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Archive for 24 de diciembre de 2014

ariadnaabandonadaesmalte

Ariadna abandonada, esmalte sobre azulejo de J. Romero (45 x 31,5 cm) basado en un grabado de Johan Ulrich Krauss (h. 1690) para Las Metamorfosis de Ovidio

Concluye con este artículo la traducción de la Carta X de las Heroidas de Ovidio por Diego de Mexía.

Los peñascos y el mar son tus autores; y así aquesas entrañas son tan fieras como siempre lo son tus formadores. ¡Oh! quisieran los Dioses que me vieras desde tu nave, para mí invisible; que en ver mi triste rostro te movieras. Mas ya que con la vista es imposible, pues ojos tiene la memoria prestos, mírame lo mejor que te es posible. Pegada me verás á un risco de estos a quien le baña el mar de rato en rato con sus retozos para mí molestos. Mira sueltos al aire y sin ornato, como de quien lamenta, mis cabellos, que en mil almas tocaron á rebato. Mis vestidos verás, si quieres vellos, tan llenos de agua con mi eterno llanto, cual si hubiera llovido un siglo en ellos. Horrendo está mi cuerpo, y esto es tanto, como parva de trigo arrebatada del Aquilón, y no exagero cuanto. La letra de esta carta va borrada, que la pluma de brazo macilento y de temblante mano es gobernada. No te ruego por mi merecimiento, pues del mayor que tengo y se me ofrece no me resulta sino descontento. Pero si el hecho mío no merece premio, tampoco es digno de castigo, porque el obrar virtud no desmerece. Si no he sido ocasión mientras te sigo de tu vida, ninguna yo te he dado para matarme aquí como enemigo. Más adelante de este mar hinchado, tiendo mis manos, débiles y flojas por lo mucho que al cuerpo han golpeado. Estas reliquias de mis hebras rojas que doy al viento y á la tierra entrego, te muestro, y temo si en las ver te enojas. Y si puedo rogar, también te ruego por el copioso llanto, intenso y grave, que tú sacar pudiste de mi fuego, que á mí te vuelvas; vuelve atrás tu nave con el mudado viento; ven, procura ser en tu vuelta más veloz que un ave, y si llegando aquí, la muerte dura cerrado hubiere todos mis procesos, para darles honrada sepultura contigo llevarás mis tristes huesos.

Y siguiendo con Ovidio nos vamos a sus Metamorfosis donde trata más brevemente el tema:

Ovidio, Metamorfosis, Libro VIII, 169-182:

Quo postquam geminam tauri iuvenisque figuram

clausit, et Actaeo bis pastum sanguine monstrum

tertia sors annis domuit repetita novenis,

utque ope virginea nullis iterata priorum

ianua difficilis filo est inventa relecto,

protinus Aegides rapta Minoide Diam

vela dedit comitemque suam crudelis in illo

litore destituit; desertae et multa querenti

amplexus et opem Liber tulit, utque perenni

sidere clara foret, sumptam de fronte coronam

inmisit caelo: tenues volat illa per auras

dumque volat, gemmae nitidos vertuntur in ignes

consistuntque loco specie remanente coronae,

qui medius Nixique genu est Anguemque tenentis.

AriadneGiorgiodeChiricojpg

Bather in the sun o Ariadne abandoned -1930-31- (óleo sobre lienzo 76 x 138 cm) de Giorgio de Chirico. Galleria Civica d’Arte moderna e Contemporanea, Torino

Y, una vez que encerró en ella la doble figura de toro y de mancebo, y al monstruo, después de haber sido dos veces alimentado con sangre actea, lo aniquiló el tercer contingente designado por la suerte tras el ciclo de nueve años, y una vez que, gracias a la ayuda de una joven, la difícil puerta por la que jamás había pasado dos veces ninguno de los anteriores, fue encontrada recogiendo el hilo, al punto el Egida después de raptar a la Minoide, largó sus velas rumbo a Día, y en aquella playa abandonó, despiadado, a su compañera; solitaria y profiriendo muchos lamentos estaba ella cuando Líber le llevó el socorro de sus abrazos, y además, para que una constelación perdurable la hiciese resplandeciente, le quitó de la frente la corona y la envió al cielo; vuela la corona a través de los aires impalpables, y, mientras vuela, las piedras preciosas se convierten en refulgentes luminarias y se detienen subsistiendo al figura de corona, en un lugar que está entre el Arrodillado y el Serpentario.

