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Archive for 15/05/15

Antonio_Tempesta_-_Tereus_Philomela_Procne

Seguimos con la jugosa y truculenta historia de Tereo, Procne y Filomela, personajes mitológicos también presentes en nuestro museo de Ciencias Naturales, puesto que tenemos ejemplares de abubilla, ruiseñor y golondrina, respectivamente

Pausanias, en su Descripción de Grecia, I, 5, 4, I, 41, 8 y X, 4, 8, nos habla de Tereo, Procne y Filomela:

I, 5, 4:

Θυγατέρας δὲ οὐ σὺν ἀγαθῷ δαίμονι ἔθρεψεν ὁ Πανδίων, οὐδέ οἱ τιμωροὶ παῖδες ἀπ᾽αὐτῶν ἐλείφθησαν: καίτοι δυνάμεώς γε ἕνεκα πρὸς τὸν Θρᾷκα τὸ κῆδος ἐποιήσατο. ἀλλ᾽ οὐδεὶς πόρος ἐστὶν ἀνθρώπῳ παραβῆναι τὸ καθῆκον ἐκ τοῦ θεοῦ: λέγουσιν ὡς Τηρεὺς συνοικῶν Πρόκνῃ Φιλομήλαν ᾔσχυνεν, οὐ κατὰ νόμον δράσας τὸν Ἑλλήνων, καὶ τὸ σῶμα ἔτι λωβησάμενος τῇ παιδὶ ἤγαγεν ἐς ἀνάγκην δίκης τὰς γυναῖκας.

Pero Pandión no crió a sus hijas con buena suerte, ni éstas le dejaron hijos que lo vengaran. Sin embargo, por razones de poder hizo una alianza con el rey de Tracia. Mas el hombre no tiene ningún camino para evitar el destino impuesto por la divinidad: dicen que Tereo, casado con Procne, violó a Filomela, actuando en contra de la ley de los griegos, y mutilando además el cuerpo de la muchacha, obligó a vengarse a las mujeres.

Luscinia megarhynchos

Ruiseñor (Luscinia megarrhyinchos) = Procne

I, 41, 8:

Τούτου δέ ἐστιν οὐ πόρρω τάφος Τηρέως τοῦ Πρόκνην γήμαντος τὴν Πανδίονος. ἐβασίλευσε δὲ ὁ Τηρεύς, ὡς μὲν λέγουσιν οἱ Μεγαρεῖς, περὶ τὰς Παγὰς τὰς καλουμένας τῆς Μεγαρίδος, ὡς δὲ ἐγώ τε δοκῶ καὶ τεκμήρια ἐς τόδε λείπεται, Δαυλίδος ἦρχε τῆς ὑπὲρ Xαιρωνείας· πάλαι γὰρ τῆς νῦν καλουμένης ῾Ελλάδος βάρβαροι τὰ πολλὰ ᾤκησαν. ἐπεὶ δὲ ἦν καὶ Τηρεῖ τὰ ἐς Φιλομήλαν ἐξειργασμένα καὶ τὰ περὶ τὸν ῎Ιτυν ὑπὸ τῶν γυναικῶν, ἑλεῖν σφᾶς ὁ Τηρεὺς οὐκ ἐδύνατο.

No lejos está la tumba de Tereo, el que se casó con Procne, hija de Pandión. Tereo reinó, según dicen los megarenses, en la llamada Pagas de la Megáride, pero, según yo pienso y quedan testimonios de ello, gobernó en Dáulide, más allá de Queronea. En efecto, antiguamente los bárbaros habitaban la mayor parte de la ahora llamada Hélade. Después de que Tereo realizó su crimen contra Filomela y las mujeres contra Itis, Tereo no pudo apresarlas.

X, 4, 8:

᾿Ενταῦθα ἐν τῇ Δαυλίδι παραθεῖναι τῷ Τηρεῖ τὸν παῖδα αἱ γυναῖκες λέγονται, καὶ ἀνθρώποις τῶν ἐπὶ τραπέζῃ μιασμάτων τοῦτο ἦρξεν. ὁ δὲ ἔποψ ἐς ὃν ἔχει λόγος τὸν Τηρέα ἀλλαγῆναι, οὗτος ὁ ὄρνις μέγεθος μὲν ὀλίγον ἐστὶν ὑπὲρ ὄρτυγα, ἐπὶ τῇ κεφαλῇ δέ οἱ τὰ πτερὰ ἐς λόφου σχῆμα ἐξῆρται.

