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Archive for 21 de diciembre de 2014

Gluck Orfeo ed Euridice Stevens della Casa Peters Monteux

Orfeo está dispuesto a realizar cualquier sacrificio, por enorme y peligroso que sea, con tal de rescatar de su tumba a Eurídice. Así la ofrece a los dioses y los increpa al mismo tiempo, por cuán crueles han sido con él; todo esto con un poderoso recitativo. Como respuesta a sus palabras, se le aparece el dios Amor, que acude a su conjuro y en el aria Gli sguardi trattieni (Desvía la mirada) informa el desesperado joven que el omnipotente Zeus ha oído sus lamentos e imprecaciones y, enternecido por su dolor, le permite llegar hasta el mundo lejano e invisible de los dioses y las furias, donde podrá luchar para recobrar a su amada. Primero deberá vencer la resistencia de Plutón y los espíritus malvados que le rodean, que tratarán de impedirle la entrada a la mágica región. Para luchar contra ellos debe emplear como única arma el encanto de su voz y la seducción de sus canciones. Otra advertencia importante es que, una vez que encuentre a Eurídice, debe tener en cuenta que, para efectuar felizmente su rescate, no puede en ningún caso volver la vista atrás para contemplarla, hasta que hayan atravesado las aguas pestilentes de la laguna Estigia. De no hacerlo así, su prometida morirá irremisiblemente.

Esta aria en ritmo de ¾, está formada por un lento grazioso de tres estrofas, la segunda más lenta, y el da capo, una de las concesiones al antiguo esquema de composición, por parte del compositor que, con esta tercera sección repetida, puede tentar al intérprete a las interpolaciones ornamentales a las que el compositor tanto se opuso.

Orfeo acoge con gran alegría el mensaje de los dioses, dándoles las gracias por haber atendido su ruego e implorando su ayuda para la arriesgada empresa que iniciará. La aceptación del reto por parte de Orfeo aparece en forma de enérgico recitativo.

En algunas interpretaciones, incluidas las grabaciones discográficas, este brusco final no gustaba unas veces a los intérpretes, otros, a los directores de escena y, en ocasiones, a los directores de orquesta. Así, oponiéndose a la voluntad de sus creadores, para cerrar brillantemente el cuadro se introducía un aria de bravura para Orfeo (addio, miei suspiri, adiós, mis suspiros), muy bella y de una gran dificultad. A lo largo de un tiempo se aseguró que la página era de Fernando Gasparo Bertoni (1725-1813), compositor italiano que en 1775 estrenó con enorme éxito en el Teatro San Benedetto de Venecia su propio Orfeo, usando palabra por palabra el texto de Calzabigi. Sin embargo, este hermoso pasaje de bravura pertenece a una ópera seria de juventud del propio Gluck.

ORFEO

Numi! barbari Numi!

D’Acheronte e d’Averno

reggitori implacati! la cui mano

il fiero Pluto vuol de’ cenni suoi

Crudel ministra, voi giammai commuove

beltà né gioventude! a me rapiste

la dolce mia consorte!

Oh! memoria crudel! Ahimè! non valse

la grazia sua dal barbaro destino

Quella cara a salvar! Implacati tiranni!

A voi la vo’ rapir!

Penetrare vogl’io ne l’atro Averno,

Il mio pianto dovrà L’ira vostra placar!

Ricercare saprò nel vostro orrore

La mia sposa, il mio bene!

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ORFEO

¡Dioses! Bárbaros dioses,

del Aqueronte y del Averno

implacables gobernantes, cuya mano

el fiero Plutón quiere de sus consejos

Cruel ministra, a ti jamás conmovió

belleza o juventud, vosotros me habéis arrebatado

a mi hermosa esposa

¡Oh cruel recuerdo!.¡Ay de mí! ¡No pudo su gracia

Querida salvar del bárbaro destino. ¡Implacabales tiranos!

¡Os la quiero arrebatar!

Quiero penetrar en el negro Averno,

Mi llanto deberá aplacar vuestra ira

¡Sabré encontrar en vuestro reino de horror

a mi esposa, mi bien!

(Amore apparisce subito)

AMORE

Amore assisterà l’infelice consorte!

A te concede Giove, in sua pietà,

Varcar le pigre onde di Lete.

Va! Va! Euridice a cercar nel tetro regno!

Se il dolce suon de la tua lira,

Al cielo, Orfeo, saprà salir,

Placata fia dei Numi l’ira

e resa l’ombra cara al primo tuo sospir!

orefoeuridice2

(Cupido aparece de repente.)

AMOR (CUPIDO)

El dios del Amor ayudará al desconsolado esposo.

Júpiter te concede la gracia en su piedad

de traspasar las perezosas olas del Leteo.

¡Ve! ¡Ve a buscar a Eurídice en el sombrío reino!

Si el dulce sonido de tu lira

sabe encontrar, Orfeo, el camino del cielo,

se apaciguará la ira de los dioses,

y con tu primer suspiro recuperarás la querida sombra.

ORFEO

Ciel! Rivederla potrò!

AMORE

Se il dolce suon de la tua lira,

Al cielo, Orfeo, saprà salir,

Placata fia dei Numi l’ira

e resa l’ombra cara al primo tuo sospir!