La traducción es de Antonio Ruiz de Elvira, en Alma Mater.

Finalizado el breve repaso por las fuentes clásicas sobre Ariadna, volvemos a la ópera de Strauss y nos centramos en la última parte de la ópera, la llegada de Baco, como dios redentor del dolor de Ariadna.

La Dríade, la Náyade y Eco que están junto a caverna de Naxos donde Ariadna mora desconsolada desde el abandono de Teseo, anuncian, excitadas, la llegada de un muchacho, un joven dios, Baco. Nos dan información sobre él: su madre, hija de un rey y amada por un dios, murió en el parto. Lógicamente, se refieren a Sémele, hija del rey de Tebas, Cadmo, hermano, por otra parte de la princesa fenicia Europa, raptada por Zeus en forma de toro blanco. Sémele fue elegida por Zeus como amante mortal y, a escondidas de Hera, yació con ella. Zeus prometió conceder a Sémele lo que le pidiese, y ella, engañada por Hera, pidió que se le presentase tal como había ido al desposorio con la diosa. No pudiendo negarse, Zeus llegó al tálamo en un carro entre relámpagos y truenos y lanzó el rayo. Sémele murió de terror, y Zeus, arrebatando del fuego el feto de seis meses, lo cosió en su muslo. (Heródoto, Biblioteca, III, 4, 3).

DRYADE (aufgeregt)

Ein schönes Wunder!

NAJADE

Ein reizender Knabe!

DRYADE

Ein junger Gott!

ECHO

Ein junger Gott, ein junger Gott!

DRYADE

So wißt ihr?…

NAJADE

Den Namen?

DRYADE

Bacchus!… Mich höret doch an! Die Mutter starb bei der Geburt.

NAJADE

Mich höret! Eine Königstochter…

DRYADE

Eines Gottes Liebste… eines Gottes Liebste!

NAJADE

Was für eines Gottes?

ECHO (enthusiastisch)

Eines Gottes Liebste, eines Gottes Liebste!

DRYADE

Aber den Kleinen – hört doch!

Semele_in_erwartung_des_zeus

Semele in Erwartung des Zeus (1665), óleo sobre lienzo de 184 x 207 de Ferdinand Bol

DRÍADA (agitada)

¡Un bello prodigio!

NÁYADE

¡Un delicioso muchacho!

DRÍADA

¡Un joven dios!

ECO

¡Un joven dios, un joven dios!

DRÍADA

¿Lo conoces?…

NÁYADE

¿El nombre?…

DRÍADA

¡Baco!… ¡Escuchadme pues! Su madre murió en el parto.

NÁYADE

¡Escuchadme! Una hija de rey…

DRÍADA

¡La elegida por un dios!… ¡La elegida por un dios!

NÁYADE

¿Por qué dios?

ECO (entusiástica)

¡Una elegida por los dioses, una elegida por los dioses!

DRÍADA

Pero el muchacho… ¡escuchad!

semelemuereabrasada

Seméle verbrennt unter Jupiters «Feuer». Grabado de Johann Ulrich Krauss, para la edición de 1690 de las Metamorfosis de Ovido (Libro III, 309)

Después, Dríade, Náyade y Eco nos dicen que fueron las ninfas las que criaron al niño Dioniso. En efecto, el niño fue confiado a Hermes, quien encargó de su crianza al rey de Orcómeno, Atamante, y a su segunda esposa Ino. Les ordenó que revistiesen a la criatura con ropas femeninas a fin de burlar los celos de Hera, que buscaba la perdición del niño, fruto de los amores adúlteros de su esposo. Pero esta vez Hera no se dejó engañar y volvió loca a la nodriza de Dioniso, Ino, y aun al propio Atamante. En vista de ello, Zeus se llevó a Dioniso lejos de Grecia, al país llamado Nisa, y lo entregó a las ninfas de aquellas tierras para que lo criasen. Con objeto de evitar que Hera lo reconociese, lo transformó entonces en cabrito. Más tarde las ninfas que criaron a Dioniso se convirtieron en las estrellas de la constelación de las Híades.

Nos hablan luego de que Dioniso se embarcó en una nave como timonel en su primera aventura.

nacimiento de dionisonacimiento de dionisonacimientodedionisogiulioromano

Nacimiento de Dioniso (1535) de Giulio Romano

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