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Archive for 12 de enero de 2015

ariadnemet

Concluimos el breve repaso a la parte final de Ariadne auf Naxos.

Los dos nuevos amantes siguen en su ensimismamiento. Baco llama a Ariadna “hechicera mía”, después de haber vencido a la otra hechicera, Circe. Estamos cerca del éxtasis y un dosel, bajado del cielo, los cubre. El dulce coro de las ninfas aumenta la sensación de encontrarnos en una atmósfera mágica. Se prodeuce la transformación de ambos amantes (¿qué queda de Ariadna?, se pregunta la hija de Minos y abandonada de Teseo).

Por su parte, Zerbinetta, de cara al público, reafirma su propio credo: cada nuevo amante siempre se presenta como un dios, mientras los nuevos amantes se entregan al placer.

ARIADNE

Gibt es kein Hinüber? Sind wir schon da? Wie konnt’ es geschehen? Sind wir schon drüben? Auch meine Höhle, schön! Gewölbt über ein seliges Lager, einen heiligen Altar! Wie wunderbar verwandelst du!

BACCHUS

Du! Alles du! Ich bin ein anderer als ich war! Der Sinn des Gottes ist wach in mir, dein herrlich Wesen ganz zu fassen! Die Glieder reg’ ich in göttlicher Lust! Die Höhle da! Laß mich, die Höhle deiner Schmerzen, zieh’ ich zur tiefsten Lust um dich und mich!

(Ein Baldachin senkt sich von oben langsam über die beiden und umfüngt sie.)

Carraccitriunfo-baco-ariadna

NAJADE, DRYADE, ECHO

Töne, töne, süße Stimme, fremder Vogel, singe wieder, deine Klagen, sie beleben, uns entzücken solche Lieder!

ARIADNE (an Bacchus’ Arm)

Was hängt von mir in deinem Arm? O, was von mir, die ich vergehe, fingest du Geheimes mit deines Mundes Hauch? Was, was bleibt von Ariadne? Was bleibt, was bleibt von Ariadne? Laß meine Schmerzen nicht verloren sein!

(Zerbinetta tritt auf, weist mit dem Fächer über die Schulter auf Bacchus und Ariadne zurück und wiederholt mit spöttischem Triumph ihr Rondo.)

ZERBINETTA

Kommt der neue Gott gegangen, hingegeben sind wir stumm! Stumm!

(geht ab)

BACCHUS

Deiner hab’ ich um alles bedurft! Nun bin ich ein and’rer als ich war. Deiner hab’ ich um alles bedurft!

ARIADNE

Laß meine Schmerzen nicht verloren sein, bei dir laß Ariadne sein!

BACCHUS

Durch deine Schmerzen bin ich reich, nun reg‘ ich die Glieder in göttlicher Lust! Und eher sterben die ewigen Sterne, eh’ denn du stürbest aus meinem Arm.

(Der Baldachin schließt sich vollends.)

ARIADNA

¿No hay nada al otro lado? ¿Estamos ya allí? ¿Cómo puede haber sucedido? ¿Estamos ya al otro lado? ¡Incluso mi gruta es bella! ¡Cúpula bienaventurada, celestial altar! ¡Cuán maravillosamente lo transformas todo!

BACO

¡Tú! ¡Todo lo has hecho tú! ¡Yo soy distinto al que fui! ¡El espíritu de los dioses ha despertado en mí para descubrir tu magnífica esencia! ¡Mi cuerpo siente un placer divino! ¡La gruta! Déjame que de la gruta de tus penas obtenga un profundo placer para ti y para mí!

(Un dosel desciende desde lo alto, lentamente, sobre ellos.)

NÁYADE, DRÍADA, ECO

Suena, suena, dulce voz. Ave forastera, canta de nuevo. ¡Tu reclamo la resucita y a nosotras nos hechiza!

ARIADNA (en los brazos de Baco)

¿Qué tienen tus brazos para mí? Oh, ¿qué tienen para mí, que me desvanezco, atrapada por tu aliento? ¿Qué, qué queda de Ariadna? ¿Qué queda, qué queda de Ariadna? ¡Haz que mis tormentos no sean vanos!

(Zerbinetta aparece de entre bastidores señalando con su abanico, por encima de su hombro, a Baco y Ariadna repitiendo con irónico triunfo su rondó.)

Ariadne auf Naxos

ZERBINETTA

Cuando un nuevo dios aparece, ¡a él nos entregamos sin combate! ¡Nos entregamos!

