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Archive for 19/12/14

orfeopinturaromana

 

Seguimos con el breve repaso al Orfeo ed Euridice de Gluck; estábamos en el Acto I, con Orfeo llorando a su amada muerta, acompañado de ninfas y pastores.

Ameno, ma solitario boschetto di allori e cipressi, che, ad arte diradato, racchiude in un piccolo piano la tomba di Euridice. All’alzar della tenda, al suono di mesta sinfonia, si vede occupata la scena da uno stuolo di Pastori e Ninfe, seguaci di Orfeo, che portano serti di fiori e ghirlande di mirto; e, mentre una parte di loro arder fa de’ profumi, incorona il marmo e sparge fiori intorno alla tomba, intuona l’altra il Seguente coro, interrotto dai lamenti di Orfeo, che, disteso sul davanti sopra di un sasso va di tempo in tempo replicando appassionatamente il nome di Euridice.

Agradable, pero solitario bosquecillo de laureles y cipreses, con un claro, en el que se observa en un pequeño llano, la tumba de Eurídice. Al levantar el telón, se ve la escena ocupada por una multitud de pastores, ninfas y seguidores de Orfeo llevando coronas de flores y guirnaldas de mirto; mientras una parte del coro quema incienso perfumado y colocan flores en la tumba y las esparcen por alrededor; la otra parte cantan, interrumpidos por los lamentos de Orfeo, el cual, tendido encima de una piedra va, de vez en cuando, repitiendo con pasión el nombre de Eurídice.

PASTORI E NINFE

Ah! se intorno a quest’urna funesta,

Euridice, ombra bella, t’aggiri…

PASTORES Y NINFAS

¡Ah! Sí, junto a esta urna funesta,

Eurídice, permanece aún tu bella sombra.

ORFEO

Eurídice!

ORFEO

¡Eurídice!

PASTORI E NINFE

… Odi i pianti, i lamenti, i sospiri

Che dolenti si spargon per te.

ORFEO

Eurídice!

PASTORES Y NINFAS

… escucha los llantos, lamentos, y suspiros

que con dolor se derraman por ti.

ORFEO

¡Eurídice!

PASTORI E NINFE

Ed ascolta il tuo sposo infelice

Che piangendo ti chiama…

ORFEO

Eurídice!

PASTORI E NINFE

… ti chiama e si lagna;

Come quando la dolce compagna

tortorella amorosa perdé.

corot_orpheus2

Orfeo guiando a Eurídice desde el Inframundo, 1861 (112 x 137 cm) de Jean_Baptiste-Camille Corot, Museo de Bellas Artes de Houston

PASTORES Y NINFAS

Oye a tu desgraciado esposo

que llorando te llama…

ORFEO

¡Eurídice!

PASTORES Y NINFAS

… te llama y se lamenta;

como cuando la dulce tórtola

pierde a su amoroso compañero.

ORFEO

Amici, quel lamento

Aggrava il mio dolore!

All’ombra pietosa d’Euridice

Rendete omai gli estremi onori

e il marmo ne inghirlandate!

PASTORI E NINFE

Ah! se intorno a quest’urna funesta

Euridice, ombra bella, t’aggiri,

Odi i pianti, i lamenti, i sospiri,

Che dolenti si spargon per te.

ORFEO

¡Amigos, vuestros lamentos

empeoran mi dolor!

¡A la piadosa sombra de Eurídice

rendid ahora los últimos honores

y llenad de coronas el mármol!

PASTORES Y NINFAS

¡Ah! Sí, junto a esta urna funesta,

Eurídice, permanece aún tu bella sombra

escucha los llantos, lamentos, y suspiros

que con dolor se derraman por ti.

