Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 9/02/15

PavoCristatusPao

PavoReal

Iniciamos ya un breve repaso a algunos de los animales mitológicos presentes en nuestro interesante museo.

El primero es el Pavo real. Su nombre científico es Pavus (en latín pavo) Cristatus (en latín “con cresta”, por esa cresta significativa) y esta ave nos lleva a algunos personajes mitológicos: Ío, Hera, Zeus, Hermes y Argo.

Ío era una doncella de Argos, sacerdotisa de Hera argiva, amada por Zeus. Las tradiciones difieren sobre la figura de su padre, pero en todas ella es una princesa de la estirpe real de Argos y descendiente del hijo de Océano, Ínaco. El amor de Zeus por la muchacha se debe, en unas versiones, a su belleza, y en otras a los hechizos de Iinge, hija de Eco. Para evitar los celos de su esposa, Hera, Zeus convirtió a la muchacha en una ternera de maravillosa blancura y juró que nunca había amado a este animal. Hera exigió que se la ofreciera como regalo, con lo cual Ío quedó consagrada a su rival y Hera confió la vigilancia de Ío a Argo de los Cien Ojos, pariente de la joven. Argo ató al animal a un olivo en un bosque de Micenas vigilándolo con sus múltiples ojos. Pero Zeus envió a Hermes a liberar a su amante Ío. Hermes, tocando la flauta de Pan, consiguió dormir a Argo y mientras dormía lo mató, liberando así a Ío. Hera, para inmortalizar al que le había servido, trasladó sus ojos al plumaje del ave que le estaba consagrada: el pavo real.

Argo, nos dice, Pierre Grimal, según unos, sólo tenía un ojo; según otros, poseía cuatro, dos que miraban hacia delante y dos hacia atrás. Finalmente, otras versiones le atribuyen una infinidad de órganos visuales distribuidos por todo el cuerpo. Dotado de prodigiosa fuerza, libró a Arcadia de un toro que asolaba el país. Después lo desolló y se vistió con su piel. También dio muerte a un sátiro que atropellaba a los arcadios y les robaba los ganados. Mató asimismo a Equidna, monstruosa hija del Tártaro y de Gea (la Tierra), que se apoderaba de los viandantes. Sorprendióla durmiendo y acabó con ella.

Respecto a la forma en que Hermes liberó a Ío, las leyendas discrepan acerca de la manera que empleó el dios para hacerlo; ora se dice que mató a Argo de una pedrada disparada desde lejos, ora que lo durmió tocando la flauta de Pan, ora, en fin, que lo sumió en un sueño mágico valiéndose de su varita divina. Sea como fuere, Hermes mató a Argo, y Hera, como hemos dicho, para inmortalizar al que le había servido, trasladó sus ojos al plumaje del ave que le estaba consagrada: el pavo real.

Así que ya saben, cuando vean el plumaje abierto del pavo cristatus, acuérdense de Ío, Hermes, Zeus, Hera y, sobre todo, de Argos.

La iconografía de la diosa a través de la historia de la pintura nos muestra siempre a Hera acompañada de un pavo real. Así lo hicieron:

Peter Paulus Rubens: Juno y Argos, circa 1611, óleo sobre lienzo, 249 x 296 cm, Wallraf-Richartz Museum, Colonia, Alemania.

junoyargos

Peter Paulus Rubens: El juicio de Paris, 1639; pintura al óleo, 199 x 379 cm; Museo del Prado (se ve al pavo real en el lateral derecho)

juicioparisrubens

Jacopo Amigoni: Juno recibiendo la cabeza de Argos, 1732, Óleo sobre lienzo, 108 × 72, Moore Park, Hertfordshire, Reino Unido

JacopoAmigoniJunorecibiendolacabezadeArgos

Peter Lastman: Juno descubriendo a Júpiter con Ío, 1618, Óleo sobre roble, 54 cm × 78 cm, National Gallery de Londres.

