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Archive for 31 31+01:00 enero 31+01:00 2015

apartamentsdelfos

El segundo elemento es el relativo a Delfos. Permítasenos hablar sobre el oráculo de Delfos.

Fue frecuente en Grecia la práctica del arte adivinatoria. El μάντις, adivino, gozaba de mayor consideración que el sacerdote y este oficio se transmitía de padres a hijos. Interpretaba la voluntad de los dioses a partir de signos o señales como los truenos, los relámpagos, los eclipses, los terremotos… y acontecimientos casuales como el vuelo de los pájaros, encuentros en la calle, palabras oídas por casualidad, los sueños, un estornudo que se oía a la izquierda o a la derecha, el análisis de las vísceras de los animales sacrificados…

Mayor importancia tenían otras formas de profecía organizadas y que se llamaban Oráculos, lugares de manifestación de la sabiduría y voluntad de algunas divinidades donde acudían particulares y gobernantes. Eran administrados por corporaciones sacerdotales, quienes conservaban en sus archivos copias, tanto de las preguntas como de las respuestas.

El oráculo más importante de la antigüedad, conocido ya por Homero, era el de Dodona, en el Epiro, donde Zeus manifestaba su voluntad a través del murmullo de las hojas de una encina. Pero el más famoso y el más venerado fue el de Delfos, consagrado a Apolo, que logró durante la época arcaica de Grecia su posición dominante en asuntos religiosos y profanos: Apolo era la autoridad divina a la que todos se dirigían para organizar el culto o reformarlo, y al que las ciudades se dirigían solicitando que sancionara las leyes que sus legisladores habían elaborado: Apolo, en virtud de su autoridad divina, daba su apoyo al derecho civil.

dodona

El templo de Apolo se hallaba a los pies del monte Parnaso, en la colina sur, donde llegó Apolo y fundó uno de sus principales santuarios, después de vencer a la serpiente Pitón que moraba en el lugar, tras lo cual tuvo que someterse a una cuidadosa purificación. Estableció su oráculo, haciendo que una sacerdotisa, llamada Pitia o Pitonisa en memoria de la serpiente Pitón, en este templo, aislado del mundo, en un ámbito de impresionante silencio, y en medio de las fuerzas de la naturaleza transmitiera sus respuestas.

La Pitia que fue originalmente una virgen, pero luego fue sustituida por una mujer de edad, hacia de médium entre los consultantes y la respuesta del dios. Los consultantes comunicaban al sacerdote la intención del su pregunta. El sacerdote formulaba la pregunta. La Pitia contestaba el designio del Dios. La respuesta era interpretada y redactada por el sacerdote en frases con doble sentido que eran difíciles de interpretar. Este proceso daba lugar a posibles manipulaciones en la interpretación del oráculo.

Los consultantes tras el pago de un πέλανος (“pastel”) o tasa por consulta, ofrecían el sacrificio preliminar de una cabra en el gran altar que estaba ante el santuario: ésta, antes de ser degollada, era rociada con agua y si se estremecía y temblaba bajo la ducha fría, se deducía que Apolo estaba dispuesto a profetizar; antes de entrar al templo de Apolo, los consultantes se bañaban en el agua cristalina de la célebre fuente Castalia. Coronaban la entrada leyendas escritas con letras de oro sobre los muros, que atraían la atención del visitante y lo invitaban a meditar. Estas leyendas se atribuían a los “Siete Sabios de Grecia”, y aconsejaban entre otras cosas el dominio de sí mismo y la moderación: “¡Conócete a ti mismo!” (γνῶθι σεαυτόν), “¡Nada en exceso!” (μηδὲν ἄγαν), y “sé prudente!” (σώφρων ἴσθι).

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Los días en que se consultaba, la pitonisa, una vez que se purificaba con agua de la fuente Castalia próxima al santuario, sentada en un trípode en lo más profundo del templo, el ἄδυτον, (lugar reservado sólo para ella) en estado de trance provocado por unas emanaciones de la tierra, o por otros procedimientos, lanzaba gritos inarticulados y frases inconexas, que los sacerdotes traducían a los fieles. Es probable, pues, que la comunicación con el dios estuviera inducida por la ingesta de sustancias estupefacientes. Antes de nada, no obstante, la Pitia procedía, sobre un altar interior, a realizar unas fumigaciones de laurel y harina de cebada, para descender después a la parte subterránea dedicada a la adivinación, el μαντεῖον. Los consultantes descendíantambién, en el orden que les asignaba el privilegio de la προμαντεία concedidο a alguno de ellos y también el sorteo. Pero permanecía, con los sacerdotes y los profetas, en una sala reservada para ellos, mientras la Pitia, sola, seguía su camino hasta el ἄδυτον cercano; consultantes y sacerdotes la oían profetizar, pero no podían verla. Pronunciaba entonces los “verídicos”, los “infalibles” oráculos de Apolo, denominado Λοξίας, es decir, el Ambiguo, pues estas respuestas a veces eran equívocas. En el ἄδυτον se encontraba la estatua de oro de Apolo, la tumba de Dioniso (cuyo culto tenía suma importancia en Delfos, lo que tal vez contribuye a explicar el delirio de la Pitia, puesto que Dioniso es por excelencia el dios de la “orgía” y el “éxtasis”), y por fin el ὀμφαλός u ombligo de la tierra, antiguo betile, piedra sagrada de forma cónica aproximadamente, y el trípode, sobre el uq e se sentaba la Pitia.

