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Archive for 27/12/14

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Orfeo en el Inframundo (1594) de Jan Brueghel, el Viejo. Palazzo Pitti, Galería Palatina, Florencia, Italia.

Tras la bucólica danza de los espíritus bienaventurados y la delicada aria de Eurídice en los Campso Elíseos, continuamos con el desarrollo del acto II.

Orfeo prosigue la búsqueda de Eurídice. Su entrada viene precedida por una descripción orquestal en do mayor, en la que la flauta y el oboe ofrecen la pintura exacta de la pureza del aire, del canto de los pájaros y del discurrir de los arroyos, elementos que se unen en una de las más bellas páginas solistas nunca compuestas (Che puro ciel! che chiaro sol!), un cuadro de límpidos sonidos que Gluck cogió de una ópera suya anterior, Ezio, de 1763.

ORFEO

Che puro ciel! che chiaro sol!

che nuova luce è questa mai! che dolci,

lusinghieri suoni dei bei cantori alati

s’odon qui in questa val!

Dell’aure il sussurrar il mormorar de’ rivi,

al riposar eterno tutto invita qui!

Ma la quiete che qui tanto regna,

non mi dà la felicità! Soltanto tu, Euridice,

puoi far sparir dal tristo cuore mio l’affanno!

I tuoi soavi accenti, gli amorosi tuoi sguardi,

un tuo sorriso, sono il sommo ben che chieder voglio

(si guarda intorno, inoltrandosi verso il Coro)

ORFEO

¡Qué cielo tan puro! ¡Cómo brilla el sol! ¡

Qué maravillosa luz! ¡Con qué dulces

y seductores sonidos hacen los bellos cantores alados

que resuene este valle!

El suspiro de la brisa, el murmullo de los arroyos,

¡todo invita a un eterno descanso!

¡Pero la paz que aquí reina

no me proporciona la felicidad! ¡Sólo tú, Eurídice,

puedes desvanecer las penas de mi triste corazón!

Tus suaves palabras, tus amorosas miradas,

una sonrisa tuya, son los mayores dones que querría tener.

(Mira alrededor y se vuelve hacia el coro)

Unos seres angelicales le saludan dándole la bienvenida (coro: vieni ai regni dei riposo) e informados del deseo que le ha llevado hasta allí, van en busca de Eurídice y se la presentan.

Loco de alegría, al percibir a su adorada, Orfeo intenta abrazarla, pero recordando la severa advertencia del dios Amor, se abstiene de hacerlo. Tomando a Eurídice de la mano se la lleva, mirando en dirección opuesta y conduciéndola hacia los confines del valle donde se encuentran la laguna Estigia y la salida del reino de las sombras. Eurídice sigue a Orfeo dócilmente, aunque muy extrañada de la inexplicable actitud de su amado, que en lugar de demostrar su contento por el encuentro, la arrastra brutalmente sin prodigarle una sola mirada de afecto.

EROI ED EROINE

Vieni a’ regni del riposo,

Grande eroe, tenero sposo

Raro esempio in ogni età. Euridice Amor ti rende;

Già risorge, già riprende la primiera sua beltà, ecc

(segue il ballo degli Eroi)

ORFEO

Oh voi, ombre felici, colei che tanto piango.

Per voi sia resa a me.

Ah! se sentir poteste qual foco mi consuma,

qual amoroso ardor m’infiamma il mesto cor,

tornata a’baci miei questa cara saria!

Deh! Vano il santo appel non sia!

EROI ED EROINE

Torni tua! Pietoso è il ciel!

(a Euridice)

Torna, o bella, al tuo consorte.

Che non vuol che più diviso sia da te,

pietoso il ciel. Non lagnarti di tua sorte,

Ché può dirsi un altro Eliso uno sposo sì fedel.

Non lagnarti di tua sorte, ecc.

raouxorfeu

Orfeo y Eurídice (óleo sobre lienzo – 203 x 205 cm, 1709) de Jean Raoux. Getty Museum, Los Ángeles

(da un coro di Eroine vien condotta Euridice vicino ad Orfeo, il quale, senza guardarla e con un atto di somma premura, la prende per mano e la conduce subito via. Seguita poi il ballo degli Eroi ed Eroine, e si ripiglia il canto del Coro supposto continuarsi sino a tanto che Orfeo ed Euridice siano affatto fuori dagli Elisi)

HÉROES, HEROÍNAS

Ven al reino de la paz,

gran héroe, tierno esposo,

raro ejemplo de todos los tiempos.

Amor te devuelve a Eurídice;

ya revive, ya recupera su primitiva belleza, etc.

(Prosigue el baile de los héroes)

ORFEO

Oh vosotras, sombras felices,

aquella a la que tanto lloro,

por vosotras me sea devuelta.

Ay! si pudierais sentir qué fuego me consume,

que amoroso ardor me inflama el triste corazón,

sería devuelta a mis besos mi querida.

Ay! que no sea en vano mi súplica.

HÉROES y HEROÍNAS

¡Que a ti vuelva! ¡El cielo ha tenido de ti piedad!

(A Eurídice)

Vuelve, oh hermosa, con tu esposo,

al que el cielo compasivo no quiere tener por más tiempo separado de ti.

No te quejes de tu destino,

pues esposo tan fiel puede semejar un nuevo Elíseo.

No te quejes de tu destino, etc.