ORFEO

Ciel! Rivederla potrò!

AMORE

Sì, ma sai tu qual patto, l’alta impresa per compir

Giove, il gran Nume, impone a te?

ORFEO

Niun suo voler mi fa tremar!

per lei ad ogni prova reggo.

ORFEO

¡Cielos! ¡La veré de nuevo!

CUPIDO

¡Ah! ¡Si el dulce sonido de tu lira

encuentra, Orfeo, el camino del cielo,

se apaciguará la ira de los dioses,

y con tu primer suspiro recuperarás así su sombra!

ORFEO

¡Cielos! ¡La veré de nuevo!

CUPIDO

Sí, pero ¿sabes qué condición te impone

Júpiter, el gran dios, para lograr tu empresa?

ORFEO

Ninguna condición suya me hace temblar;

por ella afrontaré cualquier prueba.

AMORE

Ascolta, ascolta allor, Orfeo!

Sin che non sei fuor di quegli antri,

ti si vieta mirar la sposa tua,

se per sempre non vuoi,

se non perderla ancora!

Suona così lassù Il supremo voler!

Ti rendi degno del celeste favor!

Gli sguardi trattieni, Affrena gli accenti:

Rammenta che peni, Che pochi momenti

Hai più da penar. Sai pur che talora

Confusi, tremanti Con chi gl’innamora

Son ciechi gli amanti, Non sanno parlar.

Confusi, tremanti Con chi gl’innamora

Son ciechi gli amanti, Non sanno parlar.

Gli sguardi trattieni, rammenta che peni, ecc. (parte)

CUPIDO

¡Escucha, escucha pues, Orfeo!

¡Hasta que hayas salido de ese antro,

se te prohibe mirar a tu esposa,

a menos que desees perderla para siempre!

¡Así se ha expresado la voluntad suprema!

¡Sé digno del divino favor!

Conten tus miradas, refrena tu lengua,

recuerda cuán cortos son los momentos

que aún has de sufrir. Tú sabes que a veces

confusos, temblorosos, ante quien les enamora

los amantes son ciegos, no aciertan a hablar;

confusos, temblorosos, los amantes son ciegos

ante quien les enamora, no aciertan a hablar.

Conten tus miradas, recuerda cuán cortos, etc. (Sale)

orfeogluckmutti

ORFEO

Che disse! che ascoltai!

Dunque Euridice vivrà, l’avrò presente!

E dopo i tanti affanni miei, in quel momento,

in quella guerra d’affetti, io non dovrò mirarla,

Non stringerla al mio sen! Sposa infelice!

Che dirà mai? che penserà?

preveggo le smanie sue: comprendo le angustie mie.

Nel figurarlo solo sento gelarmi il sangue,

Tremarmi il cor… Ma… lo potrò… lo voglio,

Ho risoluto. Il grande, L’insoffribil de’ mali

è l’esser privo dell’unico dell’alma

amato oggetto; Assistetemi, o Dei, la legge accetto.

Addio, addio o miei sospiri! Han speme i miei desiri!

Per lei soffrir vo’ tutto Ed ogni duol sfidar!

Addio, addio, ecc. Per lei vo’ tutto osare,

ed ogni duolo e periglio sfidar!

Io vo’ da l’atre sponde Varcar di Stige l’onde

E de l’orrendo Tartaro Le Furie superar!

Per lei vo’ tutto osare, ed ogni duolo e periglio sfidar!

Addio, addio, ecc. Io vo’ da l’atre sponde

Varcar di Stige l’onde E de l’orrendo Tartaro

Le Furie superar! Tutti quei superare,

tutti tutti quei superar!

Sì, tutti quei superar!

ORFEO

¿Qué ha dicho? ¿Qué he oído?

¡Luego Eurídice vivirá, estará presente!

¡Y después de tantos sufrimientos, en ese instante

de lucha de afectos, no debo mirarla,

ni estrecharla contra mi pecho! ¡Desgraciada esposa!

¿Qué dirá? ¿Qué pensará?

¡Preveo su agitación! Comprendo sus angustias.

Sólo imaginarlo siento helárseme la sangre,

estremecerse mi corazón… Pero… ¡Podré… lo haré!

Estoy decidido. El mayor, el más insufrible de los males es

verse privado del único objeto

querido del alma. Ayudadme, oh dioses, acepto la ley.

Adiós, adiós, suspiros, mis deseos cobran esperanzas;

todo lo sufriré por ella, y desafiaré todas las penas!

Adiós, adiós, etc. ¡Todo lo arriesgaré por ella,

y desafiaré todas las penas y peligros!

¡Desde la orilla opuesta cruzaré las aguas de la Estigia

y venceré a las Furias del hórrido Tártaro!

Todo lo arriesgaré por ella, a todos, a todos, venceré!

Adiós, adiós, etc. ¡Desde la orilla opuesta

cruzaré las aguas de la Estigia y venceré las Furias

del hórrido Tártaro! ¡A todos venceré,

a todos, a todos venceré!

¡Sí, a todos venceré!

orfeo-y-euridice-maurice-denis

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