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Archive for 11/12/14

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En este 2014 celebraremos el estreno en París de la ópera bufa La bella Helena (La belle Hélène) con música de Jacques Offenbach y libreto en francés de Henri Meilhac y Ludovic Halévy.

Su temática mitológica y su sentido del humor bien merecen que le dediquemos un artículo a propósito del 150 aniversario de su estreno. Es junto con otra ópera de tema mítico, Orfeo en los Infiernos, Los cuentos de Hoffmann, La vie Parisienne y La Périchole una de las más destacadas del compositor francés, nacido en Colonia.

Tengo la versión en DVD grabada en 1997 en la Zurich Opera House con dirección orquestal de Nikolaus Harnoncourt. El coro de la ópera de Zurich lo prepara Ernst Raffelsberger. Es una versión con dirección de escena de Helmut Lohner y diseño de vestuario, muy original por cierto, de Jean-Charles de Castellbajac.

El decorado durante toda la obra presenta en su parte superior la inconfundible cúpula del Panteón de Roma. Los cantantes apoyan bien la comicidad de la ópera bufa y durante la representación hay guiños a otras obras musicales o complicidad entre cantantes y orquesta y director.

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Reparto:

Helena: Vesselina Kasarova, Paris: Deon van der Walt, Calcas: Carlos Chausson, Menealo: Volker Vogel, Agamenón: Oliver Widmer, Orestes: Liliana Nichiteanu, Áyax I: Rubén Amoretti, Áyax II: Cheyne Davidson, Aquiles: Steve Davislim, Bacchis: Ruth Rohner, Leoena: Ulrika Precht, Parthoenis: Lisa Larsson, Filócomo: Karl Adam, Euticles: Jean-Paul Beglin

Aquí podemos ver completa la obra en la versión de

Hélène: Felicity LottMénélaos: Michel SénéchalAchille: Eric Huchet, Agammemnon: Laurent Naouri, Ajax I: Alain Gabriel, Ajax II: Laurent Alvaro, Bacchis: Hjördis Thébault, Calchas: François Le Roux, Léona: Stéphanie d’ Oustrac, Oreste: Marie-Ange Todorovitch, Pâris: Yann Beuron, Parthoenis: Magali Léger, Philocome: José Canalès.

La orquesta y coro son: Les Musiciens du Louvre y el Chor der Musiciens du Louvre. Director de coro: Sébastian Rouland. Director: Marc Minkowski

Grabada en el Théâtre Musical de Paris – Châtelet en el 2000.

La bella Helena (La belle Hélène) es una opéra bouffe en tres actos con música de Jacques Offenbach y libreto en francés de Henri Meilhac y Ludovic Halévy. La opereta parodia la historia de la huida de Helena con Paris, que se ambienta en la Guerra de Troya. Fue estrenada en el Théâtre des Variétés de París, el 17 de diciembre de 1864.

Composición

La asociación entre Henri Meilhac y Ludovic Halévy fue una de las más fructíferas de la historia del teatro musical francés. Además de numerosos libretos para Offenbach, se le debe el texto de Carmen de Bizet (1875). Halévy colaboró con Offenbach desde los primeros tiempos del Teatro des Bouffes, y la reunión de los dos con Henri Meilhac se remonta a 1863, cuando en el Palais Royal estrenó la comedia en un acto Le brésilien. La obra fue bien recibida, los poetas comenzaron a consolidar su unión y Offenbach, en busca de un éxito, les encargó la escritura del texto de una futura creación que en principio se llamaría La prise de Troie.

Representaciones

Fue representada por vez primera en el Théâtre des Variétés de París el 17 de diciembre de 1864, protagonizada por Hortense Schneider y José Dupuis. Aunque Offenbach había conseguido con gran esfuerzo convencer a Hortense Schneider, conocida para entonces como “La Snédèr”, para que aceptara el papel de Helena, el estreno permaneció dudoso hasta el último minuto. La bella Helena fue un éxito instantáneo tanto de público como de crítica y disfrutó, algunos lo dicen, de una insólita temporada inicial de 700 representaciones. Le siguieron después estrenos en Viena (1865), Berlín (1865), Londres (1866), y Chicago (1867). También se representó en Nueva York en la Grand Opera House desde el 13 de abril de 1871.

Personaje y tesitura

Agamenón (rey de Micenas), barítono

Menelao (rey de Esparta), tenor

Paris (príncipe de Troya), tenor

Calchas (Gran sacerdote de Júpiter), bajo

Aquiles (rey de Tiótida), tenor

Orestes (hijo de Agamenón), mezzosoprano

Áyax el Grande (rey de Salamina), tenor

Áyax el Menor (rey de Lócrida), barítono

Helena de Troya (esposa de Menelao), soprano

Parthoenis (una cortesana), soprano

Leoena (una cortesana), mezzosoprano

Bacchis (doncella de Helena), soprano

 

 

Argumento

El libretto está disponible aquí o en este otro lugar.