Juno descubriendo a Jupiter con Io PieterLastman

Jacopo Tintoretto: El origen de la Vía Láctea (Origine della Via Lattea), óleo sobre lienzo, 149.4 × 168 cm, National Gallery de Londres, Londres, Reino Unido.

ElorigendelaViaLacteaJacopoTintoretto

Vamos con las fuentes sobre Argo, a propósito del Pavo Cristatus (pavo real) que podemos ver en las vitrinas del Museo de Ciencias Naturales del IES Francisco Ribalta.

La historia de Argos la podemos leer en las Metamorfosis de Ovidio (I, 583-750). Aquí ofrecemos unos extractos:

I: 622-639

Paelice donata non protinus exuit omnem

diva metum timuitque Iovem et fuit anxia furti,

donec Arestoridae servandam tradidit Argo.

centum luminibus cinctum caput Argus habebat

inde suis vicibus capiebant bina quietem,

cetera servabant atque in statione manebant.

constiterat quocumque modo, spectabat ad Io,

ante oculos Io, quamvis aversus, habebat.

luce sinit pasci; cum sol tellure sub alta est,

claudit et indigno circumdat vincula collo.

frondibus arboreis et amara pascitur herba.

proque toro terrae non semper gramen habenti

incubat infelix limosaque flumina potat.

Illa etiam supplex Argo cum bracchia vellet

tendere, non habuit, quae bracchia tenderet Argo,

conatoque queri mugitus edidit ore

pertimuitque sonos propriaque exterrita voce est.

Su rival ya regalada no en seguida se despojó la divina de todo miedo, y temió de Júpiter, y estuvo ansiosa de su hurto hasta que al Arestórida para ser custodiada la entregó, a Argos. De cien luces ceñida su cabeza Argos tenía, de donde por sus turnos tomaban, de dos en dos, descanso, los demás vigilaban y en posta se mantenían. Como quiera que se apostara miraba hacia Ío: ante sus ojos a Ío, aun vuelto de espaldas, tenía. A la luz la deja pacer; cuando el sol bajo la tierra alta está, la encierra, y circunda de cadenas, indigno, su cuello. De frondas de árbol y de amarga hierba se apacienta, y, en vez de en un lecho, en una tierra que no siempre grama tiene se recuesta la infeliz y limosas corrientes bebe. Ella, incluso, suplicante a Argos cuando sus brazos quisiera tender, no tuvo qué brazos tendiera a Argos, e intentando quejarse, mugidos salían de su boca, y se llenó de temor de esos sonidos y de su propia voz aterróse.

 

pavocristatus

I: 713-723

Talia dicturus vidit Cyllenius omnes

subcubuisse oculos adopertaque lumina somno;

supprimit extemplo vocem firmatque soporem

languida permulcens medicata lumina virga.

nec mora, falcato nutantem vulnerat ense,

qua collo est confine caput, saxoque cruentum

deicit et maculat praeruptam sanguine rupem.

Arge, iaces, quodque in tot lumina lumen habebas,

exstinctum est, centumque oculos nox occupat una.

Excipit hos volucrisque suae Saturnia pennis

collocat et gemmis caudam stellantibus inplet.

Tales cosas cuando iba a decir ve el Cilenio que todos los ojos se habían postrado, y cubiertas sus luces por el sueño. Apaga al instante su voz y afirma su sopor, sus lánguidas luces acariciando con la ungüentada vara. Y, sin demora, con su falcada espada mientras cabeceaba le hiere por donde al cuello es confín la cabeza, y de su roca, cruento, abajo lo lanza, y mancha con su sangre la acantilada peña. Argos, yaces, y la que para tantas luces luz tenías extinguido se ha, y cien ojos una noche ocupa sola. Los recoge, y del ave suya la Saturnia en sus plumas los coloca, y de gemas consteladas su cola llena.

nikolay-koshelev-hermescerrandolosojosdeargosparaliberaraio

Hermes durmiendo a Argos para liberar a Ío ( 1864 / Óleo sobre lienzo / 138 x 179) de Nikolay Koshelev. Museo de Bellas Artes de San Petersburgo.

Anuncios

Read Full Post »