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Archive for 16 16+01:00 abril 16+01:00 2015

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Seguimos con las fuentes sobre Corónide, a propósito de la corneja (Corvus corone) presente en una de las vitrinas del museo de Ciencias Naturales del IES Ribalta de Castellón.

Apolodoro, Biblioteca Mitológica, III, 10, 3, se refiere a Corónide, cuando nos habla de Asclepio, hijo, en algunas versiones, de ésta:

Τινὲς δὲ Ἀσκληπιὸν οὐκ ἐξ Ἀρσινόης τῆς Λευκίππου λέγουσιν, ἀλλ᾿ ἐκ Κορωνίδος τῆς Φλεγύου ἐν Θεσσαλίᾳ. καί φασιν ἐρασθῆναι ταύτης Ἀπόλλωνα καὶ εὐθέως συνελθεῖν· τὴν δὲ παρὰ τὴν τοῦ πατρὸς γνώμην [ἑλομένην] Ἴσχυϊ τῷ Καινέως ἀδελφῷ συνοικεῖν. Ἀπόλλων δὲ τὸν μὲν ἀπαγγείλαντα κόρακα καταρᾶται, ὃν τέως λευκὸν ὄντα ἐποίησε μέλανα, αὐτὴν δὲ ἀπέκτεινε. Καιομένης δὲ αὐτῆς ἁρπάσας τὸ βρέφος ἐκ τῆς πυρᾶς πρὸς Χείρωνα τὸν Κένταυρον ἤνεγκε, παρ᾿ ᾧ καὶ τὴν ἰατρικὴν καὶ τὴν κυνηγετικὴν τρεφόμενος ἐδιδάχθη. Καὶ γενόμενος χειρουργικὸς καὶ τὴν τέχνην ἀσκήσας ἐπὶ πολὺ οὐ μόνον ἐκώλυέ τινας ἀποθνῄσκειν, ἀλλ᾿ ἀνήγειρε καὶ τοὺς ἀποθανόντας· παρὰ γὰρ Ἀθηνᾶς λαβὼν τὸ ἐκ τῶν φλεβῶν τῆς Γοργόνος ῥυὲν αἷμα, τῷ μὲν ἐκ τῶν ἀριστερῶν ῥυέντι πρὸς φθορὰν ἀνθρώπων ἐχρῆτο, τῷ δὲ ἐκ τῶν δεξιῶν πρὸς σωτηρίαν, καὶ διὰ τούτου τοὺς τεθνηκότας ἀνήγειρεν.

Sin embargo algunos dicen que Asclepio no fue hijo de Arsínoe, la hija de Leucipo, sino de Corónide, la hija de Flegias, de Tesalia. Dicen también que Apolo se enamoró de aquélla y al punto se unió con ella, pero que ella contra la opinión de su padre eligió y se unió con lsquis, hermano de Ceneo. Entonces Apolo maldijo al cuervo que trajo la noticia e hizo negro al que hasta entonces había sido blanco, y dio muerte a Corónide; mientras ella se abrasaba, arrebató a la criatura de la pira y se la llevó al cenrauro Quirón, que lo crió e instruyó en medicina y en la caza; y cuando se hizo cirujano y se hubo ejercitado mucho en este arte, no sólo impidió que algunos muriesen, sino que incluso reanimó a los ya muertos. Pues había recibido de Atenea la sangre que manaba de las venas de la Gorgona, sirviéndose de la que fluía de la parte izquierda para la destrucción de los hombres y utilizando, en cambio, la que fluía de la parte derecha para salvarlos y mediante ésta resucitaba a los muertos.

La traducción es de José Calderón Felices, en Akal Clásica.

Corvus Corax

Corvus corax (cuervo), ejemplar en el museo de Ciencias Naturales del IES Ribalta

También Ovidio, Metamorfosis, II, 531-541, se refiere al cambio de color del cuervo, de blanco a negro. Como hemos visto en Apolodoro, el cuervo (Corvus corax) fue un animal consagrado a Apolo. Era blanco, pero Apolo lo volvió de color negro como castigo por delatar el adulterio de Corónide, amada por Apolo, con el que tuvo a Asclepio. Pero Corónide prefirió al moral Isquis, abandonando al dios. Fue el cuervo el que le llevó la noticia a Apolo:

Di maris adnuerant: habili Saturnia curru,

ingreditur liquidum pavonibus aethera pictis,

tam nuper pictis caeso pavonibus Argo,

quam tu nuper eras, cum candidus ante fuisses,

corve loquax, subito nigrantis versus in alas.

nam fuit haec quondam niveis argentea pennis

ales, ut aequaret totas sine labe columbas,

nec servaturis vigili Capitolia voce

cederet anseribus nec amanti flumina cycno.

lingua fuit damno: lingua faciente loquaci

qui color albus erat, nunc est contrarius albo

Los dioses del mar habían asentido: en su manejable carro la Saturnia ingresa en el fluente éter con sus pavones pintados. Tan recién pintados sus pavones del asesinado Argos, como tú recientemente fuiste, cuando cándido antes fueras, cuervo locuaz, en alas vuelto súbitamente ennegrecidas. Pues fue ésta un día, por sus níveas alas plateada un ave, como para igualar, todas sin fallo, a las palomas, y a los que salvarían los Capitolios con su vigilante voz no ceder, a los ánsares, ni amante de las corrientes al cisne. Su lengua fue su perdición, la lengua haciendo esa, locuaz, que el color que blanco era, ahora es contrario al blanco.