ACTO I: En Esparta. Una plaza pública. Al fondo, el templo de Júpiter. Ante el templo, una escalera de cinco o seis escalones.

Tiempos difíciles para Zeus, así como para su sumo sacerdote Calcas, gran augur de Zeus. Desde que se ha corrido la voz de que Venus ha ganado, de la mano de Paris, el primer premio en el concurso de belleza de las diosas, las mejores ofrendas se acumulan en su templo, mientras el administrador de Zeus tiene que conformarse con flores y guirnaldas.

Tiempos duros, sí, para Calcas. Ni siquiera su máquina de tronar, acabada de revisar por el herrero, puede hacer que los creyentes se estremezcan ante Júpiter y sus rayos.

La reina Helena, que languidece en su matrimonio con el débil rey Menelao, llega al templo, también sin fe en Júpiter, y en su altar implora a la diosa del amor, apoyada por sus sirvientas. Lamenta la muerte de Adonis y dice a Venus que se fije en sus lágrimas, al tiempo que expresa que el amor ha muerto, pero que lo necesitan, pues viven en tiempos aburridos e insípidos, sin amor, ni pasión, en clara alusión a su relación con Menelao (Aria: Amours divins).

Helena se interesa por los rumores sobre un concurso de belleza entre las diosas celebrado en el Monte Ida y cree en el mensaje divino de que el príncipe troyano Paris llegará pronto a palacio. Desde el comienzo y hasta el fin de la historia, Helena se justificará a si misma con esa “fatalité” que alivia todos los dolores de la conciencia.

Después hace su alocada irrupción Orestes, hijo de Agamenón y sobrino de Helena y Menelao, de disipada juventud dorada, que pasa el rato con heteras en night clubs, como Phartoenis y Leoena (Couplets: Au cabaret du labyrinthe).

Calcas cierra ahora un acuerdo secreto con Paris, hijo del rey de Troya Príamo, que llega a continuación disfrazado de pastor, y con una carta de la propia Venus traída por una paloma, para reclamar a Venus la recompensa prometida, es decir, Helena. Se revela sólo a Calcas, cuya ayuda necesita y remunera. El sacerdote se interesa por el juicio, y especialmente por la belleza de Venus, que Paris le explica en el aria Au mont Ida. Dice que ha sido él, en efecto, quien obligado a emitir un juicio, y seducido por las promesas de las tres diosas, le concedió la manzana del triunfo a Venus que le ha prometido a la mujer más bella del mundo, que no es otra que Helena.

Necesita que Calcas haga que el oráculo de Júpiter ordene que el pesado de Menelao se marche a Creta, lejos de Helena. Calcas promete que el oráculo y el trueno están al servicio de Paris. Entonces entra en escena Helena, que ordena a Calcas que les deje solos. Helena sucumbe de inmediato a la belleza y sabia conversación del pastor forastero al que encuentra con Calcas y que le dice que ha venido al concurso de Adonis, que se inicia de inmediato. Paris confía que, a solas con ella, sus propios recursos serán suficientes. Los viejos y fanfarrones príncipes Agamenón, Aquiles, Áyax I y Áyax II han perdido su fama, convertida en un vacío clamor, y no son rivales.

Se presentan precisamente a continuación los reyes de Grecia para celebrar la fiesta de Adonis (Coro: Voici les rois de la Grèce).

Una charada en forma de adivinanza ha de revelar al hombre más inteligente. Por orden de aparición tenemos a Áyax El Grande o I (Telamonio) y el Menor o II (Oileo); sigue el fiero Aquiles, Menelao, que se presenta como el “marido de la reina”, y Agamenón, que dice ser el rey barbudo (Couplets: Ces rois remplis de vaillance).

Tras el fracaso del ardiente Aquiles y los dos Áyax, es el falso pastor quien se adelanta y da con la solución: “locomotora”. Helena, que ya se había sentido fatalmente atraída por el joven al verle antes de la prueba, corona transida de amor al vencedor, que confiesa a todos entonces su verdadera personalidad. Se alegra especialmente Helena, que ve que se acerca su destino de la mano del “homme à la pomme”. La “fatalité” ha traído a Paris a la vida de Helena.

Ahora Paris soborna a Calcas para que amañe un oráculo que aleje a Menelao de Esparta. Suena el trueno y todos creen que llega un mensaje del Olimpo. Calcas anuncia, bajo el dictado de Júpiter, que es deseo de Zeus que el apático Menelao se marche a las montañas de Creta.

Menelao se pregunta qué demonios va a hacer él en las montañas de Creta, pero todos le animan a partir. El rey de Esparta, despedido por todos y desconfiando del viaje, se marcha dejando sola en Esparta a su bella esposa (Coro final: Pars pour la Crète).

N. B.: Algunas de las representaciones que ofrecemos en los vídeos no tienen la calidad deseada, pero las “buenas” no permitían elenlace en otra web. Hemos comprobado los vídeos, pero pueden fallar y deshabilitarse. Disculpen los lectores.

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