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Archive for 19 de abril de 2015

AteneaCertificado

Iniciamos en el anterior capítulo nuestra brevísima aproximación al documento, un diploma, que da el nombre a esta serie, que con este capítulo concluye, y comenzábamos refiriéndonos a los firmantes del diploma, el director y secretario del entonces Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Castellón. Otro elemento interesante del certificado o diploma es el lema que figura en la parte superior: PERFUNDET OMNIA LUCE que significa “lo llenará todo de luz”. El texto está en forma de arco sobre lo que parece un sol y está escrito sobre los rayos fulgentes que nacen de ese sol. Se preguntarán ¿quién lo llenará todo de luz? Y aquí entramos con la historia de este lema.

Lo leemos en esta noticia:

La universidad de Barcelona (UB) recuperará en el inicio del curso 1987-1988 el lema tradicional de su escudo, «libertas perfundet omnia luce» («la libertad llena (sic) todo de luz»), al que el franquismo suprimió la primera palabra. El lema, una cita clásica, será recuperado en su integridad, tras haber sido empleado por la universidad Autónoma de la II República y ser incorporado parcialmente en 1970 por el entonces rector, Fabián Estapé.

En 1939, las autoridades franquistas eliminaron el lema y escudo sustituyéndole por el de la vieja universidad de Cervera, ilustrado con la imagen de la Inmaculada Concepción.

La reincorporación del lema tendrá lugar en la inauguración del curso, con sendas disertaciones sobre la libertad en el campo social y de la naturaleza a cargo del catedrático de estética José María Valverde y del de microbiología Ramón Parés.

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José María Valverde Pacheco

A propósito de Valverde leemos en este otro lugar algo distinto sobre el lema:

Ya hace unos cuantos años, la Universidad de Barcelona decidió recuperar la integridad de su lema universitario. Durante la República, al clásico «perfundet omnia luce» («lo llenará todo de luz»), el rector Pedro Bosch Gimpera añadió un sujeto. Hasta entonces, éste quedaba elidido y podía pensarse que quien lo llenaba todo de luz era la universidad, el saber o cualquier otro elemento. El sujeto elegido fue «libertas» -con una cierta tradición krausista-: «libertas perfundet omnia luce» («la libertad lo llenará todo de luz»). Lógicamente, a las autoridades franquistas les faltó tiempo para eliminarlo y poner en su lugar una imagen de tradición Cervera: la Inmaculada Concepción.

Con el retorno de la democracia, recuperó el sujeto «libertas» y, en el acto oficial, el catedrático José María Valverde pronunció unas palabras que van más allá de la anécdota concreta. Según el viejo catedrático de Estética, el cercenamiento era:

«Un caso de la más hábil censura, la que no tacha del todo, sino que elimina lo más peligroso para que el resto se organice por sí solo en forma más inocua. Estamos aquí ante un ejemplo de cómo en los tiempos modernos las más eficaces luchas de pensamiento conservador no se hacen frente a frente, idea a idea, sino de modo indirecto, en sutiles lavados de cerebro, que no guillotinan las cabezas, sino que cercenan el pensable».

 

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Libertas perfundet omnia luce, por tanto, el lema de la Universidad de Barcelona, expresa la voluntad de hacer llegar por todas partes la luz del saber y la verdad de nuestra historia desde la libertad y la democracia.

Finalmente, en este otro sitio leemos que la frase se atribuye a otro autor:

Permitidme que llame vuestra atención sobre el lema la medalla de miembro de este Claustro, lleva el lema: “Perfundet omnia luce”, que hace referencia a nuestra capacidad de infundir el conocimiento, la luz, es decir vuestra aptitud para ser maestros. Este lema procede de amputación del de la frase, mitad evangélica, mitad librepensadora, de Fernando de Castro, Rector de la Universidad Central, por los años 60 del siglo XIX: “Libertas perfundet omnia luce”, la libertad es la base del conocimiento.

Y, por fin, llegamos a quien certifica este diploma. Y, sí, claro, es Atenea, puesto que en el lateral izquierdo del diploma tenemos una muy bonita y completa representación de la diosa griega de la sabiduría, acompañada de bastantes atributos, a saber:

  • La diosa lleva yelmo sobre un cabello largo rizado, que cae sobre su hombro derecho, sostiene en su mano derecha una lanza y apoya su izquierda, en posición de descanso, sobre un escudo. De la altura de su mano izquierda y del propio escudo surge un mástil de bandera, rematado por un banderín, que sirve como apoyo de la parte izquierda del nombre del centro. La diosa mira hacia su izquierda, derecha del espectador.
  • En su pecho es visible una malla, que podría ser la égida, aunque no se ve a Gorgona, sino una especie de broche, a modo de flor. De esta malla surgen una especie de flecos y luego sigue una especie de peplo. Del hombro derecho de la diosa cuelga una tela, cuyos pliegues caen sobre una bola del mundo, que figura en el suelo, a la derecha de la diosa, calzada, por otra parte, con sandalias y vestida con una túnica, o peplo como hemos dicho, que lleva en su parte baja un ribeteado clásico griego. La diosa se yergue sobre una nube.
  • En la parte superior derecha de la diosa (izquierda para el espectador) y también sobre una nube aparece lo que parece un sagrario, por la cruz que remata su cúpula, aunque bien podría ser también un templo en miniatura, del cual son visibles siete columnas, con tres escalones en su base. Recuerda vagamente al templete de San Pietro in Montorio de Bramante.
  • Justo debajo de la bola del mundo hay un búho (Bubo bubo), más que una lechuza (Tyto alba), animal consagrado a la diosa Atenea, que apoya sus garras en un pergamino donde aparecen trazadas algunas figuras geométricas y sobre el cual hay una lámpara de aceite, o candil, encendida, que podemos entender también como símbolo de sabiduría y previsión (piénsese en la parábola de las muchachas necias y las prudentes, Mateo 25, 1-13).
  • Debajo el pergamino hay tres objetos: un cartabón y un compás (que representan el dibujo técnico) y una pluma de ave, que bien podría representar la caligrafía. Sobre la pluma descansa un reloj de arena, símbolo del tiempo.

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Toda la figura de la diosa y el sagrario, o templo, están cubiertos por una especia de aura.

Parece que el autor del bello y completo dibujo es R. Soler, como se puede leer debajo de la pluma y el reloj de arena; el número 95 que hay debajo quizás deba referirse a 1895.

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Más que la explicación, sin duda con errores, que ofrecemos, lo interesante es observar con detalle el bello dibujo de Atenea y el resto de atributos y símbolos presentes en el bonito diploma.

Así pues, se puede decir que aquellos alumnos que consiguieron dicho diploma lo tienen, desde luego, certificado por Atenea.

Y una última sorpresa: entre los diplomas, de varias épocas y modelos que pudimos ojear nos llamó especialmente la atención éste, por tres motivos: por ser un diploma ecuatoriano (dado y firmado en Quito el 15 de julio de 1961), por ser del Colegio Orientalista Salesiano de Quito y, sobre todo, por tratarse de un título de bachiller en Humanidades Clásicas.

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