(sale)

BACO

¡Tú eres todo lo que yo necesitaba! Ahora soy diferente de quien era. ¡Tú eres todo lo que yo necesitaba!

ARIADNA

Deja que mis sufrimientos no sean en vano, ¡permite a Ariadna estar contigo!

BACO

Por tus sufrimientos soy poderoso. ¡Ahora goza mi cuerpo del placer celestial! ¡Antes morirán las eternas estrellas que tú entre mis brazos!

(El dosel los cubre totalmente)

Para finalizar esta serie sobre la Ariadna en Naxos de Strauss en el año en que se cumple el 150 aniversario del nacimiento del compositor bávaro ofrecemos el capítulo La mestría de Strauss, presente en el librito que acompaña la versión que poseo y que publicó la editorial Altaya. En dicho libro dice que la redacción de textos se debe a Eugenia Camón y la asesoría a Ángel Carrascosa.

Aunque fuera acusada de lo contrario por la musicología más próxima a las corrientes vanguardistas, Ariadna en Naxos se diferencia considerablemente de El caballero de la rosa. En primera instancia, Ariadna se opone a su predecesora por las dimensiones del aparato orquestal, aquí reducidas al ámbito camerístico – nuevo homenjae al siglo XVIII -. Con tal sólo treinta y siete instrumento, Strauss subraya de manera genial las circunstancias sentimentales de los personajes. La sección de cuerda consta de dos cuartetos. Cada uno de estos ocho instrumentos cuenta con una parte individual, y con ello el compositor alcanza un espesor polifónico y expresivo inaudito en un conjunto tan pequeño. La sonoridad orquestal emerge con absoluta claridad y ausencia de artificio, alejándose d ela opulenta voluptuosidad de El caballero de la rosa. Algunos asombrosos efectos tímbricos, de una extrema delicadeza, explican sutilmente ciertos condicionantes dramáticos del argumento. Hasta René Leibowitz – “cachorro de la Nueva Escuela de Viena y director, ¡donde los haya!, de Strauss – no pudo acallar su admiración sobre este particular: La orquesta – diría – está tratada con un refinamiento extremo y lo mismo ocurre con la escritura vocal, de la que lo menos que se puede decir es que refleja un virtuosismo prácticamente desconocido hasta entonces”.

Con respecto a esa escritura vocal a la que se refería Leibowitz con encendidos elogios habría mucho que añadir. Strauss era un auténtico maestro en estas lides. Posiblemente – y quizá, con la única excepción de Puccini -, nadie como el muniqués llegó a escribir música para la voz humana con tanta sabiduría y tanta inspiración durante el turbulento siglo XX. El trío protagonista, formado por voces femeninas – como sucediera en El caballero de la rosa -, está construido, en sus aspectos teatrales y musicales, con suprema inteligencia. La sensualidad de Zerbinetta se opone drásticamente a la trascendencia de Ariadna y el compositor. Y de igual manera, la escritura vocal de Strauss define el carácter de cada uno de estos personajes; Zerbinetta posee una línea de canto muy ornamentada, en representación de la volubilidad y la frivolidad del personaje, mientras que riadna se expresa doliente e introspectivamente.

No se puede hablar de pasajes populares en una ópera tan apartada del gran público. Sin embargo, sí es cierto que el emocionante monólogo de Ariadna “Es gibt ein Reich, wo alles rein ist” ha sido incorporado a los programas de sus recitales por algunas de las grandes sopranos líricas y lírico-dramáticas alemanas. Lo mismo sucede con el aria de Zerbinetta (“Grossmächtige Prinzessin, wer verstünde nicht”), la pieza de soprano de coloratura más difícil del repertorio, un espectacular tour de forcé para la más ágil de las voces femeninas. Entre las otras muchas maravillas contenidas entre las páginas de Ariadna en Naxos cabe citar el subyugante preludio de la ópera y el incomparablemente bello dúo del personaje titular con Baco, en el tramo final de la partitura.

Algunos musicólogos han utilizado los adjetivos “severo” y “austero” para referirse al estilo compositivo de Strauss en Ariadna en Naxos. Estos especialistas han hallado en sus arcaicas melodías referencias al universo de Monteverdi. Lo que sí resulta indudable es que Ariadna se halla mucho más cerca de Mozart que de Wagner. La ópera es, sin ningún género de dudas, una de las más relevates y exquisitas del siglo XX.

Y hasta aquí este análisis de la estupenda ópera Ariadne auf Naxos, como homenaje a Richard Strauss, con motivo del 150 aniversario de su nacimiento en Munich el 11 de junio de 1864.

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