe ho ras”, y había vuelta a casa del “carpe au gras”. Allí se bebía, se comía, se gritaba, se pagaba poco, se pagaba mal, no se pagaba, y siempre se encontraba buen recibimiento. El tío Hucheloup era un buen hombre.

 

Y hasta aquí esta anécdota a propósito de un aforismo latino.

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