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Archive for 18 de enero de 2015

constelacion-orion

En este capítulo finalizamos las fuentes sobre Orión con el final del texto de los Fastos ovidianos.

Nec mora: flumineam lino celantibus ulvam,

Sic quoque non altis, incubuere toris.

Nunc dape, nunc posito mensae nituere Lyaeo.

Terra rubens crater, pocula fagus erant.

Verba fuere Jovis: Si quid fert impetus, opta:

Omne feres. Placidi verba fuere senis:

Cara fuit conjux, prima mihi cara juventa

cognita. Nunc ubi sit, quaeritis: urna tegit.

Huic ego juratus, vobis in verba vocatis,

conjugio dixi sola fruere meo.

Et dixi, et servo, sed enim diversa voluntas

Est mihi: nec conjux, sed pater esse volo.

Y sin dilación se sentaron en unos bancos, que cubrían con lienzo unas ovas del río, pero no muy altos. Brillaron las mesas ya con las comidas, ya con el puesto vino. El jarro era de tierra colorada y el vaso de haya. Las palabras de Júpiter fueron: “Si quieres algo, pídelo. Todo lo conseguirás”. Las voces el humilde viejo fueron: ”Conocí a mi mujer amada, cuidado de mi primera juventud. Si preguntas dónde está ahora, la cubre la urna. Yo, con juramento, y llamándoos por testigos a vosotros, he dicho a ésta: “sola tú gozarás de mi compañía”. Y lo dije y lo guardo, pero yo tengo diversa voluntad. No quiero ser marido, pero deseo ser padre.

Annuerant omnes: omnes ad terga juvenci

constiterant. Pudor est ulteriora loqui.

Tum superinjecta texere madentia terra.

Jamque decem menses, et puer ortus erat.

Hunc Hyrieus, quia sic genitus, vocat Uriona.

perdidit antiquum littera prima sonum.

Concediéronlo todos, pusiéronse en pie ante el cuero del buey; tengo vergüenza de decir lo demás. Además de esto cubrieron la piel humedecida echándole tierra. Ya llegaron los diez meses y había nacido un niño. Hirieo llama a éste Urión. porque así fue engendrado. La primera letra perdió el antiguo sonido (U en O).

 

DianasobreelcadaverdeOrion

Sobre este pasaje es interesante este artículo y el texto al que remite.

Creverat immensum: comitem sibi Delia sumpsit.

Ille deae custos, ille satelles erat.

Verba movent iras non circumspecta deorum.

Quam nequeam, dixit, vincere, nulla fera est.

Scorpion immisit Tellus. Fuit impetus illi

curva gemelliparae spicula ferre deae.

Había crecido inmensamente; Delia (Ártemis-Diana) lo tomó por compañera, él fue guarda de la diosa, él fue su guarda, armado. Las palabras descomedidas mueven la ira de los dioses. “Ninguna fiera hay”, dijo, “que no pueda vencer”. La tierra produjo un escorpión, él solicitó clavar los corvos aguijones a la diosa (Leto), que parió a los gemelos (Apolo y Ártemis).

Obstitit Orion. Latona nitentibus astros

Addidit, et, Meriti praemia, dixit, habe.

Sed quid et Orion, et cetera sidera mundo

Cedere festinant, noxque coarctat iter?

Estorbólo Orión. Latona lo añadió a los resplandecientes astros, y dijo: “Ten el premio de tu mérito”. Pero ¿por qué Orión y las demás estrellas se dan prisa a exceder el mundo y la noche abrevia el camino?

 

La traducción es de Diego Suárez de Figueroa, que hemos adaptado del castellano antiguo.

entradoraries

Continuamos nuestro paseo por la marjalería y nos encontramos otro entrador mítico y astrológico: Aries. En otro de nuestros paseos, este playero, vimos unos apartamentos Aries y una tienda de alimentación, justo al lado de los anteriores, también llamada Aries.

Aries:

Eratóstenes, Catasterismos XIX:

Κριοῦ

Οὗτος ὁ Φρίξον διακομίσας καὶ Ἓλλην· ἄφθιτος δὲ ὢν ἐδόθη αὐτοῖς ὑπὸ Νεφέλης τῆς μητρός· εἶχε δὲ χρυσῆν δοράν, ὡς Ἡσίοδος καὶ Φερεκύδης εἰρήκασιν· διακομίζων δ᾿ αὐτοὺς κατὰ τὸ στενώτατον τοῦ πελάγους, τοῦ ἀπ᾿ ἐκείνης κληθέντος Ἑλλησπόντου, ἔῥῥιψεν αὐτὴν [καὶ τὸ κέρας ἀπολέσας].