En Metamorfosis, II, 542-550, Ovidio se refiere a otra Corónide, la hija de Coroneo:

Pulchrior in tota quam Larisaea Coronis

non fuit Haemonia: placuit tibi, Delphice, certe,

dum vel casta fuit vel inobservata, sed ales

sensit adulterium Phoebeius, utque latentem

detegeret culpam, non exorabilis index,

ad dominum tendebat iter. Quem garrula motis

consequitur pennis, scitetur ut omnia, cornix

auditaque viae causa ‘non utile carpis’

inquit ‘iter: ne sperne meae praesagia linguae!

Más bella en ella toda que la larísea Coronis no la hubo, en la Hemonia: te agradó a ti, Délfico, ciertamente, mientras o casta fue, o inobservada, pero el ave de Febo sintió el adulterio, y para descubrir la culpa escondida, no exorable delator, hacia su señor tomaba el camino; al cual, gárrula, moviendo sus alas, le sigue, para averiguarlo todo, la corneja, y oída de su ruta la causa: “No útil coges”, dice, “un camino: no desprecia los presagios de mi lengua.

Adam_ElsheimerApoloyCoronis

Apolo y Corónide (1606-1608), óleo sobre cobre de 12,6 x 17,4 cm de Adam Elsheimer. Walker Art Gallery de Liverpool.

La narración sigue en 562 y siguientes:

Acta deae refero. Pro quo mihi gratia talis

redditur, ut dicar tutela pulsa Minervae

et ponar post noctis avem! Mea poena volucres

admonuisse potest, ne voce pericula quaerant.

at, puto, non ultro nequiquam tale rogantem

me petiit! ipsa licet hoc a Pallade quaeras:

quamvis irata est, non hoc irata negabit.

nam me Phocaica clarus tellure Coroneus

(nota loquor) genuit, fueramque ego regia virgo

divitibusque procis (ne me contemne) petebar:

forma mihi nocuit. Nam cum per litora lentis

passibus, ut soleo, summa spatiarer harena,

vidit et incaluit pelagi deus, utque precando

tempora cum blandis absumpsit inania verbis,

vim parat et sequitur. Fugio densumque relinquo

litus et in molli nequiquam lassor harena.

inde deos hominesque voco; nec contigit ullum

vox mea mortalem: mota est pro virgine virgo

auxiliumque tulit. Tendebam bracchia caelo:

bracchia coeperunt levibus nigrescere pennis;

reicere ex umeris vestem molibar, at illa

pluma erat inque cutem radices egerat imas;

plangere nuda meis conabar pectora palmis,

sed neque iam palmas nec pectora nuda gerebam;

currebam, nec, ut ante, pedes retinebat harena,

sed summa tollebar humo; mox alta per auras

evehor et data sum comes inculpata Minervae.

quid tamen hoc prodest, si diro facta volucris

crimine Nyctimene nostro successit honori?

 Los hechos a la diosa refiero, a cambio de lo cual a mí gracia tal se me devuelve, que se me dice de la guardia expulsada de Minerva, y se me pone por detrás del ave de la noche. Mi castigo a las aves advertir puede de que con su voz peligros no busquen. Mas, pienso, no voluntariamente ni que algo tal pedía a mí acudió. Lo puedes a la misma Palas preguntar: aunque furiosa está, no esto furiosa negará. Pues a mí en la focaica tierra el claro Coroneo -cosas conocidas digo- me engendró, y había sido yo una regia virgen y por ricos pretendientes -no me desprecia- era pretendida. Mi hermosura me dañó: pues, cuando por los litorales con lentos pasos, como suelo, paseaba por encima de la arena, me vio y se encendió del piélago el dios, y como suplicando con blandas palabras tiempos inanes consumió, la fuerza dispone y me persigue; huyo y denso dejo el litoral, y en la mullida arena me fatigo en vano. Después a dioses y hombres llamo, y no alcanza la voz mía a mortal alguno: se conmovió por una virgen la virgen y auxilio me ofreció. Tendía los brazos al cielo: mis brazos empezaron de leves plumas a negrecer; por rechazar de mis hombros esa veste pugnaba, mas ella pluma era y en mi piel raíces había hecho hondas; golpes de duelo dar en mis desnudos pechos intentaba con mis palmas, pero ni ya palmas ni pechos desnudos llevaba; corría, y no como antes mis pies retenía la arena, sino que de lo alto de la tierra me elevaba; luego, llevada por las auras avanzo y dada soy, inculpada, de acompañante, a Minerva. ¿De qué, aun así, esto me sirve, si, hecha ave por un siniestro crimen, Nictímene nos sucedió en el honor nuestro?

La traducción de Ovidio es de Ana Pérez Vega.

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