(Un grupo de heroínas conducen a Eurídice junto a Orfeo quien sin mirarla y con mucha prisa la toma de la mano y la arrastra hacia afuera. Al acabar el baile de los héroes y heroínas, comienza de nuevo el canto del coro, que continúa hasta que Orfeo y Eurídice se encuentran fuera de los Campos Elíseos)

Acto tercero

Interior de un espeso bosque. Orfeo, que ha soltado por un instante la mano de su prometida, continúa avanzando en su camino sin detenerse y gritando a Eurídice para que lo siga, porque sabe que las pantanosas aguas de la fatídica laguna no están lejos y no quiere perder tiempo en atravesarlas y alejarse de una vez de aquellos parajes de maldición.

ATTO TERZO

Scena prima

(Oscura spelonca che forma un tortuoso labirinto ingombrato di massi staccati dalle rupi, che sono tutti coperti di sterpi e di piante selvaggie. Orfeo conduce per mano Euridice, sempre senza guardarla)

ORFEO

(ad Euridice)

Vieni: segui i miei passi, Unico, amato oggetto

Del fedele amor mio.

EURIDICE

(con sorpresa)

Sei tu! M’inganno?   Veglio? O deliro?

ORFEO

(con fretta)

Amata sposa, Orfeo son io, e vivo ancor.

Ti venni fin negli Elisi a ricercar.

Fra poco il nostro cielo, il sole nostro,

il mondo di bel nuovo vedrai.

EURIDICE

Che! Viv’io? Vivi tu? Ma per qual arte?

ORFEO

Tutto, o cara,  saprai ma non per ora!

Sin che propizi i Numi son,

fuggiamo i tetri lidi!

Un ombra più non sei…

Ci ricongiunge in vita il dio d’Amor.

ACTO TERCERO

Escena primera

(Una montañosa y oscura garganta repleta de pedruscos que se han ido desprendiendo de las rocas que se hallan cubiertas de maleza y vegetación salvaje. Orfeo conduce de la mano a Eurídice, siempre sin mirarla)

ORFEO

(A Eurídice)

¡Ven! ¡Sígueme, único, amado objeto

de mi fiel amor!

EURÍDICE

(sorprendida)

¿Eres tú? ¿No me engaño? ¿Sueño? ¿ o deliro?

ORFEO

(con prisas)

Amada esposa, soy yo Orfeo, y sigo vivo.

Para buscarte he venido hasta el Elíseo.

Pronto verás de nuevo

el cielo, el sol, el mundo.

EURÍDICE

¿Qué? ¿Vivo yo? ¿Estás vivo? ¿Con qué ardid?

ORFEO

Todo, oh querida, lo sabrás, pero no ahora.

En tanto los dioses nos sean propicios

huyamos de estas rivas.

Ya no eres una sombra.

Nos reúne en la vida el dios Amor.

En el vídeo siguiente podemos seguir el texto que ofrecemos en este capítulo hasta el minuto 4.

 

 

EURIDICE

Che ascolto! E ver saria? Celeste ebbrezza!

Io dunque, in braccio all’idol mio

novella vita d’amore vivrei?

ORFEO

Sì, ma tronchiam gii indulgi omai!

(mesta e risentita, e ritirando la mano che stringeva quella di Orfeo)

Ma la tua man, perchè la mia non tiene?

EURIDICE

Ah! non guardi più a me.

Che tanto amasti un dì!

Perchè in tanto istante insensibil cosí?

S’oscurò lo splendor de’ sguardi miei?

ORFEO

(da sé)

Mi sembra di morire.

Orsù! Moviam! Bella Euridice, inoltra i passi tuoi!

Oh! Potessi calmar i dolce affani! Ma, non poss’io!

No vogliono gli Dei!

EURIDICE

Oh! Almen…  un sguardo solo

ORFEO

È sventura il mirarti.

EURIDICE

Ah! infido! E queste son le accoglienze tue!

Tal dai, crudel, a tanto amor mercè?

Oh! Barbara sorte!

 Perchè d’Imen fa riviver le faci,

quando mi nieghi i sospirati baci?

ORFEO

Ahí! Mal s’appon il tuo fiero sospetto!

EURIDICE

È scherno reo la vita a me ridata.

Dei! Riprendete allor l’inutil dono! Va!

(A Orfeo) Non cercarmi più d’amor perdono!

orfeorubens

Orfeo y Eurídice (óleo sobre lienzo; 196 x 247 cm; 1636-1638) de Pedro Pablo Rubens. Museo del Prado, Madrid

EURÍDICE

¿Qué oigo? ¿Será verdad? Celeste embriaguez

¡En los brazos de mi amado, ¿viviré

una nueva vida de amor?

ORFEO

¡Sí, pero no nos entretengamos más!

(Triste y resentida, retirando la mano que estrecha la de Orfeo)

Pero tu mano ¿porqué no sujeta la mía?

EURÍDICE

Ah! Ya no me miras a mi a quien tanto amaste un día.

¿por qué en tal instante te muestras tan insensible?

¿Se oscureció el esplendor de mi mirada?

ORFEO

(para sí)

Me siento morir

¡Vamos! ¡Avancemos!

¡bella Eurídice, apresura el paso!

Oh! ¡Si pudiera calmar estos tiernos tormentos,

pero no puedo. No lo quieren los dioses

EURÍDICE

Ay! sólo una mirada al menos.

ORFEO

Mirarte puede ser fatal.

EURÍDICE

¡Ah, pérfido! ¡Así me das la bienvenida!

¿Así, cruel, das las gracias  a tanto amor?

Oh, bárbara suerte,

¿porqué haces revivir las antorchas de Himeneo,

cuando me niegas los deseados besos?

ORFEO

¡Ay! No tiene base tu cruel sospecha.

EURÍDICE

Es una cruel broma la vida que se me ha devuelto.

¡Dioses! llevaos el inútil regalo

(A Orfeo) No busques más en mi el perdón del amor.

Y aquí el vídeo con el texto coincidente de este capítulo

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