Θαυμάσαι δὲ ἄξιον ὅτι ἐν τῇ γῇ ταύτῃ χελιδόνες οὔτε τίκτουσιν οὔτε ἐκλέπουσί γε τἀ ᾠά, οὐδ᾿ ἀν ἀρχὴν πρὸς οἰκήματος ὀρόφῳ νεοσσιὰν χελιδὼν ποιήσαιτο· λέγουσι δὲ οἱ Φωκεῖς ὡς τῇ Φιλομήλᾳ καὶ ὄρνιθι οὔσῃ Τηρέως δεῖμα ἐφάνη καὶ οὕτω τῆς πατρίδος ἀπέστη τῆς Τηρέως. Δαυλιεῦσι δὲ ᾿Αθηνᾶς ἱερὸν καὶ ἄγαλμά ἐστιν ἀρχαῖον· Τὸ δὲ ξόανον τὸ ἔτι παλαιότερον λέγουσιν ἐπαγαγέσθαι Πρόκνην ἐξ ᾿Αθηνῶν.

abubilla

Abubilla (Upupa epops) = Tereo

Allí en Dáulide se dice que las mujeres sirvieron en la mesa a Tereo su propio hijo, y esto fue el comienzo de los crímenes de los hombres en la mesa. La abubilla en la que sostiene la leyenda que se transformó Tereo, es de tamaño un poco superior a la codorniz y sobre la cabeza se levantan las plumas en forma de penacho.

Es asombroso que en esta tierra las golondrinas no pongan ni empollen los huevos, ni hagan en absoluto nidos en los techos de las casas. Dicen los focidios que incluso Filomela, cuando era pájaro, tenía miedo de Tereo y de su patria. En Dáulide hay un santuario de Atenea y una imagen antigua. Dicen que la imagen de madera, de una época todavía más antigua, la trajo Procne de Atenas.

 La traducción es de María Cruz Herrero Ingelmo, en Gredos.

La narración más completa, detalalda y desgarradora del episodio nos la hace Ovidio, Metamorfosis, VI, 424-674. No nos hemos resistido a ofrecerla, en la traducción de Antonio Ruiz de Elvira, en la colección de autores griegos y latinos Alma Mater del CSIC:

El tracio Tereo los dispersó con fuerzas de socorro, y por su victoria tenía un nombre glorioso; a este Tereo, poderoso en recursos y hombres, y cuya prosapia se remontaba hasta el augusto Gradivo, se lo vinculó Pandíon mediante el matrimonio con Progne. No asistió a aquel tálamo Juno la protectora del matrimonio, no el Himeneo, no la Gracia: las Euménides sostuvieron las antorchas, cogidas de un entierro; las Euménides prepararon el lecho, en la casa se alojó un búho siniestro y vino a posarse en el techo de la alcoba nupcial. Con este pájaro como presagio se unieron Progne y Tereo, y con el mismo llegaron a ser padres. Es verdad que lesfelicitó la Tracia y que ellos dieron gracias a los mismos dioses y que, tanto el día en que había sido otorgada al glorioso soberano la hija de Pandíon como el día en que había nacido Itis, ordenaron que fueran celebrados como solemnes; ¡hasta tal extremo está oculto lo que es útil!Ya Titán había hecho pasar por cinco otoños la duración del año que retorna, cuando Progne habló así acariciando a su marido: “Si me estimas en algo, envíame a visitar a mi hermana, o bien que venga aquí mi hermana. Prometerás a tu suegro que volverá al poco tiempo; ver a mi hermana será para mí un magnífico obsequio tuyo”. Ordena él que un navío sea botado al mar, y, navegando a vela y a remo, entra en el puerto de Cécrope y alcanza las playas del Pireo. Tan pronto como llegó a presencia de su suegro, se une la diestra a la diestra y se entabla una conversación que se inicia con signo favorable. Había empezado a exponer el motivo de su venida y el encargo de su esposa, y a comprometerse a un rápido regreso de la viajera: de pronto llega Filomela, opulenta por el lujo de su atavío, pero más opulenta por su belleza, semejante a como solemos oír que avanzan por el corazón de los bosques las Náyades y las Dríades, con solo que se las suponga arregladas y con parecido atavío. No de otro modo se encendió Tereo al ver a la joven, que cuando se enciende fuego debajo de espigas que blanquean o se quema hojarasca y hierba que estaba almacenada en los heniles. Verdaderamente lo merecía la figura de Filomela, pero a Tereo le espolea también su lujuria innata, y la población de aquellas regiones es propensa al amor: arde por el defecto de su raza a la vez que por el suyo propio. Siente el impulso de sobornar la custodia de los acompañantes de Filomela y la fidelidad de su nodriza e incluso solicitarla a ella misma con regalos exorbitantes gastando su reino entero, o bien de raptarla y una vez raptada conservarla con feroz guerra; y no hay nada a lo que no se atrevería aquel hombre que es presa de un amor desenfrenado, y su pecho no es capaz de guardar encerradas sus llamas.

EumenodesjuntoallechodeTereoyProcne

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