El final del coro se encadena sin interrupción con el recitativo siguiente, donde Orfeo pide con dulzura sus amigos que lo dejen sufrir en soledad, para poder así expresar su dolor. Una breve pantomima bailable, influencia de la ópera-ballet de estilo francés, da paso a la repetición del lamento del coro, sin la intervención de Orfeo. La repetición tiene también una función dramática y musical: permite el coro salir de escena y que la acción se encadene sin brusquedad con el episodio siguiente. La escena en solitario de Orfeo (un Larguetto en mi bemol mayor) también sorprende por la relativa sencillez de su exposición. Consiste en varias partes de recitativo melódico, que en algunos momentos deriva a un cálido arioso. La primera frase de cada período es igual, salvo las primeras palabras, que van de Chiamo il mio bien così (así invoco a mi amada) a Cerco il mio bien così (así busco a mi amada) y, finalmente, piango il mio bien così (así lloro por mi amada), lo que permite al compositor obtener un efecto de subida gradual. El héroe llama y busca su amada y cuando no encuentra respuesta, llora.

La música apoya este emocionante discurso con la simplicidad melódica de una oración y con un efecto instrumental en forma de eco que Gluck consigue situando la orquesta fuera de escena y haciendo que repita las últimas notas interpretadas por el cantante. En esta agrupación instrumental, Gluck incluye el sonido de un antepasado del clarinete, el caramillo, el cual, en medio del conjunto de cuerdas, confiere al momento la intensidad de un clima obsesivo y un delicado toque bucólico. Se trata, en definitiva, de un instante poético de excelente y sencilla eficacia, que el musicólogo Charles Burney clasificaba como uno de los mejores ejemplos de la sobria y casta inspiración de Gluck, simple como una balada inglesa.

ORFEO

Restar vogl’io da sol fra l’ombre oscure

Coll’empia compagnia di mie sventure!

(le danze funebri cessano.

Tutti si allontanano)

Chiamo il mio ben così Quando si mostra il dì,

Quando s’asconde. Ma, oh vano mio dolor!

L’idolo del mio cor non mi risponde.

Euridice! Euridice!

Ombra cara, ah, dove sei nascosta?

Affannato il tuo sposo fedel

invano sempre ti chiama,

agli Dei ti ridomanda e sparge ai venti

Con le lagrime sue invan i suoi lamenti!

Orfeo01

Cerco il mio ben così in queste, ove morì, funeste sponde.

Ma sola al mio dolor, perché conobbe amor, l’eco risponde.

Euridice! Euridice!

Ah, questo nome sanno le spiaggie, e le selve l’appresero da me!

Per ogni valle Euridice risuona: in ogni tronco scrisse

il misero Orfeo di mano tremante! Euridice moriva!

ed io respiro ancor! Dei! se non torna in vita, me pur spegnete allor!

Piango il mio ben così,

Se il sole indora il dì, se va nell’onde.

Pietoso al pianto mio va mormorando il rio e mi risponde.

ORFEO

Dejadme solo en la oscuridad

con la cruel compañía de mi desventura

(Pastores y ninfas dan fin a sus ritos

funerarios y abandonan el escenario.)

Así invoco a mi amada, al amanecer

y en el crepúsculo. Pero, ¡cuán vana es mi pena!

El ídolo de mi corazón no me contesta.

¡Eurídice! ¡Eurídice!

Sombra amada, ¡ay!, ¿dónde te escondes?

Tu fiel esposo afligido

no cesa de llamarte en vano,

a los dioses suplica tu regreso, y propaga a los cuatro vientos

sus vanas lágrimas y sus lamentos.

Así busco a mi bien en estas funestas orillas donde ella murió.

Pero a mis quejas sólo replica el eco que mi amor conocía.

¡Eurídice! ¡Eurídice!

¡Ay! ¡Las riberas ya conocen este nombre, y los bosques lo han aprendido de mí!

Resuena por todos los valles: en cada tronco lo ha escrito

el desgraciado Orfeo con temblorosa mano: ¡Eurídice ya no está

y yo sigo vivo! ¡Dioses, dadle nueva vida o matadme!

Así lloro por mi amada

si el sol dora la mañana, cuando se pone en el mar.

Conmovido por mis lágrimas murmura el río

y me contesta. 

EstigiaPatinir

Caronte cruzando la laguna Estigia (1520-1524, Museo del Prado; 64 x 103) de Joachim Patinir

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