oráculodedelfos

En Delfos se adoraba a Apolo, dios de la danza, de la poesía y de la inspiración, pero sobre todas las cosas, de la Luz, el dios que ilumina al mundo, el gran testigo al cual nada escapa. Desde todas partes del mundo helénico acudían las gentes a su templo para pedirle consejo y protección. Preguntaban si la cosecha del año sería buena o mala, si debían comprar un esclavo, si casarse o no. Representaciones de pueblos y ciudades iban también a preguntar al oráculo sobre la voluntad de los dioses, cuando tenían negros presagios, cuando reinaba el hambre y la peste o antes de tomar una decisión importante. Las preguntas alcanzaban todos los ámbitos. Delfos es importante porque a él acudían las ciudades griegas cuando se disponían a realizar una colonización, de manera que en el santuario se disponía de información sobre todas las rutas que habían seguido todas las expediciones.

Santuario_Delfos

Lo que la doctrina apolínea trataba de inculcar es que el hombre no debe ni vanagloriarse ni presumir de su piedad, ha de tener conciencia de sus propias limitaciones, de la omnipotencia divina y que ha de someterse a los dioses; cualquiera que sea el camino que el hombre tome para evitarlo, los vaticinios del oráculo siempre se cumplen, e insiste en la humildad del hombre en comparación con los dioses. Su mensaje forma parte de una corriente político-social y religiosa del último siglo de la edad arcaica, el legalismo, que buscaba orden frente al desasosiego e intranquilidad de este período, provocados por los cambios políticos y económicos y las luchas sociales.

Delfos fue el centro religioso de Grecia, era considerado el centro del mundo y se simbolizaba esa idea con una piedra sagrada en forma de medio huevo, colocada en el templo, el ὀμφαλός (ombligo), el “ombligo del mundo”. De todas partes se recibían presentes para el dios Apolo, y en tan gran cantidad que su templo era insuficiente para guardarlos a todos. Por eso los Estados griegos más ricos mandaron construir en Delfos pequeños edificios (“tesoros”) donde se conservaban los obsequios de la divinidad. Los monumentos dedicatorios de los estados griegos eran para conmemorar victorias o eventos, y se ubicaban alrededor del templo principal dedicado a Apolo. La tradición sitúa a un tal Trofonio y un tal Agamedes como constructores del primer templo, que sufrió diversas destrucciones. El nuevo templo fue completado en el s. VI a. C. con el sufragio de la familia ateniense de los Alcmeónidas. Con el tiempo Dioniso ocupó, como hemos dicho, un lugar junto a Apolo en el santuario.

DELFOS QUEDA UN POC LLUNY

Desde el punto de vista ético, Delfos patrocina el concepto de pureza ritual y de espíritu, como se deriva de las máximas que se encontraban grabadas en el recinto y de las que ya hemos hablado: “nada en exceso”, “conócete a ti mismo”. Desde el punto de vista político, Delfos provee un espacio neutro de reunión de los estados griegos: se celebraban allí juegos panhelénicos, los Juegos Pitios.

Si la influencia religiosa, moral y política que ejercieron los oráculos de la Pitia, sobre todo en el siglo VI, fue enorme en todo el ámbito griego, con la aparición de los sofistas y el pensamiento crítico del siglo V se produjo un debilitamiento de la confianza en los oráculos. No obstante, en pleno siglo IV, Platón, al esbozar su ciudad ideal, manifiesta que todos los asuntos relativos al culto y a la moral los resuelve el oráculo de Delfos, al que atribuía una influencia benéfica sobre el desarrollo de la civilización griega.

A partir de finales del s. IV a. C. la influencia de Delfos decayó. Con la conversión de Constantino al cristianismo el santuario cayó definitivamente y el santuario fue clausurado por Teodosio en el año 390 d. C.

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