Ποσειδῶν δὲ σώσας τὴν Ἓλλην καὶ μιχθεὶς ἐγέννησεν ἐξ αὐτῆς παῖδα ὀνόματι Παίωνα, τὸν δὲ Φρίξον εἰς τὸν Εὔξεινον πόντον σωθέντα πρὸς Αἰήτην διεκόμισεν· ᾧ καὶ ἐκδὺς ἔδωκε τὴν χρυσῆν δοράν, ὅπως μνημόσυνον ἔχῃ· αὐτὸς δὲ εἰς τὰ ἄστρα ἀπῆλθεν· ὅθεν ἀμαυρότερον φαίνεται.

Ἔχει δὲ ἀστέρας ἐπὶ τῆς κεφαλῆς α, ἐπὶ τῶν μυκτήρων γ, ἐπὶ τοῦ τραχήλου β, <ἐπ᾿> ἄκρου ἐμπροσθίου ποδὸς λαμπρὸν α, <ἐπὶ> ῥάχεως δ, <ἐπὶ> κέρκου α, ὑπὸ τὴν κοιλίαν γ, ἐπὶ τοῦ ἰσχίου α, ἐπ᾿ἄκρου ὀπισθίου ποδὸς α· τοὺς πάντας ιζ.

 

frixoy carnero

Fue el carnero que transportó a Frixo y Hele. Se trataba de un animal inmortal, regalado a los dos niños por su madre, Néfele. Según narran tanto Hesíodo como Ferécides, su lana era de oro. Cuando los llevaba por los aires, dejó caer a Hele sobre la zona más estrecha del mar, que recibió de ella el nombre de Helesponto (mar de Hele), al tiempo que se la cayó uno de sus cuernos. El dios Posidón salvó a la joven y se unió a ella, con la que tuvo un hijo llamado Peón. El carnero, por su parte, transportó a salvo a Frixo hasta el Ponto Euxino (Mar hospitalario), a casa de Eetes, a quien regaló el vellocino de oro como recuerdo. El carnero ascendió así al cielo, y por eso es una constelación de brillo tenue. Lleva una estrella sobre la cabeza, tres en el hocico, dos en la cerviz, una brillante en el extremo de la pezuña delantera, cuatro en el lomo, una en la cola, tres bajo el vientre, una en la cadera y otra finalmente en el extremo de la pezuña trasera. Suman un total de diecisiete.

La traducción es e Antonio Guzmán Guerra en Alianza Editorial, Clásicos de Grecia y Roma (BT8219)

Frixo y su hermana Hele escapaban, en efecto, del odio de su madrastra Ino, hija de Cadmo, el fundador de Tebas, la segunda esposa de su padre Atamante, que había repudiado a su primera esposa Néfele; volaban a lomos de un carnero alado de vellón de oro. Hele se mareó y cayó al mar mientras Frixo llegaba felizmente a tierra. El carnero fue sacrificado a Zeus y su vellocino de oro quedó transformado en un precioso talismán que atrajo más tarde el interés de los Argonautas.

 

arieshelvecius

Arato, en Fenómenos (224-232) escribe sobre el Carnero o Aries:

Αὐτοῦ καὶ Κριοῖο θοώταταί εἰσι κέλευθοι, ὅς ῥά τε καὶ μήκιστα διωκόμενος περὶ κύκλα οὐδὲν ἀφαυρότερον τροχάει Κυνοσουρίδος Ἄρκτου. Αὐτὸς μὲν νωθὴς καὶ ἀνάστερος οἷα σελήνηι σκέψασθαι, ζώνηι δ᾿ ἂν ὅμως ἐπιτεκμήραιο 230 Ἀνδρομέδης· ὀλίγον γὰρ ὑπ᾿ αὐτὴν ἐστήρικται, μεσσόθι δὲ τρίβει μέγαν οὐρανόν, ἧχί περ ἄκραι Χηλαὶ καὶ ζώνη περιτέλλεται Ὠρίωνος.

 

Allí están también los vertiginosos caminos del Carnero, que, lanzándose a través de círculos enormes, no corre más lento que la Osa Cinosura. Es tenue y oscuro al mirarlo con la luna, pero a pesar de eso lo podrías descubrir gracias a la cintura de Andrómeda; pues está fijo un poco debajo de ella y pisa en la mitad del cielo inmenso, precisamente donde giran las puntas de las Pinzas y la cintura de Orión.

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